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00:00El jueves 21 de agosto a las 3 y 45 de la tarde, Sueños de Libertad regresa con un capítulo
00:11cargado de drama, secretos y traiciones imposibles de ocultar.
00:16La culpa por la muerte de Santiago sigue atormentando a Fina, pero lo peor llega cuando Pelayo la
00:22chantajea brutalmente. Si no abandona a Toledo y a Marta para siempre, la delatará ante la
00:28Guardia Civil mostrando la navaja del crimen. Mientras tanto, la crisis de salud en la fábrica
00:35desata una guerra interna entre Luz y Joaquín, que priorizan intereses opuestos. La seguridad de los
00:41trabajadores frente a las pérdidas económicas. María empieza a sospechar de Gabriel y descubre
00:47una misteriosa llamada que podría relacionarlo con alguien en París, aunque él aprovecha el caos
00:53para consolidar su influencia. En paralelo, Cristina recibe un sobre anónimo lleno de dinero que la
01:00deja sin aliento. Begoña sufre una nueva decepción con Andrés y se refugia en Gabriel, e Irene teme
01:06perder el contacto con su madre biológica mientras enfrenta el oscuro poder de Don Pedro. El sol del
01:12jueves 21 de agosto se alzaba sobre Toledo, perezoso y anaranjado, ajeno a las tormentas que se gestaban
01:19bajo los techos de la colonia de la reina. Su luz, que prometía un día de verano como cualquier otro,
01:26era una mentira. Para algunos, la noche anterior no había terminado. Simplemente se había transformado
01:33en una vigilia de pesadilla, un estado de alerta constante donde cada sombra era una amenaza y cada
01:38silencio, una acusación. En la opulenta mansión de la reina, el aroma a café recién hecho y a tostadas
01:46con mantequilla flotaba en el aire. Un perfume de normalidad y privilegio que contrastaba violentamente
01:52con la podredumbre que se extendía en el corazón de la familia y de su imperio. María y Gabriel estaban
01:59sentados a la mesa del desayuno, dos depredadores compartiendo un festín invisible. Sus rostros,
02:07iluminados por los primeros rayos de sol que se colaban por los ventanales, reflejaban una satisfacción
02:12mal disimulada. Es casi poético, ¿no crees?, dijo Gabriel, dando un sorbo a su café, sus ojos brillando
02:22con una inteligencia gélida. Que el corazón mismo de la empresa, la saponificación, sea lo que ahora
02:29la está envenenando. Mi tío Damián debe de estar subiéndose por las paredes. María sonrió, una sonrisa
02:37afilada como un estilete. Dejó su taza sobre el plato de porcelana con un delicado clic. La poesía
02:45no paga las facturas, Gabriel. Pero el caos, el caos sí que ofrece oportunidades. Esta crisis
02:53sanitaria es música para mis oídos. Cada operario que cae enfermo es un clavo más en el ataúd del
03:00prestigio de Damián. Y en el de Andrés, añadió Gabriel, limpiándose las comisuras de los labios
03:07con una servilleta de lino. No lo olvides, él es el director, la responsabilidad final recae sobre sus
03:15hombros. La gente empezará a murmurar, a dudar de su capacidad, justo lo que necesitábamos. Tus planes,
03:25concedió María, observándolo con una mezcla de admiración y recelo. Debo admitir que están
03:30funcionando con una precisión diabólica. Eres más astuto de lo que dejas ver. Gabriel se
03:38reclinó en su silla, una expresión de falsa modestia en su rostro. Solo creo en la justicia,
03:46querida María. Y la justicia, en este caso, es ver el legado de mi tío, construido sobre la mentira y
03:52el dolor de mi padre, desmoronarse ladrillo a ladrillo. Este problema en la fábrica es un
03:59regalo inesperado, una aceleración de lo inevitable. Y pienso exprimirlo hasta la última gota. Ten cuidado
04:07de no salpicarte. Le advirtió ella, su tono volviéndose más serio. La ambición desmedida
04:14puede quemar. Y a veces, me pregunto hasta dónde estás dispuesto a llegar. Una sombra fugaz cruzó el
04:21rostro de Gabriel, pero desapareció tan rápido como llegó, reemplazada por su habitual encanto.
04:29Hasta donde sea necesario. Pero no te preocupes por mí. Preocúpate por ellos, porque esto es solo
04:35el principio. El tintineo de la plata contra la porcelana era el único sonido que rompía el
04:41silencio. Un sonido frágil y civilizado que enmascaraba la brutalidad de sus intenciones.
04:46Para ellos, el día comenzaba con una victoria. A pocos kilómetros de allí, en la modesta casa
04:54de los Merino, el ambiente era radicalmente opuesto. No había aroma a café, sino un olor a preocupación
05:02y a falta de sueño. Luz y Joaquín estaban enfrentados en la pequeña sala de estar, con
05:07informes y papeles desparramados sobre la mesa como si fueran las secuelas de una batalla.
05:11La crisis de la saponificación no era para ellos una oportunidad, sino una soga que se
05:18apretaba alrededor de sus cuellos.
05:21No podemos parar la línea, Luz, ¿no lo entiendes? La voz de Joaquín era un susurro ronco, cargado
05:28de desesperación.
05:31Las pérdidas serían catastróficas, tenemos contratos que cumplir, plazos de entrega.
05:36Para alizarlo todo sería nuestro fin. Luz lo miró, sus ojos encendidos de una furia
05:43justa.
05:46Era la médica, la científica, la que veía más allá de los números y veía los
05:51rostros de los hombres y mujeres que trabajaban en la fábrica.
05:56¿Tu fin, o el fin de un trabajador que inhale esos vapores tóxicos?
06:00Replicó, su voz temblando de indignación.
06:05Joaquín, por el amor de Dios, estamos hablando de la salud de las personas, de vidas, ¿qué
06:10clase de monstruos seríamos si priorizamos el dinero por encima de eso? La seguridad de
06:15los operarios no es negociable.
06:19No lo es. No soy un monstruo, gritó él, golpeando la mesa con el puño, haciendo que
06:25los papeles volaran. Soy un hombre que intenta mantener a flote a su familia, un hombre que
06:31ve cómo todo por lo que ha luchado se va por el desagüe. Yo también me preocupo por
06:36esa gente, trabajo con ellos cada día. Pero hay que ser realistas. Podemos aumentar las
06:43medidas de protección, repartir más mascarillas, ventilar mejor.
06:47Eso son parches, Joaquín. Remiendos para una herida mortal. Luz se acercó a él, su rostro a
06:55centímetros del suyo. El problema es el proceso. Hay algo que está mal en la fórmula o en las
07:01materias primas. Hasta que no sepamos qué es, cada minuto que esa sección sigue en funcionamiento
07:09es una ruleta rusa. Y tú quieres obligar a la gente a jugar. La mirada de Joaquín se desmoronó.
07:17El peso del mundo parecía haberse posado sobre sus hombros. Luz, yo, yo no sé qué hacer. Estoy
07:25atrapado. Si paro, Damián me culpará. Si no paro y alguien resulta gravemente herido.
07:32También me culpará. No tengo salida. Luz suavizó su expresión, el amor y la compasión reemplazando
07:38a la ira. Tomó el rostro de su marido entre sus manos. Si la tienes, hacer lo correcto. Siempre
07:46es una salida. Juntos, encontraremos la manera. Pero no a costa de la salud de inocentes.
07:53Prometemelo, Joaquín. Él cerró los ojos, derrotado. El silencio de su casa no era de
08:00paz, sino de angustia. El silencio de una decisión imposible que amenazaba con desgarrarlos.
08:07Pero en ninguna parte el silencio era tan denso, tan cargado de terror, como en la habitación
08:12de Marta de la Reina. Allí, la luz del sol no parecía entrar. Era un espacio suspendido
08:19en el tiempo, en las últimas horas de una noche que se negaba a morir.
08:25Fina estaba sentada en el borde de la cama, inmóvil, con la mirada perdida en un punto
08:30invisible de la pared. Su cuerpo estaba allí, pero su mente estaba atrapada en un bucle
08:36infernal. El forcejeo, el brillo metálico de la navaja en la mano de Santiago, el grito
08:42ahogado, el peso de su cuerpo al caer, la sangre. La sangre que parecía mancharlo todo.
08:49Marta estaba a su lado, rodeándola con un brazo, pero sentía que abrazaba a una estatua
08:54de hielo.
08:57La mujer que amaba, la fina vibrante y llena de vida, había sido reemplazada por una
09:02cáscara vacía, consumida por una culpa que la devoraba desde dentro.
09:08No fue tu culpa, Fina. Mi amor, escúchame. No fue tu culpa. Susurraba Marta, más para
09:15convencerse a sí misma que a ella.
09:19Él iba a matarme. Te estaba defendiendo. Nos estabas defendiendo a las dos. Fue en defensa
09:24propia.
09:26Fina negó lentamente con la cabeza, sin apartar la vista de la pared.
09:30Yo lo maté, Marta.
09:34Su voz era un hilo apenas audible, quebradizo como el cristal. Le quité la vida.
09:41Sentí cómo, cómo se iba, su mano, su mano apretó la mía al final. Y yo, yo no hice
09:47nada.
09:49Lo dejé morir, soy una asesina. No, no digas eso. Marta la sacudió suavemente, tratando
09:55de traerla de vuelta. Eres una superviviente, tú me salvaste, si no hubieras estado allí.
10:02La puerta se abrió y Pelayo entró. Su presencia llenó la habitación de una energía diferente.
10:09Práctica, fría, anclada a la terrible realidad que debían afrontar.
10:16Observó la escena, a su esposa consolando a su amante, y su rostro permaneció impasible,
10:21como el de un político evaluando una crisis. Tenéis que levantaros. Dijo, su tono bajo
10:29pero firme, sin espacio para la discusión. Tenéis que vestiros, tenéis que bajar y
10:36actuar como si nada hubiera pasado. Marta lo miró con incredulidad.
10:42Actuar, Pelayo, ¿no la ves? Está rota. Y precisamente por eso debéis actuar. Insistió
10:48él, acercándose. El mundo no se ha detenido. La gente hará preguntas. Si os escondéis,
10:56si mostráis vuestro dolor, levantaréis sospechas. Santiago ha desaparecido. La guardia civil lo
11:04está buscando. ¿Qué creéis que pensarán si os ven así, encerradas, aterradas? Pensarán
11:09que sabéis algo. Y de ahí a que descubran la verdad hay un paso muy corto. Fina se estremeció
11:16violentamente, como si las palabras de Pelayo fueran golpes físicos. Se abrazó a sí misma,
11:24temblando. Pelayo se agachó frente a ella, forzándola a mirarlo. Sus ojos eran serios,
11:31insondables. Fina, escúchame con atención. Lo que pasó anoche fue una tragedia, pero ahora se trata de
11:38sobrevivir. Vuestra supervivencia depende de la normalidad. Tienes que ir a la tienda. Tienes que
11:45sonreír a las clientas. Tienes que hablar del tiempo. Tienes que fingir que tu mayor preocupación
11:51es si un lazo combina con un vestido. Tu vida y la de Marta dependen de tu capacidad para mentir.
11:59¿Lo has entendido? El terror en los ojos de Fina era tan profundo, tan absoluto, que por un instante
12:05pareció que iba a desintegrarse. Pero entonces miró a Marta, a la mujer por la que había matado y por la
12:13que moriría, y un atisbo de determinación parpadeó en su mirada. Asintió, un movimiento casi
12:21imperceptible. Bien, dijo Pelayo, levantándose. Ahora, preparaos. El espectáculo debe continuar.
12:30Salió de la habitación, dejando tras de sí un frío glacial.
12:33Marta abrazó a Fina con más fuerza, pero ambas sabían que el consejo de Pelayo, por cruel que
12:41pareciera, era su única ancla a la salvación. Tenían que convertirse en actrices en el escenario
12:48de sus propias vidas, interpretando un papel de normalidad mientras el infierno ardía bajo sus pies.
12:54El día avanza. Ecos de violencia y susurros de traición. El engranaje de la vida en la
13:01colonia, aunque oxidado por la tensión, comenzó a moverse. La gente acudía a sus puestos de trabajo,
13:09los niños a la escuela, y las conversaciones giraban en torno a los dos grandes temas del
13:14día. La misteriosa enfermedad que afectaba a los trabajadores de la fábrica y la inquietante
13:19desaparición de Santiago. En la tienda de perfumes, el ambiente era un hervidero de rumores. Carmen,
13:27con su habitual perspicacia, notó inmediatamente que algo no iba bien.
13:33Tasio, su marido, que trabajaba en la fábrica, estaba evasivo y nervioso.
13:38Algo gordo está pasando, ¿verdad, Tasio? Le preguntó Carmen en un momento en que se
13:43quedaron a solas junto al mostrador. La gente murmura, dicen que varios han caído enfermos
13:50en la sección de saponificación. ¿Es grave? Tasio desvió la mirada, recolocando unas cajas
13:58que no necesitaban ser recolocadas. No es nada, mujer, un par de mareos por el calor,
14:05ya sabes cómo es. Don Joaquín lo tiene todo bajo control. No me mientas, insistió Carmen,
14:13su voz bajando a un susurro preocupado. Te conozco. Cuando mientes, no me miras a los ojos. Dime la
14:22verdad, ¿estáis en peligro? Que no es nada, te digo, replicó él, con una brusquedad que no era habitual
14:28en él. Deja de preocuparte tanto y atiende a las clientas. Pero la mentira no podía contener la
14:36verdad por mucho tiempo. El pánico era una semilla que, una vez plantada, crecía con una velocidad
14:43asombrosa. Y esa semilla ya había germinado en la colonia. Para Fina, cada segundo en la tienda era
14:51una tortura. El tintineo de la campanilla de la puerta, las risas de las clientas, el aroma dulce
14:59de los perfumes. Todo le parecía una agresión a sus sentidos. Se sentía como un fantasma, una
15:07impostora. Sus compañeras, al ver su palidez y sus ojos desorbitados, la acribillaron a preguntas.
15:14Fina, ¿qué cara traes? ¿No has dormido? Dicen que Santiago se ha fugado. ¡Qué miedo! ¿No estarás
15:22asustada? Cada pregunta era una apuñalada. Ella sonreía, una mueca grotesca que no llegaba a sus
15:29ojos, y respondía con monosílabos. Pero en su cabeza, el ruido era ensordecedor. La voz de Santiago,
15:37sus amenazas, el sonido de la navaja al abrirse, su propio grito. Se repetía una y otra,
15:44vez, una sinfonía de horror que la estaba volviendo loca. Se aferraba al mostrador para no
15:49caerse, sus nudillos blancos por la presión, rezando para que el día terminara, para poder
15:55volver a la oscuridad y el silencio, aunque sabía que ni allí encontraría paz. La culpa era una
16:02compañera inseparable, un espectro que le susurraba al oído que era una asesina. Mientras tanto, en un
16:10rincón más discreto de la colonia, Irene se encontraba con Cristina. La preocupación por
16:17el destino de José, el conserje, ensombrecía sus rostros. Las amenazas de don Pedro no habían
16:23sido en vano. Nadie había visto a José desde entonces.
16:26Estoy segura de que ese hombre le ha hecho algo. Dijo Cristina, su voz temblando de rabia e impotencia.
16:37Don Pedro es un monstruo, no podemos dejar que se salga con la suya. Irene, aunque compartía su
16:43temor, intentaba mantener la calma. No sacaremos nada en claro acusándolo sin pruebas, solo se pondrá
16:51a la defensiva. Tenemos que seguir intentando contactar con José. Quizás solo se ha escondido
16:57por miedo. Pero había otra angustia en el corazón de Cristina. Ahora que había decidido marcharse de
17:03la colonia para empezar una nueva vida, el miedo a perder el vínculo recién encontrado con su madre
17:08biológica la atenazaba. Y ahora que me voy, comenzó, su voz quebrándose. ¿Qué pasará con nosotras?
17:17Pues, apenas te he encontrado y ya tengo que dejarte. Tengo miedo de qué. De que te olvides
17:23de mí. Irene la tomó de las manos, su mirada llena de una ternura infinita.
17:30Escúchame bien, Cristina. Eres mi hija. He esperado toda mi vida para encontrarte.
17:37¿De verdad crees que voy a dejar que te alejes de mí ahora? Irte de la colonia es lo mejor para ti,
17:42para que puedas ser libre y feliz. Pero yo no voy a desaparecer. Te escribiré cada semana. Vendré
17:50a visitarte en cuanto pueda. Nada ni nadie va a volver a separarnos. Te lo prometo. Las lágrimas
17:57brotaron de los ojos de Cristina, pero esta vez eran lágrimas de alivio. El abrazo de su madre fue
18:04un refugio, un ancla en medio del mar de incertidumbre que era su vida. Sabían que tenían que descubrir la
18:12verdad sobre José, pero por un instante, se permitieron encontrar consuelo la una en la
18:17otra. El mediodía trajo consigo nuevas y sorprendentes revelaciones. En el laboratorio,
18:24mientras intentaba concentrarse en su trabajo, Cristina recibió la visita de un mensajero.
18:30Le entregó un sobre grueso, de color manila, sin remitente. Con el ceño fruncido, lo abrió.
18:37Dentro, una pila de billetes. Los contó con manos temblorosas. Era una suma considerable.
18:45Más dinero del que había visto junto en mucho tiempo.
18:50El desconcierto se apoderó de ella. ¿De dónde había salido? ¿Quién se lo enviaba? ¿Era
18:55una trampa? ¿Un error? Su mente se disparó en mil direcciones. Pensó en don Pedro, en los
19:01de la reina. ¿Era un intento de soborno para que se mantuviera callada sobre algo? ¿O quizás
19:07un gesto de caridad anónimo? La ausencia de una nota lo hacía todo más siniestro.
19:13Justo en ese momento, Luis entró en el laboratorio. Al ver la expresión de Cristina y el dinero
19:18esparcido sobre la mesa, se acercó preocupado.
19:23Cristina, ¿qué ocurre? ¿De dónde ha salido todo eso? No lo sé, Luis. Acaba de llegar.
19:29Sin nota, sin remitente, le explicó la situación, su voz teñida de ansiedad. No tiene ningún sentido.
19:39Luis, siempre un pilar de sensatez y apoyo, la escuchó con atención. Tranquila, no saquemos
19:45conclusiones precipitadas. Pudo ser un error del mensajero. O quizás, quizás alguien que sabe por
19:52lo que estás pasando y quiere ayudarte a empezar de nuevo. Alguien que prefiere mantenerse en el
19:58anonimato. ¿Quién haría algo así? Preguntó ella, escéptica. Hay más gente buena en el mundo de la
20:06que crees. Respondió él con una sonrisa amable. Sea como sea, no dejes que esto te perturbe. Guárdalo
20:14en un lugar seguro y esperemos. Quizás la persona que lo envió se manifieste. Y si no,
20:21considéralo un golpe de suerte. Te vendrá bien para tu nueva vida. Las palabras de Luis,
20:28aunque no resolvían el misterio, lograron calmarla. Su presencia era un bálsamo,
20:35un recordatorio de que no estaba sola en medio de la tempestad. Pero la calma era un bien escaso ese
20:42día. En las oficinas de la dirección, la tormenta perfecta estaba a punto de desatarse.
20:49Don Pedro, sintiéndose acorralado por las sospechas sobre la desaparición de José y deseoso
20:54de desviar la atención, decidió jugar su carta más sucia. Convocó a Digna y a los hermanos Merino,
21:02Joaquín y Gema, a una reunión con Damián de la Reina. La revelación fue una bomba. Don Pedro,
21:10con una satisfacción malévola, expuso que la reciente revisión de riesgos laborales,
21:16que supuestamente había dado el visto bueno a las instalaciones, había sido una farsa.
21:23Damián, para ganar tiempo y espiar a sus trabajadores, no había contratado a un experto
21:28en seguridad, sino a un detective privado llamado Ángel Ruiz. La sala se quedó en silencio,
21:35un silencio cargado de incredulidad y furia. Joaquín sintió que la sangre le hervía en las
21:41venas. Toda su angustia, toda su impotencia ante la crisis de saponificación, encontró de repente un
21:48culpable. Así que todo esto, los enfermos, el riesgo, es por su culpa, rugió Joaquín, señalando
21:57a Damián. Usted pospuso una revisión real, una revisión que podría haber evitado esto,
22:04para jugar a los espías. Ha puesto en peligro a sus propios trabajadores por sus malditas paranoias.
22:11Damián, pálido y superado por los acontecimientos, intentó defenderse,
22:16pero las palabras de Joaquín eran irrefutables. La traición era demasiado evidente. Fuera de sí,
22:23Joaquín salió de la oficina de Damián y se dirigió como una exhalación al despacho de Andrés.
22:30Abrió la puerta sin llamar. Andrés estaba revisando unos planos. Begoña, que había pasado a ver a su
22:36cuñado, estaba sentada en una de las sillas frente al escritorio.
22:42Tú lo sabías, bramó Joaquín, su rostro congestionado por la rabia. Apuntó con un dedo
22:47tembloroso a Andrés. Tú sabías que ese tal Ángel Ruiz no era un experto en seguridad. Sabías que
22:55era un detective infiltrado y no dijiste nada. Andrés se levantó de un salto, sorprendido por
23:02la vehemencia de Joaquín. Joaquín, calme it. Déjame que te explique. No hay nada que explicar.
23:09Lo interrumpió. Eres cómplice de esta negligencia. Deberías haberlo detenido, pero no. Preferiste
23:16callar, seguirle el juego a tu padre. ¿Cuánta gente tiene que enfermar para que vuestras conciencias
23:22reaccionen? Begoña escuchaba la discusión con el corazón en un puño. Cada palabra de Joaquín era
23:29un martillazo contra la imagen que tenía de Andrés. Se levantó, sus ojos fijos en él, buscando una
23:36negativa, una justificación, algo que desmintiera aquella horrible acusación.
23:43Andrés, su voz fue un susurro. ¿Es, es eso cierto? Tú lo sabías. Andrés la miró, y en su incapacidad
23:50para responder de inmediato, Begoña encontró la confirmación. Vio la culpa en sus ojos, la misma
23:58mirada esquiva que tantas veces había visto en Jesús. Begoña, yo, pensaba que podía controlarlo.
24:06Mi padre me aseguró que la revisión real se haría inmediatamente después. Pero ella ya no lo
24:13escuchaba. El mundo se le vino abajo. El hombre del que se había enamorado. El hombre que representaba
24:18la bondad y la honestidad frente a la oscuridad de su hermano. El hombre que le había devuelto la
24:23esperanza. Era una mentira. Había sido capaz de anteponer los oscuros secretos de su familia a la
24:30seguridad de personas inocentes. En ese instante, la confianza que había depositado en él se hizo
24:37añicos, se convirtió en polvo. Eres igual que él. Dijo Begoña, su voz rota por el dolor y la
24:46decepción. Cada sílaba era un veredicto. Eres igual que Jesús. Sin decir una palabra más, se dio la vuelta
24:55y salió del despacho, dejando a Andrés petrificado, con la acusación de Joaquín resonando en sus oídos
25:01y la mirada destrozada de Begoña grabada a fuego en su alma. La brecha entre ellos, que había comenzado
25:08a cerrarse, se había convertido en un abismo insondable. La tarde cae. Alianzas quebradas y
25:16nuevos refugios, Begoña caminó sin rumbo, con las lágrimas tegándola. Se sentía estúpida, ingenua.
25:25Había vuelto a caer en la misma trampa, seducida por la fachada de un de la reina.
25:32Acabó en el dispensario, su refugio, el único lugar donde sentía que podía ser ella misma.
25:40Se sentó en su despacho, la cabeza entre las manos, dejando que los sollozos la sacudieran.
25:45Fue allí donde la encontró Gabriel. Había ido con la excusa de buscar una aspirina,
25:52pero su verdadero objetivo era seguir tejiendo su red. Al ver a Begoña en ese estado,
25:58supo que el destino le había puesto una oportunidad de oro en bandeja.
26:04Begoña, ¿qué ha pasado?, preguntó, su voz cargada de una preocupación perfectamente fingida.
26:10Se arrodilló a su lado, ofreciéndole un pañuelo. Al principio, ella no quiso hablar.
26:19Pero la amabilidad de Gabriel, su presencia tranquila y sin juicios, fue desmoronando sus defensas.
26:27Necesitaba desahogarse, necesitaba que alguien la escuchara. Y le contó todo,
26:32la mentira de Andrés, la farsa del detective, su terrible decepción.
26:38Gabriel la escuchó en silencio, asintiendo de vez en cuando, su rostro reflejando una profunda empatía.
26:46Cuando Begoña terminó, agotada y vacía, él no intentó defender a Andrés. Hizo algo mucho más inteligente.
26:53Validó sus sentimientos. Tienes toda la razón del mundo para sentirte así. Dijo con suavidad.
27:03Lo que te ha hecho, lo que te han hecho, es imperdonable. Han jugado con tu confianza y,
27:08lo que es peor, con la vida de la gente.
27:13Es la arrogancia típica de los de la reina. Creen que están por encima del bien y del mal.
27:17Sus palabras eran música para los oídos heridos de Begoña. Se sentía comprendida, apoyada.
27:26Pensé que él era diferente, Gabriel. Soy o zoo. De verdad que lo pensé. Y quizás lo sea,
27:33en el fondo. Concedió él, con una magnanimidad calculada. Pero la familia tira mucho. Y la sangre
27:40de los de la reina, a veces, está envenenada. Lo sé bien. Se quedaron en silencio un momento.
27:47Gabriel le puso una mano en el hombro. Un gesto de consuelo que se sintió cálido y seguro.
27:55No estás sola en esto, Begoña. Le dijo, mirándola a los ojos. Después de todo lo que ha pasado,
28:02me he dado cuenta de que en esta casa, en esta familia, hay muy pocas personas en las que se
28:07puede confiar de verdad. Y para mí, tú eres una de ellas. Y quiero que sepas que yo también estoy
28:14aquí para ti. Siempre, Begoña levantó la vista. En ese momento, en medio de su dolor y su desilusión,
28:23Gabriel le pareció un faro en la oscuridad. Un hombre íntegro, valiente, que no temía enfrentarse
28:30a su propia familia por lo que era justo. El hombre perfecto. Gracias, Gabriel. Susurró,
28:38secándose las lágrimas. Eres de las pocas personas en las que siento que puedo confiar.
28:45Él sonrió, una sonrisa genuina en apariencia, pero que ocultaba el triunfo de un plan que
28:50marchaba a la perfección. La había consolado, sí, pero sobre todo, había clavado una cuña aún más
28:59profunda entre ella y Andrés. La relación entre la enfermera y el abogado, cimentada sobre las ruinas
29:07de la confianza de Begoña, se fortalecía a cada minuto. Mientras Gabriel se ganaba el corazón de
29:14Begoña, su socia, María, comenzaba a sentir los primeros pinchazos de la duda. Desde el salón de la
29:22mansión, escuchó por casualidad una conversación telefónica de Gabriel. Él hablaba en voz baja,
29:29casi en susurros, y en francés. María, que había pasado un tiempo en París, pudo entender algunas
29:36frases sueltas. Punto güey, tout sepa se come pre con acento agudo uv. Sí, todo va según lo previsto,
29:46decía Gabriel. Vientot, mon amour, la patience estune vertu. París nous attendra. Pronto, mi amor.
29:56La paciencia es una virtud. París nos esperará. María se quedó helada. Mi amor, ¿a quién llamaba
30:03mi amor en París? ¿Acaso tenía alguien esperándolo allí? La revelación la golpeó con fuerza. Siempre
30:10había asumido que su alianza con Gabriel era puramente profesional, una unión de ambiciones.
30:16Pero, ¿y si para él todo esto era solo un medio para conseguir algo más? ¿Un futuro
30:22lejos de allí, con otra persona? Una sensación de frío le recorrió la espalda. Empezó a preguntarse
30:30si Gabriel no tendría algo que ver directamente con el problema de la fábrica. Cuando él colgó
30:36el teléfono, ella lo confrontó, intentando parecer casual. ¿Algún problema con nuestros contactos
30:42en Francia? Gabriel se giró, sin perder la compostura. No, en absoluto, solo unos asuntos
30:50personales. Nada importante. Parecías muy animado. Y hablabas de planes. Hablaba de nuestros
30:58planes. Mintió él con una facilidad pasmosa. ¿De cómo, una vez que todo esto termine, podremos
31:06celebrar nuestra victoria? Quizás con un viaje a París. Pero su negativa no convenció
31:12a María. La semilla de la sospecha había sido plantada. Se dio cuenta de que el hombre
31:19con el que se había aliado era un enigma. Un jugador mucho más complejo y reservado
31:24de lo que había imaginado. Y por primera vez, al pensar en hasta dónde sería capaz de llegar
31:30Gabriel para conseguir sus fines, no sintió admiración.
31:36Sintió miedo. El crepúsculo de la razón. La decisión de un chantajista. A medida que
31:42el sol descendía, tiñendo el cielo de tonos sangrientos, el peso del día parecía concentrarse
31:47en una sola persona. Pelayo. Había pasado la jornada observando, calculando, midiendo
31:54las consecuencias de la noche anterior. Había visto la fragilidad de Fina, la devoción
32:02inquebrantable de Marta hacia ella, y había comprendido una verdad brutal. Mientras Fina
32:07permaneciera en Toledo, su matrimonio con Marta sería una farsa, una cáscara vacía.
32:12Fina era un recordatorio constante de lo que nunca podría tener. El corazón completo
32:19de su esposa.
32:22En la soledad de su despacho, las palabras de doña Clara, la abuela de Marta, resonaron
32:27en su mente. El día de su boda, la anciana le había advertido. Cuídala, Pelayo. Su corazón
32:35es frágil, pero también es ferozmente leal a quien ama.
32:38Él había pensado que se refería a él. Qué ingenuo había sido. El corazón de Marta
32:46pertenecía a Fina, y la lealtad que había presenciado en las últimas 24 horas superaba
32:51cualquier cosa que él pudiera inspirar. Se sirvió un coñac, el líquido ambarino
32:57arremolinándose en la copa. Había dos caminos ante él. Podía aceptar la situación, vivir
33:05en un matrimonio de tres. Una mentira cortés donde él sería siempre el tercero en discordia.
33:12O podía actuar. Podía eliminar el problema. Pero no podía eliminar a Fina físicamente.
33:19Eso sería un desastre. Un crimen que no podría ocultar. Sin embargo, podía hacerla desaparecer.
33:27Podía arrancarla de la vida de Marta para siempre. La idea, una vez concebida, echó raíces
33:33en su mente con una lógica fría y despiadada. Era lo mejor para todos. Para Marta, que se
33:40vería liberada de una relación imposible y peligrosa, y podría centrarse en su matrimonio,
33:45en él. Para él, que por fin tendría a su esposa para sí solo. E incluso para Fina,
33:52le ofrecería una salida. Una nueva vida lejos de la culpa y el miedo.
33:56¿Sería un acto de misericordia? Se rió para sus adentros, un sonido seco y sin alegría.
34:06No, no era misericordia. Era supervivencia política y personal. Era un acto de egoísmo
34:12puro y duro. Pero era necesario. El plan se formó en su cabeza con una claridad aterradora. Tenía los
34:20medios, los contactos. Y, sobre todo, tenía el arma. El arma definitiva para doblegar la voluntad
34:28de Fina. Tomó una decisión. El pelayo político, el hombre que negociaba y persuadía, dio paso a algo
34:36más oscuro, más primitivo. Se levantó, terminó su coñac de un trago y salió del despacho. La noche
34:45había caído. Era el momento de actuar. La noche del chantaje. Un alma a la venta. Fina estaba en su
34:53pequeña habitación en la colonia. Había logrado sobrevivir al día, pero el esfuerzo la había
34:59dejado exhausta, como si hubiera corrido una maratón sin fin. Estaba sentada en su cama, en la
35:07penumbra, incapaz de encender la luz. La oscuridad era un consuelo, un velo que la ocultaba del mundo y
35:13de sí misma. Pero no podía ocultarla de sus recuerdos. La cara de Santiago, sus ojos vidriosos
35:21mirándola desde el suelo del bosque. Unos golpes suaves en la puerta la hicieron dar un respingo.
35:28Su corazón se disparó. ¿Quién es? Preguntó. Su voz apenas un susurro. Soy yo, Pelayo. ¿Puedo pasar?
35:37Fina dudó. La presencia de Pelayo la inquietaba. Era su cómplice, su salvador en cierto modo,
35:45pero había una frialdad en él que la asustaba. Pasa. La puerta se abrió y la silueta de Pelayo
35:52se recortó en el umbral. Entró y cerró la puerta tras de sí, sumiendo la habitación de nuevo en la
35:57penumbra. El espacio pareció encogerse con su presencia. No deberías estar a oscuras, Fina.
36:07La oscuridad alimenta los malos pensamientos. Dijo él, su voz era suave, casi paternal.
36:15Ya es tarde para eso. Respondió ella, sin moverse. Pelayo se acercó y se sentó en la única silla de la
36:21habitación, frente a ella. Por un largo momento, no dijo nada, simplemente la observó. Fina sintió su
36:30mirada como un peso físico. Te he estado observando todo el día. Comenzó Pelayo. En la tienda, en la
36:39calle. Estás al límite. No vas a poder soportar esta presión mucho más tiempo. Te derrumbarás,
36:46y cuando lo hagas, nos arrastrarás a todos contigo. Fina se abrazó las rodillas. Lo estoy
36:53intentando. Por Marta, lo sé. Y es precisamente por Marta por lo que estoy aquí. Dijo él, inclinándose
37:00hacia adelante. Fina, tienes que irte de Toledo. La propuesta la dejó sin aliento. ¿Irme? ¿A dónde? ¿Por
37:09qué? Porque es la única solución. Mientras sigas aquí, eres un peligro andante. Para ti,
37:16para Marta, para mí. Cada vez que alguien te mira, cada vez que un guardia civil pasa por la calle,
37:24revives lo que pasó. Y un día, tu rostro te delatará. Además, Santiago sigue oficialmente
37:32desaparecido. La investigación continuará. Te interrogarán. ¿Crees que podrás soportar un
37:39interrogatorio sin desmoronarte? El pánico se apoderó de Fina. Pelayo estaba dando voz a sus
37:46peores miedos. Pero, no puedo dejar a Marta. Ella es, ella es mi vida. Y tú eres la suya. Dijo Pelayo.
37:55Y por primera vez, Fina detectó un filo de acero en su voz. Y por eso, la estás poniendo en un
38:03peligro terrible. Si tú caes, ella cae contigo. ¿Es eso lo que quieres? Verla en la cárcel por
38:10encubrirte. Las lágrimas rodaron por las mejillas de Fina. No, claro que no. Pelayo suavizó su tono
38:19de nuevo. Volviendo a la estrategia de la persuasión. Escucha, no te estoy pidiendo que
38:26saltes a un vacío. Tengo un plan. Tengo contactos en Buenos Aires, en Argentina. Es una ciudad enorme,
38:34vibrante. Nadie te conoce allí. Podrías empezar de cero. Sé que te gusta la fotografía. Podría
38:41conseguirte un trabajo en el estudio de un amigo. Una nueva vida, Fina. Lejos de todo esto.
38:47Lejos de la culpa. Sería un nuevo comienzo. Una oportunidad para protegerte y, sobre todo,
38:55para protegerla a ella. La oferta era tentadora. La idea de escapar, de dejar atrás el horror,
39:03de respirar de nuevo sin sentir el peso de un muerto sobre sus hombros. Era como si le ofrecieran
39:09un sorbo de agua en medio del desierto. Pero el precio era demasiado alto. El precio era a Marta.
39:16Fina. Levantó la cabeza y, a través de las lágrimas, su mirada se encontró con la de Pelayo.
39:24Y en ella, él vio la respuesta antes de que ella la pronunciara. No, dijo Fina, su voz temblorosa
39:30pero firme. Te lo agradezco, Pelayo. De verdad, pero no puedo. No puedo vivir sin ella. Prefiero
39:39enfrentarme a lo que sea, a la cárcel, a la horca. Pero a su lado, no la abandonaré. El rostro de
39:47Pelayo se endureció. La máscara de amabilidad se desvaneció, revelando al hombre calculador y
39:52despiadado que se escondía debajo. Había intentado la vía fácil. Ahora, tendría que usarla difícil.
40:00Entiendo tu lealtad. Es, admirable, pero también es estúpida. Dijo, su voz ahora gélida. Veo que no
40:09has comprendido la situación. Esto no era una sugerencia. Fina, lentamente, metió la mano en
40:16el bolsillo interior de su chaqueta. Fina observó el movimiento, su corazón latiendo con fuerza contra
40:24sus costillas. Lo que sacó hizo que la sangre se le helara en las venas. Era la navaja. La navaja con
40:32la que había matado a Santiago. Pelayo la abrió con un movimiento experto, el clic metálico resonando
40:38en la habitación silenciosa como un disparo. La hoja brilló débilmente a la luz de la luna que se
40:44filtraba por la ventana. Fina pudo ver una mancha oscura cerca de la empuñadura, una mancha que sabía
40:50que era la sangre seca de Santiago. ¿La reconoces? Preguntó Pelayo. Su voz un susurro mortal. La recogí
40:59del bosque anoche. ¿Después de qué? Nos encargáramos del cuerpo. La he guardado en un lugar seguro. He
41:07limpiado tus huellas, por supuesto. Ahora solo tiene las mías. Y las de Santiago, imagino. Fina no podía
41:16apartar la vista del arma. Se sentía hipnotizada, paralizada por el terror. No, no entiendo. Oh,
41:24creo que sí lo entiendes. Continuó él, levantándose y acercándose a ella. Se agachó, sosteniendo la
41:33navaja frente a su rostro. Tienes dos opciones. La primera es la que te he ofrecido. Un billete para
41:39Buenos Aires. Una nueva vida y el silencio eterno sobre lo que ocurrió en ese bosque. Desapareces
41:46de nuestras vidas para siempre. Y la segunda, logró articular Fina, su cuerpo temblando incontrolablemente.
41:54Pelayo acercó la navaja un poco más. La punta fría casi rozaba su mejilla. La segunda opción es que me
42:00entregues esta navaja a mí. Pero no a mí, Pelayo, su amigo. Sino a mí, el futuro alcalde. Y yo, como
42:10ciudadano ejemplar, se la entregaré a la Guardia Civil. Les contaré una historia muy convincente. Les
42:18diré que, carcomido por la culpa, no podía seguir callando. Les diré que encontré esto en tus
42:24pertenencias. Y les contaré cómo, en un ataque de celos, apuñalaste a Santiago hasta la muerte.
42:32Marta intentará defenderte, por supuesto. Dirá que fue en defensa propia. Pero, ¿a quién creerán? A la
42:39esposa de un hombre respetado, probablemente intentando encubrir a su amiga, o al testimonio
42:46de un político intachable, respaldado por la prueba del asesinato. El aliento se le atascó en la garganta.
42:54La crueldad del chantaje era absoluta, diabólica. La estaba atrapando con su propio crimen, usando su
43:02culpa como un arma contra ella. Tú, no te atreverías, susurró, pero la certeza en los ojos de Pelayo le
43:11dijo que sí se atrevería. Sin dudarlo. Pruébame. La retó él, su voz apenas audible. Te quiero, Fina,
43:20a mi manera. Y aprecio lo que hiciste por Marta. Pero amo a mi esposa más que a nada. Y te has
43:28convertido en un obstáculo. Un obstáculo que pienso eliminar, de una forma u otra. O te marchas
43:35de Toledo para siempre, o te juro por lo más sagrado que pasarás el resto de tu vida pudriéndote
43:40en una celda. Cerró la navaja y la dejó sobre la mesita de noche, junto a la cama de Fina. El
43:48objeto parecía irradiar una maldad propia. Piénsalo bien, mañana por la mañana quiero
43:54tu respuesta. Buenos Aires, o la Guardia Civil. La elección es tuya. Se dio la vuelta y salió
44:03de la habitación, cerrando la puerta tras de sí, dejando a Fina sola en la oscuridad.
44:10Sola con la navaja, sola con el eco de sus palabras, sola con una decisión imposible
44:15que destrozaría su alma de cualquier manera. Abandonar a la mujer que amaba y salvarse, o
44:22quedarse y condenarse, arrastrando a Marta con ella. El sol del jueves 21 de agosto había
44:29prometido un día normal. Pero terminaba con un alma a la venta, un amor en la balanza
44:34y el frío acero de una navaja dictando el futuro. Para Fina, los sueños de libertad
44:41se habían convertido en la más cruel de las pesadillas. Y la noche, apenas acababa de
44:48decir, no, ya no, ya no.
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