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  • hace 23 horas
En un momento de extrema fragilidad geopolítica, marcada por la ofensiva de Estados Unidos e Israel en territorio iraní, China ha alzado la voz para reclamar estabilidad. Durante la celebración de la Asamblea Popular Nacional (APN) en Pekín, el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, ha fijado la postura de la segunda potencia mundial frente a una escalada que amenaza con incendiar todo Oriente Próximo.
El jefe de la diplomacia china ha sido tajante al valorar el conflicto iniciado tras la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, durante un ataque en Teherán hace una semana. Para Pekín, "esta es una guerra que nunca debió haber estallado y que no beneficia a ninguna de las partes". En su comparecencia ante medios internacionales, Wang Yi advirtió de que el actual escenario bélico pone en riesgo las normas básicas de convivencia global, sentenciando que "el abuso de la fuerza es inaceptable" y que "el mundo no puede volver a la ley de la selva".
Haciendo uso de la sabiduría tradicional para ilustrar su posición, el canciller recurrió a un proverbio para recordar que "las guerras son instrumentos siniestros que no deben utilizarse sin causa justificada". Bajo su análisis, la intervención militar no hará más que perpetuar el conflicto, ya que "la historia de Oriente Próximo ha enseñado repetidamente que el uso de la fuerza no resuelve los problemas y que la confrontación armada solo genera nuevos odios y nuevas crisis".
China, principal socio comercial de Teherán y comprador clave de su petróleo, ha recordado que el "respeto a la soberanía nacional es la piedra angular del orden internacional actual". En este sentido, Wang Yi defendió que tanto la seguridad como la "integridad territorial de Irán y de otros países de la región del Golfo deben ser respetadas e inviolables".
Pekín no se limita a la crítica, sino que busca un papel mediador. El ministro instó a que "todas las partes deben volver a la mesa de negociaciones lo antes posible" para alcanzar lo que resumió como su principio fundamental: "un alto el fuego". Para facilitar este proceso, el Gobierno de Xi Jinping se ha comprometido a enviar un representante especial a la zona para tratar de encauzar un "diálogo igualitario" que ponga fin a las operaciones militares.
En un mensaje que parece aludir directamente a la administración de Donald Trump, Wang Yi lanzó una advertencia sobre los intentos de desestabilización política, afirmando que "planear revoluciones de color y cambios de régimen es impopular". Con la mirada puesta en la próxima cumbre con Washington en Pekín, el canciller reiteró que "esta fue una guerra que nunca debió haber ocurrido" y pidió el cese inmediato de las hostilidades para evitar una expansión regional de consecuencias impredecibles.

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00:00Este es un evento que no debería suceder.
00:04Este es un evento que no haya mejor lugar.
00:09La historia de la China ha demostado a la gente que la luna no es el objetivo.
00:16La luna no es la luna de la luna, solo tendremos nuevos仇恨 y酝酌, y酌酌.
00:31¡Suscríbete al canal!
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