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  • hace 2 minutos
A sus 31 años, una edad avanzada para el esquí de montaña, afrontó la final de este jueves convencida de que la oportunidad no se le escaparía. Para ella, el mayor desafío ya estaba superado: alcanzar la línea de salida tras todo lo vivido. A partir de ahí, su objetivo era competir con serenidad y disfrutar del momento.
Planteó la carrera con astucia. Se situó a la estela de las dos grandes favoritas, la suiza Marianne Fatton y la francesa Emily Harrop, y asumió su ritmo sin precipitarse. Lanzarse a por ellas podía haber puesto en riesgo el podio; acompañarlas, en cambio, era la estrategia más sensata. En los tramos técnicos, tras los rombos, y en las transiciones y escaleras, se mantuvo firme junto al resto de aspirantes, la alemana Tatjana Paller y la italiana Giulia Murada.
Su templanza en los momentos decisivos marcó la diferencia. Mientras otras acusaban el esfuerzo, ella sostuvo el pulso con calma y determinación. Esa combinación de experiencia, inteligencia táctica y sangre fría terminó por asegurarle la tercera posición y culminar una actuación impecable.

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Transcripción
00:00Me he mirado dos veces para atrás porque no me creía que fuera tercera, era como muy tercera de verdad.
00:05No sé, o sea, estoy en una nube.
00:07Cuando tuve accidentes siempre, de verdad, cuando yo dije, no voy a cambiar mi objetivo,
00:11yo voy a seguir creyendo que puedo luchar por una medalla y en el reloj por el oro.
00:15La gente me miraba como que si es que estaba loca.
00:17Y al final, mira, tengo la primera medalla aquí, así que no puedo estar más feliz de verdad.
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