00:00Caballeras y caballeros sin caballo. Hoy visitamos la fábrica de ketchup o salsa de tomate con
00:05los recipientes y máquinas más inoxidables de toda India, tan higiénica que su ingrediente
00:10estrella es el tétano gourmet nutritivo. Primero, llegan los tomates frescos, acompañados
00:16de alguna plaga todavía no descubierta por la ciencia. Luego, se les da una lavada así,
00:21a la rápida, porque tampoco hay que exagerar con la higiene. Después pasan a la olla,
00:25donde hierven al vapor gracias a una máquina que, si le meten un tomate más, se desarma
00:30ella y pide jubilación. Aquí empieza la magia. Los tomates ya cocidos son almacenados en unos
00:36barriles que, en sus tiempos libres, también trabajan como basureros oficiales de la empresa.
00:41Luego, los tomates pasan por una máquina trituradora que le declaró la guerra al agua y al jabón,
00:46y el jabón perdió por knockout técnico. Ese jugo espeso, color diarrea después de comer papaya,
00:52pasa al siguiente nivel. Una olla combatidora donde recibe sus poderes secretos. Las especias
00:58que pondrán a trabajar a tu hígado más que Don Ramón un 31 de diciembre. Esa mezcla rojiza cae
01:04por el tobogán de la mugre, arrastrando óxido y todo lo que encuentra muerto en el camino. La
01:09salsa cae y pasa por un sistema de tuberías, cada una más oxidada que la anterior. Aquí las máquinas
01:15compiten por ver cuál gana el premio a la más mugrienta del mes. Y la competencia está más reñida
01:21que la final de un mundial. Como último paso, se llenan las botellas y listo, directo a los
01:26perros calientes. Porque después de todo este proceso, lo único caliente debería ser el perro.
01:31¿Qué les parece? ¡Caballeras y caballeros sin caballo!