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  • há 6 meses

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Transcrição
00:00A tensão alcança seu ponto máximo quando Fina acude confiada a casa dos montes e se
00:10encontra cara a cara com um Santiago fora de controle, decidido a executar sua vengança
00:14mais escura.
00:17Muitas tanto, Marta chega sem sospechar nada e queda paralizada ao presenciar a escena
00:22mais terrível de sua vida.
00:25Mas não é o único que sacudirá a colônia.
00:27Irene descobre a verdade sobre a desaparição de José e planta cara a Don Pedro, que
00:32tentará manipularla uma vez mais.
00:36Digna, em plena guerra familiar, acusa a Damián de ser um homem despreciável, enquanto Gabriel
00:41logra acercarse a Andrés bajo a sombra de Begoña.
00:45Um capítulo cargado de secretos, traiciones e revelações que poderiam cambiá-lo todo.
00:51Lograrão escapar Fina e Marta de as mãos de Santiago?
00:56Conseguirá Irene romper definitivamente com o passado?
00:59A mañana do 19 de agosto se desperezaba sobre a colônia da reina com a perezosa lentitude
01:06de um verano que se negaba a morir.
01:08O sol, ainda abaixo no horizonte, teñía de oro pálido os tejados de as casas e as copas
01:15de os árboles, prometendo um dia de calor sofocante.
01:21Era uma beleza apacível, uma calma superficial que enmascarava com maestria as tormentas que
01:26se gestaban no interior de os hogares e nas almas de seus habitantes.
01:32Em la imponente casa de los de la reina, o aroma a café recién hecho e a tostadas impregnaba
01:37o comedor.
01:40A luz da manhã se filtraba através dos grandes ventanales, dibujando rectángulos luminosos
01:45sobre a pesada mesa de caoba e a pulcra vajilla.
01:50Andrés de la reina, sentado solo, removía su café con gesto ausente.
01:54Su mirada, perdida en el vapor que ascendía de la taza, reflejaba un cansancio que iba
02:00más allá de lo físico.
02:03Era el agotamiento del corazón, una fatiga nacida de la renuncia y la pena contenida.
02:10Cada rincón de aquella casa le recordaba a Begoña, a lo que pudo ser y a lo que él
02:14mismo había decidido que no sería.
02:18La puerta del comedor se abrió con un suave crujido y Gabriel apareció, esbozando una
02:23sonrisa que, para quien supiera leer más allá de la superficie, resultaba demasiado estudiada,
02:29demasiado perfecta.
02:32Buenos días, primo.
02:34Saludó con una cordialidad sonora.
02:36¿No vas a desayunar?
02:37El día va a ser largo.
02:40Andrés levantó la vista, forzando una expresión neutra.
02:44Ver a Gabriel se había convertido en un pequeño suplicio diario.
02:47Veía en él al hombre que ahora ocupaba el lugar que él anhelaba, el hombre al que Begoña,
02:54por las razones que fueran, había elegido.
02:58No tengo mucho apetito, la verdad, respondió Andrés, dejando la cucharilla sobre el platillo
03:03con un leve tintineo.
03:07Gabriel se sirvió una taza de café, moviéndose con una agilidad y una seguridad que a Andrés
03:12le resultaron casi insultantes.
03:16Se sentó frente a él, adoptando un aire de falsa preocupación.
03:20Andrés, sé que las cosas han estado tensas entre nosotros.
03:26Y lo entiendo, de verdad que lo hago, pero me gustaría que pudiéramos, no sé, encontrar
03:31una manera de seguir adelante.
03:33Por el bien de todos, y sobre todo, por el bien de Begoña.
03:39El nombre de Begoña flotó entre ellos, cargado de significado.
03:45Andrés sintió una punzada en el pecho, un dolor agudo y familiar.
03:49Respiró hondo, reuniendo las fuerzas que le quedaban para mantener la compostura que
03:54se había autoimpuesto.
03:55No hay nada que aclarar, Gabriel, dijo, su voz más firme de lo que se sentía.
04:02Begoña ha tomado una decisión.
04:06Y yo la respeto.
04:07Gabriel enarcó una ceja, fingiendo sorpresa.
04:11Me alegra oír eso, porque su felicidad es lo único que me importa.
04:16Lo único que nos debería importar a ambos.
04:18Hipócrita, pensó Andrés con una amargura que le quemó la garganta.
04:22Hablas de su felicidad como si fuera un trofeo que has ganado limpiamente.
04:28Pero en lugar de dar voz a su resentimiento, optó por el camino de la resignación, el
04:33único que le parecía transitable.
04:37Tienes mi beneplácito, Gabriel, si es que lo necesitabas.
04:41Declaró Andrés, mirándole directamente a los ojos por primera vez.
04:47Quería que su primo viera la sinceridad de su rendición.
04:50Lo único que quiero es que ella sea feliz.
04:53Si tú puedes dárselo, entonces no hay más que hablar.
04:57Gabriel asintió lentamente, su rostro una máscara de comprensión y gratitud.
05:04Significa mucho para mí que digas eso, Andrés, de verdad, y, hay algo más.
05:10Continuó Andrés, sintiendo el peso de la injusticia.
05:13Quiero pedirte disculpas, por haber sospechado de ti estos días, por haber pensado que estabas
05:20detrás de, bueno, de todo.
05:24Me equivoqué, fui injusto.
05:26La disculpa le salió con un sabor a ceniza.
05:29No estaba del todo convencido de la inocencia de Gabriel.
05:32Una pequeña voz en su interior seguía gritando que algo no encajaba, pero se obligó a silenciarla.
05:37Necesitaba paz, o al menos, una tregua en esa guerra silenciosa.
05:43Gabriel sonrió, y esta vez su sonrisa pareció genuina, triunfante.
05:50Disculpas aceptadas, primo, borrón y cuenta nueva, ¿te parece?, extendió la mano sobre la mesa.
05:58Andrés dudó un instante, un microsegundo en el que su instinto le suplicó que no lo hiciera.
06:03Pero su razón, cansada y derrotada, le ordenó claudicar, estrechó la mano de Gabriel, un
06:11apretón frío y breve que sellaba un pacto basado en mentiras.
06:16Mientras Gabriel empezaba a hablar con entusiasmo sobre sus planes para el día, Andrés se desconectó,
06:21su mente viajando de nuevo hacia Begoña.
06:23Se la imaginaba sonriendo, feliz junto a Gabriel, y la imagen, en lugar de traerle la paz que
06:32buscaba, le abrió una nueva herida en el alma.
06:36Había entregado su felicidad en bandeja de plata, y ahora solo le quedaba aprender a vivir
06:41con el vacío.
06:41En la modesta pero acogedora casa de los Carpena, el ambiente era mucho más denso.
06:51Digna, con el delantal puesto y las manos en jarras, esperaba a su marido en la cocina.
06:58Su rostro, habitualmente sereno, era un mapa de preocupación y enfado.
07:03Desde que Irene se había marchado de forma tan abrupta, una angustia creciente se había
07:07instalado en su pecho.
07:08Pedro entró en la cocina, intentando parecer despreocupado, pero la mirada de su mujer
07:16lo detuvo en seco.
07:19¿Se puede saber qué demonios ha pasado, Pedro?
07:22Preguntó digna sin preámbulos, su voz un susurro cargado de tensión.
07:28¿Por qué se ha ido Irene?
07:29Anoche no durmió aquí, no ha dejado ni una nota, ha desaparecido.
07:33Pedro suspiró, pasándose una mano por el cabello con gesto cansado.
07:39Sabía que esa conversación era inevitable.
07:44Había pasado la noche en vela, ensayando respuestas, construyendo una fortaleza de mentiras para
07:49protegerse.
07:50Tranquilízate, mujer, no ha desaparecido, simplemente, ha necesitado un poco de espacio, dijo, evitando
07:59su mirada.
08:02Espacio, repitió digna, incrédula.
08:05Espacio de qué, estaba feliz aquí, estábamos empezando a ser una familia.
08:09Cristina estaba radiante, algo ha tenido que pasar, y tú lo sabes, mírame a los ojos y
08:16dime la verdad, Pedro.
08:19Atrapado, Pedro levantó la vista, sus ojos inyectados de una falsa indignación.
08:24Decidió que la mejor defensa era un buen ataque, y el objetivo era claro, Damián de
08:29la Reina.
08:32¿Quieres saber lo que ha pasado?
08:33Ha pasado Damián, eso es lo que ha pasado, espetó, elevando la voz.
08:40Ese hombre no puede verme feliz, no soporta que haya rehecho mi vida, que tenga a mi hermana
08:45y a mi sobrina cerca.
08:48Digna frunció el ceño, confundida.
08:51Damián, ¿qué tiene que ver él en todo esto?
08:53Todo, tiene que ver todo.
08:56Continuó Pedro, gesticulando con vehemencia.
09:00Ha estado metiéndole a Irene ideas en la cabeza, removiendo el pasado, contando mentiras,
09:06intoxicándolo todo con su veneno.
09:07Le ha contado una sarta de patrañas sobre mí y sobre lo que pasó con José.
09:13Quiere destruirnos, Digna, ¿no lo ves?
09:17La estrategia era brillante en su cobardía.
09:19Apelaba a la lealtad inquebrantable de Digna, a su desconfianza histórica hacia los de la
09:24reina.
09:27Pedro observó cómo la confusión en el rostro de su esposa daba paso a la ira.
09:31Una ira dirigida, tal como él pretendía, hacia Damián.
09:37¿Estás diciendo que Damián le ha mentido a Irene sobre ti?
09:40Preguntó Digna, su voz temblando de rabia.
09:43Exactamente, confirmó Pedro, asestando el golpe de gracia.
09:49La ha manipulado, la ha puesto en mi contra con calumnias.
09:54Y ella, confundida y dolida, ha huido.
09:57Todo es culpa suya, de su obsesión por hacerme daño.
10:00Digna se llevó una mano a la boca, horrorizada.
10:05La idea de que Damián pudiera ser tan cruel, tan deliberadamente malicioso, encajaba con
10:10la imagen que siempre había tenido de él.
10:14Su lealtad a su hermano, su Pedro, se activó como un resorte.
10:18Ese hombre, es un ser despreciable.
10:21Masculló.
10:24Pedro asintió, alimentando su furia.
10:26Lo es, y ahora, por su culpa, he perdido a mi hermana.
10:31En su interior, una pequeña parte de Pedro se retorcía de culpa.
10:36Sabía que estaba mintiendo descaradamente, que la verdad era mucho más sucia y lo implicaba
10:41directamente a él.
10:44Pero el pánico a ser descubierto era más fuerte que cualquier remordimiento.
10:48Había desviado la atención, había creado un enemigo común, y por ahora, eso era suficiente
10:54para salvarse.
10:56Se acercó a Digna y la abrazó, interpretando el papel del marido agraviado a la perfección.
11:03Lo arreglaremos, cariño, le susurró al oído.
11:07Traeré a Irene de vuelta, y Damián pagará por esto.
11:12Digna, refugiada en sus brazos, se aferró a esa promesa, sin sospechar que el verdadero
11:17monstruo no estaba en la mansión de la reina, sino allí mismo, en su propia casa.
11:22Unas calles más allá, en la colonia, un rayo de sol se colaba por la ventana del cuarto
11:29de Fina, iluminando el polvo en suspensión.
11:31La joven estaba terminando de arreglarse, tarareando una melodía alegre.
11:38El día prometía, y su corazón estaba ligero.
11:43Unos suaves golpes en la puerta interrumpieron su canción.
11:46Fina, ¿estás decente?
11:49Pasa, Marta, respondió Fina con una sonrisa.
11:53Marta entró en la habitación, su rostro iluminado por una excitación contagiosa.
11:59Sostenía un sobre grande en la mano como si fuera un tesoro.
12:02No te vas a creer lo que tengo aquí.
12:05Dijo, agitando el sobre en el aire.
12:06Noticias de la editorial.
12:11A Fina se le aceleró el pulso.
12:13¿Ya, tan pronto?
12:14Sí, les ha encantado.
12:18No, más que encantado, están fascinados.
12:21Exclamó Marta, abriendo el sobre y sacando una carta.
12:26Escucha esto.
12:27El enfoque de la señorita Alonso es fresco, vibrante y captura la esencia de una nueva generación.
12:33Su ojo para la composición es excepcional.
12:38Estamos increíblemente impresionados.
12:41Fina se llevó las manos a la boca, sus ojos brillando de emoción.
12:45¿De verdad dice eso?
12:47Y más, continuó Marta, leyendo con entusiasmo.
12:51Nos gustaría saber si estaría interesada en colaborar en futuros proyectos.
12:57Creemos que su talento tiene un potencial enorme y sería un honor para nosotros publicarla de nuevo.
13:03Fina, esto es increíble.
13:06Te lo dije, sabía que eras una artista.
13:09Fina, sin poder contener la alegría, abrazó a Marta con fuerza.
13:15No me lo puedo creer.
13:16Marta, esto es gracias a ti.
13:18Tú me animaste, tú confiaste en mí.
13:22Yo solo vi lo que era evidente para cualquiera con dos dedos de frente.
13:26Dijo Marta, correspondiendo al abrazo.
13:28El mérito es todo tuyo.
13:33Eres maravillosa, fina.
13:35Se separaron, ambas riendo, contagiadas por una euforia compartida.
13:41Era un momento de pura felicidad, un instante perfecto.
13:45Esto hay que celebrarlo.
13:46Decretó Marta, su mente ya trabajando.
13:49Pero no aquí, en un sitio especial.
13:53¿Qué te parece si esta tarde nos escapamos las dos solas a la Casa de los Montes?
13:58Podemos llevar algo de merienda, una botella de vino,
14:01y brindamos por tu futuro como la fotógrafa más famosa de toda España.
14:04La idea era perfecta, la Casa de los Montes, su refugio,
14:11un lugar que guardaba los secretos de su amor, el escenario de sus momentos más felices.
14:18Me parece el mejor plan del mundo, aceptó fina sin dudarlo un segundo.
14:23La perspectiva de pasar la tarde a solas con Marta en su lugar especial
14:26era el broche de oro para un día que ya se antojaba perfecto.
14:29Hecho, pues, concluyó Marta, guiñándole un ojo.
14:35Quedamos allí a las cinco, no llegues tarde.
14:39No lo haré, prometió fina.
14:41Cuando Marta se fue, fina se quedó de pie en medio de la habitación,
14:45con la carta de la editorial temblando en sus manos.
14:50Una oleada de optimismo la invadió.
14:52Por primera vez en mucho tiempo,
14:54sentía que el futuro era un lienzo en blanco lleno de posibilidades maravillosas.
14:59El éxito profesional, el amor de Marta, todo parecía encajar.
15:05Flotando en esa nube de felicidad,
15:07era absolutamente incapaz de imaginar la oscura y retorcida jugarreta
15:11que el destino le tenía preparada para esa misma tarde,
15:14en ese mismo lugar que ella asociaba con la felicidad y la seguridad.
15:19La tienda de perfumes y jabones era un oasis de calma y fragancias
15:22en mitad del bullicio matutino de la colonia.
15:25Gemma, colocando con esmero unos frascos en una estantería,
15:31aprovechaba un momento de tranquilidad para desahogarse con Claudia.
15:36Estoy tan preocupada por Teo, Claudia, confesó,
15:40alisando una etiqueta que ya estaba perfectamente colocada.
15:43Desde lo del otro día en el colegio con Alfonsito, está distinto.
15:49Más callado, y en la escuela me dicen que anda metido en peleas.
15:55Él, que no ha matado una mosca en su vida.
15:58Claudia, que estaba repasando el inventario en el mostrador, levantó la vista.
16:02La mención del incidente la puso nerviosa.
16:07Sabía más de lo que aparentaba.
16:09Bueno, Gemma, a veces los niños necesitan...
16:12Defenderse.
16:15Alfonsito no es precisamente un santo.
16:18Comentó, intentando sonar casual.
16:20Lo sé, pero no es propio de Teo.
16:24Fue como si de repente le hubiera entrado una valentía que no le conocía.
16:28Se enfrentó a él sin dudarlo.
16:32Es casi como si alguien le hubiera dado un empujón.
16:35Reflexionó Gemma en voz alta.
16:39Al decir esto, miró a Claudia y notó como la joven desviaba la mirada.
16:43Un rubor casi imperceptible tiñendo sus mejillas.
16:48El cerebro de Gemma, agudo y perspicaz, conectó las piezas del rompecabezas al instante.
16:55La extraña amistad de Claudia con Raúl, la repentina audacia de su hijo.
16:59Raúl, dijo Gemma, más como una afirmación que como una pregunta.
17:06Claudia se encogió de hombros, atrapada.
17:09Yo no he dicho nada.
17:10No hace falta que lo digas.
17:14Ha sido él, ¿verdad?
17:15Él ha estado hablando con Teo.
17:17Incapaz de seguir disimulando, Claudia suspiró y confesó.
17:20Puede que le diera un par de consejos.
17:26Raúl piensa que un niño tiene que aprender a no dejarse pisotear.
17:31Le enseñó a, bueno, a plantar cara.
17:34Gemma se quedó en silencio un momento, procesando la información.
17:37Una parte de ella, la madre sobreprotectora, se sintió ultrajada.
17:45¿Quién era Raúl para entrometerse en la educación de su hijo?
17:48Pero otra parte, la que veía el sufrimiento de Teo día tras día, sintió una punzada de gratitud.
17:55Tengo que hablar con él.
17:56Decidió.
17:58Poco después, Gemma se presentaba en el taller.
18:01Raúl, con el mono manchado de grasa, estaba inclinado sobre el motor de un coche.
18:07Al verla, se limpió las manos en un trapo y se acercó, con una expresión cautelosa.
18:15Gemma, ¿pasa algo?
18:17Pasa que sé que has estado hablando con mi hijo.
18:19Dijo ella directamente, cruzándose de brazos.
18:24Raúl no se inmutó.
18:25¿Y si lo he hecho?
18:26¿Qué?
18:27Gemma esperaba una reacción defensiva, quizás incluso hostil.
18:33Por eso, su siguiente frase lo descolocó por completo.
18:36Quería darte las gracias.
18:38Raúl parpadeó, confundido.
18:42¿Las gracias?
18:43Sí, las gracias.
18:45Repitió Gemma, su postura suavizándose.
18:48No me gustan tus métodos, Raúl.
18:51No quiero que mi hijo aprenda a solucionar las cosas a golpes.
18:54Pero...
18:55Hizo una pausa, tragando saliva.
18:58Tampoco quiero que sea un cobarde al que todos pisotean.
19:01Y tú le has dado algo que yo no he sabido darle.
19:05La confianza para defenderse.
19:08Así que, gracias.
19:11De verdad, Raúl se quedó sin palabras.
19:14Acostumbrado a las críticas y al desprecio, aquel agradecimiento sincero lo tomó por sorpresa.
19:19Vio en los ojos de Gemma una mezcla de preocupación maternal y un respeto inesperado.
19:26El chico es un buen crío.
19:30Dijo finalmente, con su habitual laconismo.
19:33Solo necesitaba creer un poco en sí mismo.
19:37Bueno, pues gracias por ayudarle a hacerlo.
19:40Concluyó Gemma.
19:41Se dio la vuelta y se marchó, dejando a Raúl con una extraña sensación de calidez en el pecho.
19:48Quizás, después de todo, sí podía hacer algo bueno en la vida de los demás.
19:53Aunque fuera a su manera, tosca y poco ortodoxa.
19:56En el despacho principal de la fábrica, Damián de la Reina sentía que las paredes se le echaban encima.
20:06La jornada no había hecho más que empezar y ya se acumulaban los problemas.
20:10Acababa de tener una conversación telefónica con varios hoteles de Toledo, buscando a Irene.
20:17Nadie la había visto.
20:18La preocupación le roía por dentro.
20:20A eso se sumaba la tensión palpable en la empresa.
20:23Hizo llamar a Tasio, su hijo ilegítimo, a su despacho.
20:29Tasio entró con aire desafiante, sabiendo perfectamente por qué estaba allí.
20:33—¿Querías verme, padre? —preguntó, enfatizando la última palabra con un deje de sarcasmo.
20:42—Siéntate, por favor —dijo Damián, señalando la silla frente a su escritorio.
20:48—Tasio, me ha llegado que has vuelto a tener un encontronazo con Andrés esta mañana en el almacén.
20:52—Tasio se reclinó en la silla, sin molestarse en negarlo.
20:58Y que, él empezó, siempre con sus aires de superioridad, como si yo fuera un simple peón.
21:06—Andrés no está pasando por un buen momento —replicó Damián, intentando mantener un tono conciliador.
21:12—Te pido un poco de comprensión, de tacto.
21:17No podemos permitir que los problemas personales interfieran en el trabajo.
21:22—Sois hermanos, os guste o no.
21:24La palabra, hermanos, hizo que Tasio soltara una risa amarga.
21:30—Hermanos, no me hagas reír.
21:32Somos, hermanos, cuando a ti te conviene, cuando necesitas que yo agache la cabeza.
21:36—Pero cuando hay que tomar decisiones, cuando hay que repartir el poder,
21:43entonces él es un de la reina y yo soy el bastardo que recogiste por caridad.
21:49Las palabras de Tasio, afiladas y llenas de un resentimiento acumulado durante años, golpearon a Damián.
21:57Veía en los ojos de su hijo el reflejo de sus propios errores, de sus decisiones cobardes.
22:02—Eso no es justo, Tasio.
22:06¿Sabes que te aprecio y valoro tu trabajo, mi trabajo?
22:09—Saltó Tasio, poniéndose en pie.
22:13—Claro que valoras mi trabajo.
22:15Te soy útil, pero no me valoras a mí.
22:17A la primera de cambio, siempre eliges a tus hijos legítimos.
22:23—Siempre, me pides comprensión para Andrés.
22:26¿Y quién la tiene conmigo?
22:27¿Quién se preocupa por cómo me siento yo?
22:29—Aquí, viendo cómo los demás tienen todo lo que a mí se me ha negado.
22:35La frustración de Tasio era un torrente imparable.
22:38Hasta don Pedro me trata con más respeto que tú.
22:42Él sí que valora lo que hago, me escucha, me tiene en cuenta.
22:46A veces pienso que para él soy más importante que para mi propio padre.
22:51Damián se quedó sin argumentos.
22:53Todo lo que Tasio decía tenía un pozo de verdad.
22:56Había intentado integrar a Tasio en la familia y en la empresa.
22:58Pero siempre con una distancia.
23:01Siempre manteniendo las jerarquías que él mismo había creado.
23:06—Lo siento, Tasio, si te he hecho sentir así.
23:09No quiero tus disculpas.
23:11Le cortó Tasio con frialdad.
23:15—Quiero mi lugar.
23:16Y si tú no me lo vas a dar, lo encontraré por otros medios.
23:20Salió del despacho dando un portazo.
23:22Dejando a Damián solo con el eco de sus acusaciones y el amargo sabor del fracaso paternal.
23:26Apenas tuvo tiempo de recomponerse cuando su puerta volvió a abrirse, esta vez con violencia.
23:36Era digna, con el rostro desencajado por la furia.
23:39Damián de la reina, exclamó, su voz temblando de ira.
23:43—No tienes vergüenza.
23:47Damián se levantó, sorprendido por la vehemencia de su cuñada.
23:52—Digna, ¿qué ocurre?
23:54Ocurre que eres un mentiroso y un manipulador.
23:56Un ser despreciable.
23:58Le espetó, acercándose a la mesa y apoyando los nudillos con fuerza.
24:02—Has echado a Irene de casa.
24:06La has asustado con tus mentiras y tus calumnias sobre Pedro.
24:10Damián la miró, atónito.
24:12Comprendió al instante la estrategia de Pedro.
24:15—Digna, por favor, tienes que escucharme.
24:19—Lo que te haya contado Pedro no es cierto.
24:21Él te está engañando.
24:23El único que engaña aquí eres tú.
24:25Gritó Digna, fuera de sí.
24:27—Siempre has odiado a mi hermano.
24:31Siempre has querido hacerle la vida imposible.
24:33No soportas verle feliz y has urdido este plan para separarlo de su hermana.
24:39—No es así.
24:40Intentó defenderse Damián, su voz sonando desesperada.
24:43La verdad es mucho más complicada.
24:47Pedro tiene un pasado oscuro.
24:49Y yo solo intentaba proteger a Irene.
24:51Protegeros a todos.
24:54—No me hables de protección.
24:55Tus manos están sucias de veneno.
24:58Mal metes, enredas, destruyes.
25:00Aléjate de mi familia.
25:02No quiero volver a verte cerca de nosotros.
25:05Las acusaciones de Digna eran como puñales.
25:08Verla así, defendiendo ciegamente a un hombre que él sabía culpable de las peores atrocidades,
25:13le llenó de una profunda impotencia.
25:17Cualquier cosa que dijera sería inútil.
25:19La lealtad de Digna hacia su hermano era un muro infranqueable.
25:22—Digna, te equivocas, te juro que te equivocas —susurró, pero ella ya no escuchaba.
25:32—Eres un monstruo, Damián —sentenció Digna con un desprecio absoluto.
25:37Dio media vuelta y se marchó, dejando tras de sí un silencio espeso y doloroso.
25:41Damián se derrumbó en su silla, pasándose las manos por el rostro.
25:48Estaba solo, acusado por su hijo, odiado por su cuñada, y con la mujer que amaba en paradero
25:54desconocido, probablemente por su culpa.
25:58El peso del mundo parecía haberse desplomado sobre sus hombros en una sola mañana.
26:02En el dispensario, la doctora Luz Borréi revisaba unos informes con el ceño fruncido.
26:10Los datos eran alarmantes.
26:13Varios trabajadores del área de saponificación presentaban los mismos síntomas.
26:17Erupciones cutáneas severas, problemas respiratorios, mareos.
26:22Era un patrón demasiado claro para ser una coincidencia.
26:24Con los informes en la mano, se dirigió con paso decidido al despacho de don Pedro.
26:32Lo encontró revisando unos libros de cuentas, completamente absorto en las cifras.
26:39Don Pedro, necesito hablar con usted urgentemente.
26:43Dijo Luz sin preámbulos.
26:45Pedro levantó la vista, molesto por la interrupción.
26:49¿Qué ocurre, doctora?
26:51Estoy muy ocupado.
26:53Esto no puede esperar.
26:54Insistió ella, extendiendo los informes sobre su escritorio.
27:00Tenemos un problema muy grave de salud en la fábrica, en el área de saponificación.
27:06Pedro ojeó los papeles con desinterés.
27:08¿Un par de obreros con sarpullido?
27:10Ocúpese usted, para eso le pagamos.
27:14No es un par de obreros con sarpullido, replicó Luz, su paciencia empezando a agotarse.
27:19Es un brote, y los síntomas son cada vez más graves.
27:25Sospecho que están expuestos a algún producto químico tóxico sin la protección adecuada.
27:30Sea lo que sea, está en el aire que respiran, en el ambiente en el que trabajan ocho horas al día.
27:39La seriedad en la voz de la doctora finalmente captó la atención de Pedro.
27:43Dejó los libros de cuentas y examinó los informes con más detenimiento.
27:47Una sombra de preocupación cruzó su rostro.
27:52Esto, esto podría ser un problema, admitió.
27:56Es un problema ya, y uno muy serio, afirmó Luz.
28:01Mi recomendación es parar la producción en esa área de inmediato.
28:06Hay que evacuarla, investigar cuál es el agente causante y tomar medidas antes de que alguien enferme de gravedad o,
28:13Dios no lo quiera, ocurra una desgracia.
28:15La palabra, parar, hizo que Pedro se pusiera a la defensiva.
28:21Parar la producción significaba perder dinero, incumplir plazos, problemas con los clientes.
28:29Parar la producción, ¿está loca?, exclamó.
28:32Eso es imposible, tenemos entregas que cumplir, contratos que nos ahogarían en penalizaciones.
28:38¿Y qué es más importante, don Pedro, un contrato o la vida de sus trabajadores?
28:43Le desafió Luz, mirándole fijamente.
28:48Pedro se levantó y empezó a pasear por el despacho, nervioso.
28:53Mire, doctora, entiendo su preocupación.
28:57Y se lo agradezco, haremos una investigación, daré órdenes para que revisen los protocolos de seguridad.
29:03Compraremos más mascarillas, mejores guantes, lo que haga falta.
29:09Pero parar la producción es inviable.
29:12No podemos permitirnoslo.
29:15Luz lo miró con incredulidad.
29:16Las mascarillas no servirán de nada si no sabemos a qué nos enfrentamos.
29:20Esto es jugar a la ruleta rusa con la salud de sus hombres.
29:25No sea tan dramática, zanjó Pedro, volviendo a sentarse y retomando sus libros de cuentas en un claro gesto de dar la conversación por terminada.
29:33Ocúpese de tratar a los enfermos y yo me ocuparé de la fábrica.
29:40Y ahora, si me disculpa.
29:43Luz se quedó de pie, impotente y furiosa.
29:46La codicia y la negligencia de aquel hombre eran un cóctel letal.
29:51Sabía que sus palabras habían caído en saco roto.
29:53Se marchó del despacho con el amargo presentimiento de que, muy pronto, tendría que lamentar no haber sido más persuasiva.
30:02La tragedia, presentía, era solo cuestión de tiempo.
30:07El laboratorio era un santuario de silencio y orden.
30:10Pero la atmósfera en su interior estaba cargada de una angustia palpable.
30:16Irene, con unas profundas ojeras y la mirada perdida, estaba metiendo sus efectos personales en una pequeña caja de cartón.
30:23Cristina la observaba desde la puerta, con el corazón en un puño.
30:29Mamá, ¿qué haces? Preguntó con un hilo de voz.
30:34Irene levantó la vista.
30:35Ver el rostro asustado de su hija le partió el alma.
30:38Me marcho, cariño.
30:41Me voy de la colonia.
30:42Y dejo el trabajo.
30:44La noticia cayó sobre Cristina como una losa de hielo.
30:49¿Qué? ¿Por qué?
30:50No, no lo entiendo.
30:52¿Es por lo de anoche?
30:53¿Por qué? ¿Discutiste con el tío Pedro?
30:57Irene dejó lo que estaba haciendo y se acercó a su hija.
31:00La tomó de las manos.
31:02Estaban heladas.
31:05La guió hasta un par de taburetes y la hizo sentarse.
31:08Sabía que le debía una explicación.
31:12Le debía la verdad, por dolorosa que fuera.
31:15Cristina, hay cosas que no te he contado.
31:17Cosas sobre el pasado, sobre tu padre, comenzó, su voz temblando, sobre mi padre, repitió Cristina, confundida.
31:27Sí, la razón por la que él y yo nos separamos, la razón por la que desapareció de nuestras vidas, no fue como yo te conté.
31:36Irene respiró hondo, buscando el valor para pronunciar las palabras.
31:40Tu padre, José, descubrió algo terrible sobre mi hermano, sobre Pedro.
31:47Cristina la escuchaba, inmóvil, sus ojos clavados en los de su madre.
31:51Pedro, estaba involucrado en negocios muy sucios, contrabando, estafas, cosas de las que me avergüenza incluso hablar.
32:02Tu padre lo descubrió y quiso denunciarlo.
32:04Iba a contarlo todo, a la policía, a Damián, iba a destruir a Pedro.
32:10El aire pareció volverse más denso, más difícil de respirar, y Pedro, para evitarlo, se deshizo de él.
32:18Concluyó Irene en un susurro ahogado.
32:22Cristina negó con la cabeza, una y otra vez, como si el movimiento pudiera borrar lo que acababa de oír.
32:30¿Deshacerse de él? ¿Qué quieres decir?
32:32No, el tío Pedro no haría algo así.
32:34Él, él nos ha cuidado.
32:38Te quiere, me quiere, lo sé, cariño.
32:41O eso creía yo, dijo Irene, las lágrimas empezando a surcar sus mejillas.
32:46Pero anoche, me lo confesó todo, no directamente, pero lo admitió.
32:53Me di cuenta de que todo este tiempo he estado viviendo una mentira.
32:58El hombre al que yo adoraba, mi hermano, es el responsable de que tú hayas crecido sin un padre.
33:03La verdad, brutal y descarnada, golpeó a Cristina con la fuerza de un huracán.
33:10La imagen de su tío, el divertido y cariñoso tío Pedro, se resquebrajó, se hizo añicos, revelando al monstruo que se ocultaba debajo.
33:18Se sentía mareada, con náuseas, entonces, mi padre, no se atrevía a terminar la frase.
33:29No lo sé, Cristina, no sé si lo mató o si simplemente, lo hizo desaparecer, pero la culpa es suya.
33:37En ese preciso instante, como invocado por la conversación, la puerta del laboratorio se abrió de golpe y don Pedro entró, desesperado.
33:44Su rostro estaba pálido y sus ojos inyectados en sangre.
33:50Irene, gracias a Dios que te encuentro.
33:54Exclamó, sin reparar en el rostro devastado de Cristina.
33:59Tenemos que hablar, no puedes irte así, todo es una mentira de Damián.
34:03Irene se levantó, interponiéndose entre él y Cristina, como una leona protegiendo a su cachorro.
34:09Su mirada ya no era de dolor, sino de un frío y acerado desprecio.
34:15No te atrevas a pronunciar su nombre, Pedro.
34:20No después de lo que has hecho, dijo, su voz cortante como el hielo, pero es la verdad.
34:26Él te ha envenenado en mi contra, insistió Pedro, intentando hacerse la víctima.
34:30Irene, por favor, hermana, tienes que creerme.
34:35Yo nunca haría daño a José, era mi amigo.
34:39Basta, gritó Irene, no más mentiras, se acabó, Pedro, ya no caigo en tu juego.
34:46La mente de Irene retrocedió, no a la noche anterior, sino a una conversación de hacía años,
34:51un recuerdo borroso que ahora, con la verdad al descubierto, se volvía nítido y aterrador.
34:56Flashback. La escena se materializa en una taberna oscura y maloliente, años atrás.
35:05El aire está viciado por el humo del tabaco y el olor a vino barato.
35:10Un joven Pedro, con una mirada más dura y calculadora, se sienta frente a José, el marido de Irene.
35:18José está nervioso, juguetea con un vaso de vino.
35:21No puedes hacer esto, José, dice Pedro, su voz un siseo bajo y amenazante.
35:26Si hablas, me hundes, y no caeré solo, tengo que hacerlo, Pedro, lo que estás haciendo está mal.
35:37Estás engañando a gente inocente, estás robando, Irene no merece vivir con el dinero de la deshonra,
35:43replica José, aunque su voz tiembla.
35:48Pedro sonríe, una sonrisa desprovista de cualquier calidez.
35:51Ah, Irene. Siempre pensando en ella.
35:57¿Y crees que te lo agradecerá? ¿Crees que será feliz en la miseria, sabiendo que su marido metió a su hermano en la cárcel?
36:03José duda, Pedro ve la fisura y ataca.
36:09Te ofrezco una salida, una salida para todos.
36:12Dice, deslizando un sobre abultado por la mesa.
36:15Aquí hay suficiente dinero para que empieces una nueva vida.
36:20Lejos de aquí, en América, donde quieras.
36:25Desaparece, José, para siempre.
36:28Dile a Irene que la dejas, que no la quieres, lo que sea.
36:30Pero vete y no vuelvas jamás.
36:35¿Es eso? ¿O las consecuencias?
36:37La amenaza flota en el aire, implícita pero inequívoca.
36:43José mira el sobre, luego a Pedro.
36:45Ve en los ojos de su cuñado una frialdad que le hiela la sangre.
36:51Sabe que no está bromeando.
36:53El miedo se impone a la conciencia.
36:55Con mano temblorosa, agarra el sobre.
36:57Ella te odiará por esto.
37:01Susurra José.
37:02No, ella me odiará a mí por abandonarla.
37:04Y yo estaré allí para consolarla.
37:07Responde Pedro, con una lógica retorcida y cruel.
37:12Es lo mejor para todos.
37:13Ahora, lárgate.
37:15José se levanta y sale de la taberna sin mirar atrás.
37:18Un hombre roto que acaba de vender su vida y su honor.
37:23Pedro se queda solo.
37:24Apura su vino con una mueca de triunfo.
37:27Ha ganado.
37:28Ha eliminado el problema.
37:31Fin del flashback.
37:32El recuerdo se desvaneció.
37:34Pero la certeza permaneció.
37:36Irene miró a su hermano.
37:37Al hombre que le había robado a su marido y a su hija su padre.
37:41Y sintió una náusea profunda.
37:45Vete de aquí, Pedro.
37:47Ordenó, su voz desprovista de toda emoción.
37:50Vete antes de que llame a la guardia civil y les cuente todo.
37:53El pánico se apoderó de Pedro al ver la determinación en los ojos de su hermana.
37:59Sabía que esta vez no había manipulación que valiera.
38:04Había perdido.
38:05Sin decir una palabra más, retrocedió y huyó del laboratorio.
38:09Dejando a madre e hija solas con las ruinas de su familia.
38:12Cristina, que había presenciado la escena en un silencio sepulcral, finalmente se derrumbó
38:19en un sollozo desgarrador.
38:23Irene la abrazó, meciéndola mientras sus propias lágrimas caían, llorando por todo
38:28lo que habían perdido, por todas las mentiras, por un pasado que ya nunca podría ser reparado.
38:33El sol de la tarde empezaba a descender, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados.
38:42Fina caminaba por el sendero que llevaba a la casa de los montes, con el corazón rebosante
38:46de alegría.
38:49El aire olía a pino y a tierra húmeda, una fragancia que siempre asociaba con la libertad
38:54y la felicidad.
38:54En su cesta llevaba una pequeña merienda y una botella de vino.
39:01Imaginaba la cara de Marta al verla, la sonrisa que iluminaría su rostro.
39:07Iban a brindar por su futuro, por sus sueños compartidos.
39:11Mientras se acercaba, notó que la puerta de la pequeña casa de piedra estaba entreabierta.
39:16Le pareció extraño, quizás Marta había llegado antes y la estaba esperando dentro.
39:21Marta, llamó, asomándose al umbral.
39:26Ya estoy a cu, no pudo terminar la frase.
39:29La palabra se ahogó en su garganta, reemplazada por un grito helado de puro terror.
39:35De pie, en el centro de la penumbra de la habitación, no estaba Marta.
39:39Era Santiago.
39:42Su aspecto era espeluznante, más delgado, con la ropa sucia y rota, una barba de varios
39:47días y una mirada que era puro veneno.
39:51En sus ojos no había ni rastro del hombre que una vez fue.
39:55Solo una locura fría y una sed de venganza que lo consumía todo.
40:01Hola, Fina, dijo con una voz rasposa, una sonrisa cruel curvando sus labios.
40:07Qué agradable sorpresa.
40:10Aunque, en realidad, te estaba esperando.
40:13Fina retrocedió instintivamente, tropezando con sus propios pies.
40:17Su mente no podía procesar lo que veía.
40:21Santiago, aquí, se suponía que estaba en la cárcel.
40:26El pánico la paralizó.
40:27Sus piernas se negaban a obedecer la orden de su cerebro de correr.
40:30Qué, qué haces aquí, tartamudeó, su voz apenas un susurro.
40:38Oh, digamos que tenía asuntos pendientes que resolver, respondió él, dando un paso
40:43lento y deliberado hacia ella, como un depredador acorralando a su presa.
40:47Asuntos que os conciernen a ti, a tu amiguita Marta y a ese imbécil de Pelayo.
40:54He venido a cobrar una deuda.
40:57Con sangre, el miedo de Fina se convirtió en pánico absoluto.
41:01Se dio la vuelta y echó a correr, pero Santiago fue más rápido.
41:06La alcanzó en la puerta, la agarró brutalmente del brazo y la arrojó hacia el interior de la casa.
41:12Fina cayó al suelo, golpeándose la cabeza contra una de las patas de la mesa.
41:19El mundo le dio vueltas por un segundo.
41:22No, por favor, Santiago, no me hagas daño, suplicó, arrastrándose hacia atrás.
41:30Él se cernió sobre ella, su sombra cubriéndola por completo.
41:33Por un momento, Fina vio en su rostro la intención de algo terrible, de abusar de ella allí mismo.
41:39El pánico la ahogó, pero entonces, Santiago pareció cambiar de opinión, como si recordara que su tiempo era limitado.
41:50No, no, murmuró para sí mismo, no tengo tiempo para juegos, la zorra de Marta no tardará en llegar.
41:58Y para ella tengo preparada la verdadera fiesta.
42:01Sacó una cuerda gruesa de su bolsillo y, antes de que Fina pudiera reaccionar, la inmovilizó.
42:06Luchó con todas sus fuerzas, pataleó, gritó, pero él era mucho más fuerte.
42:13La arrastró hasta una silla, la sentó a la fuerza y la ató de pies y manos, apretando los nudos con una saña que le cortó la circulación.
42:23Luego, arrancó un trozo de tela de una cortina vieja y se lo amordazó en la boca, ahogando sus gritos de terror.
42:29Tranquila, preciosa. Le susurró al oído, su aliento fétido revolviéndole el estómago.
42:36El espectáculo está a punto de comenzar, y tú vas a tener un asiento en primera fila.
42:45La dejó allí, atada y amordazada, presa de un terror tan absoluto que sentía que el corazón se le iba a salir del pecho.
42:54Las lágrimas corrían por sus mejillas, mientras sus ojos, desorbitados de pánico,
42:59veían a Santiago revisar un cuchillo de caza que sacó de su bota.
43:02Se movía por la habitación con una calma espeluznante, preparando la escena para su macabra venganza.
43:13Fina rezó, rezó como nunca antes lo había hecho.
43:16Rezó para que Marta no llegara. Rezó para que alguien los encontrara.
43:22Pero sobre todo, rezó para que esa pesadilla terminara.
43:26Poco después, se oyeron unos pasos en el exterior.
43:28Unos pasos alegres, acompañados de un suave tarareo.
43:34Era Marta. Santiago sonrió, una mueca aterradora.
43:39Se escondió detrás de la puerta, con el cuchillo en la mano, listo para atacar.
43:45La puerta se abrió del todo.
43:48Marta entró, con una sonrisa radiante en el rostro.
43:51Fina, perdona el retraso, me he en contra.
43:56Su voz se cortó en seco.
43:58La sonrisa se congeló en su rostro, reemplazada por una expresión de incredulidad y horror absoluto.
44:05Sus ojos se abrieron como platos al contemplar la grotesca escena.
44:09Fina, atada a una silla, amordazada, con el rostro bañado en lágrimas y los ojos suplicantes.
44:15Por un instante, el mundo se detuvo.
44:19El tiempo se suspendió en el aire denso y polvoriento de la cabaña.
44:25Marta no podía comprender.
44:27No podía procesar la imagen que tenía delante.
44:30Y desde la sombra, detrás de la puerta, la figura de Santiago se preparaba para completar su venganza.
44:35El grito de Marta, cuando finalmente logró salir de su garganta, resonaría por todo el bosque, un alarido de puro terror que marcaba el comienzo del fin.
44:49Mientras el horror se desataba en la casa de los montes, en la entrada de la colonia se desarrollaba otro drama, más silencioso pero igualmente devastador.
44:57Irene, con su pequeña caja de cartón en las manos y la determinación de acero en la mirada, caminaba hacia la salida, dispuesta a dejar atrás para siempre aquel lugar de mentiras y dolor.
45:09Pero una voz la detuvo.
45:13Irene, era Damián.
45:14Había corrido desde la fábrica, con el rostro congestionado por el esfuerzo y la angustia.
45:21Se interpuso en su camino, bloqueándole el paso.
45:24Por favor, no te vayas, suplicó, su voz rota.
45:30Sé que he cometido errores.
45:32Sé que te he hecho un daño terrible al contarte la verdad de esta manera.
45:37Pero irte no es la solución.
45:38Irene lo miró sin expresión.
45:41Estaba agotada, vacía por dentro.
45:45Ya no tenía fuerzas ni para sentir rabia.
45:48Apártate de mi camino, Damián.
45:50No.
45:50No hasta que me escuches.
45:52Insistió él.
45:55Lo que hice, lo hice porque te quiero.
45:57No soportaba la idea de que siguieras viviendo engañada, al lado de un hombre como Pedro.
46:04Quería protegerte.
46:05¿Protegerme?
46:06Repitió Irene con una risa sin alegría.
46:08Has destruido lo poco que me quedaba.
46:11Has destrozado a mi hija.
46:13¿A eso lo llamas protección?
46:15Sé que ahora me odias.
46:17Y tienes todo el derecho del mundo.
46:20Pero te juro que podemos encontrar una manera de superar esto.
46:23Juntos, quédate, Irene.
46:27Por favor, quédate aquí, conmigo.
46:29Te prometo que dedicaré el resto de mi vida a hacerte feliz.
46:32A compensarte por todo este dolor.
46:34Damián extendió una mano, un gesto de súplica desesperada.
46:39En sus ojos, Irene vio un dolor y un arrepentimiento genuinos.
46:43Vio al hombre del que se había enamorado, un hombre complicado y lleno de defectos, pero que, a su extraña manera, la amaba.
46:53Dudó, por un instante, la idea de quedarse, de apoyarse en él, fue una tentación.
47:01Pero la herida era demasiado profunda, el caos demasiado grande.
47:04No puedo, Damián, dijo finalmente, su voz un susurro.
47:10No ahora, necesito irme, necesito pensar.
47:15Necesito, respirar lejos de todo esto.
47:18Sin esperar respuesta, lo rodeó y siguió su camino, alejándose de la colonia, de Damián, de su pasado.
47:27Damián se quedó allí, inmóvil, viendo cómo la mujer que amaba se convertía en una figura cada vez más pequeña en la distancia,
47:34llevándose con ella su última esperanza de redención y felicidad.
47:40La tarde caía, y sobre la colonia de la reina se cernía una oscuridad que era mucho más que la ausencia de luz.
47:48Era la oscuridad de los secretos revelados, de la venganza desatada y de los sueños rotos.
47:55Y lo peor, todos lo intuían, estaba todavía por llegar.
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