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  • hace 2 horas
Las calles de las principales ciudades españolas están siendo testigos de un fenómeno visualmente impactante que ha saltado de las pantallas de los smartphones a la realidad física. En los últimos días, se han multiplicado las imágenes de adolescentes que, ataviados con máscaras y colas, se desplazan a cuatro patas, saltan o reptan en parques y plazas. Se hacen llamar 'therian', una comunidad que ha despertado tanto curiosidad como controversia y que este fin de semana ha organizado encuentros en ciudades como Barcelona y Bilbao.
A diferencia de lo que se pueda pensar a primera vista, este movimiento no se limita a un simple juego de disfraces o a una moda estética pasajera. El término 'therian' proviene del concepto inglés 'therianthropy', el cual tiene sus raíces en el griego antiguo: 'therion' (bestia o animal salvaje) y 'anthropos' (humano). Esta etimología define la base de su creencia: la capacidad de identificarse con un animal no humano desde una perspectiva que combina lo psicológico con lo espiritual.
Para quienes integran este colectivo, su identidad no es una elección, sino una vivencia profunda e involuntaria. Los 'therians' aseguran que su conexión con la naturaleza animal es intrínseca a su ser, manifestándose a través de comportamientos y sensaciones que van más allá de lo meramente físico. Para profundizar en estas experiencias, muchos recurren a plataformas como WikiFur, una enciclopedia digital estrechamente vinculada al 'fandom furry'.
Aunque la popularidad actual del movimiento es reciente, sus orígenes se remontan a comunidades digitales de la década de los 90. Sin embargo, el papel de los algoritmos de redes sociales como TikTok, Instagram o YouTube ha sido fundamental para su expansión masiva. Estas plataformas han permitido que jóvenes, en su mayoría adolescentes, compartan vídeos de sus experiencias de identidad animal, llevando el contenido desde pequeños grupos nicho hasta alcanzar millones de visualizaciones.
En España, el fenómeno ya tiene rostros propios. Es el caso de Fin —nombre ficticio—, un joven de 17 años de Sant Feliu de Llobregat que lleva casi una década sintiéndose parte de esta comunidad y que, según relatan las fuentes, se identifica con un lobo gris albino. Como la mayoría de sus compañeros, Fin utiliza únicamente máscara, rabo u orejas como seña de identidad en sus apariciones públicas.
El auge de los 'therians' no es solo un hecho anecdótico, sino que refleja debates sociales mucho más profundos sobre la identidad y la pertenencia en las nuevas generaciones. En un mundo cada vez más digitalizado y fluido, estos jóvenes buscan espacios donde expresar una identidad que desafía las categorías tradicionales de lo humano. Las quedadas grupales en entornos urbanos no solo sirven para compartir su "animalidad", sino para encontrar una comunidad que valide su forma de sentir y estar en el mundo.

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Transcripción
00:14El ser cerian empezó como algo espiritual, que es una conexión profunda con un animal.
00:21Sientes que tienes estas características, que también compartes con este animal,
00:25porque la gente dice que es una identidad y que esas personas realmente creen que son animales.
00:30No es así porque sabemos completamente que no somos animales y somos humanos completamente.
00:35Mis padres también decían que yo ya desde muy pequeño siempre me había gustado imitar animales.
01:00Gracias por ver el video.
01:01Gracias por ver el video.
01:01Gracias.
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