Valle Salvaje cap 280
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00:00I spoke with Don Atanasio to find a job in the big house and above you are detaining Isabel.
00:05If that's not to involve yourself enough, that God will come and see you.
00:07No is enough, Luisa.
00:09It's not enough enough for you.
00:10Exactly, it's not enough enough for me.
00:14But in all ways, to both of us, we have to do a step ahead.
00:16Why have you taken so much?
00:17Because I didn't want to get more doubts of the necessary.
00:23Then I took you.
00:24Me ha faltado poco. Lo tenía en el saco metido ya.
00:30Pero de repente ha aparecido la señorita Irene.
00:33Y después ha hecho su entrada en escena la señora duquesa.
00:35¿La duquesa?
00:37Tomás, que esa mujer no es tonta, que lo sabe todo.
00:40Tranquila, ninguna... ninguna ha sospechado nada.
00:43¿Seguro?
00:44Luisa, por favor. Que tengo recursos de sobre.
00:47Y ya son unos años haciendo esto.
00:49¿Y qué piensas hacer ahora?
00:51Está complicado.
00:53La verdad es que no creo que pueda robar esa talla.
01:02Me alegro de que por fin te haya dado cuenta.
01:05No.
01:06Lo que digo es que no creo que pueda robar esa talla solo.
01:08Sin más ayuda.
01:09Ah, no.
01:11No, no, no. Toma. Eso no va a poder serlo.
01:13Luisa, no seas egoísta.
01:14¿Cómo que no seas egoísta?
01:15Que eres muy poco generosa conmigo.
01:17¿Tú te estás riendo de mí?
01:19No. No, no.
01:22Pero me gustaría que te involucraras más en el robo.
01:25¿Puedes explicarme, por favor, qué significa eso de que me involucre más en el robo?
01:28Claro.
01:29Que participes directamente.
01:31Como en los viejos tiempos.
01:32¿Pero acaso te parece que ya no he participado lo suficiente, Tomás?
01:38He vendido a doña Mercedes y a doña Matilde por ti.
01:41Tengo problemas conmigo por nada.
01:43Luisa, si quieres que le diga algo, yo ahora marcho de regreso a la casa grande.
01:47No, no se preocupe. Solo pregunto por curiosidad.
01:50Gracias.
01:56Lo he dicho. Marcho.
01:58Adiós, Luisa.
02:13Luisa, ¿estás bien?
02:15Sí, solo que estoy un poco torpe.
02:20¿Segura?
02:21Si te pasa algo, puedes contármelo.
02:23Anda, vamos a sentarnos y vamos a hablar.
02:25Se lo agradezco, pero está todo bien.
02:27Luisa.
02:28Victoria giró lentamente la cabeza hacia el muchacho que había osado desafiarla.
02:35Sus ojos, duros como el acero, se clavaron en Martín.
02:39¿Cómo has dicho?
02:41Preguntó con una calma que helaba la sangre.
02:44Martín tragó saliva, pero no retrocedió.
02:47He dicho que no pienso hacerlo.
02:49Que no voy a engañar a un hombre bueno para que se marche del valle.
02:53El silencio fue inmediato, como si hasta el aire temiera moverse.
02:57Luisa.
02:58Pálida.
02:59Intentó intervenir.
03:00Señora duquesa, por favor, no le haga caso.
03:04Martín no sabe lo que dice.
03:06Es un muchacho impulsivo.
03:08Silencio.
03:09Interrumpió Victoria, sin apartar la mirada de Martín.
03:13No necesito que nadie me interprete sus palabras.
03:16Sé perfectamente lo que ha dicho.
03:18Se acercó despacio al joven, el taconeo resonando como un tambor de guerra en el suelo de piedra.
03:24¿Tú crees?
03:25Dijo en voz baja.
03:27¿Que puedes desafiar una orden mía y seguir respirando tranquilo en mi valle?
03:31Martín sostuvo la mirada con un temblor en el labio inferior, pero sin rendirse.
03:36No tengo miedo, señora.
03:39Si quiere castigarme, hágalo.
03:41Pero no voy a mentir ni a hacer daño a nadie.
03:44Victoria lo observó unos segundos que parecieron eternos.
03:48Luego, sonrió con una frialdad insoportable.
03:51¡Qué nobleza tan inútil!
03:53Murmuró.
03:54Así acaban los que confunden la lealtad con la estupidez.
03:58Se volvió hacia Luisa y los demás.
04:00Ustedes harán lo que les he dicho.
04:03Martín se irá del valle, y si no lo hace por voluntad propia, se encargará de que no tenga más remedio.
04:09Pero, señora, atinó a decir Matilde, he dicho que se encarguen.
04:15Gritó Victoria, tan fuerte que el eco pareció sacudir las paredes.
04:20No toleraré más insubordinaciones.
04:22Este valle tiene un orden, y yo sigo siendo quien dicta sus reglas.
04:27Dicho eso, salió del lugar con su manto ondeando, dejando tras de sí un silencio de espanto.
04:33Cuando el sonido de sus pasos se perdió, Luisa corrió hacia Martín.
04:38—¿Estás loco? —le susurró, con los ojos llenos de lágrimas.
04:42—¿No entiendes lo que acabas de hacer? —Sí —respondió él con serenidad.
04:47—He hecho lo correcto.
04:49—Lo correcto te va a costar caro —dijo Tomás desde la esquina, encendiendo un cigarro con las manos temblorosas.
04:56—Esa mujer tiene poder, Martín.
04:59—No sabes de lo que es capaz.
05:01—Sé perfectamente de lo que es capaz —respondió el joven.
05:05—Por eso no pienso seguirle el juego.
05:07—Luisa se llevó las manos al rostro.
05:09—Esto no puede acabar bien.
05:11Tomás lo miró con una mezcla de respeto y miedo.
05:14—Eres valiente, muchacho, pero recuerda que en este valle los valientes terminan enterrados antes de tiempo.
05:21Martín se hirguió.
05:22—Entonces prefiero morir de pie antes que vivir humillado.
05:26Mientras tanto, en el despacho del duque, Rafael y Adriana repasaban unos papeles cuando José Luis entró con paso decidido.
05:35—Necesito hablar con ustedes —dijo sin preámbulo.
05:38—¿Ocurre algo? —preguntó Adriana.
05:41—Sí.
05:42—Victoria ha vuelto a actuar.
05:44Esta vez ha dado órdenes en la casa pequeña.
05:47Rafael frunció el ceño.
05:49—¿Qué clase de órdenes?
05:50—Ha mandado que convenzan a un trabajador, Martín, para que abandone el valle.
05:55Y lo peor es que amenaza con castigar a quienes se nieguen.
05:59Adriana palideció.
06:00—No puede ser.
06:02Martín es un buen hombre.
06:03Siempre ha sido leal.
06:05—Precisamente por eso —dijo José Luis, con un suspiro cansado.
06:10—Victoria no soporta la lealtad si no está dirigida hacia ella.
06:14Rafael se levantó, decidido.
06:17—Hablaré con él.
06:18No permitiré que nadie sea expulsado por capricho de mi madre.
06:22—Ten cuidado —le advirtió el duque.
06:25—Victoria está más inestable que nunca.
06:28La humillación del otro día la ha llevado al límite.
06:31—Entonces mejor que alguien ponga ese límite antes de que sea tarde —replicó Rafael.
06:36Adriana lo miró, inquieta.
06:38—¿Y si intentamos razonar con ella?
06:41José Luis negó lentamente.
06:43—He pasado media vida intentándolo.
06:46—Y lo único que he conseguido es más rencor.
06:49Esa misma noche, mientras la lluvia golpeaba los cristales, Victoria escribía otra carta,
06:54esta vez dirigida a Hernando, el marqués.
06:57—El duque ha tomado partido por los débiles.
07:00El orden del valle se tambalea.
07:02—Si no actuamos pronto, los nuestros perderán el control.
07:06—¿Usted sabe tan bien como yo que la sangre nueva, esa que tanto les conmueve,
07:11no puede gobernar lo que fue construido con sacrificio y poder?
07:14—Estoy dispuesta a hacer lo necesario.
07:17Pero necesito su apoyo.
07:19Si usted mueve sus piezas, yo moveré las mías.
07:22Juntos podemos restaurar el equilibrio, aunque para lograrlo tengamos que destruirlo todo primero.
07:28Doblando el papel con delicadeza, selló la carta con su anillo y sonrió.
07:33—¡Así sea! —susurró.
07:35—Si el valle debe arder para purificarse.
07:38¡Qué arda!
07:39Cara llorando de la risa, Victoria giró lentamente la cabeza hacia el muchacho que había osado desafiarla.
07:45Sus ojos, duros como el acero, se clavaron en Martín.
07:50—¿Cómo has dicho? —preguntó con una calma que helaba la sangre.
07:54Martín tragó saliva, pero no retrocedió.
07:57—He dicho que no pienso hacerlo.
07:59—Que no voy a engañar a un hombre bueno para que se marche del valle.
08:03El silencio fue inmediato, como si hasta el aire temiera moverse.
08:08—Luisa, pálida —intentó intervenir.
08:11—Señora duquesa, por favor, no le haga caso.
08:15Martín no sabe lo que dice.
08:17Es un muchacho impulsivo.
08:19—Silencio —interrumpió Victoria, sin apartar la mirada de Martín.
08:24—No necesito que nadie me interprete sus palabras.
08:27Sé perfectamente lo que ha dicho.
08:29Se acercó despacio al joven, el taconeo resonando como un tambor de guerra en el suelo de piedra.
08:35—¿Tú crees? —dijo en voz baja.
08:37—¿Que puedes desafiar una orden mía y seguir respirando tranquilo en mi valle?
08:42Martín sostuvo la mirada con un temblor en el labio inferior, pero sin rendirse.
08:47—No tengo miedo, señora.
08:49Si quiere castigarme, hágalo.
08:52Pero no voy a mentir ni a hacer daño a nadie.
08:55Victoria lo observó unos segundos que parecieron eternos.
08:59Luego, sonrió con una frialdad insoportable.
09:02—¡Qué nobleza tan inútil! —murmuró.
09:05—Así acaban los que confunden la lealtad con la estupidez.
09:09Se volvió hacia Luisa y los demás.
09:11—Ustedes harán lo que les he dicho.
09:14Martín se irá del valle, y si no lo hace por voluntad propia, se encargará de que no tenga más remedio.
09:20—Pero, señora —atinó a decir Matilde—.
09:24—He dicho que se encarguen.
09:26Gritó Victoria, tan fuerte que el eco pareció sacudir las paredes.
09:30—No toleraré más insubordinaciones.
09:33Este valle tiene un orden, y yo sigo siendo quien dicta sus reglas.
09:38Dicho eso, salió del lugar con su manto ondeando, dejando tras de sí un silencio de espanto.
09:44Cuando el sonido de sus pasos se perdió, Luisa corrió hacia Martín.
09:48—¿Estás loco? —le susurró, con los ojos llenos de lágrimas.
09:53—¿No entiendes lo que acabas de hacer? —Sí —respondió él con serenidad.
09:58—He hecho lo correcto. —Lo correcto te va a costar caro —dijo Tomás desde la esquina,
10:04encendiendo un cigarro con las manos temblurosas. —Esa mujer tiene poder, Martín.
10:10—No sabes de lo que es capaz. —Sé perfectamente de lo que es capaz —respondió el joven.
10:16—Por eso no pienso seguirle el juego. Luisa se llevó las manos al rostro.
10:20—Esto no puede acabar bien. Tomás lo miró con una mezcla de respeto y miedo.
10:26—Eres valiente, muchacho, pero recuerda que en este valle los valientes terminan enterrados antes de tiempo.
10:33Martín se hirguió. —Entonces prefiero morir de pie antes que vivir humillado.
10:38Mientras tanto, en el despacho del duque, Rafael y Adriana repasaban unos papeles cuando José Luis entró con paso decidido.
10:46—Necesito hablar con ustedes —dijo sin preámbulo. —¿Ocurre algo? —preguntó Adriana.
10:52—Sí. Victoria ha vuelto a actuar. Esta vez ha dado órdenes en la casa pequeña.
10:58Rafael frunció el ceño. —¿Qué clase de órdenes?
11:01—Ha mandado que convenzan a un trabajador, Martín, para que abandone el valle.
11:07Y lo peor es que amenaza con castigar a quienes se nieguen.
11:10Adriana palideció. —No puede ser. Martín es un buen hombre. Siempre ha sido leal.
11:17El eco del valle. Continuación.
11:20El amanecer llegó envuelto en una niebla espesa.
11:23Los caminos del valle estaban húmedos. El aire olía a tierra y a secretos.
11:28Rafael, con el rostro tenso, cabalgaba hacia la casa pequeña.
11:33Había pasado la noche sin dormir, pensando en la conversación con su padre.
11:38Sabía que enfrentarse a su madre era como entrar en un campo minado, pero ya no podía seguir mirando hacia otro lado.
11:45Cuando llegó, Luisa y Matilde lo recibieron con recelo.
11:48—Buenos días. Don Rafael —saludó Matilde, forzando una sonrisa.
11:54No esperaba verle tan temprano. —Tampoco yo esperaba tener que venir —replicó él con calma.
12:00—¿Dónde está Martín? Luisa bajó la mirada.
12:03Trabajando en los jardines traseros del palacio, aunque no por mucho tiempo, si la duquesa se sale con la suya.
12:10Rafael frunció el ceño.
12:12—¿Qué quiere decir? —Matilde intervino.
12:15—Doña Victoria ha dado órdenes de que le hagan la vida imposible para que se marche.
12:20Rafael suspiró, furioso.
12:22Sabía que llegaría a esto.
12:24—Señor, tenga cuidado —advirtió Luisa.
12:28—Si ella descubre que usted lo protege, lo pagaremos todos.
12:32—Entonces será mi carga —dijo Rafael, con esa firmeza silenciosa que había heredado de su padre.
12:39Martín estaba agachado junto al seto, con la camisa empapada de sudor, cuando escuchó el sonido de cascos.
12:46Levantó la vista. Rafael se acercaba a caballo, elegante pero grave.
12:51Martín lo saludó, desmontando.
12:54—Necesitamos hablar.
12:56El muchacho se incorporó, limpiándose las manos con el pantalón.
13:00—Si es por la duquesa, no hace falta, don Rafael.
13:04—Ya sé lo que pretende.
13:06Rafael lo miró con respeto.
13:08—Aún así, quiero escuchar lo de ti.
13:10Martín respiró hondo.
13:12—No pienso irme.
13:14No después de todo lo que he trabajado por este lugar.
13:17—¡Y no lo harás! —afirmó Rafael.
13:20—Mientras yo esté aquí, nadie te echará del valle.
13:23Martín lo miró con asombro.
13:25—¡Gracias, señor!
13:27Pero temo que eso no será suficiente.
13:30—¡Esa mujer!
13:31¡Ella no se detiene!
13:33Rafael la sintió con amargura.
13:35—¡Lo sé!
13:36¡Y por eso hay algo más que debes saber!
13:38Sacó del bolsillo una pequeña carta arrugada,
13:41sellada con cera.
13:43—Mi padre la encontró esta mañana.
13:45Está dirigida al Marqués Hernando.
13:48Martín se quedó en silencio, desconcertado.
13:51—¿Y qué tiene eso que ver conmigo?
13:53Rafael rompió el sello con cuidado.
13:56Victoria planea una alianza.
13:58Dice que quiere restaurar el equilibrio del valle.
14:01Pero lo que realmente busca es destruirlo todo.
14:04—¿Y tú?
14:05Eres parte de su plan.
14:07—¡Duh!
14:08—Sí.
14:09Piensa usar tu expulsión como una chispa.
14:12Una excusa para enfrentar a las familias.
14:15Para que el Marqués vea que el duque ha perdido el control.
14:18Martín apretó los puños.
14:20—Entonces no sólo quiere echarme.
14:22Quiere provocar una guerra.
14:24—¡Exacto!
14:25—confirmó Rafael.
14:27—Y tú serás el primer damnificado si no nos adelantamos.
14:31Martín bajó la cabeza, en silencio.
14:34—¿Qué debo hacer?
14:35—¡Resistir!
14:36—respondió Rafael.
14:38—Pero con inteligencia.
14:39No te enfrentes a ella de frente.
14:42Déjame manejarlo.
14:43Mientras tanto, en la mansión de los Guzmán, Leonardo regresaba tras dos días de ausencia.
14:49Su rostro, marcado por el cansancio, revelaba la herida que las palabras de su padre habían
14:55dejado.
14:56Entró sin ser anunciado, decidido a terminar lo que había comenzado.
15:00El Marqués Hernando lo esperaba, sentado en el estudio, con una copa de coñac en la
15:06mano.
15:07—Vaya, el hijo pródigo ha vuelto —dijo con sarcasmo.
15:10—¿Vienes a disculparte?
15:12Leonardo cerró la puerta con firmeza.
15:15—No.
15:16Vengo a advertirle.
15:17Hernando arqueó una ceja.
15:19—¿Advertirme?
15:20—¿De qué?
15:21—¿De qué sé lo que está haciendo con Victoria?
15:24El Marqués dejó la copa sobre el escritorio con un golpe seco.
15:28—Cuidado con tus palabras.
15:29—No tengo que tener cuidado.
15:31Sé que se han aliado.
15:33Sé que buscan derribar al duque y a su familia.
15:36Y si lo hacen, destruirán todo el valle.
15:39Hernando lo observó en silencio, luego sonrió con malicia.
15:43—Sabes demasiado para tu propio bien.
15:46—No tengo miedo de usted —replicó Leonardo.
15:49—No deberías temerme a mí —dijo el Marqués con voz grave—, sino a lo que viene cuando
15:54los cimientos se derrumban.
15:56Leonardo lo miró fijamente.
15:58—Entonces prepárese, padre.
16:00Porque si se atreve a tocar a Bárbara o a Irene, no habrá muro, ni título, ni Dios
16:06que lo salve.
16:07Y se marchó, dejando a Hernando con una mezcla de rabia y orgullo retorcido.
16:12El Marqués bebió otro trago, murmurando para sí.
16:15—Ese muchacho tiene más fuego de lo que pensaba.
16:19Esa misma noche, Victoria recibió la respuesta del Marqués.
16:23—Cuenta conmigo.
16:24El equilibrio se restaura con fuego.
16:27Si el valle debe caer para volver a levantarse, lo haremos juntos.
16:31La duquesa sonrió.
16:33—Entonces que empiece el incendio.
16:35En la casa pequeña, mientras tanto, Bárbara intentaba dormir, pero el sueño no llegaba.
16:41Recordaba las palabras de Irene, la frialdad de Leonardo, la soledad de sus decisiones.
16:47De pronto, un ruido la hizo incorporarse.
16:50Alguien llamaba a la puerta con insistencia.
16:53—¿Quién es?
16:54Preguntó, sobresaltada.
16:56—Soy yo, respondió Leonardo desde fuera, empapado por la lluvia.
17:01—Necesito verte.
17:03Bárbara abrió.
17:04El joven entró, con los ojos llenos de desesperación.
17:08—No debía venir, lo sé —dijo él, temblando, pero no podía quedarme callado.
17:14Ella lo miró sin comprender.
17:16—Leonardo, ¿qué ocurre?
17:18Él la tomó por los hombros.
17:20—Mi padre y la duquesa están conspirando.
17:23Van a destruirlo todo.
17:25—¿Y tú?
17:26Tú estás en el centro de esa guerra.
17:28Bárbara apalideció.
17:29—¿Qué quieres decir?
17:31Quieren usar tu nombre, tu amor por mí, como pretexto.
17:35Quieren decir que me embrujaste, que me llevaste a la ruina, que fuiste la causa de mi rebelión.
17:41—¡Dios mío!
17:42—Leonardo la miró, con una mezcla de rabia y ternura.
17:46—No voy a permitirlo.
17:48Ni ellos, ni nadie, van a decidir lo que siento.
17:52Bárbara sintió las lágrimas subirle a los ojos.
17:55—Entonces huye, Leonardo.
17:57Llévate tu vida lejos de aquí.
18:00No dejes que te destruyan por mí.
18:02Él negó con firmeza.
18:03—No me iré sin ti.
18:05Si el valle arde, lo cruzaremos juntos.
18:08Pero el valle, silencioso bajo la lluvia, parecía escuchar.
18:12Y en las sombras de la noche, un carruaje salía del palacio del duque.
18:17Dentro, Victoria observaba el horizonte, el rostro iluminado por un relámpago.
18:22Si el amor no se doblega, murmuró, la tragedia lo hará.
18:26El destino del valle salvaje acababa de sellarse.
18:29El eco del valle.
18:31Continuación.
18:32El amanecer llegó envuelto en una niebla espesa.
18:35Los caminos del valle estaban húmedos, el aire olía a tierra y a secretos.
18:40Rafael, con el rostro tenso, cabalgaba hacia la casa pequeña.
18:45Había pasado la noche sin dormir, pensando en la conversación con su padre.
18:50Sabía que enfrentarse a su madre era como entrar en un campo minado, pero ya no podía
18:55seguir mirando hacia otro lado.
18:57Cuando llegó, Luisa y Matilde lo recibieron con recelo.
19:01—Buenos días.
19:02Don Rafael.
19:03Saludó Matilde, forzando una sonrisa.
19:06No esperaba verle tan temprano.
19:09—Tampoco yo esperaba tener que venir, replicó él con calma.
19:13—¿Dónde está Martín?
19:14Luisa bajó la mirada.
19:16Trabajando en los jardines traseros del palacio, aunque no por mucho tiempo, si la duquesa
19:21se sale con la suya.
19:23Rafael frunció el ceño.
19:25—¿Qué quiere decir?
19:27Matilde intervino.
19:28—Doña Victoria ha dado órdenes de que le hagan la vida imposible para que se marche.
19:33Rafael suspiró, furioso.
19:35Sabía que llegaría a esto.
19:37—Señor, tenga cuidado —advirtió Luisa.
19:41—Si ella descubre que usted lo protege, lo pagaremos todos.
19:45—Entonces será mi carga —dijo Rafael, con esa firmeza silenciosa que había heredado
19:51de su padre.
19:52Martín estaba agachado junto al seto, con la camisa empapada de sudor, cuando escuchó
19:57el sonido de cascos.
19:59Levantó la vista.
20:00Rafael se acercaba a caballo, elegante pero grave.
20:04Martín lo saludó, desmontando.
20:07—Necesitamos hablar.
20:09El muchacho se incorporó, limpiándose las manos con el pantalón.
20:13—Si es por la duquesa, no hace falta, don Rafael.
20:17—Ya sé lo que pretende.
20:19Rafael lo miró con respeto.
20:21—Aún así, quiero escuchar lo de ti.
20:24Martín respiró hondo.
20:25—No pienso irme.
20:27No después de todo lo que he trabajado por este lugar.
20:30—Y no lo harás —afirmó Rafael.
20:33—Mientras yo esté aquí, nadie te echará del valle.
20:36Martín lo miró con asombro.
20:38—Gracias, señor, pero temo que eso no será suficiente.
20:43—Esa mujer, ella no se detiene.
20:46Rafael la sintió con amargura.
20:48—Lo sé.
20:49Y por eso hay algo más que debes saber.
20:51Sacó de bolsillo una pequeña carta arrugada, sellada con cera.
20:56—Mi padre la encontró esta mañana.
20:58Está dirigida al Marqués Hernando.
21:01Martín se quedó en silencio, desconcertado.
21:04—¿Y qué tiene eso que ver conmigo?
21:06Rafael rompió el sello con cuidado.
21:09Victoria planea una alianza.
21:11Dice que quiere restaurar el equilibrio del valle.
21:14Pero lo que realmente busca es destruirlo todo.
21:17—¿Y tú?
21:18Eres parte de su plan.
21:20—Duh.
21:21—Sí.
21:22Piensa usar tu expulsión como una chispa.
21:24Una excusa para enfrentar a las familias.
21:27Para que el Marqués vea que el duque ha perdido el control.
21:30Martín apretó los puños.
21:33—Entonces no solo quiere echarme.
21:35Quiere provocar una guerra.
21:37—Exacto —confirmó Rafael.
21:39—Y tú serás el primer damnificado si no nos adelantamos.
21:43Martín bajó la cabeza, en silencio.
21:46—¿Qué debo hacer?
21:47—Resistir —respondió Rafael.
21:50—Pero con inteligencia.
21:52No te enfrentes a ella de frente.
21:54Déjame manejarlo.
21:55Mientras tanto, en la mansión de los Guzmán, Leonardo regresaba tras dos días de ausencia.
22:02Su rostro, marcado por el cansancio, revelaba la herida que las palabras de su padre habían
22:08dejado.
22:09Entró sin ser anunciado, decidido a terminar lo que había comenzado.
22:13El Marqués Hernando lo esperaba, sentado en el estudio, con una copa de coñac en la
22:18mano.
22:19—Vaya, el hijo pródigo ha vuelto —dijo con sarcasmo.
22:23—¿Vienes a disculparte?
22:25Leonardo cerró la puerta con firmeza.
22:27—No.
22:28Vengo a advertirle.
22:30Hernando arqueó una ceja.
22:32—¿Advertirme?
22:33—¿De qué?
22:34—¿De qué sé lo que está haciendo con Victoria?
22:37El Marqués dejó la copa sobre el escritorio con un golpe seco.
22:40—Cuidado con tus palabras.
22:42—No tengo que tener cuidado.
22:44Sé que se han aliado.
22:46Sé que buscan derribar al duque y a su familia.
22:49Y si lo hacen, destruirán todo el valle.
22:52Hernando lo observó en silencio.
22:54Luego sonrió con malicia.
22:56—Sabes demasiado para tu propio bien.
22:58—No tengo miedo de usted —replicó Leonardo.
23:01—No deberías temerme a mí —dijo el Marqués con voz grave— sino a lo que viene cuando
23:06los cimientos se derrumban.
23:08Leonardo lo miró fijamente.
23:10—Entonces prepárese, padre.
23:13—Porque si se atreve a tocar a Bárbara o a Irene, no habrá muro, ni título, ni
23:18Dios que lo salve.
23:20Y se marchó, dejando a Hernando con una mezcla de rabia y orgullo retorcido.
23:25El Marqués bebió otro trago, murmurando para sí.
23:28—Ese muchacho tiene más fuego de lo que pensaba.
23:32Esa misma noche, Victoria recibió la respuesta del Marqués.
23:36—Cuenta conmigo.
23:37—El equilibrio se restaura con fuego.
23:40Si el valle debe caer para volver a levantarse, lo haremos juntos.
23:44La duquesa sonrió.
23:46—Entonces que empiece el incendio.
23:48En la casa pequeña, mientras tanto, Bárbara intentaba dormir, pero el sueño no llegaba.
23:54Recordaba las palabras de Irene, la frialdad de Leonardo, la soledad de sus decisiones.
24:00De pronto, un ruido la hizo incorporarse.
24:03—Alguien llamaba a la puerta con insistencia.
24:06—¿Quién es?
24:07Preguntó, sobresaltada.
24:09—Soy yo, respondió Leonardo desde fuera, empapado por la lluvia.
24:14—Necesito verte.
24:15Bárbara abrió.
24:17El joven entró, con los ojos llenos de desesperación.
24:20—No debía venir, lo sé, dijo él, temblando, pero no podía quedarme callado.
24:27Ella lo miró sin comprender.
24:29—Leonardo, ¿qué ocurre?
24:31Él la tomó por los hombros.
24:33—Mi padre y la duquesa están conspirando.
24:36—Van a destruirlo todo.
24:37—Y tú, tú estás en el centro de esa guerra.
24:40Bárbara apalideció.
24:42—¿Qué quieres decir?
24:43—Quieren usar tu nombre, tu amor por mí, como pretexto.
24:47—Quieren decir que me embrujaste, que me llevaste a la ruina, que fuiste la causa de mi rebelión.
24:54—¡Dios mío!
24:55Leonardo la miró, con una mezcla de rabia y ternura.
24:59—No voy a permitirlo.
25:01Dígame, nos vemos.
25:06—Oh Mercedes.
25:08—Dios mío, con una proxy.
25:10—Dios mío.
25:11—Lo vito un testón.
25:12— zaczyo des하는데 les yeses.
25:13—Vo a orales que encontró cosas.
25:14—Dios mío, resulta más alerta.
25:15—Noよね.
25:16—Dios mío.
25:17—Dios mío.
25:18—Dios mío.
25:19... Violence.
25:20—No.
25:21—Sól.
25:22—No.
25:23—Nos mío, por favor.
25:24¿Nos mío?
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