En 1986, Nicolás enfrenta la encrucijada entre ir a jugar béisbol en Estados Unidos o quedarse en Venezuela para luchar por el cambio. Militante de la Liga Socialista, ya sufre persecución por su vínculo con grupos de izquierda mientras la DISIP ejecuta masacres como la de Yumare en el Estado Yaracuy. Decide viajar a Cuba para formarse como cuadro revolucionario, dejando claro que su compromiso es con la política y el pueblo.
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