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01:00Es el mundo quien mira a Sevilla macarenamente, el verde egipto, el verde casel, el verde flamenco, el verde trevoltiziano, porque ese verde inexpresable, imposible, es la macarena.
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05:00Sevilla en estos siete siglos se convierte en una ciudad espléndida, pero es una ciudad más. Una más como tantas otras esparcidas por el ancho mundo. ¿Qué la distingue? ¿Qué la hace única, digna de ser visitada en peregrinación, que la humaniza y santifica?
05:21La institución que tiene el don de perpetuarse y por la cual un sevillano de 1942 es idéntico a un sevillano de 1560. La que tiene signos de permanencia, porque en ella la gracia de Dios toca a los hombres, es la cofradía, cuyas reglas, de generación en generación, transmiten un espíritu, mantienen una forma plural, social, fraternal, de sociedad perfecta para la vida y la muerte,
05:50y da forma humana al vínculo religioso que se mantiene perfecto.
05:56El hermano del gran poder, del valle o del silencio, es hermano de su antecesor del siglo XVI. Los siglos no cuentan. Sevilla para el tiempo en sus altares.
06:20y la muerte.
06:38Busquemos a las procesiones por estas calles del recuerdo para ver si todavía, por la gracia de Dios, podemos hallarlas en el presente, una tarde, una noche, una madrugada de milagro.
06:49Paladeemos los nombres del viejo nomenclátor de hace cien años, en él muy pocos patronímicos, los demás nombres eufónicos de tradición, de oficios, de inspiración popular.
07:01Recordemos.
07:31Laguna, baños, cuna, cerrajería, pescadería, confitería, tintores, panecitos, pescadores, bancaleros, obreros, boteros, vinatería, en la brillada, aire, harinas, huertas, manzana, naranja.
07:52Aquellas calles, trepidantes de vida, camino del mercado, que se llamaron plata y dados, la borceguinería, el mesón del moro, las resolanas de la trinidad y la macarena, los arquillos, las costanillas, las calles anchas que en casi todos los barrios había,
08:10cestería, carretería, curtiduría, zurradores, la calle de la muerte, el callejón del duende, cada nombre una evocación, un gustoso recuerdo, una advertencia a veces.
08:23La calle Sierpes no cambia su nombre y ya es milagro que haya triunfado de todas las alteraciones políticas de siglo y medio, escurriéndose entre trastornos con diestros serpenteos, símbolo de sabiduría,
08:35cauta entre la fronda de homenajes nominales subidos a las esquinas de Sevilla. Busquemos a las cofradías por estas calles sevilianas.
08:44Se ha hecho un itinerario que marca calles y horas para ver las procesiones cada día.
08:48La nómina de 1942, según la disposición del Vicario General del Arzobispado, comprende perfectamente marcada a través de las calles la estación de cada una de las 46 hermandades con 88 pasos.
09:03Si en las sillas o los palcos de la carrera oficial aguardáis a una, otra y otra, ni habréis visto las cofradías, ni habréis entendido a Sevilla.
09:31Mal del siglo es el mareo de los desfiles, y bajo su angustia se os perderá en nieblas y fatigas lo mejor de la Semana Santa, lo que es su razón espiritual y tiene lugares y horas sin reglamento.
09:44No hay que entender cómo desfile a la procesión.
09:48Dirigimos naturalmente este capítulo a quienes sin conocer Sevilla acuden a ella atraídos por el renombre de sus procesiones, aunque no lo consideramos perdido para muchos sevillanos.
09:58En las tardes o las noches de Semana Santa, si decididamente os lanzáis al dédalo de estas calles, si sabéis dejaros llevar por la corriente, gustaréis la emoción morosa de sentiros apresionados en una malla de oro.
10:11Giráis, cambiáis el rumbo una y otra vez, siempre os cerrará el paso el hilo brillante y bien tendido de una fila de nazarenos.
10:20Ese hilo, la luz de las hachas, tiene nudos de insignias, de ciriales, y cuando parece que la constelación del paso va a cerrar la teoría,
10:28ya otra fila y otra y otra, otra cruz de guía, otra bandera cierra sobre la calle el espacio que creísteis libre para escapar.
10:39Y cuando se vuelve sobre el camino y se retrocede, ya es tarde.
10:43A vuestra espalda, otra procesión, y a lo lejos, cornetas y tambores anuncian otra más lejana,
10:49cuyos bastidores recogen el aire de la marcha fúnebre de la banda que iba detrás del paso de la Virgen que creísteis último,
10:57y lo transforman en anuncio de una nueva procesión.
11:01Y en ese laberinto de calles, en este cruzar por plazuelas y plazas, entre sombra de torres, espadañas, palmeras y naranjos,
11:09entre azares menudos y apretados ramos de acacia, saludados, tal vez por un viejo nombre, azul sobre blanco en la loseta esquinera,
11:17si os creéis perdidos, no recurráis al callejero para orientaros, dejaos ir.
11:23Los pasos perdidos son en Sevilla los mejores, y al volver una esquina, en esos ángulos viarios, agudos de agudezas populares,
11:31os sorprenderá una escena, os conmoverá una expresión.
11:35Y siempre, cogidos en esa red de oro que han tendido sobre Sevilla, luz, incienso, sonoro clarín, ronca trompeta,
11:42las procesiones que van o vienen de su estación precisa, entenderéis el alcance de la Semana Santa,
11:49cómo son los hombres que la evocan, con qué fe lo hacen y cómo toda una ciudad se ha dispuesto
11:54para el entendimiento y representación del más trascendental de todos los acaecimientos humanos,
12:01es decir, cómo todo se liga a lo divino y cómo se considera el drama redentor en la liturgia callejera.
12:12Cinturón de esparto o cordón de hilo o seda ciñen túnica o sotana.
12:29Se ajusta la vestidura talar.
12:31El nazareno, más que vestirse, se reviste.
12:34Se reviste como un sacerdote.
12:39Un rito se cumple en las alcobas.
12:41Las medias de seda o hilo, blancas, negras, azules, granas, moradas.
12:47Los zapatos de charol, con su gran hebilla plateada, o la sandalia, cuando no el pie desnudo.
12:54La túnica, la capa, el capirote ajustado a la barbilla, el antifaz que cae.
13:01Todo lento, rituario.
13:04Ya está camino del templo.
13:06¿En qué piensa el nazareno penitente que camina solo?
13:09¿En qué piensa ese penitente negro que hallamos en una revuelta solitaria,
13:15que cruza una plaza llena de azahar y luna y va solo para San Lorenzo o San Antonio Abá?
13:22Se siente revestido de dignidad sacerdotal.
13:25Todo lo hierático de su vestidura y de su misión penitente le envuelve en un halo sagrado, misterioso.
13:34Pero el hierofante es un hombre de vida laica que se nos fue por unas horas bajo el antifaz,
13:40que se nos perdió en el silencio de la noche de nuestro señor.
13:44¿Y ese otro penitente distinto?
13:46También tiene su rito.
13:49Más colorido, más vitalidad.
13:51¿Acaso nos muestra su rostro más de lo conveniente?
13:55Él tiene su manera.
13:56Y cuando escogió, lo hizo lo mejor que pudo,
13:59que para él, en el ritual callejero, también hay un puesto.
14:04Todos tienen un punto que les iguala.
14:07La regla.
14:09Durante el año han estado aguardando este momento.
14:11El penitente espera a salir.
14:14Salir tiene una importancia ceremonial que merece todos los sacrificios del año.
14:19La cuota fija, la limosna extraordinaria, el cumplimiento de los preceptos, los cultos.
14:26Así se equilibran deber y sacrificio.
14:28Y cuando llega esta hora, la de salir,
14:30todos los penitentes sevillanos se sienten revestidos de dignidad sacerdotal.
14:35Y en ellos se acendra toda la vida ordinaria laica,
14:38de la que son sujetos durante el año,
14:41disponiéndose, por las horas de penitente estación,
14:44a la vida recoleta de sacerdotal misión,
14:47como una orden menor que se cumple al pie del altar portátil,
14:51que es el paso, y ante la crude guía, que abre camino.
14:59Fijémonos en que cada hombre queda aislado y anónimo,
15:02ceñido por su túnica, cubierto por su antifaz,
15:06recogido en sí mismo.
15:07Para un pueblo individualista,
15:10¿qué mejor hábito para andar por el mundo?
15:13Ay, si pudiéramos ir así por la vida,
15:16aislados, recogidos en nuestro dolor preocupado,
15:19con nuestra pasión interior,
15:21quemándonos sin humo,
15:23sofocadas las hogueras bajo la túnica de nuestra penitencia perpetua.
15:27Y sin embargo,
15:28túnica y antifaz sirven para una forma de oración eminentemente social,
15:33la procesión.
15:34Si hay algo de meritorio en nuestro acto,
15:38en el cumplimiento de nuestro voto,
15:40que sólo Dios lo aprecie,
15:42que sólo Él sepa el nombre,
15:44los demás,
15:45que vean el número.
15:48En tanto la multitud espectadora cuenta a los nazarenos,
15:51los ángeles de la guarda van diciendo al Señor nombres de los penitentes.
15:55La cofradía como acto público es una predicación de números.
16:03El número es el que da el ejemplo.
16:06Ni nuestro nombre ni nuestro rostro importan nada.
16:09Exhibimos el anónimo.
16:11Y tal paradoja está acorde con la psicología andaluza.
16:14Cuando llega el momento imprescindible de lo gregario y colectivo,
16:19y el individuo se funde en la masa,
16:21nunca faltará el contorno de una túnica ni la tela de un antifaz
16:25que envuelva tanto lo físico como lo moral de nuestra persona.
16:29Bajo él, el pensamiento ora.
16:34El andaluz, por muy fundido que aparezca en multitudes,
16:38siempre estaba solo con su pensamiento.
16:40Una procesión de nazarenos dice hasta qué último extremo
16:44puede el sevillano dejar de serlo,
16:46es decir, hasta dónde el individuo puede renunciar a sí mismo
16:50para ser greio masa.
16:52El rostro cubierto dice cómo,
16:54para los actos más trascendentales de la vida,
16:57ni queremos ver ni que nos vean.
16:58Es el pudor del alma,
17:01aislamiento de la vida interior defendida de lo extraño por la túnica.
17:28A los que dicen que en Sevilla no se trabaja,
17:37el autor de este libro les invita a llevar el paso del sagrado decreto
17:41desde la Trinidad a la Catedral,
17:43desde la Catedral a la Trinidad,
17:45y aún si quieren,
17:46a llevar el de la sentencia a la madrugada del viernes.
17:49En Sevilla se trabaja sin alardes.
17:53El costalero aguanta la fatiga con espléndido rendimiento muscular
17:57bajo la máscara de los respiraderos tallados,
18:00bajo los faldones que cubren la armadura del paso.
18:03Se recoge en sí mismo,
18:05pone en tensión toda su arquitectura ósea y muscular,
18:08y trabaja, anónimo,
18:10en la velada cárcel cuyo techo tiene alfajillas de trabajaderas.
18:13La mejor lección de trabajo dirigido está aquí.
18:17Ved como un esfuerzo enorme se realiza en Sevilla con gracia humana,
18:21asistida por religiosa disciplina,
18:24y todo se vela y se recata.
18:27En el trabajo, lo que importa es el rendimiento,
18:30no el alarde.
18:31En la virtud, lo que importa es el humilde ejercicio,
18:35no la esgrima,
18:36que hay virtudes que se esgrimen como estacas,
18:39con lo cual quedan desvirtuados los méritos,
18:41es decir, torcida la virtud.
18:44¿Qué mayor rendimiento que el de estos trabajadores?
18:48Ninguna ley social podrá fijar normas
18:50para este terrible trabajo de los costaleros sevillanos,
18:53que llevan sobre el arco de sus espaldas
18:55todo el tremendo peso de los grupos profesionales.
18:59El costalero tiene un santo orgullo profesional,
19:02heredado de padres a hijos,
19:04bajo el paso, sin ver, sin ser visto,
19:07se sabe sujeto de admiraciones
19:08y siente toda la dignidad de su misión.
19:10Forman el cimiento palpitante, humano,
19:14con angustia de músculos que se rinden
19:16y que sólo el estímulo profesional sostiene.
19:19Sin esa base, no habría Semana Santa propiamente dicha.
19:23La predicación plástica de los dolores de pasión
19:25cobra vida con ondulación de telas,
19:28con respiración y palpitación humanas
19:30por el esfuerzo de esos trabajadores.
19:32A la buena memoria de Soto,
19:36de Rafael,
19:37de Palacios,
19:38de Bejarano,
19:40los famosos capataces sevillanos
19:41cuyos nombres merecen el honor de la publicidad como veteranos.
19:45A la buena memoria de El Francés,
19:48que murió a las dos horas de haber dejado en su templo
19:50a la Esperanza Macarena,
19:52queda dedicado este capítulo.
19:53La Esperanza Macarena,
20:23La Esperanza Macarena,
20:53El tiempo ha dado armonía y sentido litúrgico al atavismo pagano.
21:02Todo está bautizado y ungido por el aire fino y el rocío sevillanos.
21:07Lo excesivo hay que entenderlo nada más que en su origen temperamental
21:11y como una consecuencia, no como una expresión litúrgica.
21:15Es que ni el corazón ni los nervios,
21:18al fin lo mismo,
21:20se frenan cuando un sentimiento los hiere
21:22bajo la línea meridiana de Sevilla.
21:25Y se cree que el dolor redentor de la sangre de Jesús
21:29y las lágrimas de María
21:30se pagan con ese oro de desagravio y penitencia,
21:34costoso por el afán,
21:35pero grato a un sentido suntuario de la vida.
21:55Y si vierais cómo se ha acervado y acendrado ese oro.
22:13Es tributo de los humildes.
22:15Es en recolección de anónimas devociones
22:17que sólo una sabia y abnegada administración
22:20ha podido llevar con paciencia año tras año
22:23a lo que intrínseca y económicamente representan
22:27un manto, una salla, un palio, una corona.
22:32Al ver uno de esos mantos suntuosos,
22:34se diría que es voto de un conquistador
22:36que quiso lavar la sangre con oro botivo.
22:39Al ver una corona,
22:40se diría que era ofrenda de un emperador.
22:43No.
22:43Es, miligramo a miligramo,
22:46oro fundido con oraciones.
22:49Es ofrenda de pueblo,
22:50de anónimo y humildad.
22:53Otras imágenes tienen fundaciones reales,
22:56rentas para su culto,
22:58donaciones espléndidas
22:59que acaso lleven el humano orgullo de un nombre.
23:03En todo el tesoro profesional de las imágenes sevillanas
23:06hay sólo anónimo.
23:08Si encontráis un nombre,
23:09sea el universal y excelso de Sevilla.
23:13Ella, con sus generaciones,
23:15prolongándose en fervor,
23:17es la única dueña de ese tesoro,
23:19que podéis fijar en cuántos millones queráis
23:21si pesáis el oro,
23:22pero que jamás se fijará en su valor emocional y religioso,
23:27ni en su valor artístico.
23:29Algo había de haber en el mundo
23:31que no tuviera precio.
23:43Una vía sevillana.
24:07Ni barrio popular ni aristocrática calle.
24:09En la calle, no muy frecuentada,
24:12la primavera estalla en las juntas
24:14de los adoquines grandes y limpios,
24:17y en ellas crece la hierba,
24:18que acaso tenga nada menos que ilusión de espiga o flor.
24:23Las paredes son blancas,
24:25de reciente cal,
24:26no muy altas.
24:27Es una calle de la adorable Sevilla que se nos va.
24:30Los balcones son bajos,
24:33a la altura de las farolas de gas,
24:35cuya luz verde-azul
24:36tiene como reverbero la nitidez de las paredes,
24:40cuyos huecos cierran rejas pintadas de verde.
24:44La luna de pasión en el alto cielo.
24:47Viene la procesión de recogida.
24:50Son breves las paradas de los nazarenos.
24:53Sus hachas encendidas son vivos puntos de oro
24:56en el blanco verde-azul
24:57del aire nocturno y lunar de Sevilla.
25:00Un momento se detienen los nazarenos
25:02y sus hachas quedan rectas sobre el suelo.
25:06Sobre el limpio adoquín de la calle,
25:09piedra gris enrosada
25:10que la diligente policía de las vecinas
25:12aljofifa todas las mañanas.
25:15Las varas de plata de los diputados de gobierno
25:17golpean rápidas.
25:19Los nazarenos alzan sus cirios
25:21y la ondulante fila silenciosa
25:23prosigue por la calle sin bulla,
25:26sin saeta.
25:28Esta casa tiene cerrados sus balcones.
25:31En las ocho láminas de cristal
25:33se espeja el cielo quieto
25:34y en los cristales cerrados,
25:36mudas pantallas,
25:38la procesión va poniendo sus reflejos lejanos
25:40y se va agrandando
25:42hasta encerrar en ellos
25:43la exacta dimensión del rostro
25:45del señor espirante
25:46que pende de la cruz
25:48y va bebiendo el aire de la noche.
25:51En el interior cerrado,
25:53un lecho de dolor.
25:54El enfermo ha levantado sus ojos vidriosos
25:57hasta los del Cristo.
25:59Se han unido dos agonías.
26:02Cristo ha traído su viático postrero
26:04hasta la alcoba
26:05que pronto va a ser cámara mortuoria
26:08como otra noche fue nupcial
26:10con azares limpios,
26:12como otra vez rompió en inocente llanto
26:15esta vida que se extingue ahora.
26:17Otros años
26:19estaban abiertos estos cristales.
26:22En las macetas
26:23reventaban claveles tempranos
26:25y la saeta,
26:26espina de sonoras alas,
26:28volaba como oración de pena popular
26:30hacia esta frente coronada de dolor
26:32que pasa ahora por la calle
26:34con la misma angustia mortal
26:36de la que se derrumba
26:38sobre una almohada
26:39que ya impregna el sudor de la agonía
26:41detrás de estos cristales
26:44donde se reflejan
26:45las hachas procesionales,
26:47donde la cruz de guía
26:48puso un relumbre de plata
26:50en los cantos de ébano
26:52o caoba pulida.
26:54Cuando veáis un balcón cerrado,
26:57índice de un hermético interior,
26:59pensad en las lágrimas cuajadas
27:01al otro lado de esos cristales
27:03que no se abren
27:04al paso del Señor.
27:14¡Suscríbete al canal!
27:44Había otro tiempo,
27:52una luz tierna,
27:54rosa muy pálida,
27:55en el azul fuerte del cielo de San Julián,
27:58la tarde del Domingo de Ramos,
28:00cuando salía de allí
28:01la primitiva Virgen de la Iniesta.
28:03Era una luz infantil,
28:05de gracioso balbuceo
28:06bajo el añil del cielo,
28:08entre la blancura
28:09de las paredes menestralas.
28:12Los penitentes
28:12llevaban túnicas de azul y blanco,
28:15de blanco y morado.
28:17Costaba trabajo adivinar,
28:18entre la luz cruda de la primera tarde,
28:21la luz de la cera blanca
28:22que animaba a las lágrimas de la Iniesta.
28:26Una noche,
28:27lumbre de incendio,
28:28hizo para siempre imposible
28:30la luz humilde de los cirios profesionales
28:32y de la candelería de la Virgen.
28:35Otra luz inolvidable
28:36es la de la candelería
28:38de la Esperanza Macarena
28:39en el mediodía del Viernes Santo,
28:41en la ancha resolana,
28:43en flor de acacias.
28:45Las murallas viejas,
28:47de ya milenario hormigón,
28:49más que en dientes castrenses,
28:51diríase con remate de colmenas
28:52que destilan raudales de oro pastoso,
28:55reluciente,
28:56sobre los flancos que el sol castiga.
28:58Esa densidad rubia y transparente de la miel
29:02envuelve el barrio,
29:04tumbador como colmena.
29:06Qué difícil es aquí,
29:08bajo el sol cenital de abril,
29:10en Andalucía,
29:11entre el reflejo dorado
29:12de las piedras del hospital
29:13y el de los bloques de la muralla romana,
29:16iluminar un rostro moreno,
29:18ahogado bajo el relumbre de una corona,
29:22encuadrado entre varales,
29:23repujados como cetros,
29:25con las caídas del palio opulento
29:27que proyecta movibles sombras,
29:30con toda la luz que resalta
29:32del manto,
29:33de la salla,
29:33de los respiraderos.
29:36Toda la madrugada
29:36ha ardido la candelería
29:38y ha de durar hasta este instante.
29:42Si creéis que no hay un cálculo
29:43y medida fundamentales,
29:45aún en lo que habéis supuesto desmedido,
29:47observad cómo arde
29:49la última cera procesional
29:50en los candelabros de la Macarena.
29:53El sol bravío
29:53no ha podido vencer
29:55esta luz litúrgica.
29:56Si ella faltara
29:58entre las cándidas estalactitas
30:00que la velada fue colgando
30:02de los candeleros,
30:03la Virgen perdería
30:04esa gracia humana
30:05que sobre la dogmática
30:07ha puesto el pueblo de Sevilla.
30:09El sol bravío no ha podido vencer
30:13la Virgen del Mundo de la Macarena.
30:16La Virgen del Mundo de la Macarena
30:18Gracias por ver el video.
30:48Gracias por ver el video.
31:18Gracias por ver el video.
31:48En esta hora de la tarde, todavía un poco de sol sobre el bronce mohoso de los cipreses,
31:55en esta hora, en la que él comenzaba a cumplir cada año sus estaciones de penitencia,
32:01va a rendir la última, revestido de su túnica, olorosa aún al incienso, en que fue impregnándose
32:08año tras año y que ahora es una mortaja. Cipreses altos, como quietos encapuchados de bronce
32:16y bronce viejo, el Cristo de Antonio Susillo abre sus brazos clavados sobre el cementerio
32:22de San Fernando. He aquí la última procesión sevillana. Al pie del crucificado reposan los
32:30restos del escultor que un día, cerca de estos muros, rompió trágicamente la amargura de
32:35su vida. Postrero drama en que acabó el artífice del último Cristo de escuela sevillana destinado
32:42a presidir las procesiones funerarias. Rostros pálidos de dolor y vigilia, ropas de negro
32:48duelo en que la ciudad se deshace lenta, irremisiblemente, finando sus generaciones entre las zanjas de esta
32:56tierra, en las que el sol marca las horas con la sombra de una cruz que traza horarios desde
33:01la venida de la fe a la calle de la Virgen María. Aguja de reloj solar es la cruz de Susillo y las
33:09calles del cementerio van recibiendo su bendición de sombra según el sol pasa. Al pie de esta cruz
33:17se rinde la estación postrera. ¿Qué sevillano digno de su raza, fiel a su estirpe, dejará de acudir a
33:24ella sin que su cuerpo vaya envuelto en la túnica? Hábito del postrer viático, la túnica, con su
33:33escudo, le acompaña. Baja a la tierra con ella. Cuando la recibió, joven aún, con muchas estaciones
33:40por delante, con nubes de incienso, con azahares, con primavera en el corazón, sabía que le daban la
33:47mortaja. Y fue fiel a aquel hábito, como los suyos. Niño, muy niño, hizo la primera estación
33:56ante el paso de la Virgen, sostenido por la mano del padre. Luego, él llevó a su hijo de la mano,
34:03vestido con aquella túnica pequeñita que fue suya. Él siguió la tradición de su dinastía. En las
34:09hermandades se perpetúan los linajes, se sostienen las familias, y una bendita tradición mantiene el
34:16fervor vernáculo. Pues este sevillano, en esta hora dulce, hora de cofradía en puro atardecer, visibles
34:24ya en el pálido azul los puntos luminosos de la candelería, viene a rendir su estación postrera,
34:31y baja a la tierra con su emblema litúrgico sobre el pecho, y con la túnica sayal de la última
34:37penitencia, dormido en Jesús, y en Sevilla.
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