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Valle Salvaje Capítulo 179
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Transcript
00:00If you deny the commitment with Leonardo, then you will have to suffer the consequences, and not only you will suffer it.
00:06The chapter 279 of Valle Salvage culminates with a terrible torment, both literal and simbolic,
00:14while José Luis tries to protect his family from the Marqués of Guzmán,
00:19the seed of vengeance germines in the heart of Victoria.
00:24La duquesa, humillada y desplazada, encuentra en Tomás un aliado oscuro, y en el caos su única esperanza de redención.
00:33Irene, atrapada entre el deber y el miedo, se convierte en el nuevo blanco de las intrigas del Marqués,
00:40mientras Mercedes y Rafael intentan mantener unido un hogar que se desmorona lentamente.
00:47Bárbara y Leonardo, amenazados por el destino, siguen siendo el símbolo trágico del amor imposible que persigue al valle desde generaciones.
00:57Con el eco del trueno y la sombra de la traición cerniéndose sobre todos, Valle Salvage se prepara para su capítulo más oscuro,
01:06donde el perdón se apaga y la venganza reclama su lugar.
01:10Al día siguiente, Irene caminaba inquieta por el jardín principal, mirando hacia el horizonte donde el valle se extendía, imponente y silencioso.
01:21Desde la cena, la atmósfera en la casa grande era irrespirable.
01:26José Luis le había pedido que hablara con Bárbara para convencerla de alejarse de Leonardo.
01:33La joven comprendía el temor de su padre, pero odiaba ser usada como instrumento para separar a dos corazones que aún se amaban.
01:43Mercedes la alcanzó en el sendero.
01:46—Te he visto preocupada desde anoche —dijo con suavidad—.
01:50—¿Puedo saber que echa tormenta?
01:53Irene suspiró. —Padre, me ha pedido algo que no quiero hacer.
01:58Me pidió que hable con Bárbara, que le pida que deje a Leonardo.
02:03—¿Ah? —respondió Mercedes, con un tono que mezclaba comprensión y tristeza—.
02:09Esa historia parece repetirse una y otra vez en esta familia.
02:14—No quiero convertirme en la voz de la prohibición —dijo Irene—.
02:19Pero si no lo hago, padre pensará que no lo respeto.
02:23Mercedes le tomó la mano.
02:26Tu padre actúa por miedo, no por maldad.
02:30Quiere evitar otra tragedia, aunque no entiende que el amor no se apaga con órdenes.
02:36Irene asintió con lágrimas contenidas.
02:40Y mientras tanto, Don Hernando sigue presionando.
02:44Quiere que me case con su hijo, y cada día lo siento más amenazante.
02:51Mercedes frunció el ceño.
02:54—¿Te ha vuelto a hablar? —Irene dudó, pero luego asintió.
02:59—Sí. Ayer me envió una carta.
03:03Dice que si no acepto, hará algo que lamentaremos todos.
03:07—¿Qué significa eso? —preguntó Mercedes con tono alarmado.
03:12—No lo sé —respondió Irene—, pero me da miedo.
03:16Su mirada, sus palabras…
03:19Siento que es capaz de cualquier cosa…
03:22Mercedes la abrazó.
03:24—No te preocupes.
03:26Heya.
03:27José Luis no permitirá que ese hombre te haga daño.
03:31En ese momento, José Luis apareció en el camino.
03:35Acompañado por Rafael.
03:37—¿Qué ocurre? —preguntó al notar la tensión en sus rostros.
03:41Irene vaciló, pero Mercedes tomó la palabra.
03:46—Tu hija ha recibido una amenaza del marqués.
03:49Los ojos del duque se encendieron de ira.
03:52—Tianendo.
03:54Irene intentó coamarlo.
03:56Padre no fue directa.
03:59—Sólo dijo que haría algo que lamentaríamos.
04:03José Luis apretó el bastón con fuerza.
04:07—Ese miserable no aprende.
04:09—Después de todo lo que ha hecho, todavía se atreve a desafiarme.
04:14Rafael lo detuvo.
04:16—Padre no puede actuar impulsivamente.
04:20—¿Cualquier movimiento en falso podría poner en peligro a Bárbara y a Irene?
04:25—Yo sé Luis respiro junto, conteniendo ya.
04:30—Lo sé y yo.
04:32—Pero no pienso quedarme de brazos cruzados.
04:35—Si ese hombre cree que puede intimidar a mi familia, descubrirá lo que es enfrentarse a un Guzmán.
04:42—Mercedes intervino.
04:44—Quizás lo mejor sea hablar con Irene primero.
04:48—¿Ella puede ayudar a Bárbara sin provocar al marqués?
04:52—¿El duque asintió lentamente?
04:55—Está bien.
04:57—Pero quiero que vayas con escolta.
04:59—No te alejes de la casa sin aviso.
05:02—Irene asintió.
05:04—Aunque en el fondo sabía que la escolta no bastaría para protegerla del alcance de Hernando.
05:11Esa misma tarde, mientras preparaba su visita a Bárbara, un carruaje oscuro se detuvo frente al portón de la casa grande.
05:19El cochero entregó una carta lacrada al criado y se marchó sin decir palabra.
05:25El sobre estaba dirigido a Irene.
05:28La joven lo abrió con manos temblorosas.
05:32Dentro había un breve mensaje, escrito con la caligrafía impecable del marqués.
05:38—¿No olvides lo que está en juego?
05:41—Si no haces lo que te pido, el valle conocerá la ruina.
05:46—Recuerda que un Guzmán no es invencible.
05:50Irene dejó caer el papel, pálida como la cera.
05:54—Mercedes la sostuvo justo a tiempo.
05:57—¿Qué dice?
05:58—Dice que si no cedo, destruirá a mi padre —susurró.
06:03Mercedes cerró los ojos un momento, intentando contener el miedo.
06:09—Entonces, hija, ha llegado el momento de decidir.
06:12O el amor vence, o el terror se apodera del valle.
06:16Mientras tanto, desde su despacho, don Hernando observaba por la ventana.
06:22En su rostro se dibujaba una sonrisa cruel.
06:26—Y a nadie podrá ya tenerme —murmuró.
06:29—Ni José Luis, ni su maldita familia.
06:33La tormenta cayó sobre valle salvaje al caer la noche, como si el cielo reflejara la agitación que reinaba en la casa grande.
06:42Los rayos iluminaban brevemente los ventanales, y el sonido del trueno retumbaba entre las colinas.
06:50En su habitación, Victoria miraba la lluvia golpear el cristal con una expresión sombría.
06:57La humillación sufrida durante la cena seguía ardiendo en su pecho.
07:02José Luis la había expuesto, Mercedes la había desafiado, y Rafael la había mirado con lástima.
07:11No podía tolerarlo.
07:13Sobre la mesa, varias cartas estaban desparramadas.
07:18Eran mensajes que había enviado sin respuesta.
07:21Súplicas a antiguos aliados, promesas de venganza escritas con la mano temblorosa de quien ha perdido el poder pero no el orgullo.
07:30Cerró los ojos y murmuró.
07:33Alguna vez fui la dueña de este valle.
07:37Ahora todos me miran como si fuera una sombra.
07:41Pero pronto volveré a Heinar sobre sus ruinas.
07:45Un golpe suave en la puerta la hizo girarse.
07:48Adelante ordenó.
07:50Tomás entró, empapado por la lluvia, con una sonrisa torcida.
07:56Me mandó llamar, excelencia.
07:59Sí, dijo ella, sin mirarlo.
08:02¿Conseguiste lo que te pedí?
08:05Tomás sacó un sobre y lo colocó sobre la mesa.
08:09Información, como siempre, he estado escuchando.
08:14¿El Marqués de Guzmán está planeando algo?
08:18Dice que antes de la próxima luna nueva, José Luis y su familia sabrán lo que es perderlo todo.
08:24Victoria frunció al ceño.
08:27¿Qué sabes exactamente?
08:29¿Qué ha mandado hombres al pueblo?
08:32Dicen que busca apoyo.
08:34Incluso entre los antiguos peones de Gaspar.
08:37Hay dinero de por medio.
08:39La duquesa lo miró con atención.
08:42Entonces el Marqués prepara su venganza.
08:45Y usted añadió Tomás con malicia.
08:48¿Podría aprovecharla?
08:50Victoria se levantó lentamente con una mezcla de miedo y excitación.
08:57Tal vez sea el momento.
08:59¿De qué?
09:00Excelencia.
09:01¿De dejar que los hombres hagan el trabajo sucio?
09:05Respondió.
09:06Si el Marqués destruye a José Luis, yo solo tendré que recoger lo resto.
09:12Tomás sonrió.
09:14Eso suena música para mis oídos.
09:17¡Cállate!
09:18Dijo ella con frialdad.
09:20No me interesa tu opinión.
09:22Solo quiero que te asegures de que nadie sospeche de mí.
09:27Si alguien pregunta, ¿tú no has estado aquí?
09:30Como desee, contestó él, inclinando la cabeza.
09:34Antes de irse, añadió.
09:37Ah, y por cierto, he visto a Luisa rondando cerca del molino.
09:42No parece haberse marchado del valle.
09:45Deo la ordeno victorio.
09:48Pronto todos los que me traicionaron se arrepentirán.
09:52Cuando quedó sola, se acercó al espejo.
09:55La luz del rayo iluminó su rostro cansado, surcado por la ira y la obsesión.
10:01Me hicieron pedir perdón.
10:03Susurró, acariciando el vidrio como si hablara con su reflejo.
10:08Pero yo no olvido.
10:10No perdono.
10:12Abajo, en el gran salón, José Luis discutía con Rafael y Mercedes sobre la amenaza de Hernando.
10:20Ese hombre no se detendrá, dijo Mercedes.
10:24Usa a Irene como rehén emocional.
10:27Entonces que venga, respondió el duque con firmeza.
10:32No temo enfrentarlo.
10:34Rafael miró a su padre con preocupación.
10:37El valle no soportará otra guerra, padre.
10:41Ya tuvimos suficiente con la última generación.
10:45Lo sé, dijo José Luis, bajando la voz.
10:49Pero si toca a mi hija, juro que lo destruiré.
10:53Nadie lo notó.
10:54Pero desde la escalera, Victoria escuchaba cada palabra.
10:58Sus labios se curvaron en una sonrisa fría.
11:02Así que se preparan para otra batalla, pensó.
11:06Perfecto.
11:08Dejaré que se destruyan entre ellos.
11:10Y cuando todo termine, volveré a alzarme sobre sus ruinas.
11:15La tormenta rugió con más fuerza.
11:18Desde su ventana, la duquesa contempló el valle oscuro, iluminado por los relámpagos.
11:25Que caiga el trueno sobre todos, murmuró.
11:29Si no puedo tener la gloria, tendré el caos.
11:33En la distancia, un rayo partió un árbol frente a la hacienda.
11:37El estruendo sacudió las paredes, pero Victoria no se movió.
11:42Seguía de pie, erguida, como una reina destronada, que observa el campo donde pronto se librará su última guerra.
11:50El amanecer, se levantó gris sobre valle salvaje, cubriendo las tierras con una neblina que parecía presagiar un nuevo conflicto.
12:00Alejo cabalgaba con el seño fruncido, revisando los campos que ahora pertenecían a Adriana.
12:07Había pasado varios días intentando organizar el trabajo, pero los jornaleros eran pocos y los recursos, insuficientes.
12:15Las últimas lluvias habían arruinado parte de la cosecha, y sin capital ni herramientas adecuadas, el futuro de las tierras parecía incierto.
12:26Al llegar a la hacienda, Mercedes lo esperaba en el umbral, con su serenidad habitual.
12:33Has madrugado demasiado, le dijo, intentando esbozar una sonrisa.
12:38No puedo dormir, respondió Alejo. Todo está peor de lo que pensaba.
12:44No tenemos mulas suficientes para arar, ni dinero para pagar jornales.
12:49Mercedes lo observó con calma. Sabía que no sería fácil.
12:55Pero no olvides que estas tierras llevan el nombre de Adriana.
13:00No podemos permitir que fracasen. Alejo bajó la mirada.
13:05¿Y qué quieres que haga? José Luis no nos dará más fondos.
13:10Bastante fue que no cediera la administración.
13:14No confíes tanto en lo que crees de tu padre, dijo Mercedes.
13:18A veces los hombres más duros solo necesitan una causa noble para ablandarse.
13:25Alejo negó con la cabeza. Mi padre no cambia.
13:30Mercedes le puso una mano en el hombro.
13:33Entonces, hazlo por ti. Si realmente quieres redimirte ante él, esta es tu oportunidad.
13:41El joven suspiró. Había una mezcla de orgullo y resentimiento en su mirada.
13:47Lo haré, pero necesitaré ayuda.
13:51La tendrás respondió él. Hablaré con Rafael.
13:56Quizás él convenza a su padre de enviarnos provisiones. Alejo frunció el seño.
14:02Rafael, no quiero su compasión.
14:06No será compasión, replicó Mercedes.
14:09¿Será familia?
14:11En ese instante, un grupo de jornaleros se acercó con malas noticias.
14:17El molino principal estaba dañado y repararlo costaría más de lo que podían pagar.
14:22Alejo se llevó las manos al rostro, frustrado.
14:26Esto es un desastre.
14:28Mercedes mantuvo la calma.
14:31Nada que valga la pena. Se logra sin sacrificio.
14:35Alejo, si José Luis no puede ayudarnos, encontraré otra manera.
14:40El joven la miró con una mezcla de admiración y duda.
14:45Tía, ¿por qué haces tanto por estas tierras?
14:49No ganas nada con esto.
14:51Ella sonrió con tristeza.
14:54Gano paz, hijo.
14:56¿Y eso, en este valle, vale más que el dinero?
15:00Antes de que pudiera responder, Rafael apareció a caballo, trayendo consigo varios rollos de planos.
15:07Buenas noticias, anunció.
15:10Padre aceptó enviar madera y herramientas.
15:13Dijo que, si queremos demostrar que podemos mantenernos, debemos hacerlo con trabajo y dignidad.
15:21Alejo lo miró en silencio.
15:23Finalmente, extendió la mano.
15:26Entonces, trabajemos juntos.
15:29Rafael la estrechó, sin dudar.
15:33Mercedes los observó con orgullo.
15:36Por primera vez en mucho tiempo, la familia parecía unida en una causa común.
15:42Pero en su interior sabía que la calma era solo un respiro.
15:46En valle salvaje, la paz nunca duraba demasiado.
15:53Mientras los tres caminaban hacia el granero, la figura de un sirviente los observaba desde lejos.
15:59Un hombre delgado, de mirada ladina.
16:02Era Tumash.
16:04Sus ojos brillaban con codicia.
16:07Si hay madera y dinero en juego, murmuró, pronto habrá también oportunidad.
16:13El viento levantó el polvo del camino, ocultando su sonrisa.
16:19El destino ya comenzaba a tramar la siguiente desgracia.
16:24En la cocina de la casa grande, Matilde no encontraba consuelo.
16:29Desde hacía dos noches no dormía.
16:31Atormentada por el estado de su hermano Martín, Victoria había ordenado que trabajara sin descanso en los establos, castigándolo por su supuesto desafío.
16:42Cada día regresaba con la ropa rota, las manos agrietadas y los ojos hundidos, pero seguía en silencio.
16:50Como si soportar el dolor fuera la única forma de preservar su dignidad, Matilde decidió que no podía seguir esperando un milagro.
17:00Sabía que pedirle compasión a la duquesa era inútil.
17:04Por eso, cuando Mercedes llegó a la casa grande esa mañana para hablar con José Luis, la interceptó en el pasillo.
17:13Doña Mercedes le dijo, casi corriendo hacia ella, «Por favor, necesito hablar con usted».
17:19Mercedes la miró, notando la desesperación en sus ojos.
17:24«¿Qué ocurre ella? ¿Es mi hermano? ¿Martín?»
17:29La señora Victoria no lo deja descansar ni un momento.
17:33Lo obliga a trabajar hasta que cae rendido.
17:37Su voz se quebró.
17:39«Si sigue así, no sobrevivirá».
17:42Mercedes frunció el ceño.
17:45Había escuchado rumores, pero no imaginaba que la crueldad de la duquesa hubiera llegado tan lejos.
17:52¿Dónde está ahora?
17:54En los establos.
17:56Matilde secó sus lágrimas con el delantal.
17:59Le dije que esperara, que buscaría ayuda.
18:03Pero si la señora lo descubre, ¿lo echará?»
18:07Mercedes respiró hondo.
18:10«Tranquila.
18:11Nadie será expulsado mientras yo esté aquí».
18:15Juntas se dirigieron a los establos.
18:18Allí, Martín estaba inclinado sobre un barril, apenas en pie.
18:24Al verlas, intentó enderezarse, pero el agotamiento le dobló las rodillas.
18:30Martín dijo Mercedes, acercándose.
18:33«¿No te levantes?»
18:39«No quiero problemas».
18:41«No eres tú quien los causa», respondió ella, con voz firme.
18:46«Es esa mujer que ha perdido toda razón».
18:50Matilde se arrodilló junto a su hermano y a Basta Martín.
18:55«No puedes seguir así».
18:57«No puedo dejar el trabajo», dijo él.
19:01«Si me voy, los guardias lo pagarán por mí».
19:05Mercedes lo observó con una mezcla de ternura y furia.
19:09«No volverás a poner un pie aquí», sentenció.
19:13«¿Te vendrás conmigo?»
19:15«En mi hacienda siempre habrá un lugar para los que han sufrido injusticias».
19:20Matilde la miró con esperanza.
19:23«¿De verdad lo haría, señora?»
19:26«Claro que sí».
19:28«Pero debemos hacerlo con cuidado».
19:30«Si Victoria se entera, intentará impedirlo».
19:34En ese momento, una voz gélida resonó detrás de ellas.
19:38«No será necesario que se entere, porque ya lo sabe».
19:44Las tres se giraron.
19:46Victoria estaba de pie en la puerta, con una sonrisa helada.
19:52«¡Qué conmovedor», dijo con ironía.
19:55«Mi querida cuñada, convirtiendo mi casa en un refugio para sirvientes rebeldes».
20:02Mercedes la enfrentó sin temblar.
20:05«No es rebeldía, Victoria.
20:08Es humanidad».
20:10«Humanidad», repitió la duquesa, acercándose.
20:13«¡Qué palabra tan peligrosa!»
20:16«En esta casa se obedece, no se siente».
20:20«Entonces esta ya no es una casa, sino una prisión», respondió Mercedes.
20:26Las dos mujeres se miraron con un odio silencioso.
20:30Matilde abrazó a su hermano, aterrada.
20:33«Te lo advierto», Mercedes dijo Victoria, con voz baja, pero letal.
20:39«No te metas en mis asuntos».
20:42«No son tus asuntos», replicó la otra.
20:46«Son vidas».
20:48Sin decir más, Mercedes ayudó a Martín a ponerse de pie.
20:53Victoria no la detuvo, pero su mirada la siguió con un brillo de furia contenida.
21:00Cuando se marcharon, la duquesa se quedó sola, mirando el establo vacío.
21:06Sus labios se curvaron en una sonrisa amarga.
21:10«Muy bien, Matseras.
21:12Si quieres enfrentarte a mí, aprenderás que incluso la compasión tiene un precio».
21:18El viento sopló entre las vigas, y los caballos relincharon inquietos.
21:23En algún rincón oscuro del valle, el destino comenzaba a moverse una vez más, preparando una nueva herida para todos.
21:31El viento soplaba con fuerza sobre los campos, cuando Leonardo llegó al pequeño claro, donde Bárbara solía pasear.
21:40Ella estaba allí, sentada sobre una roca, con la mirada perdida en el horizonte.
21:46Desde que Rafael y Adriana se habían casado, y desde que José Luis había tomado el control total del valle, todo parecía estar cambiando demasiado rápido.
21:57Pero lo que más la angustiaba era el regreso de Don Hernando, con sus amenazas veladas y sus planes oscuros.
22:05Leonardo desmontó del caballo y se acercó despacio.
22:10«Sabía que te encontraría aquí», dijo, rompiendo el silencio.
22:15Bárbara no se volvió.
22:17«No deberías haber venido, Leonardo.
22:20Si alguien te ve, tu padre lo usará en tu contra».
22:24«Ya lo hace», respondió él con amargura.
22:27«Pero no me importa.
22:29No puedo seguir escondiéndome mientras él decide lo que debo sentir».
22:34Ella bajó la cabeza.
22:36«No es tan simple».
22:38«Lo que ocurrió entre nosotros no puede repetirse».
22:42Leonardo dio un paso más.
22:45«¿Por qué?
22:46¿Por miedo a tu hermano o a mi padre?»
22:49Por mí, respondió ella con firmeza, girándose hacia él.
22:54«Porque he sufrido demasiado y no pienso volver a vivir con el corazón encadenado al dolor».
23:01Él la miró con ternura y desesperación.
23:04«Entonces déjame liberarte».
23:07«Vámonos lejos, Bárbara».
23:09«Lejos del valle, de mi padre, de todos».
23:13Ella lo miró en silencio.
23:16Por un momento, el deseo de huir cruzó su mente, pero enseguida volvió la razón.
23:24«¿Y a dónde iríamos?»
23:26«No tenemos nada, Leonardo».
23:28«No dinero, no nombre, no futuro».
23:32Él sonrió con tristeza.
23:34«Tendríamos lo único que importa, el uno al otro».
23:39Bárbara apartó la mirada, conteniendo las lágrimas.
23:43«Eres un soñador».
23:45«Este valle no perdona a los soñadores».
23:48«Entonces dejemos que nos odie», replicó él, tomando su mano.
23:53«No quiero vivir un solo día más, sabiendo que estás aquí, prisionera de los caprichos de mi padre».
24:00Ella intentó soltarse, pero su mano tembló.
24:05«No puedo hacerlo.
24:07Si me voy contigo, lo destruirás todo».
24:11Leonardo la miró fijamente.
24:14«¿Y qué hay de ti?
24:16¿Qué queda de ti si sigues aquí?»
24:19Las lágrimas comenzaron a rodar por el rostro de Bárbara.
24:23«No entiendes, lo hago por tu bien».
24:26«Tu padre no solo me odia», Leonardo.
24:30«Me teme».
24:32«¿Y cuando los hombres poderosos tienen miedo, son capaces de cualquier cosa?»
24:38Leonardo frunció el ceño.
24:40«¿Qué te ha dicho?»
24:42Ella vaciló, pero al ver la sinceridad en su mirada, habló en voz baja.
24:48«Me advirtió que si no me alejaba de ti, haría daño a Pedrito».
24:52«¿El rostro de Leonardo se endureció?»
24:55«Es miserable».
24:57«Por eso te lo ruego», interrumpió Bárbara.
25:01«No le enfrentes».
25:03«No quiero que nadie más sufra por mi culpa».
25:07Leonardo apretó los puños.
25:09«Ya ha hecho suficiente daño».
25:11«No lo permitiré».
25:13«Bárbara lo miró con un brillo de amor y miedo».
25:17«Prométeme que no harás nada».
25:21Él guardó silencio unos segundos.
25:24«Te prometo que no haré nada todavía, pero no renunciaré a chi».
25:31«¿Lo sonrió debilmente?»
25:33«Entonces estamos perdidos».
25:35«Quizá respondió él, pero al menos estaremos perdidos juntos».
25:41Un trueno retumbó a lo lejos y el viento comenzó a levantar hojas secas a su alrededor.
25:47Leonardo montó su caballo, pero antes de marcharse miró hacia ella una última vez.
25:54«No tardes en decidir».
25:56«¿Bárbara?»
25:57«El tiempo se acaba».
25:59Ella se quedó mirando hasta que desapareció entre los árboles.
26:03Luego se llevó las manos al rostro y lloró.
26:08Sabía que el amor de ambos era imposible, pero también sabía que,
26:13cuando un Guzmán y una Salcedo se amaban, la tragedia nunca estaba lejos.
26:18La tarde se cernía sobre el valle con un aire pesado.
26:22En los pasillos de la casa grande, Luisa caminaba nerviosa, con las manos apretadas y la mirada perdida.
26:30Desde su expulsión temporal del servicio principal, se había convertido en un fantasma dentro de la hacienda.
26:38Todos sabían que algo tramaba, pero nadie se atrevía a preguntarle.
26:43Tomás, en cambio, sí lo sabía todo.
26:47La encontró junto al pozo, donde solían encontrarse en secreto.
26:52«Llegas tarde», le dijo con su tono habitual de burla.
26:56«No quería que me vieran contigo», respondió ella en voz baja.
27:01«Si alguien lo nota, perderé lo poco que me queda».
27:05Tomás soltó una carcajada.
27:08«Lo poco que te queda no vale nada sin mí».
27:12Luisa bajó la mirada.
27:14«¿Qué quieres ahora?».
27:16Lo mismo que siempre replicó él, acercándose.
27:20«Dinero».
27:21«Dinero».
27:22«¿Y esta vez sé dónde conseguirlo?».
27:25Ella lo miró con preocupación.
27:28«No hablas así tú más».
27:30«Ya sabes que no quiero volver a meterme en tus líos».
27:34«No tienes opción», dijo él.
27:37«Con una sonrisa helada, José Luis celebrará una cena de gala mañana.
27:44Habrá joyas cubiertos de plata y toda la servidumbre estará ocupada sirviendo.
27:50Nadie notará si falta un par de piezas».
27:53Luisa negó con la cabeza, aterrada.
27:57«Esta es lozó».
27:59«Si la duquesa se entera, nos matará».
28:03«La duquesa no verá nada», aseguró Tomás.
28:07«Será rápido».
28:09«Entrarás en su habitación.
28:12Mientras todos estén en el comedor, tomarás lo que encuentres y me lo entregarás en el establo».
28:19Luisa dio un paso atrás.
28:22«No lo haré».
28:24Tomás la sujetó del brazo con fuerza.
28:27«Claro que lo harás».
28:29«Porque si no, contaré todo lo que sé de ti».
28:33Ella lo miró con los ojos llenos de lágrimas.
28:36«No te atreverías».
28:39«Oh, no», respondió él,
28:41«Otserzando Shamash».
28:43«¿Quieres que Alejo sepa la verdad?
28:46Que todo el valle se entere de tu pasado,
28:49de cómo sobreviviste antes de llegar aquí».
28:52Luisa lo abofeteó, temblando.
28:55«Era miserable».
28:58«Tomás sonrió, imperturbable.
29:01Y tú, una cobarde.
29:04Pero te servirás de mí, como siempre».
29:07Ella respiró hondo, derrotada.
29:10«¿Qué pasa si me atrapan?»
29:13«Entonces dirás que lo hiciste sola», respondió él,
29:16encogiéndose de hombros.
29:19«¿A fin de cuentas, nadie te creería capaz de mentir?»
29:23«No me estás dejando elección», murmuró Luisa, entre lágrimas.
29:28«Exacto».
29:29«Toma asceo por tú».
29:31«Sotisfecho».
29:33«A medianoche, cuando los criados estén en la cocina,
29:37entrarás en la habitación de la duquesa».
29:40«El joyero está en el tocador».
29:43«Lo abrirás y saldrás sin mirar atrás».
29:47Luisa lo miró con miedo y desprecio.
29:50«Eres peor que la duquesa».
29:52No respondió él con una sonrisa torcida.
29:56«Soy el castigo que ella merece».
29:59Cuando Tomás se alejó, Luisa se quedó sola,
30:03apoyada contra el pozo.
30:05Sentí el corazón acelerado y la mente en caos.
30:09Sabía que estaba caminando hacia su ruina,
30:12pero también sabía que no tenía escapatoria.
30:15Esa noche, en su habitación,
30:18encendió una vela y escribió una carta.
30:21«Alejo decía,
30:23«Si algo me sucede,
30:25recuerda que siempre te amé.
30:27No todo lo que verás es como parece».
30:30Guardó la carta bajo su almohada
30:32y se acostó sin poder cerrar los ojos.
30:35Afuera, el viento soplaba con fuerza
30:38y el ulular de las aves nocturnas
30:41resonaba como un mal presagio.
30:43Desde la distancia, en la oscuridad del establo,
30:47Tomás la observaba con una sonrisa siniestra.
30:50Cuando el miedo guía a una mujer murmuró,
30:53ni el amor la salva,
30:55el gran día de la cena llegó con el sol oculto
30:59tras una capa de nubes.
31:01La casa grande resplandecía,
31:04iluminada con candelabros
31:06y decorada con flores traídas desde la hacienda norte.
31:10José Luis había ordenado aquella velada
31:13como símbolo de reconciliación familiar y prosperidad.
31:17Pero, mientras los criados corrían de un lado a otro
31:21preparando los detalles,
31:23el aire se sentía cargado de tensión,
31:25como si todos intuyeran que algo terrible
31:28estaba a punto de suceder.
31:30Luisa caminaba entre los pasillos con el corazón encogido,
31:35vestía el uniforme de servicio, impecable,
31:39pero bajo su delantal escondía una llave,
31:42la que Tomás le había dado para abrir el joyero de la duquesa.
31:46Cada paso que daba resonaba como un golpe en su conciencia.
31:51Desde el comedor llegaban risas y voces elegantes.
31:55Victoria, impecable en su vestido de terciopelo negro,
32:00ocupaba el lugar de honor frente a José Luis.
32:03Fingía serenidad, pero en su interior hervía de rencor.
32:07Había aceptado la cena solo para guardar las apariencias,
32:11aunque cada mirada hacia Mercedes y Adriana era una daga.
32:15Mientras los invitados brindaban,
32:19Luisa se deslizó por el pasillo lateral.
32:22Con el pulso acelerado, recordó las palabras de Tomás,
32:26«Entra sin mirar atrás, toma lo que puedas,
32:30y sal antes de que termine en el segundo brindis».
32:34Empujó la puerta de la habitación de la duquesa,
32:37que estaba entreabierta.
32:39Dentro, el ambiente olía a perfume caro y a peligro.
32:44Caminó en puntas de pie hasta el tocador.
32:47El joyero, tallado en madera oscura,
32:50brillaba bajo la luz de las velas.
32:53¿Insertó la llave con manos temblorosas?
32:56Un clic suave sonó y el cofre se abrió,
33:00revelando collares, anillos y una gargantilla de diamantes
33:04que reflejaba la luz como si estuviera viva.
33:07Luisa los tomó con cuidado.
33:10Sintiendo el peso del pecado en sus manos,
33:13estaba a punto de cerrar el joyero cuando escuchó una voz detrás de ella.
33:17«¿Y qué estás haciendo aquí?»
33:20Se giró sobresaltada.
33:22Victoria estaba en el umbral, con los ojos encendidos de furia.
33:27«¿Yo?»
33:28Balbuceó Luisa, sin poder articular palabra.
33:32«¡Responde!»
33:33gritó la duquesa, avanzando hacia ella.
33:36«¿Viniste a robarme?»
33:38«No, excelencia.
33:40Yo vine a limpiar.
33:43Y…»
33:44Victoria la bofeteó con tal fuerza que la hizo caer al suelo.
33:49«Ladrona, ingrata, y pensar que un día te protegí».
33:53Luisa lloró, temblando.
33:56«¿No quería hacerlo?»
33:58«Mientes», escupió la duquesa.
34:01«Todos ustedes son iguales, ratas disfrazadas de sirvientes».
34:06El grito de Victoria atrajo a los guardias.
34:10Isabel llegó corriendo, seguida por Mercedes,
34:13que había escuchado el alboroto desde el comedor.
34:16«¿Qué sucede aquí?» preguntó Mercedes.
34:19«He descubierto a esta mujer robando mis joyas», respondió Victoria, señalando a Luisa.
34:27«Quiero que la echen ahora mismo».
34:30Isabel miró a Luisa, horrorizada.
34:33«¿Es cierto?»
34:35Luisa solo daba, sin poder responder.
34:38¿Mercedes se inclinó junto a ella?
34:41«¿Quién te obligó a hacer esto, hija?»
34:44«Yo».
34:45Luisa bajó la voz.
34:47«¡Fu!»
34:49«¡Cállate», interrumpió Victoria, alzando la mano nuevamente.
34:54Mercedes la detuvo con firmeza.
34:57«¿No te atrevas a tocarla otra vez?»
35:00«No te metas», Mercedes replicó la duquesa, con una sonrisa venenosa.
35:05«¿Esta mujer intentó robarme?»
35:08«No hay excusas».
35:10José Luis apareció en la puerta, atraído por el tumulto.
35:15«¿Qué sucede aquí?»
35:17«Mercedes habló antes que Victoria».
35:21Una criada fue descubierta en la habitación, pero no sabemos si actuaba sola.
35:27José Luis miró a Luisa, empapada en lágrimas, y luego a su esposa.
35:32«¿Y qué propones hacer con ella?»
35:35«Expulsarla», ahora mismo sentenció Victoria.
35:39«Que se vaya del valle si no quiere terminar en la cárcel».
35:44José Luis la observó fríamente.
35:47«Haz lo que creas justo, pero recuerda que cada decisión tiene su precio».
35:54Victoria se volvió hacia Luisa.
35:57«Te doy una hora para desaparecer de mi casa.
36:01Si al anochecer sigues aquí, te entregaré a las autoridades».
36:06Luisa intentó hablar, pero Mercedes la abrazó.
36:09«Fan conmigo, haya».
36:12«Nadie merece este trato».
36:15Mientras salían, Victoria las observó con una sonrisa torcida.
36:20«Una menos», murmuró.
36:22«¿Y pronto, una más?»
36:25En el pasillo oscuro, Luisa rompió a llorar en los brazos de Mercedes.
36:30«No fue culpa mía».
36:32«¿Lo sé su suruela?»
36:34«Pero el valle no perdona a los inocentes».
36:38El eco de la humillación de Luisa aún flotaba en los pasillos
36:42cuando José Luis ordenó que la cena continuara.
36:46El duque, aunque irritado por el incidente, decidió no arruinar la velada.
36:52«Que los sirvientes resuelvan sus propios asuntos», dijo con una calma forzada que no engañó a nadie.
36:59«El comedor brillaba bajo la luz de los candelabros».
37:03«Mercedes, sentada frente a Victoria, apenas probaba bocado».
37:08Sabía que aquella cena de reconciliación era más una farsa que un gesto sincero.
37:14Adriana, pálida pero sonriente, intentaba suavizar el ambiente.
37:19Rafael, a su lado, no dejaba de mirar a su madre, temiendo que cualquier palabra encendiera un nuevo conflicto.
37:27José Luis alzó su copa.
37:30A la familia dijo, solemnemente, «que el valle recupere la paz que tanto nos ha costado».
37:37«Mercedes levantó su copa con discreción».
37:40«Y que el perdón sea más fuerte que el orgullo».
37:44La frase resonó como un aguijón en el corazón de Victoria.
37:48«¿Quién apretó los labios?».
37:50«Brindo por lo mismo», dijo, con una sonrisa falsa.
37:54Aunque algunos confunden el perdón con la debilidad, José Luis la miró de inmediato.
38:01«Victoria, no es el momento».
38:04«¿Y cuándo lo será?», replicó ella, dejando la copa sobre la mesa, con un golpe seco.
38:11«Esta casa finge armonía, pero todos sabemos que está dividida».
38:17Rafael se levantó de su asiento.
38:20«Motre, basta».
38:22«No me digas lo que debo hacer», respondió ella con dureza.
38:27«Tú también me has dado la espalda».
38:30«Mercedes», intervino con voz suave pero firme.
38:34«No digas de su victoria».
38:36«Nadie te ha dado la espalda».
38:39«¿Solo intentamos vivir en paz?».
38:42La duquesa soltó una risa amarga.
38:45«Paz, en esta casa nunca habrá paz, mientras tú sigas respirando el mismo aire que yo».
38:53«El silencio cayó como un peso».
38:56Adriana, incómoda, bajó la mirada.
39:00«José Luis se piso de pie lentamente».
39:03«Esta cena no es lugar para tus rencores.
39:07Si no puedes comportarte, retírate».
39:10«Victoria se levantó también, enfrentándolo».
39:14«¿Así me hablas, delante de todos?».
39:18«Delante de los que has herido», respondió él.
39:21«Ya no toleraré tus venenos».
39:24Ella lo miró con una mezcla de rabia y dolor.
39:27«Has cambiado, José Luis».
39:30«El hombre que amé habría defendido su nombre, no la debilidad de los Salcedo».
39:35«¿Mercedes apretó su copa con fuerza?».
39:38«No me provoques victoria».
39:41«Provocarte», repitió la duquesa con una sonrisa torcida.
39:45«No hace falta».
39:48«Ya lo haces tú misma».
39:50«Con tus sermones de virtud».
39:52José Luis golpeó la mesa con el bastón, haciendo temblar los platos.
39:57«Se acabó».
39:58«Esta discusión termina ahora».
40:01«El sonido fue tan fuerte que todos callaron».
40:05«Sólo el crepitar del fuego rompía el silencio».
40:08«Rafael respiró hondo, intentando calmar a su padre».
40:13«Dé a lo ir, papá. No vale la pena».
40:17Victoria lo miró con desdén.
40:19«Claro. Ya ni siquiera soy digna de quedarme en mi propia mesa».
40:25Sin esperar respuesta, tomó su copa y la vació de un trago.
40:30Luego se marchó del salón con paso firme, dejando tras de sí un silencio pesado.
40:36Cuando la puerta se cerró, Mercedes exhaló lentamente.
40:41«Lo siento, José Luis. No quería provocar esto».
40:47El duque negó con la cabeza. «¿No tienes que disculparte?».
40:53Ella eligió su camino hace mucho tiempo.
40:56Adriana, en voz baja, murmuró.
40:59«No sé cuánto más podrá soportar esta casa».
41:03José Luis se recostó en su silla. «Lo que tenga que caer, caerá. Pero el valle seguirá en pie».
41:11Mientras tanto, en la escalera, Victoria se detuvo un instante.
41:17Respirando con dificultad, sus manos temblaban, pero sus ojos brillaban con una determinación oscura.
41:25«Nadie me humilla», dos veces susurró.
41:29«Ni siquiera tú, José Luis».
41:32Desde el pasillo, Tomás observaba la escena con atención.
41:37Al ver la furia de la duquesa, sonrió.
41:41«Así empieza».
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