Esta semblanza nos invita a recorrer la trayectoria de Josué Benjamín Figueroa, el joven artista que ha logrado transformar la sencillez de la plastilina en una obra monumental de impacto internacional. Desde su taller en Venezuela, descubrimos cómo su dedicación autodidacta y el respaldo incondicional de su familia lo llevaron a esculpir la imagen de José Gregorio Hernández más grande del mundo. es un relato sensible y humano sobre la fe en nuestras raíces y la voluntad de un joven que, con la mirada puesta en el futuro y las manos en el barro, moldea la identidad cultural del sur global para la eternidad.
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