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  • hace 9 horas
La monarquía británica ha vivido una de sus jornadas más sombrías. Andrés Mountbatten Windsor, hermano del rey Carlos III, fue puesto en libertad al caer la tarde de este jueves tras permanecer más de once horas bajo custodia policial. El que fuera duque de York fue arrestado en una operación sin precedentes en la historia de la familia real, coincidiendo precisamente con su 66 cumpleaños.
El origen de la detención reside en una presunta "conducta inapropiada" en el desempeño de un cargo público. La investigación se centra en la década comprendida entre 2001 y 2011, periodo en el que Andrés ejerció como "representante especial" de la agencia de Comercio e Inversión internacional del Reino Unido. Las autoridades sospechan de actos delictivos vinculados a su relación con el difunto pedófilo Jeffrey Epstein, cuya información ha comenzado a aflorar tras la desclasificación de documentos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
La gravedad del caso es extrema, ya que la fiscalía advierte que la mala conducta en el ejercicio de un cargo público conlleva una pena máxima de cadena perpetua. Tras el interrogatorio, la policía de Thames Valley informó mediante un comunicado que "el hombre arrestado fue liberado bajo investigación", una fórmula habitual en el país para indicar que las pesquisas continúan activas a pesar de no haber cargos formales inmediatos o fianza.
El arresto se produjo alrededor de las ocho de la mañana en Wood Farm, una vivienda apartada dentro de la finca de Sandringham donde el príncipe reside actualmente. La operación, que movilizó a unos 20 agentes, se realizó bajo un estricto secreto; según informan medios británicos, incluso el propio rey Carlos III no fue informado previamente del plan de detención y registro.
Como parte de la investigación, los agentes llevaron a cabo registros en dos propiedades: la actual residencia de Andrés en Norfolk y su antigua casa, Royal Lodge, en Windsor. Al finalizar la jornada, la policía local confirmó: "Podemos confirmar que nuestros registros en Norfolk terminaron".
La postura de la Corona ha sido de total distanciamiento institucional. El monarca, que se encontraba en la inauguración de la Semana de la Moda de Londres, emitió un comunicado oficial asegurando que "la justicia debe seguir su curso". Carlos III ha garantizado un "proceso completo, justo y adecuado" para su hermano, comprometiendo la plena cooperación de la Casa Real con los investigadores.
Al abandonar la comisaría de Aylsham en el asiento trasero de un vehículo, el príncipe fue fotografiado con la "mirada desorbitada" y una expresión de evidente conmoción. Aunque inicialmente la policía solo dio cuenta de la detención de "un hombre de unos sesenta años de Norfolk bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público", la identidad del sospechoso se hizo pública rápidamente dada la magnitud institucional del suceso. Por ahora, Andrés permanece en libertad a la espera de ser llamado a testificar conforme avancen las diligencias judiciales.

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