Una nueva tragedia sacude a Tailandia. Un estudiante de secundaria sembró el pánico este viernes al abrir fuego en el instituto Debsirin Nonthaburi, colindante con Bangkok, dejando un saldo de siete muertos (tres profesores, tres alumnos y el propio atacante) y más de 15 heridos.El agresor inició los disparos a media mañana en pleno horario lectivo, provocando escenas de pánico entre más de 3.000 alumnos. Antes de dirigirse al centro educativo, el menor asesinó a sus abuelos en su domicilio, utilizando la pistola de su abuelo para perpetrar la matanza. La Policía tailandesa confirmó que el estudiante se suicidó tras realizar 26 disparos dentro de las instalaciones escolares.Este trágico suceso vuelve a poner bajo el foco el grave problema de la posesión de armas en Tailandia. Con una de las tasas de tenencia civil más altas del sudeste asiático (aproximadamente 15 armas por cada 100 habitantes), el país revive el fantasma de masacres anteriores en centros comerciales y guarderías, reabriendo la urgencia de regular el mercado ilegal.
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