00:00Amigas lectoras, me gustan mucho los libros de memorias y las autobiografías.
00:04Me valen los diarios o incluso los libros epistolares si están bien escritos.
00:09No hace falta que cuenten grandes aventuras ni que haya reflexiones eruditas.
00:14Llevaba tiempo buscando este tomazo y por fin, el año pasado, lo recuperó la editorial Debate.
00:21¿Qué hice? Pues lo que hay que hacer a veces, reservarlo para leerlo tranquilamente este verano
00:26en vistas de que no me hacía ningún esguince ni me venía ninguna febrícula
00:30que me obligase a quedarme tres días seguidos en la cama.
00:33Para mí, El Tiempo Amarillo es uno de los mejores libros de memorias que pueden leerse en español.
00:39Lo he disfrutado muchísimo, sobre todo su primera parte, donde cuenta su infancia, adolescencia y años juveniles.
00:48Fernán Gómez recuerda aquellos años en el Madrid de los años 20 y 30 como hijo natural
00:54de una cómica criado por su abuela, la guerra civil en Madrid, las penurias de la posguerra,
01:00las tertulias de los cafés, hasta que se convirtió en actor triunfante con sus primeras películas
01:06y después cayó en el olvido y en la ruina, consiguiendo más tarde remontar el vuelo
01:10como director de películas míticas.
01:13El mundo sigue, el extraño viaje, el viaje a ninguna parte
01:16y obras como las bicicletas son para el verano.
01:21La lectura de El Tiempo Amarillo es una maravilla.
01:25Está lleno de anécdotas divertidísimas y reflexiones muy lúcidas, a veces racionales,
01:31a veces disparatadas, con un estilo que tiende al sainete y a la comedia.
01:36Ya están mis favoritos. Os leo unas líneas.
01:39A mí me atraía el modo de actuar de los abogados defensores en las películas americanas,
01:44quizá por lo que tenía de teatral, aunque entonces no me diese cuenta
01:48y no encontraba ningún motivo para oponerme a esa elección.
01:51Pero por el momento se había decidido que en cuanto cumpliera los 16 años
01:56y mientras acababa esto, esto era como se llamaba la guerra civil,
02:02sacase el carnet de actor, que al fin y al cabo era para lo que había nacido.
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