#avance #capítulo #665Enora
Enora bajo sospecha: Manuel descubre su plan oculto
El próximo capítulo de La Promesa (lunes 1 de septiembre, episodio 665) promete sacudir los cimientos del palacio con giros inesperados. Manuel empieza a desconfiar seriamente de Enora, cuya insistencia en que venda la empresa despierta preguntas inquietantes: ¿qué oculta realmente?
Mientras tanto, Catalina, Martina y Jacobo contienen la respiración a la espera de noticias de Adriano y el barón, cuya visita al campo se alarga peligrosamente. L ...
-------------------------------------------------------------------------
#‘LaPromesa’, #avance, #capítulo, #665Enora, #bajo, #sospechaManuel, #descubre, #plan, #oculto
Enora bajo sospecha: Manuel descubre su plan oculto
El próximo capítulo de La Promesa (lunes 1 de septiembre, episodio 665) promete sacudir los cimientos del palacio con giros inesperados. Manuel empieza a desconfiar seriamente de Enora, cuya insistencia en que venda la empresa despierta preguntas inquietantes: ¿qué oculta realmente?
Mientras tanto, Catalina, Martina y Jacobo contienen la respiración a la espera de noticias de Adriano y el barón, cuya visita al campo se alarga peligrosamente. L ...
-------------------------------------------------------------------------
#‘LaPromesa’, #avance, #capítulo, #665Enora, #bajo, #sospechaManuel, #descubre, #plan, #oculto
Categoría
🎥
CortometrajesTranscripción
00:00En hora bajo sospecha, Manuel descubre su plan oculto. El próximo capítulo de La Promesa,
00:16lunes 1 de septiembre, episodio 665, promete sacudir los cimientos del palacio con giros
00:23inesperados. Manuel empieza a desconfiar seriamente de En hora, cuya insistencia en que Venda a la
00:31empresa despierta preguntas inquietantes, ¿qué oculta realmente? Mientras tanto, Catalina, Martina
00:40y Jacobo contienen la respiración a la espera de noticias de Adriano y el varón, cuya visita al
00:46campo se alarga peligrosamente. Lorenzo no cesa en su plan contra Curro y lo acorrala usando la
00:54muerte de Llana como arma, obligándolo a revelar más de lo que debería. En los pasillos del servicio,
01:04la tensión también se intensifica. Unos traman un frente común contra Cristóbal, Petra sigue
01:10conspirando con Leocadia y Ángela se convence de que el capitán es un hombre capaz de todo,
01:14incluso de matar. Entre secretos, sospechas y alianzas al borde del colapso, el capítulo
01:24culmina con una confesión que puede cambiarlo todo. ¿Hasta dónde llegará la verdad cuando
01:31cada movimiento puede ser el último paso en falso? El sol del primer día de septiembre caía a plomo
01:39sobre los vastos campos de la promesa, una pátina dorada y perezosa que parecía burlarse de la
01:45creciente inquietud que se había instalado en los corazones de sus habitantes.
01:51El aire, denso y cargado con el aroma de la tierra seca y las últimas flores del verano,
01:57vibraba con una tensión casi palpable, un zumbido sordo de secretos a punto de estallar y de temores
02:03que se negaban a permanecer en la oscuridad. En el gran salón, el majestuoso reloj de pie marcaba
02:11el paso de las horas con una solemnidad implacable, cada tic-tac un martillo diminuto golpeando contra
02:17los nervios de quienes esperaban. Catalina, con la espalda rígida y la mirada fija en el sinuoso
02:25camino de grava que se perdía entre los árboles, sentía como la ansiedad le anudaba las entrañas.
02:33A su lado, Martina intentaba mantener una compostura que no sentía, sus dedos jugueteando sin cesar
02:40con un delicado abanico de nácar, mientras que Jacobo, de pie junto a la ventana, no disimulaba
02:46su creciente impaciencia, paseando su mirada del camino al reloj y del reloj a las caras preocupadas
02:51de sus compañeras. Esperaban a Adriano. Había partido al alba, con una determinación en el
03:00rostro que a Catalina le había infundido tanto orgullo como pavor. Su misión era delicada,
03:09acompañar al varón de Valladares en un recorrido por las tierras, mostrarle la realidad del trabajo
03:14de los jornaleros, la dureza del campo bajo el sol de justicia y, con suerte, ablandar el corazón
03:21del inversor o, al menos, hacerlo entrar en razón. Era una jugada audaz, un intento de apelar a una
03:31humanidad que no estaban seguros de que el varón poseyera.
03:37Debería haber vuelto para el almuerzo, murmuró Martina, su voz apenas un susurro que se perdió
03:43en la inmensidad del salón.
03:46Lo prometió. El varón no es un hombre que se rija por promesas ajenas, replicó Jacobo,
03:53su tono agrio como el vino picado.
03:57Es un hombre que disfruta sintiendo el poder, haciendo esperar a los demás. Estará regodeándose,
04:04viendo hasta dónde llega nuestra paciencia.
04:06O quizás Adriano ha logrado interesarle de verdad. Dijo Catalina, aunque sus propias
04:14palabras le sonaban huecas.
04:18Se obligó a infundirles una convicción que no sentía. Quizás están discutiendo los
04:23detalles, las mejoras. Adriano es persuasivo.
04:29Sabe cómo hablarle a la gente, cómo llegar a ellos. Pero en el fondo de su mente, una imagen
04:35mucho más siniestra luchaba por salir.
04:40Imaginaba al varón, con su sonrisa condescendiente y sus ojos fríos como el acero, paseando por
04:46los campos no con interés, sino con el desdén de un conquistador.
04:53Imaginaba a Adriano, solo, intentando argumentar contra un muro de arrogancia y codicia.
04:58El sol ya había comenzado su lento descenso hacia el horizonte, tiñendo el cielo de tonos
05:07anaranjados y púrpuras, y con cada minuto que pasaba, el nudo en el estómago de Catalina
05:12se apretaba un poco más.
05:13¿Y si no era solo un juego de poder? ¿Y si algo le había ocurrido? La vastedad de
05:21las tierras, que normalmente le infundía una sensación de libertad y pertenencia, ahora
05:27se le antojaba un laberinto amenazador, un lugar donde un hombre podía desaparecer sin
05:31dejar rastro.
05:36Mientras tanto, en la biblioteca, se libraba una batalla muy diferente, una guerra silenciosa
05:42y psicológica que no necesitaba de campos abiertos ni de la luz del sol.
05:49Lorenzo, el capitán, había acorralado a Curro, no físicamente, por supuesto, su método
05:56era mucho más refinado y cruel. Estaba sentado en una de las butacas de cuero, con una copa
06:03de coñac en la mano, cuya luz ambarina se reflejaba en sus ojos calculadores.
06:11Curro, de pie frente a él, parecía un animalillo atrapado en los faros de un coche, pálido,
06:17sudoroso, con la mirada saltando de un lado a otro como si buscara una vía de escape inexistente.
06:26El aire estaba viciado por el olor a cuero viejo, a papel y al humo del cigarro que Lorenzo
06:31había fumado antes.
06:34El silencio que el capitán dejaba caer entre sus preguntas era más pesado que cualquier
06:39acusación.
06:43Él tuvo la culpa, el capitán, él mató a Doña Llana. Lorenzo repitió las palabras por
06:48enésima vez, saboreándolas, retorciéndolas como un cuchillo en la herida abierta de Curro.
06:57Esas fueron las últimas palabras de ese desgraciado Lacayo antes de que se lo llevaran.
07:05Unas palabras curiosas, ¿no te parece? Moribundo, asustado, y sin embargo, su último aliento
07:12fue para culparme a mí.
07:13Hizo una pausa, tomando un sorbo de su coñac. Ahora, dime, Curro, ¿de dónde sacaría un simple
07:23mozo una idea tan elaborada? ¿Quién le metió esa ponzoña en la cabeza?
07:30Curro tragó saliva, el sudor le perlaba la frente y le bajaba por la sien. Sentía la boca seca,
07:36pastosa, pastosa. Cada vez que Lorenzo repetía la acusación, era como si la voz del Lacayo
07:44muerto resonara en sus propios oídos. Recordaba su rostro ensangrentado, la desesperación en sus
07:53ojos, y la verdad que había detrás de su mentira.
07:56No lo sé, tío, ya te lo he dicho, no sé nada. Mintió, pero su voz tembló, despojando a la negación
08:07de toda credibilidad.
08:11Lorenzo sonrió, era una sonrisa desprovista de alegría, un simple estiramiento de los labios
08:16que no llegaba a sus ojos.
08:18Dejó la copa sobre la mesa con un chasquido seco y se levantó. Lento, depredador.
08:29Se acercó a Curro, rodeándolo como un tiburón a su presa.
08:33No me tomes por idiota, muchacho.
08:36Siseó, su voz bajando a un susurro amenazante que erizó el vello de la nuca de Curro.
08:40Sé que estás metido en esto hasta el cuello. Tu nerviosismo, tu manera de evitar mi mirada,
08:49todo te delata.
08:53Estabas muy unido a Yana, ¿verdad? Y después de su trágico accidente, te has convertido
08:59en un manojo de nervios y secretos.
09:04Se detuvo justo delante de él, invadiendo su espacio personal. Curro podía oler el coñac
09:09en su aliento.
09:13Esa acusación no nació de la nada. Salió de alguna parte. Salió de alguien que quería
09:18desviar la atención.
09:22Alguien que quizás sabe más de lo que dice. Alguien como tú. La mención de Yana fue un
09:27golpe bajo, directo al corazón.
09:32El dolor, siempre latente, se avivó con una intensidad insoportable. La imagen de su sonrisa,
09:38el recuerdo de su risa, la sensación de su mano en la suya. Todo se agolpó en su mente,
09:45mezclado con la visión espantosa de su cuerpo sin vida.
09:51Y la culpa, la culpa que lo carcomía por dentro, la culpa por no haberla protegido,
09:56por no haber visto venir la tragedia.
09:58Yo no tuve nada que ver. Insistió Curro, pero esta vez su voz se quebró. No he dicho que tuvieras
10:07que ver.
10:11He dicho que sabes algo. Lorenzo se inclinó, su rostro a centímetros del de Curro.
10:16Y vas a contármelo. Vas a contarme cada pequeño detalle, cada sospecha, cada conversación que tuviste
10:25con ella antes de que muriera.
10:30Vas a vaciar esa cabecita tuya de todos los secretos que la están pudriendo por dentro.
10:34Porque si no lo haces, la sonrisa depredadora volvió. Si no lo haces, me encargaré personalmente
10:43de que todo el mundo crea que la acusación de ese lacayo era cierta.
10:50Que fui yo, y entonces, descubriré quién le mandó mentir y por qué. Y cuando lo haga,
10:55te aseguro que desearás no haber nacido.
10:57La verdad, Curro, tiene una forma muy peculiar de salir a la luz. Y hoy, saldrá por tu boca.
11:10El ultimátum quedó suspendido en el aire, denso e irrevocable. Curro se sintió atrapado,
11:15sin salida. La presión en su pecho era tan intensa que apenas podía respirar. Sabía que Lorenzo no bromeaba.
11:27Era un hombre que cumplía sus amenazas. Y el miedo, un miedo frío y paralizante,
11:33comenzó a ganarle la batalla a su lealtad y a su dolor.
11:39En las entracias de la casa, en el mundo del servicio, la atmósfera no era menos opresiva.
11:48La llegada del nuevo mayordomo, Cristóbal, había sido como una racha de viento helado en pleno verano.
11:54Su disciplina férrea, su mirada escrutadora y su habilidad para sembrar la discordia habían
12:02enrarecido el ambiente hasta hacerlo casi irrespirable. En un rincón de la cocina,
12:09aprovechando un breve receso, un pequeño grupo se había reunido en un cónclave clandestino.
12:15Rómulo, con su semblante siempre serio ahora surcado por una profunda preocupación, presidía la
12:24reunión improvisada. A su lado estaba Empia, cuya calma exterior ocultaba una mente analítica y
12:32alerta, y Mauro, cuya juventud e idealismo a menudo chocaban con la dura realidad de su posición.
12:38No podemos seguir así. Comenzó Mauro, su voz un murmullo urgente. Nos está volviendo los unos
12:48contra los otros. Hoy ha elogiado el trabajo de Lope delante de Salvador solo para humillarlo
12:55después por una nimiedad. Ayer, le dio a Candela una tarea que sabía que le correspondía a Simona.
13:04Son pequeñas cosas, pequeños venenos que nos inyecta cada día para destruir la confianza entre
13:10nosotros. Mauro tiene razón. Asintió Pía, su mirada clara y directa. Divide y vencerás. Es la táctica
13:21más antigua y efectiva. Si permanecemos aislados, seremos presas fáciles. Uno por uno, nos quebrará
13:31o nos hará marchar. Debemos presentar un frente común. Actuar como uno solo. Si nos equivocamos,
13:39nos equivocamos juntos. Si nos defendemos, nos defendemos juntos. Rómulo suspiró,
13:48pasándose una mano cansada por el rostro. La idea era noble, pero conocía demasiado bien
13:56las complejidades y las debilidades del alma humana. Un frente común requiere una lealtad
14:05absoluta. Y me temo que eso es algo de lo que ya no podemos presumir. Como si sus palabras la
14:13hubieran invocado, Petra apareció en el umbral de la cocina, una sonrisa meliflua en los labios y
14:19una cesta de ropa limpia en los brazos. La conversación se cortó en seco. El silencio
14:27que se instaló fue tenso, acusador. Petra pareció no notarlo, o más bien, fingió no notarlo con una
14:36maestría consumada. Vaya, qué caras tan largas. Dijo con una falsa jovialidad. ¿Algún problema del
14:46que deba enterarme? El señor Cristóbal es muy exigente, sí, pero solo busca la excelencia.
14:55Deberíamos estar agradecidos de tener a alguien que elefe el nivel de la promesa.
15:02Dejó la cesta sobre la mesa y se acercó al grupo, sus ojillos curiosos intentando descifrar el ambiente.
15:08Estábamos simplemente comentando lo cansados que estamos todos. Dijo Pia, su voz tan suave como el
15:17terciopelo, pero con un filo de acero oculto. El calor de estos días es agotador. Oh, sí,
15:27el calor. Convino Petra, aunque su mirada decía que no se había creído ni una palabra.
15:32Bueno, es importante mantenerse hidratado y leal. La lealtad es lo más importante en una casa como
15:41esta. Saber quiénes son tus amigos y quiénes no. Con esa última frase, lanzada como un dardo
15:50envenenado, se dio la vuelta y se marchó, su caminar contoneante una proclamación de su propia
15:56importancia. El pequeño grupo se quedó en silencio, la certeza de la traición flotando
16:04entre ellos como un miasma tóxico. Rómulo intercambió una mirada sombría con Pia. Petra
16:12era el eslabón débil, la puerta abierta por la que el enemigo ya se había colado.
16:20Su frente común tenía una grieta antes siquiera de haberse formado. No muy lejos de allí, en una
16:26pequeña sala de costura, Ángela sentía un tipo de miedo mucho más visceral y personal.
16:34Sus manos, normalmente ágiles y precisas con la aguja, temblaban tanto que tuvo que dejar el
16:40bordado sobre su regazo. Cada vez que escuchaba los pasos firmes del capitán Lorenzo en el pasillo,
16:48su corazón daba un vuelco doloroso.
16:50No era un miedo abstracto al hombre de poder, sino el terror específico de quien conoce la
16:58oscuridad que se esconde detrás de una fachada de encanto y autoridad.
17:04Ella había visto de lo que era capaz. Años atrás, en otro lugar, había presenciado un accidente que no
17:10tenía nada de accidental. Había visto la frialdad en los ojos de Lorenzo, la ausencia total de
17:19remordimiento, y la escalofriante habilidad con la que había manipulado los hechos para salir indemne,
17:25incluso elogiado por su valentía. Sabía que era un hombre sin escrúpulos, un hombre para quien una
17:33vida humana no era más que un obstáculo a eliminar si se interponía en su camino.
17:41Y ahora, ese hombre vivía bajo el mismo techo, comía en la misma mesa que los señores a los que
17:46servía, y la observaba con una intensidad que le helaba la sangre. Recordaba la investigación
17:54posterior a aquel suceso, el consejo de guerra. Lorenzo había sido brillante.
17:59Había mentido con una convicción tan absoluta que había hecho que la verdad pareciera una fantasía
18:07ridícula. Lo había visto destruir reputaciones, retorcer testimonios, seducir a sus superiores con
18:17su lógica impecable y su carisma arrollador. Había salido de aquello no sólo libre, sino
18:24reforzado. Y eso, para Ángela, era lo más aterrador de todo. Un hombre capaz de matar era
18:33peligroso. Un hombre capaz de matar y convencer al mundo de su inocencia era un monstruo.
18:42La puerta se abrió y entró Lope, con una bandeja con una taza de tila. Te he visto pálida, Ángela.
18:48He pensado que esto te sentaría bien. Ella le dedicó una sonrisa temblorosa, agradecida.
19:01Gracias, Lope. Eres muy amable. ¿Es por el nuevo mayordomo? Nos tiene a todos en vilo.
19:10Ángela negó con la cabeza. Su miedo era más antiguo, más profundo. Miró a Lope, debatiéndose
19:16si debía compartir su carga. Pero, ¿qué podía hacer él? Solo se pondría en peligro. Tenemos
19:25que irnos de aquí. Susurró, casi para sí misma. Este lugar, este lugar ya no es seguro. Lope frunció
19:36el ceño, confundido. ¿Irnos? ¿A dónde? Ángela, esta es nuestra casa.
19:41Las casas a veces se convierten en trampas. Replicó ella, su mirada perdida en los recuerdos.
19:53Y yo no pienso quedarme a que las paredes se me caigan encima. En el despacho principal,
19:58Manuel se enfrentaba a su propio dilema, una intriga empresarial que cada vez adquiría
20:03tintes más personales y desconcertantes. Frente a él, Enora, su socia, le sonreía con esa mezcla
20:13de profesionalidad y familiaridad que tan bien sabía manejar.
20:20Era una mujer atractiva, inteligente, y hasta ese momento, había sido una aliada inestimable
20:26en su aventura aeronáutica. Pero desde hacía unas semanas, su insistencia en un tema concreto
20:34había empezado a rozar la obsesión.
20:40Manuel, piénsalo bien. Decía, su voz modulada y persuasiva, mientras señalaba una serie de
20:47cifras en los informes que había extendido sobre el escritorio.
20:50La oferta es excepcionalmente generosa. Nos permitiría salir con un beneficio sustancial
20:58y evitar los riesgos del mercado.
21:03La competencia se está volviendo feroz. Es el momento perfecto para vender. Manuel frunció
21:08el ceño, estudiando los papeles sin verlos realmente.
21:15Sus pensamientos estaban en otra parte. No lo entiendo, Enora.
21:19Hace dos meses, hablabas de expandirnos, de nuevos prototipos.
21:27Decías que estábamos en la cresta de la ola. ¿Qué ha cambiado tan drásticamente?
21:34Ha cambiado que he sido realista. Replicó ella sin perder la compostura. El entusiasmo es
21:40necesario para empezar, Manuel, pero el pragmatismo es lo que te permite sobrevivir.
21:45He hablado con mis contactos, he analizado las tendencias. Si no vendemos ahora, en un
21:53año podríamos estar arrepintiéndonos de no haber aceptado una oferta que vale la mitad.
22:01Sus argumentos eran lógicos, impecables en la superficie. Pero había algo en su mirada,
22:06una urgencia, una tensión apenas perceptible en la comisura de sus labios, que a Manuel no
22:12le cuadraba. Nadie más está vendiendo. Contraatacó él, apoyándose en el respaldo de su silla y cruzando
22:22los brazos. Nuestros competidores directos están invirtiendo, no retirándose. ¿Por qué íbamos a ser
22:31nosotros los únicos en abandonar el barco? Porque somos los más listos, exclamó ella,
22:39con un destello de impaciencia. Porque vemos la tormenta antes de que llegue.
22:46Manuel, confía en mí. Esto es lo mejor para ambos. Piensa en lo que podrías hacer con todo ese dinero.
22:52Libertad, tiempo para tu familia, para la promesa, para lo que de verdad importa.
23:03La mención a su familia fue un golpe calculado, pero en lugar de convencerlo, disparó todas sus alarmas.
23:12¿Por qué ese empeño? No era solo una diferencia de estrategia empresarial, era algo personal.
23:17Sentía como si lo estuviera empujando hacia un precipicio, sonriendo y asegurándole que el fondo
23:25estaba cubierto de plumas. ¿Qué ocultaba en hora? ¿Qué la movía realmente? ¿Deudas? ¿Una amenaza?
23:34¿O era ella la amenaza? La duda, una vez plantada, comenzó a echar raíces profundas y venenosas en su mente.
23:41Cada palabra suya, cada gesto, se volvía sospechoso. La confianza, pilar fundamental de su asociación,
23:51se estaba desmoronando, y Manuel se dio cuenta de que estaba tratando con una desconocida.
23:58Al mismo tiempo, en otra parte de la casa, se estaba forjando una alianza de sombras.
24:04Cristóbal, el mayordomo, escuchaba con atención a Leocadia, la doncella personal de la marquesa,
24:14cuya lealtad a su señora solo era superada por su ambición y su desprecio por el resto del servicio.
24:22Petra es útil, pero es un instrumento tosco, decía Leocadia, su voz baja y sibilante.
24:28Es fácil de manipular porque su rencor es más grande que su inteligencia. Te traerá chismes, rumores, pequeñas traiciones.
24:42Pero no subestimes al resto. ¿A quién te refieres en concreto? Preguntó Cristóbal, su rostro impasible como una máscara de cera.
24:50A Pía Adarre, Leocadia pronunció el nombre con una mezcla de respeto a regañadientes y animadversión.
25:02No es como las demás. Es lista, es discreta y, lo más importante, cuenta con el favor de los señores, especialmente del marqués.
25:14La escuchan, Petra puede ser un peón, pero Pía es una reina en el tablero del servicio.
25:20No se dejará intimidar y no caerá en trampas obvias. Si intentas enfrentarte a ella directamente, perderás.
25:31Los señores la protegerán. Cristóbal asintió lentamente, procesando la advertencia.
25:40Había notado la tranquila autoridad de Pía, la forma en que los demás la buscaban para pedir consejo.
25:46La había subestimado, considerándola simplemente una empleada eficiente. ¿Y qué sugieres? Preguntó.
25:59Sugiero que tengas cuidado. Respondió Leocadia. Gánate su confianza si puedes, aunque lo dudo.
26:05Si no, aíslala, desacréditala, pero no con ataques frontales, sino con susurros, sembrando la duda en la mente de los marqueses.
26:17Haz que parezca que comete pequeños errores, que su juicio ya no es el que era. Es un trabajo de paciencia y sutileza.
26:30Con Petra puedes usar el hacha, pero con Pía necesitarás el estilete.
26:34La conversación confirmó la naturaleza de su alianza. Una red de espionaje y manipulación diseñada para consolidar su propio poder dentro de la promesa.
26:46Cristóbal entendió que para controlar el servicio, primero debía neutralizar a su líder no oficial.
26:55Y Pía Adarre acababa de convertirse en el principal objetivo de su silenciosa guerra.
26:59El amor, o lo que quedaba de él, también se enfrentaba a sus propias batallas.
27:08En los jardines, bajo la sombra de un ciprés centenario, Vera intentaba una vez más romper el muro de negación que Federico había construido a su alrededor.
27:20Desde que ella había tomado la valiente y dolorosa decisión de denunciar a su propio padre por sus negocios turbios y peligrosos,
27:26la relación entre ellos se había vuelto frágil, tensa.
27:33Federico, tienes que entenderme.
27:36Le suplicaba, su voz cargada de una emoción que él se negaba a corresponder.
27:43No lo hice para hacerte daño a ti, ni a él.
27:46Lo hice porque era lo correcto.
27:48Sus negocios, las fábricas, las condiciones en las que trabajan sus empleados.
27:53Es inhumano.
27:54La gente arriesga su vida cada día por un jornal de miseria.
28:00Los accidentes no son accidentes, son consecuencias directas de su avaricia.
28:08Federico la miraba, pero su expresión era dura, cerrada.
28:12El conflicto entre su amor por Vera y la lealtad filial lo estaba destrozando por dentro,
28:17y había elegido la lealtad como escudo.
28:19Es mi padre, dijo, su voz ronca.
28:25Cometió errores, sí, pero es mi padre, y tú lo entregaste.
28:32Lo traicionaste, a él y a mí.
28:34¿Y qué hay de la verdad?
28:36¿Qué hay de la justicia?
28:37Replicó Vera, su desesperación creciendo.
28:40¿Acaso eso no importa?
28:44¿Hubieras preferido que siguiera callada, sabiendo que en cualquier momento podría ocurrir una desgracia mayor?
28:50¿Que muriera gente por mi silencio?
28:52¿Esa es la clase de persona que quieres que sea?
28:55Quiero a la mujer de la que me enamoré, contestó él, con amargura.
29:03No a una justiciera que pone sus principios por encima de las personas que la quieren.
29:10Mis principios son lo que soy, exclamó ella, sintiendo como las lágrimas le quemaban los ojos.
29:16Y pensé que tú, de todas las personas, lo entenderías.
29:23Pensé que verías que lo hice a pesar del dolor que me causaba, porque no había otra opción.
29:31No se trata de elegir entre él y yo.
29:33Se trata de elegir entre lo que está bien y lo que está mal.
29:39Pero Federico negó con la cabeza, inamovible.
29:42Para él, ella había elegido.
29:44Había elegido el mundo por encima de su familia.
29:49Se dio la vuelta, incapaz de seguir mirándola, y comenzó a alejarse.
29:54Federico, por favor.
29:56Gritó ella.
29:59Él se detuvo, pero no se giró.
30:01No puedo, verá.
30:03Ahora mismo, no puedo.
30:05Y con esas palabras, la dejó sola en el jardín, con el corazón roto y la amarga certeza de que hacer lo correcto a veces tenía el precio más alto de todos.
30:14El amor, descubrió, no siempre era suficiente para construir un puente sobre un abismo de lealtades enfrentadas.
30:23El sol era ya una brasa rojiza en el horizonte cuando el sonido de un carruaje acercándose por el camino de grava rompió la quietud de la tarde.
30:34En el salón, Catalina, Martina y Jacobo se pusieron en pie de un salto, sus corazones latiendo con una mezcla de alivio y pavor.
30:45Corrieron hacia la entrada principal justo cuando el carruaje se detenía.
30:52La portezuela se abrió y de él descendió el varón de Valladares, solo.
30:59Se ajustó el sombrero y se sacudió el polvo del abrigo con una calma exasperante.
31:04Miró a los tres rostros ansiosos que lo escrutaban y esbozó una sonrisa que no llegó a sus ojos.
31:09Buenas tardes. Dijo, su voz untuosa. Un día de campo de lo más.
31:17Instructivo. ¿Dónde está Adriano? Preguntó Catalina, su voz afilada por la angustia, incapaz de andarse con rodeos.
31:28El varón arqueó una ceja, fingiendo sorpresa. ¿Adriano? Ah, sí, el joven entusiasta.
31:34Decidió quedarse un poco más. Dijo que quería hablar con algunos de los jornaleros en privado, sin la presencia de un terrateniente como yo.
31:48Hizo una pausa, disfrutando del efecto de sus palabras. Un joven con mucha iniciativa.
31:56Quizás demasiada para su propio bien. La implicación velada, la amenaza sutil, cayó como una losa sobre ellos.
32:04No había ocurrido nada, pero al mismo tiempo, había ocurrido todo. Adriano no estaba con él.
32:15Estaba solo, en algún lugar de sus vastas y ahora amenazadoras tierras. La espera no había terminado. Simplemente se había transformado en una nueva y más oscura forma de tortura.
32:26La confianza que habían depositado en la misión de Adriano se había evaporado, reemplazada por un miedo helado.
32:38El varón no había cedido. Simplemente, les había mostrado quién tenía el control.
32:43Y mientras el crepúsculo se cernía sobre la promesa, envolviéndola en sombras púrpuras, la batalla en la biblioteca llegaba a su punto culminante.
32:54Curro estaba al límite de sus fuerzas. La presión implacable de Lorenzo, la manipulación psicológica, el constante recordatorio de la muerte de Yana, habían demolido sus defensas una por una.
33:10Estaba exhausto, aterrorizado y ahogado en un mar de culpa y dolor. Lorenzo lo observaba, sabiendo que estaba a punto de romperse.
33:24Dio el golpe de gracia, su voz ahora suave, casi compasiva, lo que la hacía aún más siniestra.
33:30Sé que te sientes solo, curro. Sé que llevas una carga demasiado pesada para ti. La muerte de Yana, te está consumiendo.
33:43Pero guardar secretos es como beber veneno y esperar que el otro muera. Libérate.
33:51Cuéntamelo. Ayúdame a limpiar mi nombre, y quizás, solo quizás, puedas empezar a perdonarte a ti mismo.
34:01Fue la palabra perdonarte la que finalmente lo quebró. Las lágrimas, que había estado conteniendo con todas sus fuerzas, brotaron de sus ojos.
34:12Un sollozo desgarrador sacudió su cuerpo. Se derrumbó en la silla más cercana, cubriéndose el rostro con las manos.
34:19No fui yo, gimió entre sollozos. Yo no quería. Lorenzo se sentó frente a él, inclinándose hacia adelante, su rostro a una máscara de intensa concentración.
34:32No había triunfado. Simplemente había llegado al siguiente paso de su plan. Lo sé, muchacho.
34:44Sé que no fuiste tú. Ahora, dime. Dime todo lo que sabes.
34:48Desde el principio, y curro, roto y desesperado por encontrar un alivio a su tormento, empezó a hablar.
34:55Las palabras salieron de su boca en un torrente incontenible, una confesión caótica y febril.
35:03Habló de sus sospechas, de las extrañas conversaciones que Jana había tenido en sus últimos días, de su miedo a alguien de la casa, un miedo que nunca había llegado a nombrar.
35:20Habló del diario de Jana, de las páginas arrancadas, de la sensación de que ella había descubierto algo terrible, algo que la había sentenciado a muerte.
35:29Habló de la manipulación de las pruebas del accidente, de los pequeños detalles que no cuadraban, de las miradas, de los silencios.
35:43Le contó a Lorenzo todo. Cada sospecha, cada miedo, cada pieza del rompecabezas que él y Jana habían intentado armar.
35:50Vació su alma, mostrando todas sus cartas, creyendo ingenuamente que al compartir su carga, ésta se haría más ligera.
36:03Lorenzo escuchaba en silencio, sin interrumpir, su mente afilada como un bisturí, ordenando la información, encajando las piezas, viendo los patrones que el joven, cegado por el dolor, no podía ver.
36:16No sentía compasión por Curro. Solo veía una herramienta, una fuente de información que acababa de agotarse.
36:26Cuando Curro finalmente se cayó, exhausto y vacío, el silencio que llenó la biblioteca fue diferente.
36:40Ya no era pesado y opresivo. Era un silencio frío, clínico, el silencio de una trampa que acaba de cerrarse.
36:47Curro levantó la vista, buscando en los ojos de su tío una pizca de comprensión, de alivio.
36:59Pero lo que encontró le geló la sangre. Vio el brillo del triunfo, la mirada calculadora de un jugador de ajedrez que acaba de poner al rey de su oponente en jaque mate.
37:08En su desesperación, Curro había cometido el error fatal. Le había entregado a su enemigo más despiadado todas las armas que tenía.
37:21Lo había puesto sobre la pista correcta, le había revelado el alcance de sus conocimientos y, lo peor de todo, le había mostrado su propia vulnerabilidad.
37:30Se había colocado a sí mismo en el centro de un tablero de juego mucho más peligroso de lo que jamás había imaginado, en una clara y aterradora desventaja.
37:44La confesión no lo había liberado, lo había sentenciado. Y mientras la noche caía definitivamente sobre la promesa, Curro comprendió, con una claridad espantosa, que acababa de cavar su propia tumba.
37:56El peso del silencio había sido reemplazado por el terror de la palabra.
Sé la primera persona en añadir un comentario