00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 151.
00:06Stephen Gordon, el hijo del demonio del Vaticano.
00:09Fabián caminaba por las calles empedradas que conducían a la Catedral Metropolitana de México.
00:15El sol del mediodía, feroz en su altura, era desafiado por las nubes que ofrecían una tregua a su calor
00:21inclemente.
00:23En la entrada, el maestro Santo Julián lo esperaba con una sonrisa en el rostro y una mirada solemne.
00:30Se le veía inusualmente alegre, como si se hubiese quitado de encima el peso sombrío que siempre había llevado sobre
00:36los hombros.
00:37Fabián sonrió y aceleró el paso. Julián lo observó acercarse y su sonrisa se amplió, cálida.
00:44—Caballero maestro Santo, qué honor tenerte hoy en la Catedral de México —saludó Julián, con una expresión genuina.
00:52—Me llena de orgullo verte aquí. —Hola, maestro.
00:56—Perdón por el retraso —respondió Fabián, inclinando la cabeza.
01:01—Fabián, ya no soy tu maestro. Hace tiempo dejé de serlo. Y hoy tú eres caballero maestro Santo. Así que,
01:10entre los dos, tú tienes el rango más alto ahora.
01:13—No lo olvides —bromeó con un par de palmadas en su hombro, invitándolo a caminar.
01:19—Además, si te fijas, llegaste justo a la hora pactada.
01:23Las campanas de la Catedral resonaron con solemnidad. Fabián sonrió, recordando cuando, siendo apenas un discípulo, Julián lo había traído
01:32por primera vez.
01:34Había descubierto las escaleras que llevaban al campanario y pasado horas leyendo allá arriba, contemplando la ciudad, hasta que finalmente
01:42lo encontraron.
01:44—Sonrió ante el recuerdo. —No pensé que fuera tan agotador ser caballero maestro Santo.
01:49—¿Ya hablaste con Valeria Dupont? —preguntó Julián, con una sonrisa traviesa.
01:55—No, gracias a Dios —dijo Fabián, alzando las cejas.
02:00—¿Por qué? —me llamó anoche. —Dice que está escribiendo un artículo sobre ti, por tu nombramiento, y me preguntó algunas
02:08cosas sobre cuando eras discípulo.
02:10—Respondió Julián, divertido.
02:12—Eso no le va a gustar a María. —musitó Fabián, resignado.
02:17—Bueno, ¿y cuál es el procedimiento ahora? ¿Lo del escudero?
02:22—Bueno, según me explicó el cardenal Álvarez, se ofreció como voluntario en cuanto el cardenal Thompson presentó la solicitud.
02:30—Supongo que vamos a conocerlo.
02:33Caminaron hacia la catedral. Las puertas de roble macizo, marcadas por las cicatrices del tiempo, se abrieron con un crujido
02:40profundo.
02:41El incienso llenó sus sentidos con una fragancia densa. Todo, desde los ecos de las paredes hasta la penumbra sagrada
02:49del lugar, parecía invitar al silencio reverente.
02:53Avanzaron por la nave central, mientras la luz del mediodía atravesaba los vitrales y se rompía en haces multicolores que
02:59danzaban sobre el suelo de piedra.
03:02En el altar mayor aguardaba el cardenal Álvarez. Vestía su atuendo ceremonial blanco con bordados dorados.
03:09Llevaba en la mano su báculo de roble bruñido, y su mitra se alzaba con elegancia sobre su cabeza.
03:15Era un hombre alto, delgado, de ojos cansados pero brillantes como carbones encendidos.
03:22Irradiaba una autoridad serena, incuestionable.
03:25—Caballero maestro santo Fabián —dijo el cardenal, alzando ambas manos mientras avanzaba hacia él.
03:32—Hijo de esta diócesis, nacido en estas calles, formado en nuestras aulas, templado en nuestras misiones.
03:39—No recuerdo la última vez que recibimos una noticia tan alentadora.
03:44—Eminencia, es un honor volver a verlo —respondió Fabián con una leve inclinación.
03:50—Este día es motivo de júbilo para la ciudad, y para todos los que aún creemos que la luz de
03:55Dios puede vencer a la oscuridad más profunda —prosiguió el cardenal, posando una mano sobre su hombro.
04:01—Mi corazón se llena de orgullo.
04:03—Que los altares de esta catedral conozcan tu nombre, como ya lo conocen los campos de batalla y los infiernos
04:10por los que has caminado.
04:12—Gracias, cardenal Álvarez.
04:14—Mi única intención es servir a Dios y escuchar su voz antes de tomar cualquier decisión en mi camino —respondió
04:21Fabián, con voz firme.
04:23El cardenal lo miró como quien quiere decir algo más, pero el deber lo reclamaba.
04:28—Maestro Santo Julián, agradezco que se encargue de la ceremonia de posesión del caballero Maestro Santo.
04:35Ante cualquier inquietud, no duden comunicármelo.
04:38Esta catedral queda en sus capaces manos.
04:41Que Dios los bendiga a ambos.
04:44Y, tal como había aparecido, el cardenal desapareció entre las sombras del pasillo de los confesores.
04:51—Eminencia. Gracias por su hospitalidad —dijo Julián, haciendo una reverencia.
04:57Luego miró a Fabián con una leve sonrisa.
05:00—¿Listo para conocer a tu escudero?
05:02A unos pasos, de pie, en perfecta postura militar, un joven aguardaba.
05:09Vestía una chaqueta negra sin insignias visibles.
05:12Su cabello rubio estaba peinado con precisión hacia atrás,
05:16el rostro afeitado con una limpieza casi quirúrgica.
05:20Sus ojos azules, fijos en Fabián, lo examinaban con una intensidad fría,
05:25como si lo escanearan sin permiso ni disculpas.
05:28Sonrió apenas, con una mezcla inquietante de admiración genuina y fascinación obsesiva.
05:34—Caballero Maestro Santo Fabián, soy Stephen Gordon, su nuevo escudero.
05:40—Un honor —dijo, inclinándose en una reverencia exacta, casi robótica,
05:45con una solemnidad que parecía más el preludio de una ejecución que una presentación.
05:50—Un gusto conocerte, Stephen. Espero que podamos trabajar bien juntos —respondió Fabián,
05:57sin sonreír, midiendo cuidadosamente sus palabras.
06:01—Es difícil rastrear sus movimientos dentro de la purga, y, sin embargo, todos saben que usted
06:07exorcizó al Marqués Naberius, y que dio nombre y expulsó al demonio primigenio, líder del Cevitu.
06:13Azag, los ojos de Stephen brillaban con una intensidad que no era del todo cuerda.
06:19Cuando supe que renunció a ser Maestro de Colombia para seguir vinculado a la purga,
06:23sin tomarse un solo día de descanso.
06:26—En la boca del infierno, en pie de guerra por la humanidad.
06:30—Steven, ¿cuántos años tienes? —preguntó Julián, como tanteando el terreno.
06:36—Veinticuatro. Llevo siete años como cazador activo —respondió con orgullo.
06:42—Y fui entrenado por el mismísimo Andrés Rojas, de esta diócesis.
06:47Julián frunció los labios. Fabián no reaccionó, pero una sombra le atravesó el alma.
06:53El demonio del Vaticano no era un título ligero, y Rojas tenía fama no solo de cazador,
06:58sino de carnicero. Fue él quien dio nombre a los años rojos, el periodo en que los cazadores
07:04del Vaticano recibieron carta blanca para matar, cazar y despedazar a todos los vampiros
07:09convertidos en Latinoamérica. —¿Y tú crees que todos los convertidos
07:14merecen morir? —preguntó Fabián, directo, con un filo afilado de duda en la voz.
07:20Stephen lo miró como si acabara de oír una blasfemia. Entiendo que, ahora,
07:25con el ministerio que el Bamber Token regaló a la iglesia, la respuesta obligatoria es,
07:30no, caballero. —No creo que todos deban morir.
07:35Julián giró apenas la cabeza hacia Fabián, pero no logró disimular del todo el miedo en su rostro.
07:41Stephen Gordon tenía el perfil del próximo carnicero de su generación. Había sido formado
07:47por el mismísimo demonio del Vaticano. —Bueno —suspiró Fabián, dejando escapar una media sonrisa.
07:53—Vamos a tener que trabajar en cómo te relacionas con los demás.
07:58—Por supuesto, caballero —respondió Stephen sin parpadear,
08:02con una devoción tan intensa que rozaba lo fanático. —Aprenderé a ser menos evidente.
08:08—Descansa, recoge tus cosas, y nos vemos pasado mañana —concluyó Fabián, con una sonrisa cansada.
08:16Mientras se alejaban de la nave central, cruzando el umbral de las puertas talladas,
08:21el aire de la ciudad los envolvió con su mezcla de piedra antigua y gasolina reciente.
08:26Las campanas quedaron atrás, silenciadas por la distancia. Aunque Julián caminaba a su lado,
08:32algo en su mirada lo hacía parecer cada vez más lejano. —¿Vamos caminando,
08:37o también tienes coche aquí en México? —preguntó Fabián, acomodándose el abrigo mientras bajaban
08:43los escalones frontales de la catedral. —Caminemos —respondió Julián tras un
08:49segundo de duda, sin apartar la vista del suelo. Sus pasos eran firmes, pero en su respiración se
08:55colaba un dejo de inquietud mal disimulada. —La cafetería no está tan lejos. Además,
09:01necesito aclarar algunas cosas antes de verla. Fabián no insistió. Sabía a qué se refería.
09:08Laura. La ministra del Ministerio para Vampiros Convertidos. Su hija. Estaba esperándolos en
09:16la cafetería, protegida del sol, ansiosa por compartir con su padre. Por primera vez en cuatro
09:22años, en un lugar público. Era un gran día para ella. A veces siento que la perdí cuando aceptó ese
09:28cargo. Confesó Julián, con la voz áspera. —No la perdiste —respondió Fabián, deteniéndose y
09:36mirándolo con seriedad. —Sólo que sigues buscando a la niña pequeña que tienes en la mente. Y ella ya
09:42es una mujer. Los años rojos se escribieron con sangre. Fabián —dijo Julián, apretando las manos
09:49como si fueran su única ancla. Laura sueña con darle un lugar a todos los convertidos del mundo,
09:55y personas como Steven. Son exactamente lo que más temo para ella. Además, es el aprendiz del demonio,
10:03Fabián. ¿Cómo voy a estar tranquilo sabiendo que apoyas a Laura, mientras tienes a Steven como
10:08escudero? —Julián —replicó Fabián, sin saber del todo cómo continuar. —También estoy preocupado
10:16por María, pero vamos a confiar en Dios. Él sabe qué es lo que necesitamos, y en sus manos estaremos
10:22seguros.
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