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#Cristóbal #avance #capítulo
Leocadia y Cristóbal: secretos, pasión y venganza
En el capítulo 661 de La Promesa (martes, 26 de agosto), la verdad comienza a abrirse paso: la relación oculta entre Cristóbal y Leocadia amenaza con destapar un pasado cargado de intrigas y venganzas. ¿Hasta dónde llega su unión secreta y qué consecuencias traerá para la finca? Mientras tanto, Alonso sufre por el silencio en torno a Lorenzo, Catalina y Martina anuncian una inesperada reconciliación, y Enora insiste en acercar a Toño con Simona a ...
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Transcripción
00:00Leocadia y Cristóbal. Secretos, pasión y venganza. En el capítulo 661 de La Promesa,
00:18martes, 26 de agosto, la verdad comienza a abrirse paso. La relación oculta entre Cristóbal y
00:24Leocadia amenaza con destapar un pasado cargado de intrigas y venganzas. ¿Hasta dónde llega su
00:32unión secreta y qué consecuencias traerá para la finca? Mientras tanto, Alonso sufre por el silencio
00:38en torno a Lorenzo, Catalina y Martina anuncian una inesperada reconciliación y Enora insiste en
00:44acercar a Toño con Simona a pesar de su negativa. Por si fuera poco, la visita de la duquesa de
00:51carril hunde a Vera, Ángela sueña con un futuro junto a Curro sin saber lo que está por llegar,
00:57y Petra planea un movimiento que podría cambiarlo todo. El sol del 26 de agosto se cernía sobre la
01:04promesa con una indiferencia casi insultante. Proyectaba sus rayos dorados sobre los muros
01:11de piedra centenaria, sobre los jardines meticulosamente cuidados y sobre las vidas que,
01:16en su interior, se enredaban y desenredaban como los hilos de un tapiz tejido por un dios caprichoso
01:23y, a menudo, cruel. Era un día como cualquier otro en apariencia, pero bajo la superficie de la rutina
01:31y las jerarquías, las corrientes subterráneas de la intriga, el miedo y la venganza fluían con una
01:37fuerza renovada, amenazando con erosionar los cimientos mismos del palacio. En el corazón de esta red de
01:45secretos, un hombre se movía con la precisión de un relojero y el sigilo de un depredador.
01:53Cristóbal, el nuevo mayordomo, no era simplemente un empleado, era un arquitecto del caos, un director
02:00de orquesta que afinaba cada instrumento para la sinfonía de la destrucción que se avecinaba.
02:07Sus pasos, firmes y silenciosos sobre las baldosas pulidas de los pasillos de servicio,
02:12no delataban la tempestad de sus intenciones. Cada orden que daba, cada ajuste en los horarios
02:19del servicio, cada mirada aparentemente casual, era una pieza cuidadosamente colocada en un tablero
02:25de ajedrez que sólo él y otra persona conocían por completo. Aquella mañana, había orquestado el
02:33día para que se abriera una ventana de oportunidad, un lapso de tiempo en el que la vigilancia sería mínima
02:38y los oídos indiscretos estarían ocupados en otros menesteres. Había enviado a parte
02:45del servicio a tareas en los confines de la finca, había asignado a otros la tediosa labor
02:50de inventariar la plata, y se había asegurado de que los señores estuvieran entretenidos
02:55con sus propias preocupaciones. Todo para un único propósito. Un encuentro clandestino
03:02en la antigua biblioteca del ala oeste, una sala rara vez utilizada, impregnada del aroma
03:08a cuero viejo y papel amarillento, un mausoleo de historias olvidadas que estaba a punto de
03:13albergar el prólogo de una nueva, y terrible, historia.
03:18La puerta se abrió con un gemido apenas audible, y Leocadia entró. No llevaba el uniforme
03:25de ama de llaves, sino un vestido oscuro y elegante, el atuendo de una señora que visitaba,
03:30no de una sirvienta que obedecía. Su rostro, habitualmente una máscara de eficiencia y
03:38severidad, revelaba una tensión apenas contenida en la comisura de sus labios y en el brillo
03:43febril de sus ojos. Miró a Cristóbal, que la esperaba junto a un globo terráqueo polvoriento,
03:51y asintió levemente. La puerta se cerró tras ella, sellando el pacto de su conspiración.
03:58¿Está todo en orden? La voz de Leocadia era un susurro grave, cargado de una urgencia
04:05que contrastaba con la calma sepulcral de la estancia.
04:10Perfectamente, señora. Respondió Cristóbal, su tono respetuoso pero teñido de una familiaridad
04:16que desmentía su rol.
04:20Nadie nos molestará. He dispuesto las cosas para que crean que estoy revisando los registros
04:24de la bodega y que usted ha ido a Luján a por unos encargos urgentes.
04:30Tenemos tiempo. Leocadia se acercó a la ventana, sus dedos rozando el terciopelo raído de las
04:36cortinas.
04:39Desde allí, podía ver una parte del jardín, donde un jardinero podaba los rosales con una
04:44parsimonia exasperante.
04:45Qué pocos sabían todos, qué ciegos eran ante la tormenta que se gestaba sobre sus
04:52cabezas.
04:54El tiempo es lo único que nos ha faltado durante años, Cristóbal. Y ahora, parece que juega
05:00a nuestro favor.
05:01Pero no podemos confiarnos. La impaciencia es una mala consejera. Cristóbal se unió a
05:08ella junto a la ventana, manteniendo una distancia prudente pero cargada de una intimidad innegable.
05:16Su relación no era nueva. No era un simple acuerdo forjado en los pasillos de la promesa.
05:22Era una alianza antigua, cimentada en el dolor compartido y regada con la promesa de una retribución
05:29largamente anhelada. Las raíces de su conexión se hundían profundamente en un pasado que los
05:35Luján habían creído enterrado y olvidado.
05:39No soy impaciente. Replicó él, su mirada fija también en el exterior. Soy meticuloso.
05:48He esperado este momento durante la mitad de mi vida. Cada día, cada noche, he repasado el plan.
05:53He estudiado a esta familia, sus debilidades, sus orgullos, sus pecados. Son más frágiles de lo que
06:03aparentan. Un empujón en el lugar adecuado, y todo el edificio se vendrá abajo. Un atisbo de sonrisa,
06:12fría y afilada como un fragmento de hielo, se dibujó en los labios de Leocadia.
06:16Ya se está viniendo abajo. Apenas he tenido que mover un dedo. Se han devorado entre ellos,
06:24como una jauría de lobos hambrientos. La soberbia de Cruz, la debilidad de Alonso,
06:31la ambición desmedida de Lorenzo. Todos han contribuido a su propia ruina. El nombre de
06:37Cruz flotó en el aire viciado de la biblioteca, un fantasma invocado en la penumbra. Cristóbal sintió
06:45una punzada de amargo pesar, una ira antigua que nunca se había extinguido del todo.
06:51Me hubiera gustado llegar cuando ella aún vivía, confesó, su voz endureciéndose.
06:58Me hubiera gustado que viera mi rostro, que supiera quién era yo y por qué estaba aquí.
07:04Que comprendiera, en su último aliento, el alcance de su maldad y el precio que finalmente
07:10iba a pagar por ella. No, Cristóbal. Le corrigió Leocadia, girándose para mirarlo directamente a los
07:19ojos. Había en su mirada una sabiduría forjada en el sufrimiento. Eso habría sido por ti. Por tu rabia.
07:28Pero la venganza no debe ser un estallido de furia, sino un plato que se sirve frío, como dicen.
07:34Debe ser lenta, metódica. Debe despojarlos de todo lo que aman, de todo lo que les da
07:42seguridad, antes de que comprendan por qué está sucediendo. Cruz murió pensando que sus enemigos
07:50habían sido derrotados, que su posición era inexpugnable. Murió en la ignorancia. Y esa,
07:58créeme, es una humillación mucho mayor. La nuestra es una victoria silenciosa, una que saboreamos
08:04mientras ellos se ahogan en su propia miseria, sin siquiera saber qué mano les empuja la cabeza bajo
08:09el agua. Se hizo un silencio denso, preñado de recuerdos. Leocadia recordaba. Recordaba la
08:17arrogancia en la mirada de la marquesa, la crueldad casual en sus palabras, la forma en que la había
08:23despedido, humillándola, destrozando su vida y la de su familia por un capricho, por un error
08:29insignificante que la marquesa había magnificado hasta convertirlo en un crimen capital.
08:35Y Cristóbal recordaba también. Recordaba la desesperación en los ojos de su madre,
08:41las puertas que se cerraron, la pobreza, la injusticia.
08:44Todo por culpa de los Luján. Y ahora estaban allí, el mayordomo y el ama de llaves, dos piezas
08:53insignificantes en el gran engranaje de la aristocracia, pero eran ellos quienes sostenían
08:58el martillo que haría añicos la máquina. ¿Y Alonso? Preguntó Cristóbal, volviendo al
09:05presente. ¿Qué hay del marqués? Alonso es el pilar podrido que sostiene el techo. Sentenció
09:11Leocadia con desdén. Está tan consumido por la preocupación por ese buitre de Lorenzo
09:17que apenas ve lo que ocurre ante sus narices.
09:22Es un hombre honorable, o eso le gusta creer, pero su honor es una venda que le impide ver
09:27la verdad. Le quitaremos a Lorenzo, y una parte de él se derrumbará. Tenía razón. A kilómetros
09:36de allí en espíritu, pero a solo unos metros en la realidad física, en la solemnidad de su
09:41despacho, el marqués de Luján era la viva imagen de la impotencia. El silencio en aquella
09:48habitación era un ente vivo, opresivo. El tic-tac del reloj de sobremesa no medía el paso
09:53del tiempo, sino que martilleaba los segundos de una espera insoportable.
10:00Desde que la Guardia Civil se había llevado a Lorenzo, no había habido noticias. Ni una llamada,
10:05ni un comunicado oficial, ni un rumor. Nada. Era como si el capitán de la mata se hubiera
10:13desvanecido, tragado por un sistema que ahora le daba la espalda. Alonso se levantó y caminó
10:20hasta la licorera, sirviéndose un brandy a pesar de la temprana hora. El licor ambarino tembló en el
10:28paso por el pulso inestable de su mano. Se asomó a la ventana, la misma vista que Leocadia observaba
10:35desde la biblioteca, pero su percepción era completamente diferente. Él no veía un jardín
10:42cuidado, veía los límites de su mundo, los muros de una prisión dorada donde su influencia,
10:48antes tan vasta, ahora parecía verse encogido hasta la insignificancia.
10:52¿Dónde estás, Lorenzo? Pensó, el sabor agrio de la preocupación mezclándose con el del alcohol.
11:03No sentía afecto por su cuñado, un hombre cuya ambición y falta de escrúpulos conocía demasiado
11:09bien. Pero era el padre de su sobrino, el hermano de su difunta esposa. Era parte de la familia,
11:17una parte podrida, quizás, pero parte al fin y al cabo. Y su desaparición, este silencio ominoso de
11:27las autoridades, olía a algo más que a una simple detención. Olía a una conspiración, a un poder en
11:35la sombra que movía los hilos, un poder contra el que él ya no sabía cómo luchar. La sensación de
11:43estar perdiendo el control, de que fuerzas invisibles estaban desmantelando su vida pieza a pieza,
11:49era una tortura lenta y constante. Cada tic-tac del reloj era un clavo más en el ataúd de su
11:56tranquilidad. Mientras tanto, en las zonas de servicio, otras batallas, más personales pero
12:02no menos intensas, se libraban con la misma ferocidad. En hora, cuya energía y determinación
12:10eran tan brillantes como su cabello rojizo, había acorralado a Toño en el pasillo que
12:15conducía a las cocinas. Su relación, todavía incipiente y frágil, ya se enfrentaba a su
12:23primera gran prueba, el muro de silencio que Toño había erigido alrededor de su pasado y,
12:29más concretamente, alrededor de su madre, Simona.
12:32Toño, por favor, suplicó en hora, su voz una mezcla de frustración y cariño. Tienes que hablar
12:41conmigo. No puedes seguir así. ¿Qué pasó entre tú y Simona? ¿Por qué este odio, este resentimiento
12:48que te carcome por dentro? Toño se apoyó contra la pared de piedra, sus brazos cruzados sobre el pecho
12:56como un escudo. Su rostro, normalmente abierto y afable, era una máscara de terquedad. No hay nada
13:04que hablar, en hora. Es mi asunto, no el tuyo. Claro que es mi asunto. Replicó ella, alzando la voz.
13:16Es mi asunto si te veo sufrir. Es mi asunto si la amargura te convierte en alguien que no eres.
13:21Y es mi asunto si esto se interpone entre nosotros. Amo a la persona que eres cuando
13:27sonríes, cuando me miras. No a este hombre sombrío que aparece cada vez que se menciona
13:34a su madre. Tú no lo entiendes. Masculló él, desviando la mirada.
13:41Pues ayúdame a entenderlo, insistió en hora, dando un paso hacia él. Simona te quiere.
13:46Se le rompe el corazón cada vez que te ve y la ignoras. Sea lo que sea que hiciera,
13:53fue hace mucho tiempo. ¿No merece una oportunidad? ¿No mereces tú la oportunidad de liberarte de este
14:00peso? ¿Liberarme? Rió Toño sin alegría. Ella me abandonó, en hora. ¿Lo entiendes? Me dejó.
14:08Se fue y no miró atrás. Crecí pensando que no me quería, que era un estorbo. ¿Y ahora esperas que
14:16la reciba con los brazos abiertos y finja que nada de eso ocurrió? Hay heridas que no cicatrizan.
14:23Quizás no cicatrizan porque no dejas de hurgar en ellas. Contestó ella, su voz suavizándose.
14:31Quizás si escucharas su versión. Quizás si entendieras por qué lo hizo. No quiero escuchar nada.
14:39Ya sé todo lo que necesito saber. Y te pido, por favor, que no vuelvas a sacar el tema.
14:46Con eso, se enderezó y se alejó, dejando a Enora sola en el pasillo, con el corazón encogido.
14:54Pero la negativa de Toño no hizo más que avivar el fuego de su determinación. Si él no quería hablar,
15:00buscaría respuestas en otra parte.
15:02Su siguiente objetivo era Manuel. El señorito siempre había sido amable con ella, y sabía de la
15:09estrecha relación que mantenía con el personal de cocina, especialmente con Simona. Lo encontró
15:16revisando uno de sus aeroplanos en el hangar, con las manos manchadas de grasa y la mente,
15:22aparentemente, lejos de los dramas del palacio.
15:25Señorito Manuel, ¿puedo hablar con usted un momento? Preguntó Enora, acercándose con timidez.
15:35Manuel levantó la vista, sorprendido, y le dedicó una sonrisa cansada. Claro, Enora.
15:41¿Ocurre algo? Es sobre Toño. ¿Y Simona? Dijo sin rodeos. Él se niega a contarme nada, pero sé que
15:52algo terrible los separa. Usted los conoce a ambos desde hace mucho tiempo. Le ruego que me
15:58cuente la verdad. Necesito entenderlo para poder ayudarle. Manuel suspiró, dejando la herramienta que
16:06sostenía. Se limpió las manos en un trapo mientras sopesaba sus palabras. La lealtad a sus amigos era
16:14un pilar de su carácter, y se sentía atrapado entre el dolor de Simona y el orgullo herido de Toño.
16:21Es una historia larga y triste, Enora, comenzó, su voz teñida de melancolía. Simona no es la mujer
16:29que aparenta ser. Detrás de esa fachada de cocinera refunfuñona hay un corazón que ha sufrido lo
16:36indecible. Tuvo que tomar decisiones imposibles en una época en la que ser mujer y pobre era casi
16:43una condena. Dejó a su hijo, sí, pero no fue por falta de amor. Fue, paradójicamente, porque lo amaba
16:53demasiado y creía que no podía darle la vida que merecía. Pero, ¿por qué? ¿Qué pasó exactamente?
17:00Manuel dudó. No le correspondía a él desvelar los secretos más íntimos de Simona.
17:08Eso, eso debe contártelo ella, o él. Lo que puedo decirte es que Toño solo conoce una parte de la
17:14historia, la parte que le hirió. No conoce los sacrificios, las lágrimas, las noches en vela de
17:22su madre pensando en él. Y Simona está demasiado aterrada por el rechazo como para forzar una
17:29conversación que Toño no quiere tener. Están atrapados en un punto muerto de dolor y orgullo.
17:37Las palabras de Manuel, aunque vagas, reforzaron la convicción de Enora. No se trataba de un simple
17:45abandono. Había capas de sufrimiento y malentendidos. Y ella, de alguna manera, encontraría la forma de
17:52pelar esas capas y llegar al corazón del problema. No se rendiría, por Toño, por Simona y por el
18:00futuro que esperaba construir con él, un futuro libre de las sombras del pasado.
18:06Se despidió de Manuel con un agradecimiento y una nueva estrategia formándose en su mente.
18:12Empeñaría hasta el último aliento en lograr una reconciliación entre madre e hijo.
18:19En otro rincón del palacio, sin embargo, un tipo diferente de reconciliación estaba floreciendo,
18:26una que traería un rayo de esperanza a la familia Luján.
18:30En la habitación de Catalina, la atmósfera, que durante semanas había estado cargada de una tensión
18:36gélida entre ella y su prima Martina, finalmente se había disipado. La conversación había sido
18:44larga, emotiva y, sobre todo, honesta. Lágrimas habían sido derramadas, disculpas habían sido
18:51ofrecidas y, lo más importante, habían sido aceptadas.
18:55No sabes cuánto he lamentado mi actitud, Catalina, decía Martina, sus ojos aún enrojecidos.
19:06Estaba tan perdida en mi propio dolor, en mi propia confusión con Curro y con todo lo que
19:11había pasado, que me volví egoísta. Te ataqué a ti, que siempre has sido mi mayor apoyo, mi hermana.
19:18Martina, ¿puedes perdonarme? Catalina tomó las manos de su prima entre las suyas. La rigidez
19:25que había caracterizado su postura durante tanto tiempo se había desvanecido, reemplazada por una
19:31calidez familiar. Y yo lamento haber sido tan dura, Martina. Me dolió ver cómo te alejabas,
19:39cómo te encerrabas en ti misma. No supe cómo llegar a ti y utilicé la peor de las estrategias,
19:46la distancia y el reproche. Por supuesto que te perdono. Somos familia. Y te necesito. Ese era
19:56el catalizador. La admisión de la necesidad mutua. Se abrazaron con fuerza, un abrazo que
20:02sellaba no sólo el perdón, sino la renovación de su alianza inquebrantable. La sensación de alivio
20:10era palpable, como si una pesada carga hubiera sido levantada de sus hombros. Poco después,
20:18con los rostros iluminados por una alegría genuina, buscaron a sus respectivas parejas,
20:23Pelayo y Abel, y al marqués. Los encontraron en el salón, discutiendo, cómo no, la preocupante
20:33situación de Lorenzo. Padre, Pelayo, Abel. Anunció Catalina con una sonrisa que no se
20:41le veía en mucho tiempo. Martina y yo tenemos algo que deciros. Los tres hombres las miraron,
20:49percibiendo de inmediato el cambio en el ambiente. La tensión entre las primas había sido una fuente
20:54de preocupación para todos. Hemos hablado. Continuó Martina, entrelazando su brazo con
21:02el de Catalina. Y hemos resuelto nuestras diferencias. Volvemos a ser las que éramos.
21:09El alivio en el rostro de Alonso fue inmenso. En medio del caos y la incertidumbre, esta noticia
21:15era un bálsamo. Se levantó y abrazó a ambas. Es la mejor noticia que he recibido en semanas.
21:22Exclamó con sinceridad. No sabéis cuánto me apenaba veros distanciadas. La familia debe
21:29permanecer unida, ahora más que nunca. Pero la reconciliación no era sólo un fin,
21:37sino también un medio. Una vez restablecida la confianza, su conversación giró rápidamente
21:43hacia un frente de batalla común. El varón de Valladares y las draconianas medidas que quería
21:48imponer a los trabajadores de la finca. Ahora que estamos juntas en esto de nuevo. Dijo Catalina,
21:56su tono volviéndose práctico y decidido. Debemos presentar un frente unido.
22:03He estado pensando en una estrategia. No podemos oponernos frontalmente a todo lo que propone.
22:08El varón es un hombre de negocios, por muy desalmado que sea. Debemos negociar.
22:16¿Negociar con ese tirano? Resopló Martina.
22:20Querrá salirse con la suya en todo. Quizás, concedió Catalina. Pero si le presentamos una
22:26contrapropuesta razonada, una que demuestre que podemos aumentar la eficiencia y los beneficios
22:31sin necesidad de exprimir a los trabajadores hasta la última gota de sudor, quizás, solo quizás, escuche.
22:40Podemos proponer mejoras en los métodos de cultivo, optimizar las rutas de distribución de los productos.
22:48Cosas que apelen a su codicia, pero que nos permitan proteger a nuestra gente. Martina la miró con admiración.
22:54Allí estaba la Catalina que conocía y quería. Inteligente, pragmática y con un corazón de oro.
23:05Tienes razón. Tú te encargas de los números y la logística. Yo me encargaré de... la diplomacia.
23:12Sé cómo hablar a hombres como él, cómo apelar a su vanidad y a su ego para que crean que las ideas son suyas.
23:20Pelayo y Abel intercambiaron una mirada de orgullo. Las primas Luján habían
23:24vuelto, más fuertes y unidas que nunca. Juntas, eran una fuerza a tener en cuenta,
23:32y por primera vez en mucho tiempo, parecía que había una posibilidad real de hacer frente a la
23:37amenaza del varón de Valladares. La batalla no estaba ganada, pero al menos ahora tenían un plan y,
23:45lo más importante, se tenían la una a la otra. Pero mientras la esperanza brotaba en un ala del
23:52palacio, en las profundidades de la zona de servicio, la desesperación echaba raíces profundas
23:58en el corazón de Vera. La visita de la duquesa de Carril, lejos de ser el puente hacia su pasado
24:05que había anhelado, había sido un mazazo que había hecho añicos sus ilusiones.
24:09Sentada en el borde de su catre en el dormitorio compartido, con la mirada perdida en la pared
24:17desconchada, repasaba una y otra vez las palabras de la duquesa, cada una de ellas un dardo envenenado.
24:25Había imaginado un reencuentro emotivo con su hermano, un abrazo que borrara los años de separación.
24:33Había soñado que él la entendería, que la protegería, pero la duquesa había pintado un cuadro muy
24:38diferente. Le había hablado de un hombre endurecido por la vida, resentido por su desaparición, un hombre
24:46que podría no recibirla con los brazos abiertos, sino con reproches y desconfianza. Peor aún,
24:54le había insinuado que su regreso podría traerle más problemas que soluciones, que su presencia
24:59podría desestabilizar la frágil paz que él había conseguido. Será mucho más difícil de lo que
25:05habías imaginado? Le había dicho la duquesa, con una compasión que a Vera le pareció condescendiente
25:12y cruel. La doncella sentía un nudo en la garganta que le impedía respirar. Y si la duquesa tenía razón,
25:20y si su hermano la odiaba, y si, después de todo este tiempo soñando con encontrar a su familia,
25:26descubría que ya no tenía un lugar en ella. El miedo era una bestia fría y pesada que se le había
25:31instalado en el pecho. La esperanza, que había sido su faro en la oscuridad, ahora parpadeaba
25:38débilmente, amenazando con extinguirse por completo. Comprendió con una claridad dolorosa que huir de
25:46su captor había sido sólo la primera batalla. La guerra por recuperar su vida, su identidad y su
25:54familia apenas acababa de comenzar, y se sentía terriblemente sola y desarmada. No muy lejos de
26:02allí, otra pareja soñaba con un futuro que también pendía de un hilo, aunque ellos, en su burbuja de
26:08felicidad, aún no lo sabían. Curro y Ángela habían encontrado un momento para estar a solas en la
26:15quietud de la caballeriza, el aire lleno del aroma a heno y cuero. Apoyados contra un fardo, sus manos
26:23entrelazadas, hablaban en susurros, compartiendo los sueños que tejían para su vida juntos.
26:31Cuando todo esto termine, decía Ángela, su cabeza apoyada en el hombro de Curro y sus ojos brillando
26:37con una ilusión contagiosa, nos iremos de aquí. Compraremos una pequeña casa en el campo, cerca del mar.
26:45Con un jardín donde pueda plantar mis flores y un pequeño taller para ti, para tus libros y tus
26:51dibujos. Curro sonrió, apretando su mano. La imagen que ella pintaba era un bálsamo para su alma,
26:59a menudo atormentada por las complejidades de su origen y su lugar en el mundo.
27:05Suena perfecto, respondió, su voz cargada de una ternura infinita. Una vida sencilla,
27:11lejos de los títulos, de las herencias y de los secretos.
27:18Solo tú y yo, a veces me parece un sueño demasiado bueno para ser verdad. No es un sueño,
27:24es un plan. Insistió ella con una risa suave.
27:29Y lo cumpliremos, nada ni nadie podrá impedirlo. Nos lo hemos ganado, ¿no crees? Después de tanto
27:35sufrimiento, merecemos ser felices. En ese instante, la felicidad parecía tan real, tan tangible,
27:44que podían casi tocarla. Estaban envueltos en la calidez de su amor, protegidos de las intrigas
27:51del palacio, del peso de sus apellidos y de las expectativas de los demás. Eran simplemente Curro
27:58y Ángela, dos jóvenes enamorados construyendo un castillo de sueños en el aire. Pero los castillos
28:06en el aire son vulnerables a las corrientes inesperadas. Mientras se besaban con dulzura,
28:12ajenos a todo lo que no fuera su pequeño universo, una figura se materializó en el umbral de la
28:17caballeriza. Una silueta recortada contra la brillante luz del exterior, cuya identidad no
28:24pudieron discernir de inmediato. La figura permaneció inmóvil por un instante, observándolos. No hubo
28:31una palabra, ni un sonido, pero su mera presencia fue suficiente para romper el hechizo. El aire se
28:40cargó de una tensión repentina y helada. Curro y Ángela se separaron, sus sonrisas desvaneciéndose
28:46al sentir aquella mirada sobre ellos. La alegría se evaporó, reemplazada por un presentimiento
28:53ominoso. Aquella aparición inesperada, aquel observador silencioso, no era un buen augurio.
29:01Era una sombra del pasado o un heraldo del futuro, y en cualquiera de los dos casos,
29:06amenazaba con derrumbar su frágil castillo de sueños antes de que pudieran siquiera
29:11colocar la primera piedra. El miedo, de hecho, era una emoción que se propagaba como una plaga
29:18por los pasillos de servicio de la promesa. Pía y Ricardo lo sentían en la boca del estómago
29:26cada vez que se cruzaban con Cristóbal. Su relación, un secreto a voces que habían
29:33intentado mantener con la máxima discreción, había sido descubierta por la persona menos
29:38indicada. El nuevo mayordomo lo sabía todo, y el poder que ese conocimiento le otorgaba
29:44era absoluto. Se encontraron en la despensa, con la excusa de revisar el inventario de conservas.
29:54El aire era frío y olía a especias y a tierra. Nos ha estado observando todo el día, Ricardo.
30:01Susurró Pía, sus manos retorciendo nerviosamente un paño de cocina.
30:05La forma en que nos mira, es como si estuviera disfrutando de nuestro miedo. No ha dicho nada,
30:12pero su silencio es peor que cualquier amenaza.
30:17Ricardo, normalmente un hombre tranquilo y pragmático, pasaba una y otra vez la mano
30:22por su cabello, un gesto de pura ansiedad.
30:25¿Qué crees que hará? ¿Irá a contárselo a los marqueses? Si lo hace, estamos perdidos,
30:32Pía. Nos echarán a la calle. ¿A nuestra edad? ¿Dónde iríamos? ¿Quién nos daría
30:38trabajo? No lo sé. Admitió ella, su voz temblando. Pero no es un hombre compasivo.
30:45Hay algo en sus ojos, una frialdad, una determinación.
30:49No ha venido aquí solo para ser mayordomo. Tiene sus propios planes, y me temo que nosotros
30:56somos solo peones en su juego. Podría utilizarnos, chantajearnos, o simplemente deshacerse de nosotros
31:05cuando ya no le seamos útiles. La vulnerabilidad de su posición era aplastante. No eran nobles
31:13con tierras y títulos para protegerse. Eran sirvientes. Su sustento, su hogar, su reputación,
31:22todo dependía de la buena voluntad de sus señores. Y ahora, su destino estaba en manos
31:28de un hombre que no conocían, un extraño que había irrumpido en sus vidas y que sostenía
31:33el poder de destruirlas con una sola palabra.
31:35El miedo a las consecuencias, a la humillación pública, a la miseria, era una soga que se
31:44apretaba alrededor de sus cuellos, asfixiando la pequeña felicidad que habían logrado construir
31:49juntos en la clandestinidad.
31:53Y si de juegos de poder y destinos inciertos se trataba, nadie en la promesa jugaba con la
31:58maestría de Petra.
31:59La doncella personal de la difunta marquesa había sobrevivido a todos los cambios, a
32:06todas las crisis, adaptándose como una hiedra venenosa, siempre aferrada al muro del poder.
32:13Su lealtad era un arma de doble filo, y en ese momento, la sostenía sobre el cuello del
32:18joven Santos.
32:21El muchacho la había buscado, con los ojos desorbitados por el pánico. El asunto al que
32:26se refería, un error, una transgresión que podría costarle el puesto y mucho más,
32:32pesaba sobre él como una sentencia de muerte.
32:37Señora Petra, tiene que ayudarme. Le imploró en un susurro desesperado cuando la encontró
32:42en la sala de costura.
32:46Usted lo vio todo, si habla, estoy acabado. Se lo ruego, por lo que más quiera. Petra
32:52levantó la vista de su labor, su aguja deteniéndose en el aire.
32:58Lo miró fijamente durante un largo momento, evaluándolo, sopesando sus opciones. Su rostro
33:04era una máscara impasible, imposible de leer.
33:09Santos sintió que una gota de sudor frío le resbalaba por la sien. Finalmente, ella habló,
33:15su voz tan suave y afilada como un estilete.
33:20No te preocupes, Santos. El muchacho sintió una oleada de alivio tan intensa que casi
33:26se le doblaron las rodillas.
33:29¿De verdad? No dirá nada. He dicho que no te preocupes. Continuó Petra, y aquí su voz
33:35adquirió un matiz que geló la sangre de Santos.
33:38Haré todo lo posible para que este asunto no te salpique. La frase quedó suspendida
33:45en el aire, cargada de una ambigüedad aterradora.
33:50¿Qué significaba exactamente? ¿Significaba que intercedería por él, que lo protegería,
33:55que usaría su influencia para encubrir el asunto? ¿O significaba, por el contrario,
34:01que lo señalaría a él como único culpable para salvar a otros, o a sí misma, asegurándose
34:06de que toda la culpa recayera sobre él y, por tanto, no le salpicara a nadie más de
34:11importancia?
34:14Santos la miró, intentando descifrar la verdad en sus ojos oscuros, pero no encontró nada
34:20más que el reflejo de su propio miedo.
34:24Petra bajó la vista de nuevo a su costura, dando por zanjada la conversación. Lo había
34:29tranquilizado y a la vez lo había sentenciado a una tortura de incertidumbre.
34:33Cuando Santos se marchó, con un andar inseguro, una finísima sonrisa se dibujó en los labios
34:41de Petra. El conocimiento era poder, y el miedo de los demás era una herramienta muy
34:47útil. Aún no había decidido cómo jugaría esta carta.
34:52Podría usarla para ganarse la gratitud eterna de Santos, convirtiéndolo en su peón.
34:57O podría usarla para deshacerse de él y, al mismo tiempo, demostrar su inquebrantable
35:04lealtad a los señores, denunciando la falta ante ellos.
35:10Todo dependía de lo que fuera más beneficioso para Petra Arcos a largo plazo. Y en la promesa,
35:16el largo plazo era siempre un horizonte incierto y peligroso.
35:19De vuelta en la biblioteca olvidada, Leocadia y Cristóbal concluían su conclave secreto.
35:28El plan estaba en marcha. Las piezas se movían según sus designios. La paciencia es la clave.
35:35Repitió Leocadia, como un mantra.
35:37Cada uno de ellos tiene un punto débil, una fisura en su armadura. Alonso, su falso honor y su preocupación
35:46por Lorenzo. Las primas, su recién recuperada unidad, que las hace sentirse fuertes pero también
35:53más audaces, más propensas a cometer errores. Los sirvientes, sus pequeños y patéticos secretos,
36:01su miedo constante. Debemos seguir presionando, sutilmente, en cada una de esas fisuras hasta
36:08que se conviertan en grietas insalvables. Y lo haremos, aseguró Cristóbal, su voz resonando
36:16con la convicción de un fanático. Por aquellos a quienes nos arrebataron, por las vidas que
36:23destrozaron. Esta familia pagará por cada una de sus ofensas. La promesa fue construida sobre
36:31la soberbia y la injusticia. Y sobre sus ruinas, nosotros encontraremos nuestra paz.
36:38Leocadia asintió, su rostro endurecido por una resolución forjada a lo largo de décadas
36:43de dolor contenido. Salió de la biblioteca con la misma discreción con la que había entrado,
36:51volviendo a ponerse la máscara de la eficiente ama de llaves. Cristóbal permaneció unos instantes
36:58más, pasando un dedo por el globo terráqueo, haciéndolo girar lentamente. Observó los
37:06continentes y los océanos, un mundo vasto y complejo. Y sin embargo, en ese momento,
37:12su mundo entero se reducía a los confines de aquella finca, a los rostros de sus habitantes.
37:19Un pequeño reino que él, desde las sombras, se disponía a conquistar y a destruir.
37:24El viento de la venganza soplaba con fuerza en la promesa, y aunque sus habitantes aún no lo
37:31sintieran, pronto arrancaría de raíz sus certezas, sus esperanzas y sus mentiras,
37:37dejando sólo el amargo sabor de la justicia poética.
37:42El capítulo de aquel día no había hecho.
37:44Gracias.
37:45Gracias.
37:46Gracias.
37:47Gracias.
37:48Gracias.
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