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Mercedes y Victoria destruyen al monstruo Dámaso
En este nuevo y decisivo capítulo de “Valle Salvaje”, la noche cae sobre el valle cargada de presagios: Dámaso exige a Mercedes la prueba de lealtad más brutal de todas —entrar en el despacho de José Luis y disparar a Victoria a sangre fría. Lo que él no sospecha es que la mujer a la que cree tener encadenada por el miedo ya ha elegido bando… y está dispuesta a usar su propia arma para hundirlo.
Mientras Luisa se consume en prisión pensando en ac ...
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Mercedes y Victoria destruyen al monstruo Dámaso
En este nuevo y decisivo capítulo de “Valle Salvaje”, la noche cae sobre el valle cargada de presagios: Dámaso exige a Mercedes la prueba de lealtad más brutal de todas —entrar en el despacho de José Luis y disparar a Victoria a sangre fría. Lo que él no sospecha es que la mujer a la que cree tener encadenada por el miedo ya ha elegido bando… y está dispuesta a usar su propia arma para hundirlo.
Mientras Luisa se consume en prisión pensando en ac ...
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#ValleSalvajeMercedes, #Victoria, #destruyen, #monstruo, #Dámaso
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CortometrajesTranscripción
00:00Mercedes y Victoria destruyen al monstruo Damaso. En este nuevo y decisivo capítulo de Valle
00:16Salvaje, la noche cae sobre el valle cargada de presagios. Damaso exige a Mercedes la prueba
00:22de lealtad más brutal de todas, entrar en el despacho de José Luis y disparar a Victoria
00:27a sangre fría. Lo que él no sospecha es que la mujer a la que cree tener encadenada por el miedo ya
00:35elegido bando, y está dispuesta a usar su propia arma para hundirlo. Mientras Luisa se consume en
00:43prisión pensando en aceptar un trato inhumano que la condenaría al olvido, Adriana y Pepa tejen una
00:49contraofensiva a la luz del día. No habrá desapariciones, sino justicia.
00:57En la casa grande, Victoria y José Luis preparan una trampa perfecta, con grabadoras ocultas,
01:03aliados al otro lado de la pared y un solo disparo calculado para cambiarlo todo.
01:08La falsa ejecución, la entrada de la Guardia Civil, la caída pública de Damaso, la lucha por
01:17la libertad de Luisa, el abrazo roto y rehecho con Alejo, la boda de Matilde y Atanasio, y las
01:24nuevas decisiones de Bárbara, Irene y Leonardo convierten este capítulo en un torbellino de
01:29justicia, amor y reconstrucción. Un final para el tirano, y el comienzo de un valle que, por fin,
01:39aprende a respirar sin miedo. ¿Estás listo para ver cómo el monstruo cae y los supervivientes se
01:46atreven, por fin, a ser felices? La noche anterior había dejado una huella extraña en todo el valle,
01:55como si el aire mismo estuviera esperando que alguien pronunciara una sentencia definitiva.
02:02En la casa grande, las lámparas parecían brillar con una luz más fría de lo habitual,
02:08y los pasos de los criados resonaban huecos, nerviosos, como si supieran que algo estaba
02:13a punto de romperse para siempre. Damaso, sin embargo, caminaba como un hombre que se siente
02:22dueño del mundo. El eco de sus zapatos sobre el mármol era casi un desafío.
02:29En el salón principal, con las cortinas pesadas medio corridas y un olor ligero a tabaco impregnando
02:36el ambiente, la mesa ya estaba preparada. Copas de cristal, una botella de vino caro,
02:42un par de carpetas con documentos y un revólver pequeño, de metal oscuro,
02:46cuidadosamente oculto bajo un pañuelo de lino. Esperaba a Mercedes. Había exigido una prueba de
02:55lealtad y no estaba dispuesto a conformarse con menos que una entrega total. La desconfianza
03:03sembrada por Victoria se le había clavado como una espina, y la única manera que conocía de
03:08arrancar las espinas era con sangre o con miedo. Cuando finalmente escuchó los pasos de Mercedes en
03:16el pasillo, su sonrisa se afiló. Ella entró con la espalda recta, la barbilla apenas levantada,
03:26intentando que sus manos no delataran el temblor interno. Llevaba un vestido sobrio,
03:33oscuro, como si ya estuviera de luto por algo que aún no había ocurrido.
03:41Llegas tarde, murmuró Damaso, sin apartar la mirada de ella. He venido,
03:47¿qué es lo que te importa? Respondió Mercedes, cerrando la puerta despacio tras de sí.
03:55Dijiste que querías una prueba. Aquí estoy. Él dio un paso hacia adelante, evaluándola como si
04:01fuese una pieza de ganado que se compra o se descarta.
04:07Las palabras ya no me bastan, Mercedes. Me has demostrado que sabes jugar a dos bandos.
04:15Eso puede ser útil. O puede costarme la vida. Se inclinó sobre la mesa y movió el pañuelo,
04:21dejando al descubierto el revólver.
04:22Hoy vas a dejar claro a quién perteneces. El corazón de Mercedes se paralizó por un instante,
04:32pero su rostro no se quebró.
04:36¿Qué quieres que haga? Preguntó, aunque en el fondo de su pecho ya intuía la respuesta.
04:41Quiero que dispares a alguien por mí. Dijo él con una calma que helaba. Alguien que me estorba.
04:53Alguien que ha intentado humillarme, traicionarme, destruir todo lo que he construido.
05:01Mercedes sintió que el tiempo se distorsionaba. ¿A quién? Susurró. Damaso se enderezó,
05:07los ojos brillando con una mezcla de sadismo y cálculo.
05:13A Victoria. El silencio que siguió fue tan espeso que casi se podía tocar.
05:19Mercedes cerró los ojos un segundo, como si un golpe la hubiera sacudido por dentro.
05:27Victoria, su antigua aliada, su enemiga ocasional, la mujer que estaba dispuesta a
05:33sacrificarlo todo con tal de sacar al valle de las garras de ese hombre.
05:37¿Estás loco? Se le escapó, antes de poder contenerse. No, Damaso sonrió. Estoy vivo.
05:50Y para seguir vivo necesito que me pruebes que lo tuyo no son solo discursos. Esta noche,
05:55en la casa grande, Victoria estará sola en el despacho de tu querido José Luis,
06:00revisando unos papeles que tú misma le darás.
06:06Le acercó el arma. Entrarás, cerrarás la puerta y dispararás. Una sola vez. Luego yo me encargaré del
06:12resto.
06:16Mercedes miró el revólver como si fuera una criatura viva. Podía sentir la mirada de Damaso
06:21perforándole la piel, buscando cualquier atisbo de duda. Y sí, había miedo, había rechazo, pero también
06:32había algo más. Una determinación que había ido creciendo en secreto desde que supo hasta dónde era
06:37capaz de llegar ese hombre. Con mano lenta, tomó el arma. El metal estaba frío, pesado. Y si me niego.
06:47Preguntó, aunque ya sabía que esa opción no existía.
06:54Entonces moriréis todos. Dijo él, sin atisbo de drama. Tú, Victoria, José Luis. Incluso ese pobre
07:02idiota de Alejo, si se cruza en mi camino. Y lo haré despacio, Mercedes. Muy despacio. Ella tragó saliva.
07:12Una parte de su alma gritaba que aquello era una trampa. Que cualquier paso que diera la hundiría
07:18más. Pero bajo la superficie había un plan que empezaba a definirse a una velocidad que sorprendía
07:25incluso a su propia mente. No iba a matar a Victoria. Pero quizá, quizá podría convertir esa exigencia
07:34en el arma que necesitaban para acabar con Damaso de una vez.
07:41Está bien. Dijo, guardándose el revólver en el bolso. Lo haré. Los ojos de Damaso brillaron.
07:51Sabía que no me decepcionarías. Esta noche, entonces, mientras el reloj del gran comedor avanzaba
07:57hacia esa noche, en una pequeña celda húmeda del presidio, Luisa respiraba con dificultad.
08:06Cada día que pasaba allí se sentía más liviana y más pesada a la vez. Liviana porque las fuerzas
08:11la abandonaban, pesada porque la culpa, el miedo y la nostalgia se amontonaban sobre su pecho como piedras.
08:21La visita de Adriana la había sorprendido. Pero lo que verdaderamente la descolocó fue ver a la
08:26persona que la acompañaba aquella vez. Cuando la puerta de la celda se abrió, Adriana entró
08:34primero, con el abrigo mojado por la lluvia fina que empezaba a caer sobre el valle. Tras ella,
08:43una figura se detuvo en el umbral, indecisa, los ojos enrojecidos. Luisa. La voz tembló,
08:50pero había una ternura antigua en ella. Soy yo, Pepa, murmuró Luisa, y durante un segundo pareció
09:00que todo el sufrimiento acumulado se derrumbaba en una sola lágrima silenciosa. Pepa cruzó la
09:08distancia que las separaba casi corriendo y la abrazó con una fuerza que nadie le habría atribuido al
09:12verla desde fuera. Perdóname, susurró Pepa, rompiéndose en el acto. Perdóname por no venir
09:22antes, por no creer, por dejarme llenar la cabeza de miedo y de mentiras. Perdóname, por favor. Luisa,
09:33apenas capaz de sostenerse, apoyó la frente en el hombro de su hermana.
09:37No tienes que pedir perdón, dijo con voz ronca. Yo soy la que arrastró a todos a este desastre.
09:49Fui yo la que se metió con esa gente, la que confió donde no debía. No, intervino Adriana,
09:55con una firmeza suave. No vas a seguir repitiendo ese discurso, Luisa. No tú sola,
10:04el monstruo no eres tú. Las dos hermanas se separaron lentamente. Pepa le sostuvo el rostro
10:12a Luisa entre las manos. He venido porque ya no voy a tener más miedo, continuó Pepa. Quiero saber
10:21todo. Quiero que me cuentes la verdad, desde el principio. Y quiero luchar por sacarte de aquí.
10:29No voy a permitir que mueras en este lugar. Los ojos de Luisa se llenaron de un brillo nuevo.
10:37Esperanza, tan delicada que casi daba miedo tocarla. Adriana respiró hondo. Aquello formaba
10:43parte del plan que llevaba días tejiendo en silencio, mientras José Luis se debatía entre
10:48sacrificarlo todo o salvar a unos pocos.
10:50Hay algo más. Añadió, clavando la mirada en Luisa. No solo he traído a tu hermana.
11:01He traído una propuesta. Una que no viene de Damaso, ni de ningún demonio, sino de nosotros.
11:10Luisa frunció el ceño. ¿Qué tipo de propuesta? La de no rendirte. Respondió Adriana.
11:16La de luchar, aunque parezca imposible. La de no aceptar el trato de José Luis. El nombre de José
11:25Luis llenó el aire de un silencio pesado. Pepa lo miró, confusa. ¿Qué trato? Preguntó,
11:34con un hilo de voz. Luisa bajó la mirada. Le dolía incluso pronunciarlo. La libertad,
11:43a cambio de desaparecer para siempre. Susurró.
11:49De alejarme de alejo, de todos. De convertirme en un fantasma sin nombre. Pepa sintió que algo se
11:55rompía en su interior. ¿Y pensabas aceptar eso? Se estremeció. ¿Pensabas dejarlo todo,
12:04a todos, por culpa de ese hombre?
12:06Luisa dudó. En sus ojos había una mezcla de amor desesperado y resignación. Si yo salgo,
12:15al menos alejo vive. Murmuró.
12:20No quiero arrastrarlo a mi condena. Adriana dio un paso adelante. No, dijo con firmeza.
12:26No vamos a construir la libertad de nadie sobre la desaparición de otra persona. Ni tuya, ni de
12:35alejo, ni de nadie. He hablado con alguien que está dispuesto a jugarse más de lo que crees. Y no
12:43hablo de José Luis. ¿De quién, entonces? Preguntó Luisa, apenas atreviéndose a tener esperanza. Adriana
12:53se inclinó hacia ella. De Victoria, en la casa grande, mientras las sombras se alargaban por los
13:02pasillos, Victoria caminaba frente a la ventana de su habitación, con los brazos cruzados y el pulso
13:08acelerado. Sabía que Damason no se iba a quedar de brazos cruzados. Sabía que, para alguien como él,
13:16la desconfianza era una ofensa imperdonable. El plan que había puesto en marcha junto a José Luis
13:24había llegado a un punto en el que ya no había vuelta atrás. O lo destruían esa noche. O él los
13:32destruiría a todos. La puerta se abrió despacio y José Luis entró, con el rostro cansado.
13:38Los meses de lucha, de mentiras y sacrificios, se le veían en las arrugas nuevas de la frente,
13:48en la mirada de hombre que ha visto demasiado.
13:53Ya está, dijo, cerrando la puerta tras él. ¿Damaso ha mordido el anzuelo? ¿Mercedes? Preguntó
14:00Victoria, conteniendo la respiración. Ha aceptado, respondió él. ¿Cree que vendrá a matarte esta
14:09noche? Victoria sonrió con una ironía amarga. No será la primera vez que alguien lo intenta.
14:18José Luis se acercó, tomándole las manos. Esta vez será la última. ¿Lo sabes, verdad? Ella asintió,
14:28pero sus ojos se desviaron hacia un punto vacío de la habitación.
14:35¿Y si algo sale mal? Murmuró. ¿Y si? José Luis la interrumpió con delicadeza. No hay plan perfecto.
14:45Pero no estamos solos. Adriana ha logrado que Pepa se sume a nosotros, y Luisa. Su voz se
14:51quebró un instante, pero lo disimuló. Luisa no va a desaparecer del mapa por capricho
14:58de nadie. Necesitamos que la verdad salga a la luz. Necesitamos conectar a Damaso con todo lo que ha
15:06hecho. Y esta noche, o cae, o nos arrastra. Victoria respiró hondo. Entonces que caiga,
15:16dijo, que caiga de una vez. En otro rincón de la casa grande, Irene se miraba al espejo con una
15:23mezcla de culpa y alivio. Había confesado a Bárbara que había besado a Leonardo, y aunque
15:30la reacción inicial de su amiga había sido una mezcla de sorpresa y un extraño tipo de resignación,
15:36lo que más había marcado a Irene fue una frase que Bárbara le dijo, casi sin mirarla.
15:41Ese matrimonio es inevitable. Esas palabras, sin embargo, habían seguido resonando en la mente
15:50de Bárbara como un eco que no terminaba de desaparecer. Decirlo en voz alta había sido su
15:58forma de convencerse a sí misma de que aquello era lo correcto, de que la lógica social, el apellido,
16:04las alianzas. Pesaban más que cualquier cosa que pudiera sentir. Pero a solas, tal afirmación se
16:13le revelaba como lo que era. Una mentira cómoda. Leonardo, por su parte, deambulaba por el jardín con
16:20las manos en los bolsillos y la mente hecha un torbellino. Había deseado a Irene, sí, la había
16:28besado con una urgencia que no recordaba haber sentido antes. Pero al ver la herida silenciosa
16:36en los ojos de Bárbara, algo en él se había quebrado. ¿Qué clase de hombre era, si destruía
16:45a una para poseer a otra? Esa tarde, poco antes de que el sol se hundiera, se atrevió a llamar a la
16:52puerta del cuarto de Bárbara. Ella estaba sentada ante el tocador, con las manos inmóviles sobre el
17:00regazo, como si llevase horas en aquella misma posición. Bárbara, dijo él, desde el umbral,
17:09¿puedo pasar? Ella lo miró en el espejo, sin girarse del todo. Si vienes a hablarme de
17:17inevitabilidades, no pierdas el tiempo, murmuró. Leonardo avanzó, cerrando la puerta tras de sí.
17:27Vengo a hablarte de lo contrario, respondió con sinceridad, de lo que aún podemos elegir.
17:35Ella se volvió entonces, arqueando una ceja, elegir, preguntó, ¿desde cuándo tenemos ese lujo aquí?
17:41Desde que decidimos dejar de obedecer por inercia, dijo él, sentándose en una silla frente a ella.
17:53Irene y yo, lo que ha pasado entre nosotros, no fue un plan, no fue una estrategia.
18:01Fue un error, si quieres llamarlo así, pero lo único peor que ese error sería usarlo para
18:06justificar un matrimonio que ninguno de los tres merece. Bárbara agachó la mirada. Las palabras
18:14de Leonardo tocaban fibras demasiado profundas.
18:20Yo, te quiero, admitió ella, casi en un susurro. Pero no sé si te quiero de la manera que creía.
18:30Tal vez nos hemos contado la misma historia durante tanto tiempo, que ya no sabemos si era
18:35nuestra o de otros. Leonardo se inclinó un poco. Lo que sé es que no voy a casarme con Irene si eso te
18:44destroza a ti. Y tampoco voy a casarme contigo solo porque el valle espere vernos juntos. No
18:53mientras ahí fuera haya gente peleando por sobrevivir a monstruos como Damaso.
18:56No mientras estén jugando la vida de verdad. Bárbara lo miró entonces con una mezcla de dolor y admiración.
19:09Ojalá hubieras hablado así hace años. Dijo, con una sonrisa triste. Nos habríamos ahorrado tantas máscaras.
19:16Él sonrió a su vez, pero era una sonrisa limpia, sin la sombra de antes. Nunca es demasiado tarde para
19:25quitárselas.
19:29Y aunque no llegaron a una conclusión definitiva, algo entre ellos cambió. No era un final, sino un
19:35comienzo distinto. El de dos personas que, por primera vez, se miraban sin el peso de las expectativas
19:42ajenas. Mientras tanto, en la casa de Matilde, los preparativos de boda continuaban, envueltos en un
19:51aire de felicidad precaria. Las flores, las telas, los pequeños detalles, todo era hermoso, pero
20:01Atanasio no conseguía disfrutarlo. Estaba convencido de que Victoria sabía más de lo que decía, que se
20:10acercaba una tormenta que podía arrasar con todo lo que estaban construyendo.
20:17Y no se equivocaba. Aquella noche, mientras Matilde revisaba una lista de invitados y sonreía al
20:23imaginarse caminando hacia el altar, Atanasio se acercó por detrás y la rodeó con los brazos.
20:32Si algo pasa, susurró en su oído. Si algo se sale de control, quiero que recuerdes que todo esto lo hice
20:38por ti. Que si me equivoco, me equivoqué tratando de protegerte. Ella soltó la lista y tomó sus manos,
20:48apretándolas con fuerza. Si algo pasa, respondió, lo vamos a enfrentar juntos. ¿Entendido? Atanasio la
20:59miró con una mezcla de orgullo y miedo. Juntos, asintió. No sabía que, en cuestión de horas,
21:09esa promesa se pondría a prueba de la forma más brutal.
21:15La noche llegó finalmente, derramándose sobre el valle como un manto pesado. En la casa grande,
21:21los pasillos se llenaron de sombras alargadas y susurros apenas audibles. Algunos criados se
21:29retiraron temprano, otros fingieron no ver el ir y venir discreto de ciertas figuras.
21:37La tensión estaba en el aire, incluso si nadie se atrevía a nombrarla. En el despacho de José Luis,
21:43la lámpara de aceite iluminaba los papeles sobre el escritorio. Victoria se encontraba allí, como
21:52estaba previsto, revisando documentos que hablaban de transacciones ilegales, amenazas veladas,
21:59nombres conectados a Damaso en una red de corrupción que alcanzaba más allá del valle.
22:06La puerta se abrió sin llamar. Mercedes entró. Llevaba el bolso colgado del brazo, y sus ojos
22:13buscaron a Victoria con una mezcla de emoción y angustia.
22:19La señora alzó la mirada, dejando la pluma a un lado.
22:23«Has venido», dijo. «¿Cómo acordamos?», respondió Mercedes, cerrando la puerta tras de sí.
22:32Durante un segundo, permanecieron en silencio, mirándose como dos mujeres que han compartido
22:38demasiadas batallas para fingir que todo se reduce a una noche.
22:43«¿Lo traes?», preguntó Victoria, sin rodeos. Mercedes asintió y sacó el revólver del bolso.
22:53Lo sostuvo en la mano, sintiendo de nuevo el peso del metal. «¿Quiere que te mate?»,
22:58dijo, con la voz quebrándose por primera vez.
23:01«¿Qué dispare aquí mismo y que luego deje que él se encargue del resto?», Victoria se acercó despacio.
23:13«No parecía tener miedo, pero sus ojos brillaban con una intensidad feroz. Pues vamos a darle lo que quiere», murmuró.
23:20Mercedes la miró, horrorizada. «¿No piensas de verdad?». «No en esos términos». Victoria tomó el arma y la colocó sobre el escritorio.
23:35«Esta casa tiene paredes finas, Mercedes. Y no me refiero solo a ladrillos. Hay oídos, hay ojos. Y hay alguien escuchando ahora mismo, al otro lado».
23:44Mercedes se congeló. «¿Quién?». La respuesta llegó en forma de un golpecito suave en la pared, casi imperceptible.
23:59«Una señal. Curro, Enora, Toño. Y alguno más», explicó Victoria. «No son guardia civil, pero esta noche van a comportarse como si lo fueran».
24:10«¿Están preparados para entrar cuando haga falta?». «¿Y José Luis?», preguntó Mercedes.
24:21«En la sala contigua, con los documentos que hundirán a Damaso. Lo único que falta es la pieza central. Grabar cómo intenta obligarte a cometer un asesinato».
24:30«Y para eso, tenemos esto». Victoria señaló discretamente un pequeño dispositivo escondido entre los papeles, un grabador.
24:45Mercedes comprendió de golpe el alcance del plan. No se trataba solo de un enfrentamiento.
24:50«Era una trampa cuidadosamente construida, que dependía ahora de su capacidad para actuar como si de verdad estuviera dispuesta a matar.
25:00¿Y si sospecha?», susurró. «¿Y si se da cuenta?». «Damaso está confiado», respondió Victoria.
25:14«Cree que nos tiene acorralados. No imagina que tú lo hayas traicionado. Es su principal debilidad. Se cree invencible».
25:21«Vamos a usar eso». Antes de que pudieran decir más, se escucharon pasos en el pasillo.
25:33Un sonido seguro, casi relajado. Mercedes tragó saliva. Victoria se enderezó, recogiendo unos papeles para fingir normalidad.
25:41La puerta se abrió. «Damaso entró sin llamar. ¡Qué cuadro tan encantador!», dijo, con una sonrisa venenosa.
25:55«Dos viejas aliadas, reunidas en el despacho del patrón. ¿Todo listo para el gran acto de esta noche?».
26:03Sus ojos se clavaron en Mercedes. «Trajiste lo que te pedí».
26:07Mercedes sintió que su corazón latía a un ritmo imposible, pero levantó el mentón.
26:15«Sí», sacó el revólver, dejándolo ver. El brillo del metal se reflejó un segundo en las pupilas de Damaso,
26:22que pareció saborearlo como quien contempla una obra de arte.
26:28«Perfecto», susurró. «Esta noche haremos historia». Victoria arqueó una ceja. «Historia», repitió.
26:37«Siempre fuiste muy dramático», Damaso. Él se acercó a ella, reduciendo la distancia a un par de pasos.
26:48«No, Victoria, tú eres la dramática. Siempre lo fuiste, pero hoy tu último acto llega a su fin».
26:57«Se volvió hacia Mercedes. Hazlo». El mundo pareció reducirse al sonido sordo de la respiración de las tres personas en aquel despacho.
27:05Mercedes sintió como las manos le sudaban. Tomó el arma y la levantó, apuntando en dirección a Victoria.
27:17Los ojos de ambas mujeres se encontraron. Y en ese segundo silencioso, Victoria asintió apenas, casi imperceptible.
27:24Era la señal. Mercedes apretó el gatillo. El disparo resonó como un trueno en toda la casa grande.
27:37Un grito ahogado. El cristal de la ventana vibró. En el pasillo, los criados se agacharon instintivamente, algunos gritaron.
27:45Damaso sonrió. Hasta que se dio cuenta de que algo no encajaba. Victoria seguía de pie.
27:57El impacto había destrozado el jarrón de porcelana tras ella, no su cuerpo. El disparo había sido calculado para fallar por centímetros.
28:05¿Qué? Damaso dio un paso atrás, desconcertado. En ese mismo instante, se escuchó un segundo ruido. El chasquido de una puerta al ser cerrada desde fuera.
28:18Y luego, voces. Guardia civil. Gritó una voz masculina en el pasillo. Damaso palideció.
28:31¿Qué diablos? Sus manos buscaron instintivamente la pistola, pero ya la tenía Mercedes.
28:36Victoria avanzó hacia él, con una calma que helaba. Se acabó. Dijo. Te creíste el rey de este valle, pero no eres más que un matón con traje caro.
28:52El sonido de botas se acercaba. Curro irrumpió en el despacho, seguido de Enora y Toño, y tras ellos, un par de guardias de verdad.
29:00Adriana había movido cielo y tierra para traerlos, aprovechando la información recopilada por José Luis.
29:10Damaso Rivas. Dijo uno de los guardias, mostrando un documento. Queda detenido por extorsión, intento de homicidio, tráfico ilegal y un largo etcétera que tendrás tiempo de escuchar en el juzgado.
29:23La mirada de Damaso saltó de uno a otro, incrédulo. No tenéis nada contra mí. Escupió.
29:36Nada. José Luis entró entonces, con un fajo de papeles en la mano y la mirada más fría que nunca.
29:45Tenemos suficiente como para que no vuelvas a ver la luz del sol sin barrotes. Respondió.
29:53Tus cuentas, tus amenazas, los testimonios de quienes ya no te temen. Y ahora, además, señaló discretamente el escritorio.
30:04Una grabación. Mercedes dejó caer el arma sobre la mesa. Su mano temblaba, pero sus ojos estaban fijos en Damaso.
30:14Me pediste que matara a Victoria. Dijo, con voz clara. Y me amenazaste con destruirnos a todos y no lo hacía.
30:23Eso también ha quedado grabado. Damaso la miró con un odio que casi quemaba. Te vas a arrepentir. Susurró.
30:34Ya me he arrepentido suficiente en esta vida. Replicó Mercedes. Hoy empiezo a dejar de hacerlo.
30:40Los guardias se acercaron y lo esposaron. Él intentó resistirse, pero el peso de tantos años de abuso y miedo empezó a volverse en su contra.
30:50Nadie allí iba a defenderlo esta vez. Mientras lo sacaban del despacho, los ojos de Damaso se cruzaron con los de Victoria una última vez.
31:01Esto no ha terminado. Gruñó. Victoria lo observó con serenidad. Para ti sí. La noticia de la detención de Damaso se propagó por el valle como un incendio, pero por primera vez en mucho tiempo, no fue un incendio de destrucción, sino de limpieza.
31:20Las personas que habían vivido bajo su sombra comenzaron a levantar la cabeza, a susurrar nombres, fechas, detalles.
31:30La red de silencio que él había tejido empezó a romperse. En el presidio, pocas horas después, Luisa recibió la visita de Adriana y Pepa de nuevo.
31:45Esta vez, la expresión en el rostro de Adriana era distinta. Ha caído, dijo, apenas entrar.
31:55Damaso ha sido detenido, con cargos suficientes para mantenerlo fuera de tu vida para siempre.
32:00Luisa parpadeó varias veces, como si no terminara de entender. ¿De verdad? Preguntó.
32:11No es, otra de esas promesas que luego. No. Pepa la tomó de las manos. No esta vez.
32:20Han llevado pruebas, testigos. Y tú no vas a aceptar ningún trato que te convierta en una desaparecida.
32:26Vamos a luchar por tu libertad. Pero a la luz del día. No en las sombras. Luisa sintió que algo dentro de ella se abría.
32:37Un dolor antiguo, pero también una esperanza nueva. ¿Y Alejo? Susurró. Adriana sonrió, por primera vez en muchos días, con una alegría limpia.
32:50Alejo está aquí. Se hizo a un lado y dejó paso al joven, que entró con los ojos llenos de lágrimas contenidas.
33:00Al verla, el resto de sus defensas se derrumbaron. Luisa. Dijo, y en ese nombre estaba todo. El miedo, el amor, el tiempo perdido, las promesas rotas y por cumplir.
33:16Ella se incorporó lo mejor que pudo y extendió los brazos hacia él. Se abrazaron a través de los barrotes, como dos náufragos que por fin se alcanzan.
33:28Me dijeron que querías, desaparecer. Susurró Alejo, la voz quebrada. Que estabas dispuesta a irte para siempre con tal de que yo siguiera vivo.
33:40¿Cómo pudiste pensar que la vida sin ti era vida? Luisa apoyó la frente en la suya, cerrando los ojos.
33:53Porque te quiero, respondió, y porque pensé que eso era lo único que podía ofrecerte, mi ausencia.
33:59Alejo negó con la cabeza. Lo único que quiero de ti es tu presencia. Dijo. Incluso si es difícil, incluso si duele, incluso si tenemos que reconstruir todo desde cero.
34:16Pero juntos, ¿entiendes? Juntos. Luisa asintió, las lágrimas corriendo libres. En el pasillo, Adriana y Pepa se miraron, compartiendo un suspiro.
34:30Había mucho por hacer aún. Abogados, declaraciones, juicios. Pero el monstruo que los controlaba todo ya no estaba en lo alto del trono.
34:41Y eso lo cambiaba todo. Días después, el valle empezó a parecerse a un lugar distinto.
34:50No perfecto, no libre de sombras, pero sí menos asfixiante. La boda de Matilde y Atanasio se celebró,
34:57a pesar de los sustos y de los temores.
35:03Hubo un momento, durante la ceremonia, en que Matilde sintió que el mundo se había detenido.
35:09Atanasio la miraba con una pureza en los ojos que contrastaba con el hombre desconfiado que había sido.
35:14Te prometo, susurró al ponerle el anillo, que, si vuelven los peligros, no voy a ocultarte nada.
35:24No voy a intentar cargar solo con todo. He aprendido que eso no protege a nadie. Solo nos aleja.
35:35Matilde sonrió, con lágrimas de felicidad.
35:38La casa grande, mientras tanto, se transformaba lentamente.
35:50Victoria y José Luis empezaron a revisar no solo las cuentas,
35:53sino las tradiciones que habían permitido que alguien como Damaso creciera en su interior.
35:58No sería fácil, no sería rápido, pero ambos sabían que la verdadera Victoria no era solo haber arrestado a un hombre,
36:09sino impedir que otros ocuparan su lugar.
36:14En una tarde tranquila, mientras el sol caía sobre los campos,
36:18Victoria se acercó a la barandilla del balcón y miró a lo lejos.
36:21Nunca pensé que llegaría a ver esto, dijo, el valle empezando a respirar sin miedo.
36:32José Luis se colocó a su lado. Y sin embargo, respondió, aquí estamos.
36:38Ella lo miró, con una calidez que antes reservaba solo para los recuerdos.
36:45Lo hemos hecho bien, José Luis, murmuró, con todos nuestros errores.
36:50Lo hemos hecho bien.
36:54Él sonrió. Y lo que queda por hacer, lo haremos juntos.
36:59En un rincón más discreto de la finca, Leonardo se sentó en un banco de piedra,
37:04mirando cómo Bárbara e Irene conversaban a unos metros, sin gritos ni lágrimas,
37:09solo con una honestidad nueva.
37:11No sabían aún qué forma tomarían sus vidas sentimentales, ni si habría bodas, despedidas o reinicios inesperados.
37:24Pero habían decidido algo fundamental.
37:27Dejar de dañarse por miedo a la soledad.
37:29A veces, el amor no es elegir a alguien, dijo Bárbara, girándose hacia Irene.
37:35Es dejar de elegir el dolor que conocemos, por miedo a lo desconocido.
37:43Irene asintió, con una sonrisa tímida.
37:48Y atrevernos a creer que merecemos algo mejor.
37:51Ambas se abrazaron, y Leonardo, desde su banco, sintió por primera vez en mucho tiempo
37:57que no estaba obligado a encajar en ningún guión escrito por otros.
38:00Tal vez el futuro no estaba claro, pero eso también tenía algo de libertad.
38:08Cuando la libertad oficial de Luisa finalmente llegó, semanas después,
38:13no fue con un gran discurso ni una banda de música.
38:18Llegó con un papel firmado, el sonido metálico de una puerta abriéndose
38:22y el rostro emocionado de Alejo esperándola fuera del presidio.
38:26Ella salió despacio, como quien aún no se cree del todo que el encierro ha terminado.
38:37Pero cuando el sol le golpeó el rostro y el aire del valle, sin el peso de Damaso,
38:42llenó sus pulmones, supo que era real.
38:48Alejo se acercó, con un ramo de flores silvestres en la mano.
38:52No son dignas de ti, bromeó, pero por ahora es lo mejor que pude robarle al campo.
39:01Ella rió entre lágrimas.
39:03Son perfectas, dijo, abrazándolo.
39:07Detrás de ellos, Pepa y Adriana observaban la escena, intercambiando una mirada cómplice.
39:12Habían perdido mucho en el camino, pero algo esencial se había salvado.
39:20La capacidad de amar sin la amenaza constante de ser castigados por ello.
39:26En la distancia, la casa grande se recortaba contra el cielo, ya no como una fortaleza de secretos,
39:32sino como una casa donde, por primera vez en mucho tiempo, se hablaba de futuro sin susurrar.
39:38El valle seguiría teniendo sus tormentas, sus intrigas, sus sombras.
39:46Habría nuevas luchas, nuevos errores, nuevos amores y despedidas.
39:54Pero aquella historia, la del hombre que creyó que solo matando podía seguir reinando, había llegado a su fin.
40:00Y en su lugar, surgía algo más difícil, más frágil y más valioso, la voluntad de reconstruir.
40:12No fue un final perfecto, pero sí fue un final justo.
40:16Y, para quienes habían vivido demasiado tiempo bajo el miedo, eso era, por fin, un final feliz.
40:23No fue un final.
40:24No fue un final.
40:25No fue un final.
40:26No fue un final.
40:27No fue un final.
40:28No fue un final.
40:29No fue un final.
40:30No fue un final.
40:31No fue un final.
40:32No fue un final.
40:33No fue un final.
40:34No fue un final.
40:35No fue un final.
40:36No fue un final.
40:37No fue un final.
40:38No fue un final.
40:39No fue un final.
40:40No fue un final.
40:41No fue un final.
40:42No fue un final.
40:43No fue un final.
40:44No fue un final.
40:45No fue un final.
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40:49No fue un final.
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40:51No fue un final.
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