Más de 500 soldados procedentes de 35 países, entre ellos España y Ucrania, participaron en el tradicional desfile militar del Día de la Bastilla en París, convertido este año por el presidente francés, Emmanuel Macron, en una exhibición del compromiso europeo con la defensa y la seguridad. Bajo el lema del **"despertar estratégico de Europa"**, el mandatario quiso dar a la celebración un marcado carácter internacional, reforzando la idea de una Europa más unida y preparada para hacer frente a los desafíos geopolíticos actuales.
Al acto asistieron 25 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Con esta amplia representación internacional, Macron buscó "europeizar" una de las festividades más emblemáticas de Francia y enviar un mensaje de cohesión entre los aliados europeos en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y el incremento de las tensiones internacionales.
En la víspera del desfile, el presidente francés destacó la importancia de fortalecer las capacidades de defensa del continente. "Estamos listos y decididos, y somos creíbles en tierra, mar y aire", afirmó Macron, subrayando la necesidad de que Europa asuma un papel más relevante en su propia seguridad.
El desfile fue uno de los mayores despliegues militares celebrados en los Campos Elíseos en las últimas décadas. En total, participaron 6.800 soldados, acompañados por 300 vehículos blindados y tanques, además de 192 caballos de la Guardia Republicana. El componente aéreo estuvo formado por 98 aeronaves que sobrevolaron el Arco del Triunfo, entre ellas un caza F-18 del Ejército del Aire español, así como 32 helicópteros. Con esta demostración de medios y coordinación internacional, Francia quiso proyectar una imagen de fortaleza, unidad y capacidad de respuesta ante los retos de seguridad que afronta Europa.
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