En Ecuador, el deterioro del sistema público de salud es profundo, evidenciado por la falta de presupuesto, mala ejecución de fondos, escasez crítica de medicamentos e insumos, infraestructura deficiente y una alta rotación ministerial, lo que lleva a que las personas enfrenten largas esperas y tengan que costear sus propios tratamientos, impactando directamente en la calidad de vida y muerte, y generando un gasto de bolsillo elevado para las familias. teleSUR
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