00:00La participación ciudadana en Jalisco enfrenta una paradoja que se repite en muchas democracias.
00:17Existe un marco legal robusto, con más de una docena de mecanismos de consulta y participación
00:21reconocidos por la ley. Pero en la práctica, la ciudadanía acude poco a ellos. La consulta
00:26sobre el Pacto Fiscal de 2021 es un ejemplo claro. Apenas el 7% del padrón electoral acudió
00:32a las urnas, muy por debajo del mínimo requerido para que el resultado tuviera carácter vinculante.
00:37Esto refleja un problema profundo. La falta de confianza en las instituciones, la percepción
00:42generalizada de corrupción y una débil cultura de la legalidad desalientan a la población a
00:48involucrarse en la toma de decisiones. El reto que enfrenta Jalisco no es menor. De acuerdo
00:53con encuestas recientes, más del 85% de la población percibe a su gobierno como corrupto
00:58y 7 de cada 10 ciudadanos muestran poco o nulo interés en los asuntos públicos. A ellos
01:04se suma la baja confianza en que las instituciones atienden de manera efectiva a las denuncias
01:08o propuestas ciudadanas, lo que genera un círculo vicioso. La ciudadanía no participa
01:13porque no confía y la desconfianza aumenta porque no participa. Esta desconexión erosiona
01:18la legitimidad democrática y abre espacio a la impunidad. En este contexto, urge un rediseño
01:24de las estrategias de participación desde un enfoque de gobernanza participativa. Esto
01:29significa pasar de mecanismos meramente formales a esquemas donde los ciudadanos no solo opinen,
01:34sino que fiscalicen, evalúen y codecidan junto con las autoridades. Existen experiencias
01:40internacionales que demuestran su eficacia. El presupuesto participativo en Brasil permitió
01:45que los recursos se orientaran en las prioridades de la población más vulnerable, mejorando los
01:49servicios y reduciendo las desigualdades. En Corea del Sur, plataformas digitales de denuncia y
01:54seguimiento de políticas públicas han empoderado a la ciudadanía para incidir en la agenda
01:59gubernamental. Estos casos muestran que la combinación de innovación tecnológica, formación
02:05ciudadana y voluntad política puede transformar el modo en que se gobierna. En Jalisco, una apuesta viable
02:11es avanzar hacia modelos que integran tecnología cívica y control social. La creación de plataformas
02:16digitales accesibles para que las y los ciudadanos reporten irregularidades, prioricen auditorías
02:21sociales y den seguimiento a obras públicas en tiempo real, podrá ser una apuesta. A ello debe
02:27sumarse la formación ciudadana a través de programas de contraloría social, que brinden
02:31conocimientos y herramientas para que la participación no se limite a la denuncia, sino que se traduzcan
02:36acciones informadas y sostenibles. Un tercer componente sería la conformación de observatorios
02:41ciudadanos con participación de universidades, sociedad civil y gobierno, que conviertan los
02:46datos en reportes y diagnósticos técnicos y recomendaciones de política pública. Finalmente,
02:52innovaciones como la gamificación cívica, que premia simbólica o materialmente la participación
02:57activa, pueden atraer a jóvenes y sectores históricamente ajenos a procesos democráticos.
03:01En suma, Jalisco requiere pasar de una ciudadanía expectante a una ciudadanía
03:07vigilante, corresponsable y empoderada. No basta con abrir mecanismos de consulta,
03:12se necesita construir confianza, fortalecer capacidades y generar incentivos para que
03:16participe y valga la pena. La gobernanza participativa no debe entenderse como un
03:21complemento de la democracia, sino como su columna vertebral en la actualidad. Solo así
03:26podremos transitar hacia un modelo de gestión pública donde las decisiones se construyan de
03:30manera compartida y donde la transparencia deje de ser discurso para convertirse en práctica
03:34cotidiana. Porque sin ciudadanía activa y vigilante, no hay democracia que resista ni
03:39gobierno que rinda cuentas.
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