Este clip es un recordatorio brutal para cualquiera que está opositando: no gana quien más horas mete, gana quien más tiempo aguanta. Empezó trabajando a media jornada, levantándose a las 4 de la mañana, y luego estudiaba de 9 a 1. Por la tarde intentaba añadir otro bloque de 3:30 a 5:30… hasta que en tres semanas reventó.
Ahí tomó una decisión clave: priorizarse. No quería vivir en modo automático de despertarse, trabajar, estudiar, cenar y repetir. Necesitaba una o dos horas para él, porque si no, mentalmente iba a petar. Y por eso cortó las dos horas de la tarde: no le rentaban, le estaban rompiendo la constancia.
Se quedó con un plan sostenible: 4 horas por la mañana y a largo plazo. Si no cae en un año, caerá en dos o en tres. Esto también es estrategia en oposiciones: planificación realista, salud mental y constancia. Síguenos para más clips del podcast. Y dime en comentarios: ¿qué te cuesta más ahora mismo: mantener la rutina o poner límites para no quemarte?
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