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La historia de Francisca da Silva de Oliveira, una esclava que se convierte en una figura poderosa y rica en el Brasil colonial del siglo XVIII. La trama explora como Xica a traves de su inteligencia, astucia y encanto, desafia las estructuras sociales racistas y sexistas de la epoca, ascendiendo desde la esclavitud hasta una posicion de influencia.

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#TelenovelaXicaDaSilva #NovelasBrasileñas

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Transcripción
00:00Chica de Silva.
00:18Señorita Paulina, veo que vuestra merced recuperó la salud.
00:22Gracias a nuestro señor Jesucristo y vuestras mercedes que me cuidaron.
00:26La señora bienvenida y don José María, ¿dónde están?
00:28Don José María desapareció desde que empezó el día.
00:31Saben que él tiene el hábito de hacer paseos a la orilla del río.
00:36En cuanto a la señora bienvenida está encerrada en su cuarto, ¿por qué? No lo sé.
00:39Solo sé que acostumbra hacerlo todas las tardes. Voy a llamarla.
00:43Bien, señorita Elvira, puede haber sido para dormir la siesta.
00:47Puede ser, pero de no estar segura de que está completamente sola, ¿saben qué pensaría otra cosa?
00:56Le diré un secreto.
00:58El otro día me dio la impresión de oír voces detrás de su puerta.
01:01Debe haber sido de otro huésped, señorita Elvira.
01:05Pero esta pensión siempre está vacía.
01:08Un momento.
01:15Tanor, Ezequiel, Anael, que todos los ángeles del cielo nos protejan.
01:24En esta hora profunda, sé mis ojos y ve por mí a donde mis ojos no pueden ir.
01:37Yanoín, Abahí, Ataló.
01:42Que los ángeles de las horas tardías nos protejan.
01:52Salud y riqueza para vuestra merced y vuestra familia, señor sargento mayor.
01:56Con la gracia de Dios, para vuestra merced también.
01:59¿Desea hablar conmigo?
02:00Tan solo una palabra.
02:02Vuestra merced fue vencedor en el remate de la esclava chica.
02:05Pero yo estaba pensando, puede ser que un día el sargento mayor se canse de la negra.
02:10O sea, yo aún estoy interesado en la compra.
02:14Señor Jacobino, falta mucho para que piense en hacer negocio por chica.
02:18Pero le prometo que el día que lo piense, tendrá la preferencia.
02:22Le quedo muy agradecido, señor sargento mayor.
02:24Que tenga buenas tardes.
02:27Para vuestra merced también.
02:37Señora bienvenida, yo le pedí a Elvira que no la llamara.
02:40Vuestra merced estaba disimiendo.
02:41Ay, ¿qué dices? Solo estaba descansando.
02:44Pero señorita Paulina, qué alegría verla tan repuesta.
02:49Le tengo buenas nuevas.
02:51Nuestra tía tan pronto como supo de la desgracia de mi padre nos envió un despacho.
02:56Y acabó garantizándonos fondos suficientes para montar una bodega, aquí mismo en el pueblo.
03:01Pero qué agradable noticia.
03:04Y vuestra merced, don Martín, siendo un hidalgo, ¿va a trabajar en una bodega?
03:08Señorita Elvira, yo hablé de eso con mi hermana.
03:12¿De qué sirve ser hidalgo si, ahora que lo perdimos todo, también perdimos los amigos que teníamos?
03:18¿Dónde están los nobles que frecuentaban la casa de nuestro padre?
03:21Sí, de no ser por la caridad de la señora bienvenida y de su nieto José María.
03:25Yo habría perecido en la calle.
03:27No hable así, no hicimos nada.
03:30Y debemos dejar su casa muy pronto.
03:33Nosotros estamos pensando vivir en la bodega.
03:36Señora bienvenida, ahora que todo cambió, yo quisiera pagarle por el hospedaje.
03:41No, no, no, ¿qué dice?
03:43Lo que nosotros dijimos por vuestras mercedes fue de corazón.
03:47No, no, guarde lo que tiene para montar su bodega.
03:51Se lo agradezco mucho.
03:54Después de todo lo que sucedió, yo pensé que ya no existían más personas de buenos sentimientos como usted.
04:02No se avergüense, señora bienvenida.
04:04Pero si vuestra merced me lo permite, le puedo dar un abrazo.
04:09Ay, hijo mío.
04:13Siempre seré su amigo.
04:15De vuestra merced y también de su nieto.
05:07No, no, no, no, no, no.
05:37No se asuste.
05:39Yo soy de paz.
05:51Entonces el sargento mayor consiguió lo que quería.
05:55Desde que pagó por vuestra merced el precio de tres esclavas,
05:58todo el pueblo sabe lo que pretendía con vuestra merced.
06:04¿La lastimó?
06:09Vuestra merced tiene el vestido rasgado.
06:11No tiene que responder.
06:13Los hombres con la sangre caliente se convierten en fieras.
06:16Lástima.
06:18Yo sé cómo es ser maltratado.
06:21Pero la vida es así.
06:24Solo nos queda resignarnos.
06:27Una mujer frágil no puede resistir el ataque de los hombres.
06:31Vuestra merced habla de un moque.
06:33Hasta parece que sabe cómo son la mujer.
06:36Pobre de mí.
06:38Ya pagué muy caro por vuestra insensatez en este mundo.
06:45Hubo una época que yo pensaba que los hombres sabrían entenderme.
06:49Hoy sé que no es más que crueldad en el corazón.
06:54Y que le llaman machismo.
06:55Vuestra merced es demasiado diferente.
06:59Es mi destino.
07:01Ahora me voy.
07:03Sé que vuestra merced prefiere quedarse sola.
07:06Es así como se sufre una violación.
07:11Le agradezco todo su interés.
07:16Hasta la vista.
07:26Le agradezco todo su interés.
07:57Le agradezco todo su interés.
08:26Le agradezco todo su interés.
08:27Entonces mi esposo consiguió lo que quería.
08:31Chica acaba de volver con toda la ropa rasgada.
08:37Yo me lo imaginé cuando supe que Chica había ido a llevarle la merienda al establo.
08:44Yo pienso que ese asunto no es de su inconveniencia, madrastro.
08:48Yo sé muy bien lo que piensa.
08:50Y también sé lo que va a decir Violante.
08:54También estoy al tanto de que fue vuestra merced quien mandó a Chica, mi esposo.
08:59La esclava María me lo contó.
09:03Me sorprende que esté intercambiando confidencias con las esclavas.
09:07Quiero saber lo que sucede en esta casa.
09:10Pues le doy un consejo.
09:12No hable sobre ese asunto con mi padre.
09:15Si quiere acostarse con esclavas es problema suyo.
09:17La esposa debe callarse.
09:20Es mejor que los hombres se acuesten con esclavas a que ataquen la honra de mujeres de bien.
09:25Cada vez que hablo con vuestra merced me quedo más sorprendida de la frialdad que demuestra.
09:30¿Cree que no tengo pudor?
09:32¿Que no tengo sentimientos?
09:35Con mi padre debe tener muy poco.
09:37Pues se casó con él tan solo para no morir de hambre.
09:40¿Por qué me trata con tantas humillaciones?
09:43Las mujeres deberíamos estar una al lado de la otra.
09:48Señora Micaela, ya no soporto sus lamentaciones.
09:51Sus intentos de comportarse como una hidalga.
09:54Su insistencia en decir que yo no tengo corazón.
09:59Si vuestra merced no fuera tan amargada hasta sentiría pena.
10:05Vuestra merced dice que me casé con su padre por necesidad.
10:09Pues sepa que cuando me casé admiraba el garbo de su padre.
10:16Su mirar altivo.
10:19Yo siempre lo respeté.
10:22Él es quien me trata mal.
10:24Pero yo hago de todo para ser una buena esposa.
10:30Y vuestra merced.
10:32Piensa que actúa con altivez.
10:35Pero lo único que le queda es amargura.
10:41Un día vuestra merced se arrepentirá por esas palabras.
10:46Si lo merezco, lo pagaré con gusto.
10:51Pero en esta casa quien más ha cometido el pecado del orgullo es vuestra merced.
11:00¿Qué pasa?
11:02¿Qué pasa?
11:14¿Qué pasa?
11:16¿Qué pasa?
11:17Sí, cariño.
11:18Le dije a Huesarcé que no se resistiera.
11:23Habla, hija, habla.
11:25Pues Huesarcé debe estar sufriendo mucho.
11:28Desahógese.
11:31No se preocupe, madre.
11:34Todo lo que sucedió, sucedió.
11:36No tiene ninguna importancia.
11:39Yo me equivoqué al querer resistir a ese hombre por la fuerza.
11:44Pero lo voy a vencer de otro modo.
11:48Voy a usar la astucia.
11:50Y no va a lograr nada más de mi madre.
12:04Aquí, cerca de la Santísima Virgen.
12:07A él le gusta estar cerca de ella.
12:10Allá en el cielo son muy amigos.
12:12¿Aquí está bien, señor padre?
12:14Un poquito más abajo, el santo no debe estar por encima de la Virgen porque al fin de cuentas ella
12:20es la madre de nuestro señor y puede sentirse mal si la ponen por debajo de un santo, ¿no cree?
12:25Pero el santo no se sentirá mal al estar por debajo de la Virgen.
12:30Dicen que los santos son muy celosos de su santidad.
12:33He aquí una pregunta que sólo el señor obispo podrá responder.
12:38No, tío.
12:39No será necesaria la intervención del obispo.
12:41Basta con explicarle al santo que por la Virgen vivir en esta casa, ella debe estar un poquito más arriba.
12:47Ay, niña Úrsula.
12:48Pero qué peso nos quitó de encima.
12:53Escuchó, San Antonio.
12:54Nadie quiere ofenderos.
12:56Tan sólo se trata de una cuestión de buenos modales.
12:59Creo que el santo lo entendió todo, padre.
13:03Pero no escuché que dijera nada.
13:05Vuestra merced no escuchó nada porque el santo habla dentro del corazón.
13:08Lo que interesa es que San Antonio está de visita en esta casa.
13:13Señor padre, sólo le pido que lo deje quedar muchos meses.
13:16Con tantas jóvenes en esta casa, será necesaria mucha ayuda del santo para encontrar pretendientes.
13:22Si es a mí que se refiere, madre.
13:24No tenga prisa.
13:26Ay, María Dolores, no hable de esa manera.
13:29Su padre está convencido de que vuestra merced ve con buenos ojos a señor Bonifacio, que ha venido a hacerle
13:35la corte.
13:35Pero él no me agrada.
13:37Y un esposo tiene que agradar.
13:39Pues a mí me agrada mucho.
13:41Es alto, gallardo.
13:43Si María Dolores no lo quiere, yo lo acepto.
13:46Ves, señor padre, lo que es ser madre.
13:49La que debería estar terminando el ajuar no quiere oír hablar de matrimonio.
13:53Y la que todavía está en pañales, sólo piensa en eso.
13:57Dios escribe derecho con líneas torcidas.
14:00¿Y qué torcidas, padre?
14:01¿Qué torcidas?
14:07Necesito hablar con Mandinga.
14:21Chica.
14:23Necesito hablar con vuestra merced Mandinga.
14:26Pero es algo que nadie puede oír.
14:28En el desacampado, al atardecer.
14:32Está bien.
14:33Ahora ve.
15:02Dígame, chica.
15:04¿Qué tiene que decirme, huesarce, para ir corriendo hasta la casa del capitán mayor con el peligro de ese castigar?
15:10Necesito que me ayude lo más rápido posible, Mandinga.
15:13Vuestra merced sabe que ya no soy doncella.
15:16Que el sargento mayor me tomó a la fuerza.
15:18Sabé, sabé, no lo sabía.
15:20Pero cuando el sargento compró a huesarce, yo sabía que lo haría.
15:23Una clava bonita.
15:25No tenía otro de ti, no es chica.
15:27Ah, no tiene que consolarme, Mandinga.
15:30Yo misma ya me consolé.
15:33Y quiero que vuestra merced me consiga unas hierbas, Mandinga.
15:36Unas hierbas fuertes.
15:39¿Para qué?
15:43Yo no sé cómo decirle esto en voz alta.
15:48Dígamelo en la oreja.
15:52Yo lo que quiero.
16:00Y chica, mira lo que huesarce me pide.
16:03Mandinga sabe dónde conseguíla, ¿verdad?
16:06La voy a conseguir.
16:08Claro.
16:10Chica, qué serpiente es huesarce.
16:22Y hay otra cosa que quiero pedirle.
16:25Quiloa.
16:27¿Vuestra merced sabe si está vivo?
16:30La noticia corre de clavo a clavo.
16:34Él vive, chica.
16:36Está en un quilombo.
16:39Pero Mandinga puede darle un recao.
16:41Hay muchos esclavos que trabajan en la mina y conocen los caminos al quilombo.
16:46Dígame el recao que llega.
16:49Dígale que chica necesita hablar con él.
16:53Que chica lo esperará todas las tardes junto al río.
16:57Hasta que él aparezca.
17:00Cuente conmigo, chica.
17:02Que Loa va a venir a ver a huesarse.
17:04Pero no se desespere.
17:06No se desespere porque tardará mucho tiempo.
17:09Mucho tiempo, en verdad.
17:10Toda la región está siendo vigilada por el robo de los diamantes.
17:14Paquiloa es peligroso andar por acá.
17:45Hasta pronto, San Antonio.
17:46San Antonio, su visita fue muy provechosa.
17:49El santo también agradece el hospedaje por los meses que pasó aquí.
17:54¿Él podría quedarse un poco más, mi señora madre?
17:57El bien que vino a hacer ya lo hizo en parte.
18:03María Dolores tiene un pretendiente firme.
18:06Me alegra saberlo, señorita Dolores.
18:09Son tonterías de mi madre, padre.
18:12Yo todavía no pienso casarme.
18:14El tiempo dirá si son tonterías.
18:16Sin embargo, yo no he tenido ninguna manifestación de San Antonio.
18:20El santo actuó con predilección.
18:22Tal vez, niña Isabel, vuestra merced deba pensar más en las cosas de la fe que en las del mundo.
18:27No me adormente, papá hostias.
18:29Isabel, más respeto con la niña Úrsula.
18:33Por favor, señora Cielo, no se preocupe.
18:35Isabel no debe haberlo dicho por mal.
18:37Yo la perdono.
18:39Ay, qué ejemplo.
18:42Vamos, hija, vamos.
19:08Buenas tardes, padre.
19:10Buenas tardes, don Martín.
19:11Entonces, ¿cómo anda la bodega?
19:13Bien, la clientela continúa creciendo, padre.
19:15No parece que habría hace pocos meses.
19:24La próxima a hospedar el santo debería ser la señorita Violante.
19:29La desventurada ya pasó la edad de casarse.
19:32También esperar seis años para ver al novio terminar en la horca.
19:36Tal vez sería mejor que vuestra merced le dijera que vaya a un convento.
19:39Ay, no todas sueñan con el convento como vuestra merced, sobrina.
19:43Hasta me siento culpable de mantenerla aquí cuando sé que vuestro deseo es el estar entre las novias del señor.
19:50Soy feliz por hacerle compañía, tío.
19:52Cuando vuestra merced deje de existir, me iré feliz para un convento.
20:00Hoy cuentas, hoy cuentas, hoy cuentas, hoy cuentas.
20:13Hoy cuentas, hoy cuentas, hoy cuentas, hoy cuentas.
20:40Hoy cuentas, hoy cuentas, hoy cuentas.
21:19¿Qué le va?
21:21Yo pensaba que vuestra merced no iba a volver.
21:25Yo pensé, Benny, tan pronto recibí su recao.
21:27Pero todos los caminos están vigilados.
21:30No pude llegar a seca del pueblo.
21:32No se preocupe.
21:34Vuestra merced ya está aquí.
21:35Y eso es lo que importa.
21:45Pero ahora vine.
21:46Y solo me voy si la llevo a vuestra merced de la mano.
21:49Vamos, chica.
21:50Vámonos ahora.
21:51Vámonos.
21:52Me gustaría Iquiloa.
21:55Pero no puedo.
21:57No puedo dejar a mi madre sola en casa del sargento mayor.
22:01Sería muy triste para ella.
22:03Yo no lo creo.
22:03Todo el mundo sabe que vuestra merced se acuesta con el sargento mayor.
22:08Que es su esclava preferida.
22:10Que él se restriega con su cuerpo.
22:12Yo pienso que con él a vuestra merced le gusta la comodidad, los regalos.
22:18Y que ya se acostumbró a vivir a ese tipo de vida.
22:21Me esforzó, Iquiloa.
22:23Se lo aseguro.
22:24Pero hasta hoy el sargento mayor solo me ha tenido una vez.
22:28No puedo creerlo.
22:31¿Cómo?
22:32¿Cómo no puedo explicarlo?
22:34Pero yo sé bien lo que hago.
22:37Es muy astuta, chica.
22:39Y yo pasé todos estos meses pensando en el día que vendré a buscarla.
22:44Imagínese desaparecernos por ese mundo adentro.
22:47Y ahora vuestra merced dice que no quiere ir.
22:51No dije que no voy.
22:54Solo que necesito tener todo muy bien arreglado.
22:57Me llevaré a mi madre conmigo.
22:59Yo soy fuerte, Iquiloa.
23:00Puedo correr por las piedras, huir de los cazadores, de los perros.
23:04Pero ella no.
23:06Entonces espérenme.
23:07Que buscaré la forma de llevar a su madre.
23:12Iquiloa.
23:17No se vaya.
23:19Yo no puedo perder tiempo hablando aquí, chica.
23:22Soy un negro fugitivo.
23:23Si me agarra, me arranca en el cuero.
23:25Todavía tengo algo muy importante que decirle.
23:28¿Qué puede ser más importante que huir?
23:31¿Qué?
23:31¿Qué?
23:33¿Qué?
23:40Cuando el sargento mayor me tocó, me dio asco, Quiloa.
23:44Asco de su olor, de sus manos.
23:49Pero crecí escuchando decir que el amor es bonito.
23:52Yo quiero saber cómo es, sin se esforzar.
23:57No lo entiendo, chica.
24:11Yo quiero un beso, Quiloa.
24:22Quiero sentir sus manos en mi cuerpo, como una mujer, no como una esclava.
24:34Quiero saber cómo es el amor, sin ser forzada.
24:40Acuéstese conmigo, Quiloa.
25:23Diga, hija mía.
25:25Vuestra merced dice que necesita confesarse y ahora se quedó sin habla.
25:31Me da vergüenza, padre.
25:34¿Quién está aquí?
25:36No soy yo.
25:36El sacerdote que vuestra merced conoce y trata como amigo.
25:41Yo estoy aquí en nombre de la Santa Madre Iglesia y todo lo que diga vuestra merced estará protegido por
25:47el secreto de la confesión.
25:50Tengo miedo, porque el demonio entró en mis sueños.
25:54¿El demonio?
25:56Desde que perdí a mi novio que en paz descanse, ha pasado a perseguirme en sueños.
26:03Tal vez por el arrepentimiento de haberla abandonado para robar diamantes y huir con una mujer perdida.
26:10No, padre.
26:11No sé cómo decirlo.
26:14Ni siquiera sé si es mi novio o si es el demonio que se vale de su cuerpo.
26:19¿Qué le hace creer que esto pueda ser una estrategia de Satanás?
26:23Porque él surge sin ropa, padre.
26:32Sin nada sobre el cuerpo.
26:37Desnudo como vino al mundo.
26:41Él viene vivo y desnudo.
26:47Viene hasta a mí.
26:50Acerca sus labios a los míos.
26:54Y me besa.
27:00Siento sus manos bajando por mi cuerpo.
27:05Sus dedos en mi regazo.
27:10Pero despierto por la gracia del Todopoderoso.
27:15Siempre sultada, con fiebre, con calor por todo el cuerpo.
27:19La sensación del pecado.
27:21¿Y él la tocó en alguna parte, pudenga?
27:24Ni sé cómo decirle, padre.
27:29Yo de él que él me desvistiera.
27:31¿Quiere decir que se quedó desnuda?
27:34Desnuda tan bien como Dios me hizo.
27:38Y nos enlazamos como dos serpientes.
27:41¿Serpientes?
27:45Yo sentí el calor que viene de él.
27:49Que venía de sus partes, padre.
27:53Y el mismo calor venía de mí, como el de dos chamas que se atraen.
27:58Entonces me sumergí en un abismo de lujuria.
28:01Y entonces, ¿se sumergió en un abismo de lujuria?
28:06Hija, no todo es obra del demonio.
28:10Aunque, muchas veces en verdad,
28:13el diablo se apodera de cuerpos inocentes para satisfacer su lujuria.
28:19Pero en este caso, yo puedo explicar su sueño por la tristeza de no haber pedido cuando pudo.
28:26Clemencia para el reo ahorcado.
28:28Pero, vuestra merced ya se arrepintió y fue perdonada.
28:34Pero el toque de sus manos, de sus labios calientes.
28:39Pero, vuestra merced es joven.
28:42Son los calores de la juventud.
28:44Pasan con la edad.
28:46Lo que debe hacer, señorita Violante, es casarse.
28:49Cásese.
28:50Que todos esos sueños acabarán.
28:52Pero, ¿quién se casará conmigo, padre?
28:55Vuestra merced es bonita.
28:58Tiene fortuna.
29:00No le faltan buenos partidos.
29:03Desde que perdí a mi novio, nadie volvió a acercarse a mí.
29:08Será feliz.
29:10Dele tiempo al tiempo.
29:11Será feliz, créame.
29:13Ahora, cada vez que tenga otro sueño, señorita Violante,
29:19agarre su rosario y rece.
29:21Rece hasta que nuevamente caiga.
29:25Adormecida es la penitencia que le doy.
29:28Muchas gracias, padre.
29:31Salgo de aquí con el alma más liviana.
29:34Vaya con Dios.
29:49María Dolores.
29:51Sí, madre.
29:53El señor Bonifacio está allá abajo, esperándola.
29:56No me siento bien.
29:58Prefiero cenar en mis aposentos.
30:00María Dolores, vuestra merced dijo lo mismo la noche pasada.
30:03Baje.
30:04Si no lo hace, será una afrenta a su padre.
30:07Venga, vamos a ajustar los lazos de su vestido.
30:18Oh, mucho me engaño.
30:20Don Martín está espiándola.
30:22Por eso cerré la ventana.
30:24Después de tantos meses, el atrevido aún insiste.
30:29Su padre le dará su merecido.
30:31No, no hay la necesidad de contarle eso a mi padre, madre.
30:36Yo misma he demostrado que ya no tengo ningún interés en ese muchacho.
30:42Con el tiempo se resignará.
30:48Venga, madre.
30:50Venga a ajustar los lazos para que baje a recibir al señor Bonifacio.
31:06Buenas noches, señorita Dolores.
31:09¿Ya se recuperó del malestar de anoche?
31:11No.
31:12Yo me he sentido mal todas estas noches, señor Bonifacio.
31:17Siéntense.
31:26Señor Bonifacio, acepta un plato de canchica.
31:29Con mucho gusto.
31:31A mi señor esposo no le importa ir al patio y decirle al esclavo que traiga miel.
31:35Creo que la nuestra se acabó.
31:37¿Yo?
31:40Ah, sí.
31:41Yo llamaré al esclavo.
31:42Y yo traigo la canchica.
31:51Su madre es una mujer muy astuta.
31:53Hizo que su padre saliera de la sala para que pudiera hablarle a solas.
31:57¿Y qué asunto tan importante puede existir para esta charla?
32:01Ya frecuento esta casa hace varios meses y nunca he recibido una palabra suya de aliento.
32:06Tal vez, señor Bonifacio, sea porque esa palabra no exista.
32:11¿Y si yo le propongo un asunto?
32:14¿Qué asunto?
32:16Listo, está encima de la mesa de la cocina.
32:20Ah, ¿y vuestras mercedes de qué conversaron?
32:27Ah, veo que es algo privado.
32:30Cuidado, señor Bonifacio.
32:32No se exceda hablando en privado con mi hija.
32:36No se exceda.
33:05Todo sucedió como vuestra merced.
33:10No se exceda.
33:11Así es, Kiloa.
33:14Ahora sé que el amor es bonito.
33:17Sería tan bueno, chica.
33:19Si vuestra merced partiera conmigo ahora...
33:23...jugaríamos todos los días.
33:26Lo sé.
33:29Pero ahora no puedo, Kiloa.
33:32Pero un día iré.
33:35No se despediría.
33:52Fue.
33:53No se despediría.
33:55Había.
34:02¡Basada.
34:16Martín, ya pasó la hora de la cena.
34:18Lo sé.
34:20Caminaba por las calles.
34:22Y me distraje un poco.
34:23Sé que vuestra merced va todas las noches a la ventana de María Dolores.
34:27Y trata de verla aunque sea un instante.
34:30¿Por qué, Martín?
34:31Martín, si su compromiso se deshizo hace varios meses y María Dolores ni siquiera volvió a saludarlo.
34:37Porque dentro de mí sé que todavía no me ha olvidado. Es todo.
34:41Si eso fuera verdad, ella no tendría un pretendiente que va a cortejarla todas las noches.
34:45Fue impuesto por su padre.
34:46Yo lo sé, en caso contrario ya estaría comprometida con él.
34:50Es mejor que vuestra merced se interese en otra, Martín.
34:53Que tenga una buena...
34:54Paulina, vamos, no quiero discutir más ese asunto.
34:58Quiero saber si vuestra merced observó a Xica.
35:01Discretamente por mi ventana.
35:03Salió en dirección al río a lavar la ropa como todas las tardes.
35:07Pero nunca va con las demás esclavas, Martín.
35:10Muy bien.
35:12Ahora que conozco sus actos, solo es cuestión de tiempo.
35:16Cuando esté tranquila, a la vera del río, yo voy a cabo con ella.
35:21Cuidado, Martín.
35:22Nadie puede sospechar de vuestra merced ni de mí.
35:25No se preocupe.
35:27Que cuando lo haga...
35:30...será bien hecho.
35:31No se preocupe.
35:36No, no se preocupe.
35:38No se preocupe.
36:13¡Gracias!
36:28¡Gracias!
36:45Y ya no soporto vivir en la casa de Sargento Mayor.
36:52¿Y qué quieres a Beboesase?
36:56Es que al mismo tiempo siento una fuerza en el pecho.
37:00Algo que me dice que debo quedarme, que lo deje el pueblo.
37:40¿Qué dice la oreja?
37:43Pepe.
37:46Es algo difícil de ver.
38:03Pues Arce, hija de los ya.
38:05Pues Arce siempre va a traer a los hombres.
38:10Siempre despertará, despertará el deseo en ellos.
38:14Por eso no debe huir.
38:18No debe dejar el Tiyuco por nada de este mundo.
38:22¿No?
38:25Quédese, Shika.
38:27Quédese en el Tiyuco.
38:37Quédese para ser reina.
38:47En este mundo de blanco, no hay reina negra, Mandinga.
38:59Quédese para ser reina.
39:08Quédese en el Tiyuco.
39:15Quédese en el Tiyuco.
39:19Quédese en el Tiyuco por nada de este mundo.
39:21Fuehuésse va a ser una reina.
39:48¡Suscríbete al canal!
39:56Muy buenos días. Traigo noticias para el Capitán Mayor Gonzalo.
40:01Muy buenos días, señor Capitán Mayor.
40:03Buenos días, señor Mercader. Parece que vuestra merced tiene algo urgente que hablar conmigo. ¿De qué se trata?
40:10Traigo noticias. No es un despacho oficial, pero me pidieron que lo trajera. Es un asunto que le interesa a
40:16vuestra merced.
40:27¡Ah! El nuevo comendador está en camino.
40:34Joao Fernández de Oliveira.
40:37Joao Fernández de Oliveira.
40:39Ha de ser hijo del anterior comendador que estuvo aquí antes del infeliz Felizberto.
40:45De ser así, es un hombre influyente. Amigo del Marqués de Pombal.
40:49¡Ah!
40:52¿A qué dice que viene solo, sin familia?
40:56¿Será soltero?
40:58De cualquier forma, es necesario tomar algunas medidas.
41:06Ya cumplió con su misión. Gracias, Mercader.
41:09Vuestra merced es muy generoso. Hasta luego.
41:12Buenos días.
41:13Buenos días.
41:16Joao Fernández de Oliveira.
41:19Entonces tenemos un nuevo comendador.
41:22¿Un nuevo comendador tan pronto?
41:24Sí.
41:25Pero hace tan poco tiempo que el señor Felizberto cayó en desgracia.
41:28Eso prueba que no ha sido perdonado por el rey.
41:31En caso contrario, no habrían nombrado otro.
41:33Parece que viene solo.
41:35Y dicen que es soltero.
41:36¿Soltero?
41:38No puedo esperar para mostrarle mi lunar.
41:42¿Un nuevo comendador?
41:43Mi esposo recibió la noticia, padre.
41:47Debe llegar en cualquier momento.
41:48¿Qué es un comendador?
41:50En el convento nunca escuché hablar de ese puesto.
41:53Un comendador hoy tal vez sea...
41:56el cargo más poderoso de la corona después del rey de Portugal.
41:59Aquí en el Tiyuco es el propio rey.
42:02Recibe por orden de su majestad el derecho a explotar diamantes.
42:06Los diamantes son explotados.
42:07Una parte va directamente al rey.
42:09Y la otra se la queda el comendador.
42:12Nadie más tiene el derecho a tocar una piedra.
42:16Todos deben servirle.
42:18Y todos le deben obediencia.
42:21Él también puede decretar la muerte de quien quiera.
42:25Con una excepción, padre.
42:26Mi esposo, el Capitán Mayor, no le debe obediencia al comendador.
42:30Se somete directamente al gobernador de la capitanía.
42:33Y yo al obispo.
42:34Solo el sacerdote y vuestro esposo, el Capitán Mayor, son las únicas excepciones.
42:40Todos los demás en el Tiyuco deben obedecer al comendador como si fuera el propio rey de Portugal.
42:47Ojalá que sea soltero.
42:50Ay, tal vez ahora llegue mi oportunidad de casarme.
42:53Isabel.
42:59Hija, ¿ya supo de la llegada del nuevo comendador?
43:03No, aún no me dijeron nada.
43:05Pues se le espera en cualquier momento.
43:07Ya era tiempo.
43:09El pueblo no puede quedar a la buena de Dios.
43:11Tienes razón.
43:13Tal vez le interese saber que es un hombre soltero.
43:18Vuestra merced me sorprende.
43:20Desde que perdí a mi novio ya no pienso en matrimonio.
43:24No sé por qué piensa que puede interesarme la soltería de ese hombre.
43:28Solo lo dije por decirlo.
43:31Hasta luego.
43:32Hasta luego.
43:39Soltero.
43:44Chica.
43:45Escuché cuando llegó el sargento.
43:47Y dijo que el nuevo comendador también está por llegar.
43:50Y además dice que es soltero.
43:52¿Y nosotras qué tenemos que ver con eso?
43:54Nuestra vida no cambiará nada con él o sin él.
43:57Pero puede ser que sea un buen hombre y haga la vida del pueblo mejor.
44:02Yo no confío en un hombre blanco.
44:05Si hace algún bien será para los blancos como él.
44:08Chica, hija.
44:09Vuesarcé está muy amargada.
44:12¿Y acaso tengo algún motivo de alegría en esta vía, madre?
44:16Pero Vuesarcé no tiene esperanza.
44:18Y debería tenerla.
44:20Los orillá dijeron que Vuesarcé será reina.
44:30Reina yo.
44:32Solo de la ropa sucia.
44:35Ay, María madre.
44:36En este mundo de Dios no hay reina negra.
44:41Los orillá no mienten.
44:42No dudo de los orillá.
44:45Dios me libre.
44:47Pero hay veces que dicen una cosa y quieren decir otra.
44:51Reina yo.
44:53Tiene gracia.
44:56No, no.
44:57No.
45:15¡Gracias!
45:55¡Gracias!
46:26¡Gracias!
46:29¡Gracias!
46:30¡Gracias!
46:34¡Gracias!
46:38¡Gracias!
46:39¡Gracias!
46:41¡Gracias!
46:42Dejen pasar a todos sin revisión.
46:45Soy Joan Fernández de Oliveira, el nuevo comendador del Tiyuco.
46:50En nombre del Rey de Portugal, Don José I, vengo a tomar posesión de las minas.
46:59De ahora en adelante, soy yo quien manda aquí.
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