Un avión de la compañía aérea Ryanair procedente de Manchester con destino al Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia ha sido uno de los objetivos de una preocupante serie de alertas de seguridad registradas en el espacio aéreo europeo. La aeronave tomó tierra en el aeródromo murciano a las 10.50 horas de este martes, momento en el que se activaron de inmediato los protocolos de emergencia. Un dispositivo compuesto por agentes de la Policía Nacional, servicios de emergencia y especialistas del equipo de desarticulación de explosivos TEDAX procedió a la inspección minuciosa del aparato. Tras completar los registros pertinentes, el delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Lucas, confirmó que se había descartado de forma definitiva la presencia de cualquier artefacto explosivo a bordo.La cadena de falsas alarmas dio comienzo a las 9.10 horas de la mañana del lunes, cuando un avión de la aerolínea húngara Wizz Air que cubría la ruta entre el aeropuerto londinense de Luton y Sofía tuvo que tomar tierra de emergencia en Budapest tras ser alertada la tripulación sobre un correo electrónico amenazante. Las fuerzas de seguridad búlgaras examinaron la nave tras su evacuación sin hallar ningún rastro de material sospechoso.La situación se intensificó notablemente este martes. A las 9.28 horas, una aeronave de la compañía escandinava SAS procedente de Copenhague realizó un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Varsovia después de que una llamada telefónica advirtiera de la existencia de una bomba a bordo, lo que provocó el cierre parcial del tráfico aéreo en la capital polaca. Apenas media hora más tarde, a las 10.01 horas, un vuelo de la aerolínea polaca LOT procedente del aeropuerto de Heathrow en Londres debió desviarse al aeródromo de Varsovia-Modlin por otra alerta similar recibida mientras aguardaba turno para aterrizar. Del mismo modo, en el aeropuerto de Sofía en Bulgaria, un aparato procedente de Israel fue conducido a una zona de estacionamiento alejada de la terminal e inspeccionado por efectivos del Ministerio del Interior bajo la supervisión del secretario jefe Lyubomir Nikolov.El espacio aéreo italiano también se vio afectado por la oleada de alertas ficticias. Según las informaciones publicadas por el rotativo Corriere della Sera, dos aviones de la aerolínea Ryanair procedentes de Lisboa y Dublín con destino al aeropuerto romano de Fiumicino requirieron la escolta de cazas de la Fuerza Aérea italiana tras recibirse avisos de bomba. Ambas aeronaves aterrizaron en Roma a las 9.40 y a las 10.44 horas, siendo registradas por artificieros de las fuerzas de seguridad sin que se detectaran explosivos.En total, más de media docena de vuelos pertenecientes a compañías como Wizz Air, SAS, LOT y Ryanair se han visto afectados por este reguero de llamadas telefónicas y correos electrónicos malintencionados. Aunque las autoridades europeas y británicas han señalado que estas amenazas carecen de credibilidad y se han limitado a aplicar los protocolos estándar de seguridad, la simultaneidad de los avisos ha generado importantes demoras, tensión entre los pasajeros y una elevada sobrecarga en los aeropuertos. Diversos análisis sugieren que la coordinación de estas falsas alarmas podría responder a un escenario de guerra híbrida enfocado a sembrar la inquietud en el transporte aéreo del continente.