DIARIO DE UN CONDUCTOR DE UBER NOCTURNO — NOCHE 1 DE 7 | Historia de Terror Completa
🔴 NUNCA ACEPTES UN VIAJE A LAS 3 DE LA MAÑANA.
Emilio Durán es un conductor de Uber en Guadalajara que decide trabajar en el turno nocturno para cubrir los gastos médicos de su esposa embarazada. Lo que parecía una noche normal de viajes se convierte en la peor pesadilla de su vida cuando acepta una solicitud de un pasajero misterioso identificado únicamente como "R". Sin foto de perfil. Sin calificación. Cuenta recién creada. Y una tarifa demasiado buena para ser verdad.
A partir de ese momento, Emilio descubre que no está solo dentro de su propio auto. Una presencia invisible le ordena conducir. Los seguros se activan solos. La aplicación cobra vida propia. Y uno a uno, los pasajeros más aterradores que puedas imaginar comienzan a subir al vehículo: una anciana con ojos completamente blancos, un niño con una mirada que contiene siglos de antigüedad y un hombre con cientos de fechas grabadas en la piel.
¿A dónde lo llevan? ¿Por qué fue elegido? ¿Y qué ocurre en las seis noches restantes?
Esta es la primera noche de siete. Y lo que viene después es mucho peor.
⚠️ ADVERTENCIA: Esta historia contiene elementos de terror psicológico intenso. Se recomienda discreción.
💀 ¿TE ATREVES A RESPONDER?
Si estuvieras en el lugar de Emilio, ¿habrías aceptado el segundo viaje o habrías apagado el motor para siempre? Déjalo en los comentarios. El comentario más escalofriante será fijado y leído en el próximo episodio.
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#HistoriasDeTerror #Terror #Creepypasta #RelatosDeTerror #HistoriasParaNoDormir #TerrorPsicológico #CuentosDeTerror #UberTerror #PasajeroFantasma #MiedoReal #LeyendasUrbanas #TerrorNocturno #HistoriasDeMiedo #NarraciónDeTerror #TerrorEnEspañol #Paranormal #ExperienciasSobrenaturales #HistoriasReales #MéxicoParanormal #CementerioDeNoche #HorrorPsicológico #ConductorNocturno #DiarioDeTerror #SerieDeTerror #RelatosEscalofriantes #TerrorLatino #HistoriasDeTerror2024 #NoPodrásDomir #MiedoExtremo #SuscríbeteYTiembla
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Emilio Durán es un conductor de Uber en Guadalajara que decide trabajar en el turno nocturno para cubrir los gastos médicos de su esposa embarazada. Lo que parecía una noche normal de viajes se convierte en la peor pesadilla de su vida cuando acepta una solicitud de un pasajero misterioso identificado únicamente como "R". Sin foto de perfil. Sin calificación. Cuenta recién creada. Y una tarifa demasiado buena para ser verdad.
A partir de ese momento, Emilio descubre que no está solo dentro de su propio auto. Una presencia invisible le ordena conducir. Los seguros se activan solos. La aplicación cobra vida propia. Y uno a uno, los pasajeros más aterradores que puedas imaginar comienzan a subir al vehículo: una anciana con ojos completamente blancos, un niño con una mirada que contiene siglos de antigüedad y un hombre con cientos de fechas grabadas en la piel.
¿A dónde lo llevan? ¿Por qué fue elegido? ¿Y qué ocurre en las seis noches restantes?
Esta es la primera noche de siete. Y lo que viene después es mucho peor.
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DiversiónTranscripción
00:00Nunca te subas a un auto con un desconocido, solían decirnos de niños. Pero nadie nos advirtió sobre lo que
00:07pasa cuando el desconocido eres tú, cuando eres tú quien abre la puerta y deja entrar a la oscuridad. Mi
00:14nombre es Emilio Durán, tengo 34 años y durante siete noches consecutivas conduje un Uber en la ciudad de Guadalajara.
00:23Lo que voy a contar no es ficción. No es una historia inventada para entretener ni un creepypasta sacado de
00:30algún foro de internet. Esto me ocurrió a mí, dentro de mi propio auto, en calles que recorro todos los
00:37días y que, sin embargo, de noche se transforman en algo completamente distinto.
00:43Algo que no tiene nombre, pero que se siente en la piel como una corriente helada que sube desde los
00:49pies hasta la nuca. Decidí manejar en turno nocturno por una razón muy simple, necesitaba dinero.
00:57Mi esposa, Fernanda, estaba embarazada de seis meses y los gastos médicos habían superado con creces lo que mi trabajo
01:04de medio tiempo en una ferretería podía cubrir.
01:07Un amigo me dijo que las noches de viernes y sábado eran una mina de oro para los conductores de
01:14plataforma.
01:15La tarifa dinámica se disparaba después de la medianoche, los pasajeros ebrios dejaban propinas generosas y, si tenías suerte, podías
01:24ganar en una sola noche lo que normalmente tardabas una semana en acumular.
01:30Sonaba perfecto. Sonaba lógico. Sonaba como la solución a todos mis problemas.
01:37La primera noche fue un viernes de mediados de octubre. Recuerdo la fecha exacta porque Fernanda la anotó en el
01:45calendario de la cocina con un marcador rojo junto a una carita sonriente y las palabras «Primera noche» de Emmy.
01:52Salí de casa alrededor de las diez de la noche. Ella me besó en la puerta y me pidió que
01:58tuviera cuidado. Le prometí que estaría de vuelta antes del amanecer.
02:04Fue la primera de muchas promesas que esa semana me resultaría casi imposible cumplir.
02:10Las primeras horas transcurrieron sin novedad. Recogí a un grupo de estudiantes universitarios que iban a un bar en la
02:18zona de Chapultepec.
02:20Luego llevé a una pareja de ancianos desde un restaurante hasta su casa en las afueras de la ciudad.
02:25Después transporté a un hombre de negocios que no dejó de hablar por teléfono durante todo el trayecto.
02:33Viajes normales, conversaciones olvidables, calles iluminadas por farolas anaranjadas que proyectaban sombras largas sobre el asfalto.
02:42Todo era predecible y rutinario, exactamente como me lo habían descrito.
02:48Fue a las dos y cuarenta y siete de la madrugada cuando todo cambió.
02:53La solicitud apareció en mi pantalla mientras estaba estacionado frente a una gasolinera en la avenida Vallarta,
02:59tomando un café que había comprado en la tienda de conveniencia.
03:03El punto de recogida marcaba una dirección en la colonia Mezquitán, una zona residencial que a esa hora debía estar
03:11completamente dormida.
03:13El nombre del pasajero era simplemente una letra, R.
03:18Sin foto de perfil, sin calificación visible, cuenta recién creada.
03:24Normalmente habría ignorado una solicitud así, pero la tarifa era absurdamente alta.
03:30480 pesos por un viaje que, según el mapa, no superaba a los 12 kilómetros.
03:37Pensé en Fernanda, en las cuentas del hospital, en la cuna que aún no habíamos podido comprar.
03:44Acepté el viaje.
03:45El trayecto hasta la dirección de recogida duró unos 15 minutos.
03:50A medida que avanzaba, las calles se iban vaciando y las luces se volvían más escasas.
03:56Los edificios comerciales dieron paso a casas antiguas con fachadas descascaradas y jardines invadidos por la maleza.
04:05Había algo extraño en aquella zona, algo que no podía identificar con precisión pero que se manifestaba como una sensación
04:12de peso en el pecho,
04:14como si el aire dentro del auto se hubiera vuelto más denso.
04:17Llegué a la dirección indicada y me detuve frente a una casa de dos pisos con la pintura verde desgastada
04:24y un portón de herrería oxidado.
04:27No había luces encendidas.
04:29No había señales de vida.
04:32Envíe el mensaje automático de la aplicación.
04:35He llegado.
04:36Estoy afuera.
04:38Esperé un minuto.
04:40Dos minutos.
04:42Tres minutos.
04:43La calle estaba en absoluto silencio.
04:47Ni siquiera se escuchaban perros labrando, algo inusual en cualquier colonia de Guadalajara a cualquier hora.
04:54Era como si alguien hubiera presionado el botón de silencio en toda la manzana.
05:00Estaba a punto de cancelar el viaje cuando vi movimiento en el asiento trasero a través del espejo retrovisor.
05:07No fue un reflejo ni una sombra proyectada desde afuera.
05:10Fue un movimiento claro, definido, como el de alguien acomodándose en el asiento.
05:17Pero nadie había abierto la puerta.
05:20Yo no había escuchado el sonido del seguro ni el chasquido de la manija.
05:25Sin embargo, cuando miré directamente hacia atrás, girando el cuerpo en mi asiento, no había nadie.
05:32El asiento trasero estaba vacío.
05:34La piel de mis brazos erizó y sentí un hormigueo frío en la base del cráneo, pero me obligué a
05:41respirar profundo y atribuirlo al cansancio.
05:44Llevaba más de cuatro horas conduciendo y apenas había dormido esa tarde.
05:49Entonces sonó mi teléfono.
05:52Era un mensaje dentro de la aplicación, enviado por el pasajero R.
05:56Decía únicamente, ya estoy adentro.
06:00Volví a mirar el asiento trasero.
06:03¿Vacío?
06:05Completamente vacío.
06:07Revisé el maletero desde el espejo lateral.
06:11Cerrado.
06:12Revisé las puertas.
06:14Todas con seguro puesto.
06:16No había absolutamente nadie dentro de mi auto aparte de mí.
06:21Sin embargo, la aplicación mostraba algo que hizo que mi estómago se contrajera como un puño.
06:27El viaje había comenzado.
06:29El cronómetro estaba corriendo y el mapa trazaba una ruta en tiempo real hacia un destino que yo no había
06:36configurado.
06:36Un destino que, según la pantalla, se encontraba en una zona que el mapa ni siquiera mostraba con claridad, como
06:45si los datos se corrompieran alrededor de ese punto específico.
06:49Intenté cancelar el viaje.
06:52Toqué la pantalla una vez, dos veces, tres veces.
06:56La aplicación no respondía.
06:59Intenté cerrarla y reabrirla, pero el teléfono se había congelado en la pantalla del mapa, mostrando únicamente la ruta fantasma
07:07que avanzaba como si mi auto ya estuviera en movimiento.
07:11Y lo peor de todo, lo que hizo que un sudor helado me empapara la espalda y que mis manos
07:16comenzaran a temblar sobre el volante, fue el sonido.
07:20Un sonido suave, apenas perceptible, que venía del asiento trasero.
07:26Era una respiración, lenta, profunda y constante.
07:31La respiración de alguien que estaba sentado justo detrás de mí, a centímetros de mi nuca, en un asiento que
07:38mis ojos insistían en mostrarme vacío.
07:40Y entonces, con una voz que parecía salir de todas partes y de ninguna al mismo tiempo, una voz que
07:48no era masculina ni femenina, ni grave ni aguda, sino algo intermedio, algo imposible de clasificar,
07:55aquella presencia invisible dijo una sola palabra que convirtió esa noche en la primera de siete pesadillas de las que
08:01todavía no consigo despertar.
08:04Dijo, conduce, conduce.
08:08Esa única palabra bastó para que todo el aire dentro del auto se transformara en algo distinto, algo que pesaba
08:15en los pulmones como si estuviera respirando a través de una tela húmeda.
08:19Mis manos seguían aferradas al volante con tanta fuerza que los nudillos se habían vuelto blancos.
08:26El motor estaba encendido, el auto en punto muerto, y aquella respiración detrás de mí continuaba a su ritmo pausado
08:33y constante, como un metrónomo biológico que marcaba el compás de algo que yo no podía comprender.
08:40No me moví. Durante lo que debieron ser treinta segundos pero que se sintieron como una eternidad, permanecí inmóvil, con
08:49los ojos clavados en el espejo retrovisor.
08:52El asiento trasero seguía vacío. La tapicería gris no mostraba ninguna depresión, ninguna arruga que indicara el peso de un
09:01cuerpo.
09:01Y sin embargo la respiración estaba ahí, tan real como la mía, tan presente como el latido acelerado que sentía
09:09golpear contra mis costillas.
09:11Pensé en abrir la puerta y salir corriendo. Pensé en llamar a Fernanda, a la policía, a quien fuera.
09:19Pero mi teléfono seguía congelado en aquella pantalla del mapa con la ruta trazada en una línea azul que palpitaba
09:26suavemente como una vena luminosa sobre el fondo oscuro.
09:30Y entonces ocurrió algo que terminó de convencerme de que lo que estaba sucediendo no era producto de mi imaginación
09:37ni del cansancio acumulado.
09:39El seguro de las puertas se activó solo. Los cuatro seguros al mismo tiempo, con ese sonido seco y definitivo
09:47que resuena como un disparo pequeño en el silencio de la madrugada.
09:52Estaba encerrado dentro de mi propio auto. El pánico tiene un sabor.
09:57Es metálico, como si alguien hubiera puesto una moneda vieja debajo de tu lengua.
10:04Sentí ese sabor inundar mi boca mientras intentaba jalar la manija de la puerta una y otra vez, sin resultado.
10:12Golpeé el botón de desbloqueo en el panel lateral.
10:15Nada.
10:17Probé con el control central.
10:19Nada.
10:21Las puertas estaban selladas y el mecanismo eléctrico no respondía a ninguno de mis intentos.
10:27La voz habló de nuevo.
10:29Esta vez fue más clara, más definida, como si la presencia que la emitía se hubiera acercado unos centímetros más
10:37a mi oído derecho.
10:38Dijo, no te voy a hacer daño.
10:41Solo necesito que conduzcas.
10:44Había algo en el tono que me resultó difícil de describir.
10:48No era amenazante en el sentido convencional.
10:52No había agresividad ni malicia evidente.
10:55Era más bien una calma absoluta, una serenidad que resultaba perturbadora precisamente por lo fuera de lugar que estaba en
11:03aquella situación.
11:05Era la voz de alguien que tiene todo el tiempo del mundo y que sabe, con certeza inquebrantable, que vas
11:11a hacer exactamente lo que te pide.
11:14Y eso fue lo que hice.
11:16No por valentía ni por curiosidad, sino porque en ese momento mi cerebro decidió que obedecer era la opción menos
11:23peligrosa.
11:25Puse el auto en marcha, solté el freno de mano y comencé a avanzar por aquella calle oscura siguiendo la
11:31ruta que mi teléfono me indicaba sin que yo pudiera controlar la aplicación.
11:36Las indicaciones me llevaron primero hacia el norte, por avenidas que conocía de memoria pero que a esa hora lucían
11:43irreconocibles.
11:45Los semáforos parpadeaban en amarillo intermitente y las aceras estaban desiertas.
11:50Ni un alma caminando, ni un auto en sentido contrario, ni siquiera los puestos de tacos que normalmente permanecen abiertos
11:59hasta las cuatro de la mañana.
12:01La ciudad parecía haberse vaciado por completo, como si alguien hubiera evacuado cada calle por la que yo necesitaba transitar.
12:10Conduje en silencio durante aproximadamente diez minutos.
12:15La respiración en el asiento trasero continuaba, constante e imperturbable, y yo había comenzado a acostumbrarme a ella de la
12:23manera en que uno se acostumbra al dolor de una muela.
12:26No desaparece, pero aprendes a funcionar a pesar de él.
12:30Fue entonces cuando la voz habló por tercera vez.
12:34Gira a la derecha en la siguiente calle y detente frente a la casa con el número cuarenta y tres.
12:40¿Obedecí?
12:41La calle era estrecha, planqueada por árboles viejos cuyas ramas formaban un túnel natural que bloqueaba la poca luz que
12:49quedaba.
12:50La casa número cuarenta y tres era una construcción pequeña, de una sola planta,
12:55con una puerta de madera pintada de azul que alguna vez debió ser brillante pero que ahora lucía opaca y
13:02agrietada.
13:03Había una luz encendida en la ventana principal, una luz tenue y amarillenta que parpadeaba como si proviniera de una
13:10vela.
13:11Me detuve frente a la casa y esperé.
13:14No sabía que estaba esperando, pero algo dentro de mí, un instinto primitivo que no tiene que ver con la
13:21lógica sino con la supervivencia,
13:23me decía que no debía bajar del auto bajo ninguna circunstancia.
13:27La puerta azul se abrió.
13:30Desde el interior salió una mujer.
13:33Tendría unos sesenta años, quizás más, con el cabello blanco recogido en un moño apretado
13:39y un vestido negro que le llegaba hasta los tobillos.
13:43Caminó hasta mi auto con pasos lentos pero firmes, como si supiera exactamente a dónde se dirigía
13:49y no tuviera ninguna prisa por llegar.
13:52Cuando alcanzó la puerta trasera del lado del copiloto,
13:55esta se desbloqueó sola con un chasquido que me sobresaltó.
14:00La mujer abrió la puerta y se sentó.
14:02El auto se hundió ligeramente bajo su peso, lo cual significaba que ella sí era real,
14:08que ella sí tenía un cuerpo físico a diferencia de la presencia invisible que ya ocupaba el asiento.
14:15Me miró a través del espejo retrovisor y entonces noté algo que hizo que un escalofrío me recorriera la columna
14:21vertebral
14:22con la fuerza de una descarga eléctrica.
14:24Sus ojos no tenían pupilas.
14:28Eran completamente blancos,
14:30como dos esferas de porcelana incrustadas en un rostro que, por lo demás,
14:35parecía perfectamente normal.
14:37La mujer sonrió.
14:40Fue una sonrisa amable, casi maternal, que en cualquier otra circunstancia habría resultado reconfortante.
14:47Pero esos ojos vacíos la transformaban en algo grotesco,
14:51en una mueca que imitaba la calidez humana sin lograr reproducirla del todo.
14:57—Gracias por venir a recogerme —dijo con una voz suave y rasposa.
15:01—Llevo mucho tiempo esperando.
15:04No respondí.
15:05—¿No podía?
15:07Mi garganta se había cerrado como si una mano invisible la estuviera apretando desde adentro.
15:13La mujer acomodó las manos sobre su regazo con la tranquilidad de quien espera el autobús un domingo por la
15:20mañana
15:20y la voz del primer pasajero invisible habló de nuevo, indicándome una nueva dirección.
15:27Conduje.
15:28Porque era lo único que podía hacer.
15:31La ruta me llevó hacia el oriente de la ciudad, por calles que se iban angostando progresivamente,
15:37como arterias que se estrechan a medida que se alejan del corazón.
15:41La mujer de los ojos blancos permanecía en silencio en el asiento trasero,
15:46con aquella sonrisa fija que no se alteraba ni siquiera cuando el auto pasaba por un bache o tomaba una
15:52curva cerrada.
15:54Y junto a ella, en el espacio vacío que mis ojos se negaban a llenar con una forma,
15:59la presencia invisible seguía respirando con ese ritmo hipnótico que a esas alturas ya se había convertido en el sonido
16:06de fondo de mi pesadilla.
16:09Intenté hablar.
16:11Necesitaba romper aquel silencio que me estaba devorando por dentro,
16:15así que reuní toda la saliva que pude en mi boca reseca y formulé la única pregunta que mi cerebro
16:20fue capaz de articular.
16:22¿A dónde vamos?
16:24La mujer inclinó la cabeza ligeramente hacia la izquierda, como un pájaro que examina algo que le resulta curioso.
16:33Sus ojos blancos se fijaron en los míos a través del retrovisor y sentí que aquella mirada vacía podía ver
16:39mucho más de lo que cualquier mirada normal alcanzaría jamás.
16:43Podía ver a través de mí, a través de mi piel, de mis huesos, de mis pensamientos más protegidos.
16:50A recoger a los demás respondió.
16:53Esa respuesta meló la sangre.
16:56¿Los demás?
16:58¿No uno más?
16:59¿No otra persona?
17:01¿Los demás?
17:03Plural indefinido que podía significar dos o podía significar veinte.
17:09Mi auto era un Sedan compacto, un Nissan Versa 2019 con capacidad para cuatro pasajeros contándome a mí.
17:17Ya llevaba uno visible y uno invisible.
17:20La sola idea de que aquel vehículo siguiera llenándose de presencias como aquellas hizo que mis manos temblaran sobre el
17:27volante con tal violencia que el auto dio un pequeño bandazo hacia el carril contrario.
17:32La siguiente parada fue en un parque.
17:35No recuerdo el nombre exacto, pero sé que estaba cerca de la zona industrial, un área de la ciudad donde
17:42las fábricas abandonadas se mezclan con lotes baldíos cubiertos de hierba seca y basura acumulada.
17:48El parque era pequeño, con unos cuantos juegos infantiles oxidados y una banca de concreto bajo un árbol que había
17:56perdido todas sus hojas.
17:58Sentado en aquella banca había un niño.
18:01No debía tener más de ocho o nueve años.
18:05Vestía un uniforme escolar gris, con la camisa por fuera del pantalón y los zapatos sin agujetas.
18:12Estaba sentado con las manos sobre las rodillas y la mirada fija en el suelo, completamente inmóvil, como una estatua
18:19tallada en la forma exacta de un niño pero desprovista de vida.
18:23A las tres y media de la madrugada, en un parque abandonado junto a una zona industrial, un niño solo
18:30esperando en la oscuridad.
18:32Todo dentro de mí gritaba que aquello estaba mal.
18:36No mal en el sentido sobrenatural que la noche había adquirido desde la aparición de mi primer pasajero, sino mal
18:43en un sentido humano y urgente.
18:45Un niño perdido, solo, vulnerable.
18:49Mi instinto paterno, agudizado por los meses de preparación para la llegada de mi propio hijo, me impulsó a bajar
18:56del auto para ayudarlo.
18:58Pero antes de que pudiera siquiera tocar la manija, la voz invisible me detuvo.
19:04No bajes.
19:05Él vendrá solo.
19:07Y así fue.
19:09Como si hubiera escuchado una señal que yo no pude percibir, el niño levantó la cabeza, se puso de pie
19:16y caminó hacia el auto con pasos mecánicos, uniformes, sin la irregularidad natural de un niño caminando.
19:23La puerta trasera del lado del conductor se desbloqueó y el niño subió al auto.
19:29Se sentó junto a la mujer, o más bien junto a donde la presencia invisible debería estar, y cerró la
19:35puerta con una suavidad que no correspondía a sus manos pequeñas.
19:39Lo miré por el retrovisor.
19:42A diferencia de la mujer, el niño sí tenía pupilas.
19:46Tenía ojos grandes, oscuros y expresivos que reflejaban la escasa luz del tablero del auto.
19:53Pero había algo en esos ojos que me perturbó más profundamente que la ausencia de pupilas en los de la
19:59mujer.
20:00Había algo que sólo puedo describir como una antigüedad imposible.
20:05Eran los ojos de alguien que ha visto pasar siglos, no años.
20:09Ojos que no correspondían a ese rostro infantil ni a ese cuerpo pequeño,
20:14como si el niño fuera un disfraz que algo mucho más viejo y mucho más vasto estuviera usando para moverse
20:20por el mundo.
20:21—¡Hola! —dijo el niño.
20:23Su voz era normal, aguda, infantil, perfectamente ordinaria.
20:29Y eso lo hacía aún peor.
20:31Seguí conduciendo.
20:33La ruta en mi teléfono continuaba actualizándose sola,
20:37trazando caminos que me llevaban por partes de la ciudad que yo no reconocía a pesar de haber vivido en
20:43Guadalajara toda mi vida.
20:45Calles que no aparecían en ningún mapa que yo hubiera consultado jamás,
20:50intersecciones que no deberían existir según la cuadrícula urbana que conocía de memoria.
20:56Era como si la ciudad tuviera carpas ocultas,
20:59niveles subterráneos de realidad que sólo se revelaban a ciertas horas y bajo ciertas circunstancias.
21:06La tercera parada fue frente a un edificio de departamentos en una calle sin nombre.
21:12De la puerta del edificio salió un hombre joven, quizás de mi edad,
21:16con ropa deportiva y una gorra negra que le cubría la mitad del rostro.
21:21Subió al asiento del copiloto, que hasta ese momento había permanecido vacío,
21:26y se abrochó el cinturón de seguridad con la naturalidad de alguien que toma un taxi cualquier noche.
21:33—Buenas noches —me dijo, mirándome directamente.
21:37No le respondí.
21:39Estaba demasiado ocupado tratando de entender cómo aquel hombre podía actuar con tanta normalidad,
21:45como si no hubiera a la mujer de ojos blancos ni al niño de mirada ancestral sentados a centímetros de
21:51él.
21:52Como si subirse a un auto controlado por una entidad invisible a las cuatro de la mañana fuera algo perfectamente
21:59cotidiano.
22:00Y entonces noté algo que casi me hace detener el auto en seco.
22:05La gorra del hombre se había movido ligeramente hacia atrás cuando giró la cabeza para mirar por la ventana,
22:11y debajo del borde vi algo que no debería estar ahí.
22:15En su frente, grabada en la piel como una cicatriz quirúrgica, había una fecha.
22:21Números claros, precisos, inconfundibles, 17 de octubre de 2023.
22:28Esa era la fecha exacta de esa misma noche.
22:32La noche en la que yo estaba conduciendo, la noche en la que todo esto estaba ocurriendo.
22:38Aquella fecha grabada en la piel de un desconocido fue el momento exacto en que comprendí que lo que estaba
22:44sucediendo no era un accidente,
22:46no era una coincidencia ni una cadena de eventos aleatorios.
22:50Aquello había sido planificado.
22:53Cada pasajero, cada parada, cada segundo de esa noche formaba parte de algo mucho más grande,
23:00algo orquestado con una precisión que sería cualquier capacidad humana.
23:04La voz invisible habló una vez más, y esta vez detecté algo nuevo en su tono.
23:10Algo que, si las entidades sin cuerpo pudieran sentir emociones, habría descrito como anticipación.
23:18Queda una parada más, dijo.
23:20Y luego te explicaré por qué fuiste elegido.
23:24Elegido.
23:25Esa palabra se clavó en mi mente como un clavo ardiente.
23:29No escogido, no seleccionado, no reclutado.
23:33Elegido.
23:35Como si hubiera una diferencia fundamental entre todas esas palabras y esta fuera la única que contenía el peso verdadero
23:42de lo que estaba ocurriendo.
23:44Porque ser elegido implica que alguien, o algo, te observó durante un tiempo indeterminado,
23:51evaluó cada aspecto de tu existencia, cada decisión que tomaste, cada camino que seguiste y cada uno que descartaste,
23:58y al final de ese escrutinio silencioso llegó a la conclusión de que tú, precisamente tú,
24:04eras la persona indicada para un propósito que aún no comprendías.
24:09Conduje hacia la última parada con las manos entumecidas sobre el volante y un zumbido constante en los oídos que
24:16no provenía del motor ni de la calle ni de ninguna fuente que pudiera identificar.
24:21El hombre de la gorra permanecía en el asiento del copiloto con la vista fija en la ventana,
24:27como si estuviera contemplando un paisaje fascinante en lugar de las fachadas oscuras y repetitivas de una ciudad dormida.
24:35La mujer de los ojos blancos seguía sonriendo con esa mueca inmutable.
24:40El niño de mirada ancestral tenía los ojos cerrados, pero no dormía.
24:45Nadie en ese auto dormía.
24:48Nadie en ese auto necesitaba dormir.
24:51La última dirección me llevó a un lugar que reconocí de inmediato y que, por eso mismo,
24:56me provocó un terror mucho más profundo que todas las calles desconocidas que había recorrido esa noche.
25:03Era el Panteón de Mezquitán, uno de los cementerios más antiguos de Guadalajara,
25:09un laberinto de tumbas centenarias, mausoleos agrietados y cruces de hierro inclinadas por el peso de los años.
25:16De día es un lugar sombrío pero transitable,
25:20frecuentado por familias que visitan a sus muertos y por vendedores de flores que montan sus puestos junto a la
25:26entrada principal.
25:27De noche, a las cuatro y media de la madrugada,
25:31era un abismo rectangular rodeado de muros altos que parecían contener algo que el mundo exterior no debía ver.
25:38Me detuve frente a la reja principal.
25:41Estaba cerrada con una cadena gruesa y un candado oxidado,
25:45pero eso no pareció representar ningún obstáculo para lo que sucedió a continuación.
25:51La reja se abrió sola, lentamente, con un chirrido metálico que resonó en la calle vacía como el grito de
25:58un animal herido.
26:00Más allá de la entrada, un camino de tierra se perdía entre las hileras de tumbas y se fundía con
26:05la oscuridad absoluta.
26:08—Entra —dijo la voz.
26:10Por primera vez en toda la noche, me negué.
26:13Algo dentro de mí, un último reducto de voluntad que había sobrevivido a horas de obediencia forzada,
26:20se rebeló contra aquella orden.
26:22Dije que no.
26:24Dije que hasta ahí llegaba.
26:26Dije que me dejaran ir,
26:28que tenía una esposa esperándome y un hijo por nacer y una vida que no estaba dispuesto a perder dentro
26:34de un cementerio
26:35a las cuatro de la madrugada.
26:37El silencio que siguió fue el más denso que he experimentado jamás.
26:42Duró exactamente cinco segundos.
26:45Los conté porque necesitaba aferrarme a algo medible y concreto en medio de aquella locura,
26:50y durante esos cinco segundos sentí que los tres pasajeros,
26:54los cuatro si contaba a la presencia invisible,
26:57me observaban con una atención que iba mucho más allá de la simple mirada.
27:02Fue el niño quien rompió el silencio.
27:05Abrió los ojos,
27:06esos ojos imposiblemente viejos en un rostro imposiblemente joven,
27:11y habló con una claridad que no correspondía a su edad ni a su apariencia.
27:16No estás aquí por accidente, Emilio.
27:19Cada viaje que hiciste esta noche antes de nosotros
27:22fue preparado para que estuvieras exactamente en esa gasolinera,
27:26a esa hora, con el nivel justo de cansancio y necesidad económica
27:31para aceptar un viaje que cualquier persona en su sano juicio habría rechazado.
27:36Cada detalle de tu vida en los últimos seis meses
27:39ha sido cuidadosamente ajustado para conducirte a este momento.
27:44Las palabras del niño cayeron sobre mí como piedras.
27:48Sentí que el suelo se inclinaba debajo del auto,
27:51que la realidad misma se tambaleaba como una estructura a punto de colapsar.
27:56Pensé en los últimos seis meses.
27:59En cómo había perdido mi empleo de tiempo completo de manera repentina e inexplicable.
28:05En cómo los gastos médicos se habían acumulado sin que pudiéramos entender
28:10por qué el seguro no cubría ciertas consultas que siempre había cubierto antes.
28:15En cómo mi amigo, aquel que me había sugerido conducir de noche,
28:19había insistido con una vehemencia que ahora me parecía sospechosa.
28:24Cada pieza encajaba en un rompecabezas que yo no sabía que se estaba armando a mi alrededor.
28:30—¿Qué quieren de mí? —pregunté, y mi voz salió quebrada, irreconocible.
28:36La mujer de los ojos blancos dejó de sonreír por primera vez.
28:40Su rostro adquirió una expresión seria, solemne, casi reverencial,
28:45y cuando habló, su voz rasposa resonó dentro del auto como si las paredes del vehículo fueran las de una
28:52catedral.
28:53Necesitamos que lleves algo al otro lado.
28:56No esta noche.
28:58Esta noche es sólo la primera.
29:01Tienes que volver mañana y las cinco noches siguientes.
29:05Cada noche comprenderás un poco más.
29:08Cada noche se te revelará una parte de lo que necesitas saber.
29:12Pero esta primera noche sólo necesitas entender una cosa, aceptaste el viaje.
29:18Ya no puedes cancelarlo.
29:20El hombre de la gorra se giró hacia mí.
29:23Con un movimiento deliberado, se quitó la gorra por completo y reveló lo que había debajo.
29:30No era sólo la fecha en su frente.
29:33Toda su cabeza estaba cubierta de números, fechas, coordenadas,
29:37secuencias que se extendían desde la frente hasta la nuca, grabadas en la piel con una precisión milimétrica
29:44que ningún tatuaje humano podría replicar.
29:47Eran cientos, quizás miles de inscripciones diminutas que se superponían y se entrelazaban
29:53formando un mapa que palpitaba con cada latido de su corazón.
29:57Cada número es una noche como ésta, dijo el hombre.
30:01Cada fecha es un conductor como tú.
30:04Has entrado en una cadena que lleva siglos funcionando,
30:08mucho antes de que existieran los autos, mucho antes de que existiera esta ciudad.
30:13Sólo han cambiado los vehículos.
30:16El camino siempre ha sido el mismo.
30:18La reja del cementerio se cerró sola, con el mismo chirrido agonizante con el que se había abierto.
30:26La ruta en mi teléfono desapareció.
30:29La pantalla volvió a la normalidad, mostrando la interfaz habitual de la aplicación como si nada hubiera ocurrido.
30:37Los seguros de las puertas se desbloquearon con cuatro chasquidos simultáneos.
30:42Miré el asiento trasero.
30:44¿Vacío?
30:46Miré el asiento del copiloto.
30:49¿Vacío?
30:50Estaba solo.
30:52Completamente solo frente a un cementerio cerrado en una calle desierta,
30:56con el motor encendido y el tanque de gasolina casi lleno,
31:00como si las horas de conducción no hubieran consumido ni una gota de combustible.
31:05Llegué a casa a las cinco y cuarenta de la mañana.
31:09El cielo comenzaba a aclararse por el oriente con esa luz pálida y fría que precede al amanecer,
31:15una luz que nunca me había parecido tan hermosa ni tan necesaria como en aquel momento.
31:21Estacioné el auto frente a la casa, apagué el motor y me quedé sentado durante varios minutos,
31:27incapaz de moverme, incapaz de procesar lo que acababa de vivir.
31:32Mis manos seguían temblando y el sabor metálico del pánico no había abandonado mi boca.
31:38Cuando por fin logré salir del auto, hice algo que en circunstancias normales habría considerado absurdo.
31:44Caminé alrededor del vehículo tres veces, examinando cada puerta, cada ventana,
31:51cada centímetro de la carrocería, buscando alguna evidencia física de lo que había ocurrido.
31:57No encontré nada.
31:59Ni una marca, ni un rasguño, ni un aroma residual que delatara la presencia de pasajeros.
32:06El auto estaba exactamente como lo había dejado al salir de casa la noche anterior,
32:12limpio y ordenado, con el ambientador de pino colgando del retrovisor y la funda del asiento
32:17trasero perfectamente estirada.
32:20Entré a la casa tratando de no hacer ruido.
32:24Fernanda dormía de lado, con una mano sobre su vientre abultado y la otra debajo de la almohada.
32:30Me quedé en el marco de la puerta observándola durante un largo rato,
32:35aferrándome a su imagen como un náufrago se aferra a un trozo de madera en medio del océano.
32:41¿Ella era real?
32:43¿Nuestra casa era real?
32:45¿Nuestro hijo por nacer era real?
32:47Todo aquello que había sucedido durante la noche, todo aquello que la oscuridad había traído consigo,
32:54tenía que ser un episodio aislado, una alucinación provocada por el estrés y el agotamiento.
33:00Algo que la luz del día disolvería como disuelve la niebla.
33:04Me duché con agua caliente hasta que la piel se me puso roja.
33:08Me cepillé los dientes tres veces.
33:11Me puse ropa limpia y me acosté junto a Fernanda,
33:15abrazándola por detrás con una delicadeza que ella percibió incluso en sueños,
33:19porque murmuró mi nombre y apretó mi mano contra su pecho sin llegar a despertarse del todo.
33:26Cerré los ojos y esperé que el sueño viniera a rescatarme de mis propios pensamientos.
33:31Pero el sueño no vino.
33:34En su lugar vino la memoria, nítida e implacable,
33:37reproduciendo cada momento de la noche en una secuencia perfecta que no dejaba espacio para la duda ni para la
33:44reinterpretación.
33:45La voz sin cuerpo.
33:47La mujer de ojos blancos.
33:50El niño con mirada de siglos.
33:52El hombre cubierto de fechas.
33:55El cementerio.
33:57La reja que se abre y se cierra sola.
34:00Y aquella frase que la mujer había pronunciado con la gravedad de una sentencia,
34:05aceptaste el viaje.
34:07Ya no puedes cancelarlo.
34:09Me levanté de la cama cerca del mediodía,
34:12cuando Fernanda ya estaba en la cocina preparando algo de comer.
34:17Me miró con esa expresión que tienen las esposas cuando saben que algo no está bien pero eligen no presionar.
34:23Esa mezcla de preocupación y paciencia que dice estoy aquí cuando quieras hablar sin necesidad de pronunciar una sola palabra.
34:31Le dije que la noche había sido larga pero productiva.
34:35Le mostré la cuenta de la aplicación.
34:38Los viajes normales del inicio de la noche estaban registrados con sus tarifas correspondientes,
34:43pero del viaje de R, del recorrido fantasma que había durado horas y que me había llevado por media ciudad,
34:50no había ningún registro.
34:52Ninguna tarifa, ningún cobro, ningún historial.
34:57Como si nunca hubiera existido.
34:59Sin embargo, cuando revisé mi cuenta bancaria, encontré un depósito que me dejó paralizado.
35:06Eran exactamente siete mil pesos.
35:09No cuatrocientos ochenta, como había indicado la tarifa original del viaje.
35:15Siete mil pesos redondos, sin centavos, depositados a las cinco y cuarenta de la mañana, exactamente a la hora en
35:23que había llegado a casa.
35:25El concepto del depósito era una sola palabra, anticipo.
35:30Un anticipo supone que hay un pago posterior, un monto mayor que se completará cuando se cumpla cierta condición.
35:36Y yo sabía exactamente cuál era esa condición.
35:41Tenía que volver.
35:43Seis noches más.
35:45Seis viajes más hacia lo desconocido.
35:48Seis encuentros más con pasajeros que no pertenecían a este mundo o que habían dejado de pertenecer a él hace
35:55mucho tiempo.
35:56Pasé el resto del día en un estado de aturdimiento que Fernanda atribuyó al desvelo.
36:02Intenté racionalizar lo sucedido de todas las formas posibles.
36:07Busqué en Internet experiencias similares, foros de conductores nocturnos que reportaran pasajeros extraños,
36:14fenómenos inexplicables en la aplicación, cualquier cosa que me indicara que no estaba solo en esto.
36:21Encontré historias inquietantes, relatos perturbadores de madrugadas extrañas,
36:26pero nada que se acercara a lo que yo había vivido.
36:30Nada que incluyera entidades invisibles, mujeres sin pupilas, niños con ojos milenarios y hombres con mapas grabados en la piel.
36:39Cuando el sol comenzó a descender y las sombras de la tarde se alargaron sobre el piso de la sala,
36:45sentí que algo cambiaba dentro de mí.
36:48No fue un cambio brusco ni violento, sino gradual, como una marea que sube sin que te descuente hasta que
36:54el agua te llega a las rodillas.
36:57¿Era una certeza?
36:58La certeza de que cuando cayera la noche, yo iba a encender el motor de mi auto y a abrir
37:04la aplicación.
37:05No porque quisiera, no porque la curiosidad me superara,
37:09sino porque algo en aquella primera noche me había alterado a un nivel que iba más allá de la voluntad
37:15consciente.
37:16Era como si me hubieran instalado un mecanismo de relojería dentro del pecho,
37:21un engranaje invisible que comenzaba a girar cuando la luz del día se apagaba
37:26y que sólo se detenía cuando yo estaba detrás del volante, en la oscuridad, disponible.
37:33Fernanda me preguntó si iba a salir de nuevo esa noche.
37:36Le dije que sí.
37:38Me preguntó si estaba seguro.
37:41Le dije que sí.
37:43Me besó en la puerta, igual que la noche anterior, y me pidió que tuviera cuidado.
37:48Le prometí que estaría de vuelta antes del amanecer,
37:52y mientras las palabras salían de mi boca supe que esa promesa, al igual que la primera,
37:57pendía de un hilo tan fino que cualquier soplo de viento podría romperlo.
38:02Me senté en el auto, encendí el motor y abrí la aplicación.
38:06La pantalla se iluminó con normalidad.
38:10Sin solicitudes pendientes, sin rutas fantasma, sin mensajes de pasajeros inexistentes.
38:17Sólo el mapa de Guadalajara, sus calles ordenadas y predecibles,
38:22sus puntos de referencia familiares.
38:25Todo normal.
38:26Todo en calma.
38:28Entonces entró una solicitud.
38:30El punto de recogida marcaba una dirección al sur de la ciudad,
38:35en una zona que no había visitado la noche anterior.
38:39El nombre del pasajero era una sola letra, R.
38:43Sin foto de perfil.
38:45Sin calificación.
38:47Cuenta creada esa misma noche.
38:50La tarifa era de 480 pesos.
38:54Miré la pantalla durante tres segundos.
38:57Pensé en Fernanda.
38:59Pensé en mi hijo.
39:01Pensé en la mujer de ojos blancos,
39:03en el niño ancestral,
39:05en las fechas grabadas sobre piel humana,
39:07en la reja del cementerio abriéndose con un chirrido que aún resonaba en mis oídos.
39:13Pensé en los siete mil pesos que habían aparecido en mi cuenta como un presagio disfrazado de regalo.
39:19Y acepté el viaje.
39:22Porque eso es lo que hacemos los que hemos sido elegidos.
39:26Aceptamos.
39:26No porque queramos, sino porque ya no sabemos cómo rechazar.
39:31La segunda noche había comenzado.
39:35Asterisco fin de la noche 1 de 7.
39:38Asterisco, si has llegado hasta aquí, déjame preguntarte algo.
39:42Si estuvieras en el lugar de Emilio, ¿habrías aceptado el segundo viaje?
39:47¿O habrías apagado el motor y entrado de vuelta a tu casa, rezando para que lo que sea que te
39:52eligió encuentre a otro conductor?
39:55Déjalo en los comentarios.
39:57Y si quieres saber qué ocurrió en la segunda noche, no olvides suscribirte, porque lo que viene es mucho peor
40:04que lo que acabas de escuchar.
40:06Asterisco.
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