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#LaPromesa #avance #semanal
La Promesa: La pasión prohibida de Leocadia y Cristóbal que lo cambiará todo

La justicia finalmente alcanza al Capitán Lorenzo, cuya detención sacude los cimientos de La Promesa, pero este es solo el principio de una semana cargada de tensión, secretos y pasiones desatadas. Mientras Curro y Ángela celebran el éxito de su plan, una amarga guerra estalla entre Catalina y Martina, forzando a esta última a tomar una drástica decisión que podría alterar el destino de la finca para siempre.

En medio ...
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00:00La promesa, la pasión prohibida de Leocadia y Cristóbal que lo cambiará todo. La justicia
00:16finalmente alcanza al capitán Lorenzo, cuya detención sacude los cimientos de la promesa,
00:22pero este es sólo el principio de una semana cargada de tensión, secretos y pasiones desatadas.
00:27Mientras Curro y Ángela celebran el éxito de su plan, una amarga guerra estalla entre
00:34Catalina y Martina, forzando a esta última a tomar una drástica decisión que podría
00:39alterar el destino de la finca para siempre. En medio del caos, la relación entre Manuel
00:45y su padre, Alonso, se rompe por la lucha de poder, y Pía, en su incansable búsqueda de
00:52la verdad, se acerca peligrosamente a un secreto que la pone en jaque. Sin embargo, nadie está
00:59preparado para la revelación final. Una alianza impensable y una pasión clandestina salen a la
01:05luz, demostrando que la mayor de las traiciones se escondía donde menos se esperaba.
01:09¿Podrá la promesa sobrevivir al impactante secreto que une a Leocadia y Cristóbal?
01:18Lunes, 18 de agosto. El eco de las cadenas. La mañana del lunes nació gris y plomiza,
01:25un reflejo perfecto del ánimo que se había apoderado de cada rincón de la promesa.
01:29El rumor de los vehículos militares al alejarse por el camino de grava todavía resonaba en los
01:35oídos de todos, un eco metálico y frío que certificaba lo impensable. Lorenzo de la Mata,
01:42el hombre intocable, el conspirador eterno, había sido arrestado.
01:48En el gran salón, el marqués de Luján, Alonso, contemplaba el retrato de su difunta primera esposa
01:55con la mirada perdida. El peso del mundo parecía verse depositado sobre sus hombros,
02:02encorvándolos. Cada golpe del destino dejaba una nueva grieta en su semblante,
02:08una nueva hebra de plata en su cabello. Leocadia, viuda de Figueroa, se acercó a él en silencio,
02:16su porte siempre elegante contrastando con la tormenta que sin duda se agitaba en su interior.
02:21No lo entiendo, Alonso. La voz del marqués era un murmullo ronco, cargado de una fatiga ancestral.
02:31Es como si una maldición persiguiera este nombre, este hogar. Primero, la tragedia de
02:37Yana, tan joven, tan llena de vida. Luego Eugenia, mi propia hermana, sumida en esa locura que se la
02:46llevó para siempre. Después, mi esposa, mi cruz, encerrada en un sanatorio, tratada como una
02:54criminal. Y ahora esto, Lorenzo, un militar de su rango, detenido en mi propia casa. Es una
03:02deshonra que no sé cómo podremos limpiar. Leocadia posó una mano enguantada sobre el brazo de Alonso,
03:09un gesto de consuelo que, sin embargo, se sentía distante, calculado.
03:16Nadie podía preverlo, marqués. Cuando el coronel Fuentes solicitó audiencia, pensé que se trataría
03:23de algún asunto administrativo, una formalidad relacionada con las maniobras militares en la
03:28región. Jamás imaginé que vendrían a llevárselo. Así, ¿pero por qué? ¿Qué ha hecho Lorenzo que
03:36merezca tal humillación? Preguntó Alonso, volviéndose hacia ella, buscando una respuesta
03:42que Leocadia no parecía dispuesta a dar. No lo sé con certeza. Mintió ella, con una maestría que
03:50lava la sangre. El coronel fue muy discreto. Solo habló de cargos graves contra la seguridad del
03:57estado. Mientras ellos hablaban, la escena de la detención se repetía en la mente de Leocadia.
04:06Había visto a Lorenzo, flanqueado por dos soldados, detenerse en el umbral. Sus ojos,
04:12fríos y reptilianos, la habían buscado a ella, ignorando a todos los demás.
04:17Esto es obra tuya. Le había siseado Lorenzo, su voz un veneno concentrado. Oh, de tu estúpida hija.
04:28¿Crees que has ganado, verdad? Pero te juro por lo más sagrado que esto no quedará así.
04:35Ángela me lo pagará. La encontraré dondequiera que esté y deseará no haber nacido. Le arrancaré esa
04:42sonrisita de suficiencia de la cara. Leocadia, lejos de amilanarse, había dado un paso al frente,
04:49su propia mirada convirtiéndose en acero. No vuelvas a mencionar el nombre de mi hija en
04:55tu sucia boca, Lorenzo. Ni una sola vez. Ángela no tiene nada que ver con tus traiciones y tus
05:02miserias. Has jugado con fuego durante demasiado tiempo y te has quemado. Asume las consecuencias
05:10de tus actos como un hombre, si es que alguna vez has sabido lo que eso significa.
05:17Ahora, lárgate de mi vista. El recuerdo se desvaneció, pero la amenaza persistía,
05:23un nudo de hielo en el estómago de Leocadia. Debía proteger a Ángela, a cualquier precio. En
05:30otra parte del palacio, un conflicto de naturaleza muy distinta estaba a punto de alcanzar su punto
05:36de ebullición. Catalina, con el rostro encendido por la furia, interceptó a su prima Martina en el
05:44pasillo que conducía a las habitaciones. Sostenía una pequeña nota en la mano, arrugándola sin
05:51piedad. Se puede saber qué es esto, Martina. Espetó, su voz temblando de rabia. ¿Creías que no me
06:00enteraría? ¿Una reunión secreta con el varón de Valladares? ¿Otra vez? Martina palideció. Catalina,
06:07yo, puedo explicarlo. ¿No es lo que parece? Ah, no. ¿Y qué es lo que parece, entonces? Catalina
06:14gesticulaba, su indignación desbordada. Parece que mi prima, la misma que juró que había roto toda
06:22relación con ese hombre despreciable, se ve con él a mis espaldas. El hombre que intentó aprovecharse
06:29de ti, que nos ha traído problemas una y otra vez. ¿Qué tienes en la cabeza? ¿O es que disfrutas
06:35siendo su marioneta? No me hables así, sollozó Martina, las lágrimas brotando de sus ojos. No
06:43sabes nada, no entiendes la presión a la que estoy sometida. Lo que no entiendo es tu falta de
06:49lealtad. A tu familia, a ti misma. El grito de Catalina resonó en el pasillo silencioso.
06:56Has traicionado mi confianza, y si crees que voy a permitir que ese hombre vuelva a poner un pie en
07:01esta casa o en nuestras vidas, estás muy equivocada. Martina, rota en sollozos, se cubrió el rostro con
07:10las manos y huyó hacia su habitación, dejando a Catalina temblando, con el corazón desbocado por la ira y
07:16la decepción. La brecha entre ellas, antes una simple fisura, se había convertido en un abismo
07:25insalvable. Y en el fondo de ese abismo, Martina tomaba una decisión drástica, una que podría
07:33cambiar el destino de la promesa para siempre. Mientras la tensión devoraba a los señores,
07:39la zona de servicio no era ajena a sus propias intrigas. Cristóbal, el nuevo y enigmático
07:47mayordomo jefe, observaba al padre Samuel con una desconfianza apenas velada. Su presencia,
07:55tan repentina, tan inoportuna, le resultaba un enigma que no lograba descifrar.
08:00Sigo pensando que no es una buena idea que permanezca aquí. Le dijo Cristóbal a Toño,
08:08el hijo de Simona, en la privacidad de su despacho. Este es un hogar de trabajo,
08:15no una casa de beneficencia para sacerdotes en crisis de fe. Toño, que sentía un aprecio
08:22genuino por Samuel, intercedió por él. Señor Garrido, con todos mis respetos,
08:28Samuel es un buen hombre. Está pasando por un mal momento, eso es todo. Su presencia no molesta a
08:35nadie y, de hecho, creo que puede ser de gran ayuda espiritual para muchos de nosotros en estos
08:41tiempos tan convulsos. Dele una oportunidad. Cristóbal frunció el ceño, sus ojos grises fijos
08:50en Toño. Parecía sopesar sus palabras, aunque su decisión ya estuviera tomada.
08:57Está bien, por ahora, puede quedarse, pero le estaré observando. Quien no compartía la compasión
09:03de Toño era María Fernández. Encontró a Samuel junto a la fuente del patio de servicio y se
09:10enfrentó a él, con el corazón hecho pedazos y los ojos llenos de una furia dolida.
09:15Así que aquí estás, el hombre de Dios. Dijo, su voz cargada de sarcasmo. Qué conveniente,
09:24no es así. Samuel se volvió, su rostro una máscara de tristeza. María, por favor. No,
09:32no me pidas nada. Te fuiste de aquí diciéndome que me amabas, que lucharías por nuestro futuro.
09:39Me hiciste creer, Samuel. Creí en tus palabras, en tus promesas. ¿Y cómo vuelves, vestido con sotana,
09:48como si nada hubiera pasado? Vuelves como un sacerdote entregado a sus feligreses.
09:54¿Y yo qué soy, una feligresa más a la que confesar? ¡Qué hipócrita eres! Las cosas son más
10:01complicadas de lo que crees. Intentó defenderse él. ¿Complicadas? María soltó una risa amarga.
10:09No, Samuel, son muy sencillas. O me amabas y mentiste, o nunca me amaste. En cualquiera de
10:17los dos casos, me has destrozado. Espero que tu Dios te lo perdone, porque yo no sé si podré
10:22hacerlo. Se marchó, dejando a Samuel con sus palabras clavadas como puñales en el alma,
10:30solo ante el murmullo del agua y el peso de una elección imposible.
10:33Lejos de allí, en el hangar, la atmósfera era igualmente tensa. Toño y Enora, la nueva
10:42doncella de origen francés, habían decidido dar un paso adelante en su relación. Con los
10:49nervios a flor de piel, se acercaron a Manuel, que revisaba los planos de un nuevo aeroplano
10:54con el ceño fruncido. Señorito Manuel, comenzó Toño, carraspeando, Enora y yo queríamos
11:03comunicarle algo. Manuel levantó la vista, su mente a mil kilómetros de distancia. ¿Sí? Bueno,
11:13nosotros. Hemos decidido, oficializar nuestra relación. Dijo Enora, con una pequeña sonrisa
11:21que flaqueó al instante. La reacción de Manuel fue un jarro de agua fría, no hubo felicitación,
11:29ni siquiera una sonrisa. Solo una mirada vacía y un escuetoa, se volvió de nuevo hacia sus
11:37planos, sumido en sus propias preocupaciones. Acababa de proponerle a Leocadia disolver su
11:44sociedad empresarial, un movimiento arriesgado que lo dejaba en una posición de absoluta incertidumbre.
11:51El futuro de su empresa, su sueño, pendía de un hilo, y el amorío de sus empleados era la última
11:58de sus prioridades. Toño y Enora se miraron, helados y desconcertados. El momento que debía
12:05ser feliz se había teñido de una extraña melancolía. Más tarde, en la cocina, la noticia
12:12corrió como la pólvora. Vera, María y Teresa la comentaban en voz baja mientras preparaban la cena.
12:18¿Pero no decían que Toño era un hombre casado? Preguntó Teresa, siempre la más pragmática.
12:27Eso se rumorea, confirmó María. Pero nadie lo sabe a ciencia cierta. Pobre Enora si se ha metido
12:34en ese lío. El amor nos vuelve ciegos, suspiró Vera, pensando en sus propias penas. Simona, que
12:43escuchaba desde la distancia, decidió abordar a su hijo con la sutileza de una madre.
12:50Toño, hijo, esa muchacha, Enora, parece buena chica. ¿Es algo serio? Sí, madre, lo es. Respondió él,
12:59a la defensiva. Me alegro, de verdad. Solo quiero que seas feliz. Y que seas honesto,
13:06con ella y contigo mismo. Mientras tanto, la mente de Pía Adarre no descansaba. La doncella
13:14principal sentía que algo no encajaba con Cristóbal. Había una frialdad en él, un aura
13:21de secreto que la inquietaba. La gota que colmó el vaso fue una carta que había recibido hacía unos
13:26días. Ella misma la había recogido del cartero y había notado el matasellos extranjero y la caligrafía
13:34femenina y elegante. Desde entonces, el comportamiento del mayordomo había sido aún más extraño. Buscó a
13:42Ricardo, el marqués de Luján en la sombra, y le confió sus temores. No sé qué es, Ricardo, pero tengo un
13:51mal presentimiento. Esa carta, la forma en que la escondió, la mirada que puso al leerla. Cristóbal
13:59oculta algo, algo grande, y me temo que lo que sea que oculte, podría traer más desgracias a esta
14:05casa. Ricardo la escuchó con atención, su rostro serio. Tendremos que ser cautelosos, Pía, y mantener
14:15los ojos bien abiertos. La noche cayó sobre la promesa, pero no trajo consigo el descanso. En cada
14:23habitación, en cada pasillo, las semillas de la discordia, la sospecha y el desamor habían sido
14:29plantadas, y todos sabían que, con el amanecer, no harían más que empezar a germinar. Martes, 19 de
14:38agosto. Confesiones y confrontaciones. El nuevo día trajo consigo una extraña dualidad. Por un lado,
14:47la ausencia de Lorenzo se sentía como una liberación, un peso que se había quitado de encima del servicio
14:53y de parte de la familia. Por otro, el vacío que dejaba estaba siendo rápidamente llenado por nuevas
15:01y crecientes tensiones. Curro, sintiendo la necesidad de compartir su carga, reunió a sus confidentes más
15:10cercanos en el jardín. Lope, Vera y Pía. El joven, que había pasado de ser un muchacho atormentado a un
15:19hombre decidido, les confesó la verdad con voz firme.
15:24Fui yo, dijo, sin rodeos. Yo denuncié al capitán de la mata. Los tres lo miraron, boquiabiertos.
15:32Encontré unos documentos en su despacho. Continuó Curro, su mirada encendida por el
15:40recuerdo de su triunfo. Papeles que probaban sus negocios turbios, sus traiciones al ejército.
15:48No eran las pruebas definitivas de lo que le hizo a Dolores, a mi madre, pero eran suficientes para
15:53hundirlo. Se lo entregué todo al coronel Fuentes. Lope fue el primero en reaccionar, poniendo una mano
16:01en el hombro de su amigo. Has sido muy valiente, Curro. Has hecho lo correcto, pero también muy
16:09peligroso, añadió Pía, con preocupación en su voz. Lorenzo es un hombre vengativo. Incluso desde la
16:19cárcel, su poder puede ser largo. Lo sé, asintió Curro, pero no podía seguir viviendo a su sombra,
16:27sabiendo lo que era. Se lo debía a mi hermana Yana, y a mi madre. Mientras Curro se sinceraba,
16:36Manuel se enfrentaba a un muro de indiferencia. Se reunió con Leocadia en la biblioteca para
16:43discutir su propuesta de disolver la sociedad. Ella lo escuchaba con una media sonrisa,
16:50jugueteando con un abre cartas de marfil. Manuel, querido, aprecio tu ímpetu juvenil. Dijo con una
16:59condescendencia que irritó profundamente al joven Luján. Pero una empresa de esta envergadura no se
17:07puede desmantelar de la noche a la mañana. Necesito tiempo para estudiar los balances,
17:13consultar con mis asesores. Pospongo mi decisión. No hay nada que posponer, protestó Manuel. Quiero
17:22el control total de mi compañía. Es mi sueño, mi legado. Los sueños son maravillosos, Manuel. Pero
17:30los negocios requieren cabeza fría. Ya hablaremos, concluyó ella, zanjando la conversación y dejando
17:38a Manuel frustrado y furioso. Su mal humor se agravó cuando se enteró, por boca de una doncella,
17:46de la intención de Martina de abandonar la promesa. La idea de que su prima se marchara
17:52por culpa de Catalina fue la gota que colmó el vaso. Irrumpió en el despacho de su padre sin
18:00llamar. Se puede saber qué piensas hacer. Le espetó a Alonso, que levantó la vista de sus papeles,
18:06sorprendido por la vehemencia de su hijo. Disculpa, Martina. Se va por tu culpa, por tu incapacidad
18:15para poner orden en esta casa. Catalina la está acosando y tú no haces nada. Alonso se levantó,
18:22su rostro endureciéndose. Mide tus palabras, Manuel. Soy tu padre. Pues actúa como tal,
18:30gritó Manuel, fuera de sí. Esta familia se desmorona y tú te quedas ahí sentado,
18:36lamentándote de tu mala suerte. Eres débil, padre, siempre lo has sido.
18:41La palabra débil quedó suspendida en el aire, cargada de veneno. Alonso lo abofeteó.
18:49Fue un golpe seco, instintivo, que sorprendió a ambos. El silencio que siguió fue más ruidoso
18:55que los gritos. Manuel, con la marca roja en la mejilla, miró a su padre con una mezcla de odio
19:02y dolor. Por primera vez en su vida, le había perdido el respeto. Se dio media vuelta y salió
19:10del despacho, dando un portazo que hizo temblar los cristales de la biblioteca.
19:16En la cocina, el ambiente era menos violento, pero igualmente tenso. Simona y Candela, en una
19:24misión de reconocimiento, intentaron entablar conversación con Enora.
19:29Así que, francesa, dijo Candela, con su habitual falta de tacto. Dicen que las francesas sois muy
19:37apasionadas. Enora sonrió, incómoda. Supongo que somos como en todas partes, señora.
19:46¿Y te gusta aquí, en la promesa? ¿Te trata bien nuestro toño? Inquirió Simona, intentando ser más
19:53sutil. Sí, muy bien, Toño es un buen hombre, respondió Enora, sintiendo el peso de su interrogatorio.
20:05Toño, que llegaba en ese momento, las fulminó con la mirada y se llevó a Enora de allí,
20:10dejando a las dos cocineras con la palabra en la boca. Más tarde, buscó a Samuel, necesitado de un
20:18consejo que no podía pedirle a nadie más. Padre, sé que no es asunto suyo, pero... necesito hablar
20:27con alguien. Se sentaron en un banco apartado, y Toño le confesó todo. Su matrimonio infeliz en su
20:35pueblo, la mujer de la que huyó, y su amor por Enora, un amor que sentía puro y verdadero pero que estaba
20:42construido sobre una mentira. La amo, Samuel, pero estoy casado, ante los ojos de Dios y de la ley.
20:51¿Qué puedo hacer? Samuel lo escuchó con empatía, su propio corazón resonando con el dilema de Toño.
20:58El corazón tiene razones que la razón no entiende, hijo. Pero el engaño nunca es el camino. Debes ser
21:06honesto con ella. La verdad, aunque duela, es el único cimiento sólido para el amor.
21:14Mientras tanto, Vera vivía en una nube de esperanza. Lope la había ayudado a escribir
21:19una carta a su hermano, a quien no veía desde hacía años. Ahora, esperaba la respuesta con una
21:26ansiedad que la consumía. ¿Y si no contesta? ¿Y si se ha olvidado de mí? Le decía a Teresa.
21:32Claro que contestará. La animaba su amiga, aunque en el fondo, compartía sus temores.
21:41Pero Vera, ten cuidado. A veces, cuando deseamos algo con mucha fuerza, idealizamos el reencuentro.
21:51Prepárate para cualquier cosa, ¿de acuerdo? Ricardo, por su parte, buscó la ayuda de Samuel en un asunto
21:58mucho más pragmático y doloroso. Le explicó su situación con Ana, su esposa desaparecida,
22:06y su deseo de poder rehacer su vida con Pía. ¿Cree usted que la iglesia consideraría una
22:12anulación? Dadas las circunstancias, su abandono, su presunta enfermedad. Samuel suspiró. La anulación
22:21matrimonial es un proceso arduo y complejo, Ricardo. Requiere pruebas fehacientes y testimonios. No es
22:29imposible, pero el camino será largo y lleno de obstáculos. Pía, ajena a esta conversación,
22:37continuaba con su propia investigación. Con una excusa banal, interceptó al cartero de Luján en
22:43el camino. Perdone, buen hombre, el otro día recogí una carta para el señor Garrido y juraría que el
22:51remite era de Viena. ¿Recuerda usted haber traído más correspondencia de Austria para él? El cartero,
23:00un hombre sencillo, rebuscó en su memoria. Pues sí, señorita, de Viena, varias veces en las últimas
23:09semanas. Siempre de la misma persona, una tal. Condesa de Battenberg. El nombre resonó en la
23:17mente de Pía. Condesa de Battenberg. ¿Quién era esa mujer y qué relación tenía con Cristóbal Garrido?
23:24La información confirmó sus sospechas. El mayordomo tenía un secreto y Pía estaba cada
23:30vez más cerca de descubrirlo. La noche cerró el día con una escena de pasión contenida. Tras la
23:37tensión de la confesión, Curro y Ángela se encontraron en un rincón apartado de los jardines.
23:44La victoria sobre Lorenzo, aunque parcial, los había envalentonado. Se miraron a los ojos y todas
23:51las palabras sobraron. Se fundieron en un beso desesperado, un beso que era a la vez una celebración
23:58y una promesa. Por un instante, bajo el manto de estrellas, creyeron que habían ganado, que el futuro
24:06les pertenecía. No sabían cuán equivocados estaban. Miércoles, 20 de agosto. El sabor agridulce de la
24:15victoria. La pasión de la noche anterior dio paso a una extraña melancolía. Curro y Ángela, sentados
24:23junto al lago, contemplaban el reflejo del palacio en el agua. El amor que sentían era más fuerte que
24:31nunca, pero una sombra de realidad se cernía sobre ellos. Lo hemos conseguido, Ángela, dijo Curro,
24:39tomando su mano. Lorenzo está donde se merece. Sí, mi amor, lo hemos conseguido, respondió ella,
24:48pero su sonrisa no llegaba a sus ojos. Entonces, ¿por qué te siento tan distante? Curro suspiró,
24:57su mirada perdida en el horizonte. Porque esto no es el final, es el principio de otra cosa. He pasado
25:05tantos años consumido por el odio, por el deseo de venganza. Que ahora que una parte de eso ha
25:12terminado, siento un vacío. He cerrado una etapa de mi vida, la que me definía como el hijo de Dolores,
25:19la víctima de Lorenzo. Y ahora, tengo que aprender a ser simplemente Curro, y no sé muy
25:25bien quién es. Dentro del palacio, el enfrentamiento entre Martina y Catalina continuaba, aunque había
25:32cambiado de tono. Ya no había gritos, sino un silencio gélido, miradas de reproche y comentarios
25:40lanzados como dardos envenenados durante el desayuno. La tensión era tan densa que se podía
25:47cortar con un cuchillo. Alonso, desesperado, decidió buscar ayuda en un lugar inesperado.
25:55Se encerró en su despacho y comenzó a escribir una carta. No era a un abogado ni a un familiar.
26:02Era a Cruz. Le contó la situación, el cisma entre las primas, la amenaza de marcha de Martina.
26:10Quizás ella, desde la distancia de su encierro, podría tener una perspectiva diferente,
26:15una solución que él no era capaz de ver. Era un acto desesperado, el manotazo de un hombre que
26:23se ahogaba. Para Vera, la espera se hizo insoportable. Cada vez que oía los pasos del cartero,
26:31su corazón daba un vuelco. Pero la carta de su hermano no llegaba. Lo que sí llegó, de forma
26:38completamente inesperada, fue una visita. Un carruaje con un escudo de armas desconocido se
26:44detuvo frente a la promesa. De él descendió una mujer alta, de porte aristocrático y mirada
26:52severa. Anunció que venía a ver a la señorita Vera. Vera, temblando de emoción, corrió a recibirla,
27:01pensando que era una enviada de su hermano.
27:02La decepción fue un golpe físico cuando la mujer se presentó. Era la duquesa de Carril,
27:10una vieja conocida de su familia, y no traía buenas noticias.
27:16Manuel, por su parte, seguía esperando la llamada de Leocadia. Cada minuto que pasaba
27:22aumentaba su ansiedad y su resentimiento. Su padre entró en la biblioteca donde él
27:28esperaba junto al teléfono. Hijo, tenemos que hablar de tu comportamiento de ayer.
27:35No tengo nada de qué hablar contigo. Lo cortó Manuel, sin mirarlo. Soy tu padre y me debes un
27:41respeto. Esa empresa te está consumiendo, te está convirtiendo en alguien que no reconozco.
27:49Esa empresa es lo único que me queda, replicó Manuel, y no dejaré que ni tú ni nadie se
27:54interponga en mi camino. El nuevo desencuentro dejó un sabor amargo en ambos, una herida que
28:01parecía supurar en lugar de cicatrizar. Ricardo, mientras tanto, tuvo que enfrentarse
28:08a la dura realidad y transmitírsela a Pía. Después de su consulta con Samuel y de investigar
28:15por su cuenta, las noticias no eran buenas. Pía, mi amor. Le dijo, tomándole las manos con ternura.
28:25La nulidad matrimonial. Es casi imposible. Ana tendría que presentarse, ser declarada
28:32mentalmente incompetente en el momento de la boda. Es un laberinto legal y eclesiástico. Nos llevaría
28:41años, y probablemente no lo conseguiríamos. Pía sintió como sus esperanzas se desvanecían. Estaba
28:49atada a un fantasma, y Ricardo también. Su amor, tan real y tan puro, estaba condenado a vivir en las
28:58sombras. La injusticia de su situación la abrumó, y se derrumbó en brazos de Ricardo, llorando en
29:04silencio por un futuro que parecía cada vez más inalcanzable. Jueves, 21 de agosto. El punto de
29:13quiebre. La tensión acumulada entre Manuel y Alonso explotó de la forma más violenta.
29:21Fue en el despacho del Marqués, el epicentro de tantos conflictos. Manuel, cada vez más paranoico
29:27por el silencio de Leocadia, había empezado a sospechar que ella y su padre estaban conspirando
29:33a sus espaldas. Confiesa. Le gritó a Alonso. Estás hablando con ella, ¿verdad? Estás planeando
29:41cómo arrebatarme el control de mi propia empresa. Has perdido el juicio, Manuel. Respondió Alonso,
29:50su rostro pálido de ira. Leocadia es nuestra socia, pero yo nunca traicionaría a mi propio hijo.
29:56No confío en ella. Y tampoco confío en ti. Siempre has pensado que mi sueño de volar era
30:03una locura, una excentricidad de niño rico. Ahora que es un negocio de verdad, quieres tu parte del
30:09pastel. Lo único que quiero es protegerte de ti mismo. Esa ambición te está cegando. La discusión
30:17subió de tono hasta que las palabras se convirtieron en armas, cada una diseñada para herir lo más
30:23profundo posible. Hablaron de viejos rencores, de decepciones pasadas, del peso del marquesado.
30:31Para Manuel, el dolor de la traición paterna, aunque imaginada, era más agudo que cualquier
30:37conflicto empresarial. Salió de allí dando un portazo, ahogándose en su propia rabia. Fue
30:45en hora quien lo encontró en el hangar, golpeando un saco de arena con una furia ciega. Ella se
30:52acercó con cautela y esperó a que se detuviera, con los nudillos ensangrentados y el pecho agitándose.
31:00Señorito Manuel, su voz era suave. La rabia es un veneno que solo daña a quien lo alberga.
31:07Manuel se dejó caer sobre una caja, exhausto. Mi padre, él, su padre lo quiere. Lo interrumpió en hora,
31:14con una sabiduría que iba más allá de su edad. A veces, el amor y el orgullo se enredan y nos
31:22hacen decir cosas terribles. Pero el vínculo entre un padre y un hijo es fuerte. No deje que
31:28se rompa por negocios. Vaya a hablar con él. Pide el perdón. Escúchelo. Mientras Manuel
31:36recibía este consejo, Alonso estaba solo en su despacho, completamente abatido.
31:42Se sentía un fracasado. Como marqués, como empresario, y sobre todo, como padre. Había
31:49perdido el respeto de su hijo, y sentía que todo aquello por lo que había luchado se desmoronaba
31:54a su alrededor. Martina, ajena a este drama, había tomado su decisión final. Rota por el sufrimiento
32:03que su conflicto con Catalina estaba causando y sintiéndose una extraña en su propia casa,
32:08escribió una carta a Jacobo, aceptando su propuesta de marcharse con él. Empezó a hacer
32:15las maletas, cada prenda que doblaba era una despedida silenciosa de la vida que había
32:19conocido. En su pequeño mundo de felicidad precaria, Ángela y Curro seguían soñando.
32:26celebraban la calma que había seguido a la marcha de Lorenzo, planeando un futuro juntos,
32:32lejos de la promesa, en una pequeña casa en el campo donde nadie conociera sus nombres ni sus
32:37pasados. En medio de esta ensoñación, Ángela le preguntó a su madre, Leocadia, sobre su última
32:46conversación con Lorenzo. Leocadia la miró, una extraña expresión en sus ojos. No fue nada importante,
32:54hija. Solo las bravuconadas de un hombre derrotado. Decidió no contarle que Lorenzo,
33:02en un último y desesperado intento de unir sus fortunas y poder, le había pedido matrimonio.
33:09Era un secreto que la quemaba, pero no sabía por qué. ¿Cuánto tiempo podría ocultarlo?
33:15La visita de la duquesa de Carrilavera concluyó de la manera más cruel posible. Querida, he hablado
33:22personalmente con tu hermano Federico, le dijo la duquesa, con una falsa compasión.
33:29Me ha pedido que te diga que no quiere verte, que ha rehecho su vida y que tu aparición solo
33:33le traería problemas. Lo siente mucho. Vera sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. El rechazo de
33:42su propio hermano era un dolor que no sabía cómo procesar. Lope, que había visto salir a la duquesa
33:50con una sonrisa triunfante, se acercó a Vera, que lloraba desconsoladamente.
33:56No la creas, Vera, le dijo con convicción. Te está mintiendo, conozco a esa clase de gente.
34:05Disfrutan con el dolor ajeno. Algo me dice que tu hermano nunca recibió esa carta.
34:11La tensión también llegó a la cocina. Simona y Candela, incapaces de contener su curiosidad,
34:16volvieron a interrogar a Enora sobre Toño. Esta vez, Toño las escuchó y estalló. Basta ya. Dejen
34:25de meterse en mi vida. Es mi vida privada y no les incumbe. Si vuelven a molestar a Enora,
34:31se las verán conmigo. El arrebato dejó a su madre y a Candela sin palabras, heridas por su dureza.
34:38Más tarde, un corrillo se formó en el cuarto de las doncellas.
34:45María, Teresa y una desolada Vera hablaban de los secretos que todos parecían ocultar en ese palacio.
34:50Aquí nadie es quien parece ser. Dijo María, pensando en Samuel. Todos tenemos algo que esconder.
35:00Añadió Teresa, mirando de reojo a Vera.
35:04La noche trajo consigo el momento de mayor suspense. Pía, decidida a descubrir la verdad,
35:11forzó la cerradura del despacho de Cristóbal.
35:13Con el corazón en un puño, empezó a registrar los cajones del escritorio. Buscaba la carta,
35:21o cualquier cosa que le diera una pista sobre la condesa de Battenberg.
35:27Estaba tan concentrada que no oyó los pasos en el pasillo. La puerta se abrió de golpe.
35:33Cristóbal Garrido estaba allí, en el umbral, su rostro una máscara de furia helada.
35:38Se puede saber qué está haciendo en mi despacho, señora Adarre. Pía se quedó paralizada,
35:45sin aliento, atrapada. Sabía que estaba perdida, pero entonces,
35:51una figura se interpuso entre ella y el mayordomo. Era Petra. La he enviado yo,
35:58señor Garrido. Dijo Petra, con una calma asombrosa.
36:02Había un olor extraño, como a humo. Le pedí a la señora Adarre que revisara si alguna de las
36:09lámparas de aceite tenía una fuga. Una falsa alarma, por lo que veo. Cristóbal las miró a ambas,
36:18sus ojos entrecerrados por la sospecha. Pero la coartada era plausible. Que no se vuelva a repetir.
36:25Dijo, tajante, antes de cerrar la puerta. Una vez a solas, Petra se volvió hacia una
36:33temblorosa pía. Su rostro ya no era el de una salvadora, sino el de una inquisidora.
36:40Me has costado muy caro, pía. Ahora, vas a contarme toda la verdad. ¿Qué demonios estabas
36:46buscando? Y quiero saberlo todo. Viernes, 22 de agosto. El velo rasgado. El despacho del
36:55ama de llaves se convirtió en una sala de interrogatorios. Petra, con los brazos cruzados
37:02y una mirada implacable, no dejó a pía otra opción. La doncella, sintiéndose acorralada,
37:09le confesó todo. Sus sospechas sobre Cristóbal, la carta de Viena, el nombre de la condesa de
37:15Battenberg. Petra la escuchaba en silencio, su rostro inescrutable. Ha sido una estúpida.
37:23Le dijo finalmente. Meterte en los asuntos de Cristóbal Garrido es jugar con fuego. Pero
37:31ahora, yo también estoy metida en esto. Así que vamos a descubrir qué oculta, juntas. Pero a mi
37:38manera, la alianza más improbable de la promesa se había forjado en el corazón de la noche,
37:44uniendo a dos enemigas acérrimas por un objetivo común. A la mañana siguiente, Alonso decidió cambiar
37:52de táctica con Catalina. La encontró supervisando las cuentas de la finca y se sentó a su lado. Su
37:58tono ya no era de reproche, sino de cansancio. Catalina, hija, sé que quieres cambiar el mundo,
38:06que quieres que todo sea justo y honorable. Y admiro tu pasión, pero no puedes cambiar el mundo
38:12de la noche a la mañana. Y no puedes hacerlo declarando la guerra a todo el que no piense
38:17como tú. A veces, la diplomacia y la paciencia son armas más poderosas que la ira. No dejes
38:25que tu conflicto con Martina destruya lo poco que nos queda de familia.
38:28Mientras tanto, Verán no se había rendido. Convenció a Teresa para que la ayudara en una
38:36misión arriesgada, colarse en la biblioteca y usar el teléfono para llamar a la residencia
38:41de la duquesa de Carril. Su objetivo era intentar hablar con algún miembro del servicio que pudiera
38:48confirmar si su hermano Federico había estado allí realmente. Con el corazón desbocado, mientras
38:56Teresa vigilaba la puerta, Vera descolgó el auricular, rezando por encontrar una respuesta.
39:04Curro, por su parte, empezaba a sentir el peso de sus acciones. Su único objetivo siempre había
39:10sido obtener justicia por la muerte de su madre y el sufrimiento de su hermana. Pero ahora se daba
39:17cuenta de que la justicia no era un bálsamo, sino una carga. Había destruido a un hombre, y aunque ese
39:23hombre fuera un monstruo, el acto de destrucción lo había cambiado a él para siempre. Sentía una
39:30responsabilidad, una pesadumbre que no había anticipado. A lo largo del día, las sospechas
39:36sobre Cristóbal aumentaron. Pía y Ricardo observaron cómo el mayordomo organizaba un par de encuentros muy
39:44extraños con Ángela, la hija de Leocadia. Eran reuniones breves, en lugares apartados de los
39:52jardines. No parecían íntimas, sino más bien formales, casi como transacciones.
39:59Le entregaba un pequeño paquete, intercambiaban unas pocas palabras, y cada uno se iba por su lado.
40:08¿Qué relación podían tener el severo mayordomo y la discreta doncella? El misterio se hacía cada vez
40:13más profundo. Pero la verdadera revelación, el secreto que lo cambiaría todo, estaba reservado
40:21para el final del día. La culminación de una semana de tensiones y susurros, la noche había caído. Una
40:29luna pálida se asomaba entre las nubes. Leocadia de Figueroa salió del palacio con la excusa de tomar
40:36el aire. Caminó con paso decidido hacia el antiguo pabellón de caza, una construcción abandonada en los
40:42límites de la finca. La puerta chirrió al abrirse. Dentro, a la luz de un candil, la esperaba una
40:51figura. Era Cristóbal Garrido. Has tardado. Dijo él, su voz desprovista de la formalidad que usaba en el
41:01palacio. Tenía que asegurarme de que nadie me seguía. Respondió Leocadia, cerrando la puerta
41:08atrás de sí. El ambiente estaba cargado de una electricidad palpable. Él se acercó a ella. No
41:16había distancia, no había roles de señora y mayordomo. Solo eran un hombre y una mujer. Está
41:23todo arreglado. Preguntó ella. Sí, el dinero ha sido transferido a la cuenta en Viena, a nombre de la
41:30condesa. Nadie podrá rastrearlo hasta nosotros. Lorenzo de la Mata desaparecerá en el sistema
41:37penitenciario militar. Y nosotros, nosotros seremos libres. Leocadia asintió, una lenta sonrisa
41:46dibujándose en sus labios. ¿Y Ángela? Está a salvo. Seguirá actuando como nuestra mensajera hasta que todo
41:55se calme. No sospecha nada. Cree que me está ayudando a resolver unos asuntos de mi difunta
42:01esposa. Cristóbal acunó el rostro de Leocadia entre sus manos. Sus pulgares acariciaron sus pómulos,
42:10borrando la máscara de fría aristócrata y revelando a la mujer que había debajo.
42:16Todo ha salido según el plan. Mi amor. Susurró él. Nuestro plan. Corrigió ella. Lo que nadie en la
42:24promesa podía imaginar, lo que desafiaba toda lógica y toda apariencia, se reveló en ese instante.
42:31El nuevo y misterioso mayordomo, Cristóbal Garrido, y la distinguida y calculadora viuda,
42:38Leocadia de Figueroa, se fundieron en un beso profundo y apasionado. Un beso que hablaba de años
42:45de espera, de planes meticulosamente trazados en la sombra, de una complicidad forjada en el secreto
42:51más absoluto. No eran simplemente aliados, no eran socios, eran amantes. Y el impactante secreto que
43:00ocultaban no era solo su amor prohibido, sino la aterradora verdad de que todo lo ocurrido,
43:06la llegada de Cristóbal, la caída de Lorenzo, las extrañas cartas de Viena. No había sido una
43:12casualidad, sino los movimientos fríamente calculados de una partida de ajedrez en la que
43:17ellos, y solo ellos, controlaban todas las piezas. La promesa estaba a punto de descubrir que el
43:25verdadero peligro no había sido eliminado, sino que acababa de tomar el control total desde dentro.
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