9 horas de sueño, 3 bloques de estudio por la mañana, entrenamiento, tests de 30 preguntas como válvula de escape y un paseo de media hora sin audio para ordenar la cabeza. Este opositor tiene su día prácticamente cuadrado — y aun así se permite ser flexible cuando hace falta.
Lo interesante de su rutina no es solo el volumen de horas, sino la lógica detrás: estudiar óptimo por encima de estudiar mucho. Si está cansado o saturado de maquetar, mete un test de 30 y resetea. No fuerza. Y eso, paradójicamente, es lo que le permite mantener el ritmo semana tras semana.
¿Tú también tienes una rutina más o menos fija o vas improvisando según el día?
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