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  • hace 1 día
La escalada de tensión en Oriente Próximo ha provocado un movimiento geopolítico inesperado en Europa. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha marcado distancias con la administración de Donald Trump, adoptando una postura crítica que la sitúa en la misma sintonía que el presidente español, Pedro Sánchez, respecto al uso de las bases militares para acciones bélicas contra Irán.
El Gobierno italiano ha despejado este jueves las dudas sobre su implicación en el conflicto. El ministro de Defensa, Guido Crosetto, ante el Parlamento transalpino, ha sido inusualmente duro al afirmar que el ataque de Estados Unidos a Irán se ha ejecutado "violando el Derecho internacional". En una declaración que estrecha lazos con Madrid, Crosetto confirmó que "el uso de las bases militares italianas será el mismo que el de las españolas y de Sánchez".
Esta decisión implica que cualquier movimiento que exceda los actuales "acuerdos bilaterales" requerirá la validación del poder legislativo. Meloni ha insistido en que, aunque existen bases de EE. UU. en su territorio, estas cuentan con "autorizaciones técnicas para operaciones no cinéticas ni de bombardeo". Por ello, ha advertido que si llegaran peticiones para fines distintos, "la responsabilidad recaería en el Gobierno y tenemos que decidirlo con el Parlamento".
En una entrevista radiofónica, Meloni ha mostrado su inquietud por la deriva global, señalando que "El mundo está cada vez más sumido en el caos". La mandataria se ha mostrado "preocupada" por "la crisis cada vez más evidente del derecho internacional y de las organizaciones internacionales".
Respecto al papel de Teherán, la primera ministra no ocultó su sorpresa "por la reacción indisciplinada de Irán, que consiste básicamente en bombardear a todos los países vecinos, incluidos aquellos que apoyaron un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, lo que supone un riesgo de escalada con consecuencias impredecibles". Ante este escenario, su mensaje ha sido tajante: "Italia no está en guerra y no quiere entrar en ella", una frase que repitió para subrayar la neutralidad de su país al afirmar que "No estamos en guerra ni queremos entrar en ella".
Pese a rechazar las acciones de ataque, Italia no permanecerá pasiva en la región. Siguiendo los pasos de aliados como Francia o Alemania, enviará equipos de "defensa aérea" a los países del Golfo. Según Meloni, esta ayuda es estratégica: "No solo porque son naciones amigas, sino porque hay decenas de miles de italianos en esa zona y aproximadamente dos mil soldados que debemos proteger. Y el Golfo es vital para el abastecimiento".
Finalmente, el Ejecutivo italiano ha puesto el foco en el bolsillo de los ciudadanos. Una de sus mayores prioridades "son las consecuencias económicas para Italia". Para ello, han creado un grupo de vigilancia para evitar que "la especulación provoque un aumento explosivo de los precios de la energía y los alimentos". En materia de seguridad interna, la vigilancia contra el yihadismo se mantiene al máximo nivel: "Nunca debemos bajar la guardia. Estamos plenamente movilizados. En este aspecto tampoco nos distraemos; nuestra vigilancia es extremadamente alta".

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00:00Nosotros en Italia tenemos bases militares concesas al utilizado americano en virtud de acordes que no he siglado yo, que
00:08salgono al 1954 y son siempre estados aggiornados.
00:12Segundo aquellos acordes, hay autorizaciones técnicas cuando se habla de logística y de cosiddete operaciones no cinéticas, operaciones de no
00:24bombardamiento.
00:26Si llegamos a entender. Poi, si arrivasse la richiesta de uso de bases italianas para hacer algo, yo pienso que
00:34la competencia sería del gobierno decidir si concederle o no un utilizado más esteso,
00:38pero yo pienso que en ese caso deberíamos decidirlo insieme al Parlamento.
00:44A oggi, pero, no tenemos ninguna richiesta en este sentido y quiero decir que no estamos en guerra y no
00:50queremos entrar en guerra.
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