00:00Cambiamos y hablamos a continuación de la famosa hora boliviana, que ha dejado de ser una excepción para convertirse en
00:06muchos de los casos en una regla en el país.
00:16No sé, justamente estoy llegando un poco tarde.
00:20Ahora mismo yo estoy esperando a una persona hace 10 minutos.
00:23Desde el ámbito profesional, una psicóloga advierte que esta conducta no siempre se replica en espacios formales.
00:29Sin embargo, el panorama cambia en lo social.
00:32Entramos a tiempo, caso contrario nos dejan en la puerta o nos marcan atraso.
00:38Pero si vamos a un evento social, mínimo vamos con media hora de retraso, por no decir con una hora.
00:45Es más, tanto como anfitriona no estoy lista a la hora en punto.
00:49Pero, ¿de dónde viene esta práctica?
00:51Un sociólogo señala que la llamada hora boliviana tiene raíces culturales.
00:56Es un comportamiento que se ha ido normalizando con el tiempo.
00:59Ahora el asunto es que persiste y se normaliza, inclusive en otros espacios que son más formales, urbanos, con una
01:13dinámica más, entre comillas, podemos decir, moderna.
01:16En las calles la percepción es compartida, pero no siempre asumida.
01:20Jóvenes consultados reconocen que suelen llegar tarde.
01:23Nos dejamos llevar por otras cosas o vemos como que se atrasan nuestros compañeros.
01:29Y ya pues en conjunto dijimos, no, ¿para qué vamos a ir a esa hora?
01:33No calculamos bien el tiempo, es por esto tal vez.
01:36Un poquito difícil de corregir.
01:38El contraste aparece en las voces adultas.
01:41Para muchos la puntualidad era antes una norma más estricta.
01:45Más disciplina, pero viene desde los padres, desde los abuelos.
01:50A una hora hay que estar.
01:51Yo recuerdo cuando estaba en clases, los docentes eran bien puntuales.
01:55Tres minutos y ya cerraban puertas.
01:58Entre justificaciones, costumbres y responsabilidades compartidas.
02:02La hora boliviana sigue marcando el ritmo de una sociedad que espera, pero también hace esperar.
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