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00:00Begoña e Gabriel passam sua primeira noite juntos no capítulo de mañana miércoles 13 de agosto de Sueños de Libertad.
00:09O aire de Toledo, naquela noite do miércoles 13 de agosto, parecia cargado de uma electricidade estática,
00:16uma promessa silenciosa de tormentas que se gestavam não no céu,
00:20mas no cérebro e os mentes dos habitantes da finca da reina e seus alrededores.
00:25Era um dia destinado a marcar um antes e um depois,
00:30um ponto de inflexão em que os secretos pugnariam por sair a luz e as pasões,
00:35tanto as nobres como as destructivas, trazariam novos e peligrosos caminhos.
00:40A jornada começou na penumbra de um despacho elegante,
00:44onde o aroma a cuero e papel viejo se mezclava com a tensão palpável entre duas pessoas.
00:51Gabriel de la reina, com a segurança de um depredador que conhece seu território,
00:55se reclinava em seu sillão, observando a Maria através de seus dedos entrelazados.
01:01A luz matinal que se filtrava por o ventanal dibujava um halo quase irónico sobre seu cabelo escuro.
01:09Denunciar a Brossard.
01:10Comenzou ele, sua voz um murmúio mesurado e seductor.
01:14Pode parecer, a primeira vista, um acto de loucura.
01:17Um suicidio empresarial.
01:22Maria, de pé junto a la ventana, cruzada de braços, não apartaba a vista de ele.
01:28Su expressão era uma mistura de escepticismo e fascinação a regaña-dientes.
01:33Sabia que Gabriel nunca dava um passo sem ter calculado os dez seguintes.
01:37Parece mais que uma loucura, Gabriel.
01:41Parece uma traição directa a a multinacional que te ha posto onde estás.
01:46Querrãn tu cabeça em uma pica.
01:49Gabriel sonriu, uma sonrisa lenta que não chegou a seus olhos.
01:52Se levantou e caminou para um pequeno bar na esquina do despacho, sirviéndose um vaso de água.
02:00O gesto era deliberadamente tranquilo, diseñado para exasperar e, ao mesmo tempo, reafirmar seu controle.
02:09E isso é exatamente o que quero que pensem todos, incluindo meu querido primo Andrés e, por suposto, o patriarca Damián.
02:17A clave de uma boa estratégia, Maria, não é ocultar seus movimentos,
02:24mas fazer que seu inimigo os interprete exatamente como você deseja.
02:29Se voltou para ela, apoiando-se no meu meu bar.
02:33Su mirada era intensa, magnética.
02:37A denúncia se apresentará.
02:38Brossard, desde Paris, montará em cólera.
02:41Exigirão uma resposta de perfumerias da reina.
02:44E quem crees que estará no centro da essa tormenta?
02:48Eu, o aparente renegado.
02:51Mas a denúncia está redactada com uma precisão quirúrgica,
02:55cheia de tecnicismos e cláusulas que a fazem, em última instância, insostenível.
03:01Se desmoronará em os tribunais em questão de meses,
03:05mas não antes de ter feito seu propósito.
03:07E qual é esse propósito?
03:10Preguntou Maria, acercando-se um passo, incapaz de ocultar sua curiosidade.
03:16Triple, disse Gabriel, levantando um dedo.
03:20Primeiro, me posiciona ante Damián e Andrés como alguém disposto a lutar por os interesses de De La Reina
03:26por cima de minhas lealtades anteriores.
03:30Genera uma falsa sensação de confiança.
03:32Creen que estou de seu lado, que he quemado minhas naves com os franceses.
03:36Levantou um segundo dedo.
03:39Segundo, crea um problema externo, um inimigo comum que nos distraerá a todos.
03:46Mientras a empresa se enfoca na amenaza de Brossard,
03:50eu posso mover minhas peças no tablero interno com total liberdade.
03:55Nadie prestará atenção aos meus verdadeiros movimentos.
03:59Hizo uma pausa, saboreando o momento.
04:01E terceiro, e talvez o mais delicioso de tudo,
04:07me dá uma excusa perfecta para passar incontáveis horas na empresa,
04:11revisando documentos, assistindo a reuniones.
04:15E acercándome a quem necessito acercar-me.
04:18Limpiará minha imagem ante os olhos de todos, incluída Begoña.
04:21Verão a um homem comprometido, um luchador, não a um usurpador.
04:28Maria o observou em silêncio durante um longo instante.
04:32A audacia do plan era tão aterradora como brilhante.
04:36Gabriel não só jogava ao ajedrez.
04:38Estava desenhando o tablero, as peças e as reglas do jogo.
04:41Eres um demonio, Gabriel.
04:46Susurrou ela, e em sua voz havia uma nota de admiração que não passou desapercibida para ele.
04:52Sou um supervivente, Maria.
04:55Corrigiu ele, acercándose até que dar a centímetros de ela.
05:00E neste mundo, os superviventes não podem permitirse o lujo de jogar limpo.
05:05Agora, se me desculpas, tenho que ir a sembrar um pouco de caos controlado.
05:12Mientras Gabriel ponia em marcha seu engranaje de engaños,
05:15em outra parte da empresa, o caos era muito menos controlado.
05:20Don Pedro, o padre de luz,
05:23irrumpiu no despacho de Damián de la reina sem a cortesia de chamar a porta.
05:28Su rostro estava congestionado por a ira,
05:31sus manos temblaban ligeramente,
05:33e seus olhos, inyectados em sangue,
05:36se clavaram no patriarca,
05:37que levantou a vista de seus papeles com uma calma exasperante.
05:43Damián, bramou Pedro,
05:45sua voz retumbando na silenciosa oficina.
05:48Sabia que estabas detrás disso.
05:50Lo sabia.
05:51Damián se quitou as gafas lentamente,
05:54deixándolas sobre o escritorio.
05:56Su rostro, surcado por as arrugas de uma vida de poder e preocupações,
06:00permaneceu impasible.
06:03Pedro, por favor, modera tu tono.
06:06A que se deve este arrebato tan impropio de ti?
06:10No te hagas el inocente conmigo.
06:13Pedro golpeou o escritorio con a palma de la mano,
06:15haciendo saltar os papeles.
06:19José, José Gutiérrez está en Toledo.
06:21¿Crees que sou idiota?
06:23¿Crees que não sei que só tu tens o poder e a falta de escrúpulos para traerlo de volta?
06:28O nome de José flotou no ar entre eles.
06:31Cargado de décadas de história, secretos e dolor.
06:34Damián se reclinou en sua silla.
06:39Su calma un muro de piedra contra a furia de Pedro.
06:41Entendo tu preocupación, Pedro, pero te aseguro que estás equivocado.
06:48No tengo nada que ver con la presencia de ese hombre en esta ciudad.
06:51De hecho, su aparición me sorprende tanto como a ti.
06:57Mientes, gritó Pedro, su rostro cada vez más rojo.
07:02Lo has traído para desestabilizarme.
07:05Para torturar a mi hermana.
07:06Para alejar a Cristina de mí.
07:08No te saldrás con la tuya, Damián.
07:11Te juro que no lo permitiré.
07:14En mitad de su diatriba, un temblor más violento recorrió el cuerpo de Pedro.
07:18Llevou una mano a su sien, sus ojos parpadearon con confusión y un sudor frío perló su frente.
07:25El arrebato de ira había desencadenado uno de los episodios de su enfermedad.
07:30Damián lo observó, y por primera vez, su máscara de serenidad se resquebrajó,
07:35dejando entrever una genuina conmoción.
07:40No era compasión, sino el frío cálculo de un estratega que ve como una pieza clave de su enemigo
07:45muestra una debilidad inesperada y profunda.
07:48Pedro se tambaleó, apoyándose en el escritorio para no caer, su respiración agitada y silbante.
07:57El poderoso hombre que había entrado gritando era ahora una figura frágil y vulnerable,
08:03luchando contra sus propios demonios internos ante la mirada atónita de su mayor rival.
08:07Lejos de las altas esferas y sus luchas de poder, en la cálida y humilde cocina de los Merino,
08:14el drama era de una naturaleza más íntima, pero no menos dolorosa.
08:20Joaquín y Gemma, sentados a la mesa, relataban a una digna atenta y ceñuda el fracaso de su misión.
08:25Sus rostros estaban marcados por la frustración y una humillación que aún escocía.
08:32Fue inútil, digna, dijo Joaquín, pasando una mano por su cabello con desesperación.
08:43Absolutamente inútil, los Medina de Viana, viven en otro mundo.
08:47Gemma asintió, con los ojos brillantes de ira contenida.
08:50Nos recibieron en un salón tan grande como toda nuestra casa,
08:56mirándonos por encima del hombro como si fuéramos la servidumbre.
09:01Cuando les explicamos lo que su hijo le está haciendo a Teo, el acoso, los golpes.
09:09¿Sabes lo que nos dijeron?
09:10Hizo una pausa, su voz temblando de indignación.
09:14Son cosas de críos.
09:15Eso fue todo, el padre, ese hombre arrogante, incluso sonrió y dijo que los niños tienen que curtirse
09:23y que nuestro Teo probablemente era demasiado sensible.
09:28Clasistas, escupió Joaquín con amargura.
09:31Nos trataron como si nuestra preocupación no tuviera valor porque no tenemos un apellido rimbombante
09:36ni una cuenta bancaria abultada.
09:40Dieron a entender que exagerábamos, que buscábamos algo, como si quisiéramos su maldito dinero.
09:45Solo queremos que dejen a nuestro sobrino en paz.
09:49Digna había escuchado todo en silencio, sus manos, usualmente ocupadas con alguna labor,
09:55quietas sobre su regazo.
09:58Su rostro, normalmente amable, se había endurecido hasta convertirse en una máscara de resolución.
10:06Cuando sus sobrinos terminaron, un largo silencio llenó la cocina, solo roto por el tic-tac del reloj.
10:12Entiendo, dijo finalmente Digna, su voz tranquila pero con un filo de acero.
10:20Entiendo perfectamente.
10:23Si esa gente solo entiende el lenguaje de la posición y el poder, entonces tendremos que hablarles en ese idioma.
10:29Joaquín y Gemma la miraron, confundidos.
10:34¿Qué quieres decir, tía?
10:36Preguntó Gemma.
10:38Digna se levantó, y en ese momento pareció crecer en estatura.
10:41La cocinera humilde desapareció, y en su lugar surgió la matriarca de los Merino,
10:49una mujer que había sobrevivido a innumerables adversidades con una fuerza silenciosa.
10:55Quiero decir que si un perro no responde a las buenas palabras, hay que hablarle a su amo.
11:01Estos Medina de Viana se creen intocables en su pequeño mundo de apariencias.
11:05Pero todo el mundo tiene un punto débil, un secreto que guardar, alguien a quien deben respeto.
11:13Dejadme esto a mí, pienso encargarme personalmente de este asunto.
11:17Y os aseguro que cuando termine, no solo dejarán en paz a Teo,
11:21sino que vendrán a esta casa a pedir disculpas de rodillas.
11:23La convicción en su voz era tan absoluta que Joaquín y Gemma se quedaron sin palabras,
11:30observando a su tía con una nueva mezcla de asombro y esperanza.
11:35No sabían qué planeaba Digna, pero de repente, sintieron que la batalla no estaba perdida.
11:43Mientras tanto, en el aséptico y silencioso ambiente del laboratorio de perfumerías de la reina,
11:48otra batalla, mucho más interna y devastadora, estaba a punto de librarse.
11:53Irene, tras días de angustia y de liberación,
11:58finalmente había reunido el valor para enfrentarse a la verdad con Cristina.
12:04Encontró a la joven concentrada en unas muestras,
12:07ajena a la bomba que estaba a punto de estallar en su vida.
12:12Cristina, ¿podemos hablar un momento?
12:14La voz de Irene sonaba extraña, tensa.
12:17Cristina levantó la vista, sorprendida por el tono de su mentora.
12:21¿Pasa algo, Irene?
12:24Pareces preocupada.
12:26Irene tragó saliva, sus ojos buscando las palabras adecuadas, pero no la sabía.
12:33Solo existía la cruda y brutal verdad.
12:35Cogió a Cristina suavemente del brazo y la guió hacia un rincón más apartado del laboratorio,
12:40lejos de oídos indiscretos.
12:42Cristina, hay algo que debo contarte.
12:46Algo que debí haberte contado hace mucho tiempo.
12:51Se trata de...
12:52Se trata de José.
12:53El nombre de José, el hombre amable y misterioso que había aparecido en sus vidas,
12:58hizo que Cristina frunciera el ceño.
13:00¿Qué pasa con él?
13:03¿Le ha ocurrido algo?
13:04No, él está bien.
13:06Esto es sobre quién es él.
13:08Sobre su conexión contigo.
13:11Irene hizo una pausa, sus ojos llenándose de lágrimas.
13:14Animada por Damián, quien cree que mereces saber toda la verdad para poder construir tu
13:19futuro, he decidido.
13:20Cristina, te enseñaré algo.
13:25Con manos temblorosas, Irene sacó de su bolso una fotografía vieja y algo descolorida.
13:32Se la atendió a Cristina.
13:33En la imagen, una versión mucho más joven de su madre, radiante y feliz, posaba junto
13:38a un hombre apuesto y sonriente.
13:42Un hombre que, a pesar de los años, era inconfundiblemente José Gutiérrez.
13:48Cristina miró la foto, confundida.
13:51¿Quién es este?
13:53Quiero decir, reconozco a José, pero, oh, ¿por qué está con mi madre?
13:59Cristina, la voz de Irene se quebró.
14:01Ese hombre, José Gutiérrez, el hombre que has conocido estos días, que ha estado tan
14:06cerca de ti.
14:09Él es tu padre, tu padre biológico.
14:11El mundo de Cristina se detuvo.
14:13Las palabras de Irene parecieron no tener sentido al principio, un ruido sordo y lejano.
14:18Miró la foto, luego el rostro compungido de Irene, y de nuevo la foto.
14:25Su mente corría a una velocidad vertiginosa, tratando de procesar una información que destrozaba
14:30los cimientos de su existencia.
14:31El hombre que la había criado, Don Pedro, a quien amaba y respetaba a pesar de su carácter
14:39difícil.
14:39No era su padre, y este extraño, este hombre amable pero ajeno, lo era, se sintió abrumada.
14:50Un torbellino de emociones la golpeó con la fuerza de un huracán.
14:53Shock, negación, ira, una profunda y desgarradora tristeza.
14:57Las paredes del laboratorio parecieron encogerse a su alrededor, el aire se volvió denso e irrespirable.
15:07Se apoyó en la pared, la foto arrugada en su puño, su respiración convertida en un
15:12sollozo ahogado.
15:16Toda su vida, toda su identidad, se había revelado como una mentira.
15:20En la cantina del pueblo, ajeno a los grandes dramas que se desarrollaban a su alrededor,
15:25Gaspar libraba su propia guerra silenciosa.
15:29Horas antes, en un arrebato de orgullo herido y autoprotección, había arrojado la carta de
15:35Manuela a la basura.
15:38Pero la carta lo llamaba.
15:39Su presencia en el cubo, entre servilletas usadas y restos de comida, era un reproche
15:44silencioso.
15:45Finalmente, incapaz de soportarlo más, cedió.
15:51Con un suspiro de resignación, se agachó, rebuscó en la papelera y rescató el sobrearrugado.
15:59Se retiró a la trascienda, un espacio pequeño y abarrotado que era su santuario.
16:04Con manos temblorosas, alisó el papel y extrajo la carta.
16:09Procedió a leerla.
16:10La caligrafía de Manuela era elegante, clara, como ella.
16:13Y las palabras.
16:16Las palabras no eran las que él esperaba.
16:19No eran una súplica desesperada ni una declaración de amor tardía.
16:24Eran algo mucho más complejo, y para él, mucho más doloroso.
16:29Querido Gaspar, comenzaba la carta.
16:33No sé muy bien cómo empezar, ni si estas palabras llegarán a ti.
16:37Si las estás leyendo, significa que una parte de ti aún siente la curiosidad o el afecto que yo siento.
16:43Quiero que sepas que el tiempo que pasé en Toledo, y especialmente el tiempo que pasé contigo, fue un bálsamo para un alma que creía perdida.
16:54Me devolviste la fe en la bondad de las personas, tu compañía, tus conversaciones, tu silenciosa fortaleza.
17:00Fueron un regalo inesperado y precioso.
17:04Estoy profundamente agradecida por cada momento, por cada sonrisa que me sacaste.
17:09Eres un hombre bueno, Gaspar, un hombre excepcional.
17:14Y me gustaría, si tú me lo permites, conservar el tesoro de tu amistad a través de la distancia.
17:19Gaspar leyó la carta una, dos, tres veces.
17:25Cada lectura era una nueva puñalada.
17:28Agradecimiento.
17:30Afecto.
17:31Amistad.
17:31Esas eran las palabras que Manuela usaba.
17:34Palabras hermosas, sí, pero que para él sonaban a consuelo, a despedida, a un final definitivo.
17:42Él no quería su gratitud.
17:43No quería ser un recuerdo agradable.
17:46Quería ser su presente, su futuro.
17:48Y la carta le dejaba claro que eso era imposible.
17:53La amistad que ella le ofrecía le parecía una limosna, un recordatorio constante de lo que nunca podría tener.
18:00El dolor se transformó en una fría resolución.
18:04Dobló la carta cuidadosamente, la guardó en el bolsillo de su delantal y supo lo que tenía que hacer.
18:11Más tarde, ese mismo día, se acercó a la casa donde Manuela se alojaba temporalmente.
18:18Cuando ella abrió la puerta, su rostro se iluminó con una sonrisa esperanzada al verlo.
18:22La sonrisa de Manuela vaciló, percibiendo la frialdad en su tono.
18:37Y bien, ¿qué me dices, Podemos?
18:42No, dijo Gaspar, y la palabra fue tan cortante como un trozo de cristal roto.
18:47No puedo ser tu amigo, Manuela.
18:49El rostro de Manuela se descompuso.
18:53Pero, ¿por qué, Gaspar?
18:55No lo entiendo.
18:56Porque para mí no sería una amistad.
18:58Dijo él, mirándola directamente a los ojos, obligándola a ver el dolor que ella le había causado.
19:06Sería una tortura diaria.
19:08Sería recordarme cada día lo que siento por ti y lo que nunca podré tener.
19:11Lo siento mucho, pero necesito proteger lo poco que me queda de corazón.
19:18Es mejor un final limpio que una agonía lenta.
19:23Adiós, Manuela.
19:24Y sin esperar respuesta, se dio la vuelta y se marchó, dejando a Manuela en el umbral,
19:30con la mano en el corazón y las lágrimas corriendo por sus mejillas.
19:33Para Gaspar, el acto había sido una amputación necesaria.
19:38Para Manuela, era la dolorosa constatación de que a veces, incluso con las mejores intenciones,
19:44se pueden romper los corazones más nobles.
19:48Mientras tanto, la compleja danza de seducción y manipulación entre Gabriel y Begoña continuaba en el dispensario.
19:56Gabriel había ido a visitarla con el pretexto de interesarse por su estado.
19:59Pero su verdadero objetivo, presionado por María, era sondear sus defensas.
20:07Begoña, sin embargo, se mostró distante, casi fría.
20:11El torbellino de sus propias emociones, exacerbado por las ominosas advertencias de Andrés, la mantenía en guardia.
20:20«Te noto lejana, Begoña», dijo Gabriel con una estudiada suavidad, sentándose en el borde de una camilla.
20:26«¿Es por algo que he hecho? ¿O quizás por algo que ha dicho mi querido primo Andrés?
20:33Me consta que ha estado sembrando dudas sobre mis intenciones».
20:37Begoña se detuvo en su tarea de ordenar unos frascos y lo miró.
20:42La sinceridad en la pregunta de Gabriel la desarmó un poco.
20:45Sacudió la cabeza, «No es por Andrés, o no del todo, es, es por mí».
20:52Se apoyó en el mostrador, dándole la espalda, como si las palabras que iba a pronunciar fueran demasiado pesadas para decirlas cara a cara.
21:02«Lo que me frena, Gabriel, no eres tú, es el fantasma de Jesús».
21:06Su voz era apenas un susurro, cargado de un trauma que aún estaba a flor de piel.
21:11Gabriel permaneció en silencio, dándole el espacio que necesitaba.
21:17Era un maestro en el arte de la escucha paciente.
21:21«Viví un horror a su lado», continuó Begoña, su cuerpo temblando con el recuerdo.
21:26Un infierno de control, de mentiras, de violencia psicológica.
21:30Y física, creí que lo amaba, o me convencí de que lo hacía.
21:36Me equivoqué de una manera tan catastrófica que casi me cuesta la vida y la cordura.
21:42El pánico a volver a cometer un error así, a confiar en la persona equivocada, a entregarme a alguien que resulte ser un monstruo.
21:51«Es paralizante», se volvió hacia él, sus ojos anegados en lágrimas que se negaba a derramar.
21:56Era una confesión impactante, una vulnerabilidad cruda que le ofrecía en bandeja de plata.
22:05«Tengo miedo, Gabriel, tengo pánico de que debajo de tu amabilidad, de tus palabras bonitas, se esconda otro abismo.
22:13Y no creo que pudiera sobrevivir a otra caída».
22:17Gabriel la escuchó con una expresión de profunda compasión.
22:22Se levantó y se acercó a ella lentamente, sin invadir su espacio.
22:27Su rostro reflejaba una comprensión y una empatía que parecían absolutamente genuinas.
22:34Por dentro, sin embargo, el manipulador celebraba.
22:37Acababa de obtener la llave maestra para abrir todas las cerraduras de Begoña.
22:41«Su miedo no era a él, sino a su propio juicio. Su trauma era el obstáculo. Begoña», dijo él, su voz un bálsamo.
22:53«Gracias por contarme esto, no puedo ni empezar a imaginar por lo que has pasado, y el hecho de que me lo confieses a mí.
22:59Significa más de lo que crees».
23:03Levantó una mano, como si fuera a tocarle la mejilla, pero la dejó caer, un gesto de respeto a sus barreras.
23:11«No voy a presionarte, no voy a pedirte nada que no estés lista para dar. Tu miedo es real y es válido.
23:18Lo único que te pido es que no me juzgues por las sombras de él.
23:21Permíteme, poco a poco, demostrarte con hechos, no sólo con palabras, que no todos los hombres son Jesús.
23:30Tómate todo el tiempo que necesites.
23:32Yo esperaré, porque creo que lo que puede haber entre nosotros merece la pena esa espera».
23:38Las palabras de Gabriel fueron perfectas.
23:41Reconocían su dolor, validaban sus miedos y le ofrecían paciencia en lugar de presión.
23:46Para Begoña, que esperaba escepticismo o impaciencia, esa respuesta fue como un ancla en medio de su tormenta emocional.
23:58Asintió, incapaz de hablar, sintiendo como una pequeña parte de la muralla que había construido alrededor de su corazón comenzaba a desmoronarse.
24:08Gabriel, al comprenderla, se había vuelto infinitamente más atractivo y, paradójicamente, más seguro.
24:16De vuelta en la casa grande, la farsa continuaba.
24:20Andrés, con una expresión de arrepentimiento cuidadosamente ensayada, se presentaba ante su padre, Damián.
24:29«Padre, quería asegurarte que el asunto con Gabriel está completamente zanjado», dijo, su tono serio y respetuoso.
24:36«Me he disculpado con él. Fui injusto en mis acusaciones y me dejé llevar por la desconfianza».
24:44Gabriel ha demostrado su compromiso con la empresa y con la familia.
24:49Damián lo observó por encima de sus gafas, escrutando su rostro.
24:55«Quería creerle. Necesitaba que la paz reinara en la familia para enfrentar las amenazas externas».
25:00«Me alegra oír eso, hijo. La unidad es nuestra mayor fortaleza. Gabriel es tu primo, es sangre de tu sangre.
25:12Debéis apoyaros mutuamente. Así será, padre», afirmó Andrés.
25:17Pero bajo la superficie de sus palabras, la sospecha de Andrés ardía con más fuerza que nunca.
25:22La facilidad con la que Gabriel parecía estar manipulando a todos a su alrededor, incluido su padre, solo aumentaba sus recelos.
25:33Se sentía como el único que veía al lobo bajo la piel de cordero.
25:36Sus dudas se vieron dramáticamente confirmadas cuando, en ese preciso instante, María irrumpió en el despacho, radiante y satisfecha.
25:44Damián, Andrés, tengo noticias maravillosas, anunció, «He estado preocupada por la gestión del patrimonio de Julia, es algo complejo y requiere un experto de confianza.
26:00Así que le he pedido ayuda a Gabriel, él se encargará de todo a partir de ahora». El mundo pareció detenerse para Andrés.
26:06Miró a María, luego a su padre, que asentía complacido ante la prudente decisión de su nuera, y finalmente a la puerta por la que María había entrado, como si esperara ver a Gabriel aparecer con una sonrisa triunfante.
26:22Poner el futuro económico de su hija, su única hija, en manos del hombre del que más desconfiaba en el mundo.
26:28Era su peor pesadilla hecha realidad. La soga de Gabriel se estaba apretando alrededor de su familia, y él se sentía impotente para detenerla.
26:40Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para mantener la compostura, para que la alarma y la furia que sentía no se reflejaran en su rostro.
26:48La disculpa que acababa de ofrecer a su padre se sentía ahora como ceniza en su boca.
26:53El dolor de la revelación sobre su padre había dejado a Cristina en un estado de shock.
27:01Buscando consuelo, encontró a Luis en el laboratorio, trabajando en la fórmula de un nuevo perfume.
27:08Al ver su rostro pálido y sus ojos enrojecidos, Luis dejó inmediatamente lo que estaba haciendo.
27:14Cristina, ¿qué te ocurre? Por Dios, ¿qué ha pasado? Su preocupación era tan genuina, tan inmediata, que las defensas de Cristina se vinieron abajo.
27:27Entre sollozos, le contó todo. La foto, la confesión de Irene, la mentira que había sido su vida.
27:33Mi padre, el hombre que yo creía mi padre. No lo es, Luis. Y mi verdadero padre es.
27:42Es José, un extraño. Toda mi vida es una mentira. Luis no dijo nada.
27:47Simplemente la rodeó con sus brazos y la estrechó contra su pecho, dejando que llorara, que liberara toda la angustia y la confusión.
27:56Acariciaba su cabello suavemente, susurrando palabras de consuelo. Estoy aquí, Cristina.
28:04Estoy aquí contigo, no estás sola en esto. Eres la misma persona maravillosa que eras hace una hora.
28:12Esto no te cambia a ti. Era un momento de pura e inocente intimidad, un amigo consolando a otra.
28:20Pero fue en ese preciso instante cuando Luz entró en el laboratorio. Se detuvo en seco en el umbral, su corazón encogiéndose al ver la escena.
28:28Vio a Luis abrazando a Cristina, el rostro de él lleno de una ternura que ella anhelaba, la cabeza de ella apoyada en su hombro.
28:39Vio su cercanía, su complicidad y la inseguridad, como una serpiente venenosa, se enroscó en su estómago.
28:45No vio a una mujer destrozada buscando consuelo. Vio a una rival recibiendo el afecto de su hombre.
28:53La confianza que tanto le había costado construir comenzó a tambalearse. Para colmo de males, cuando Luis finalmente se percató de la presencia de Luz, se separó de Cristina con torpeza.
29:06Luz, yo, Cristina no se encuentra bien. Luz forzó una sonrisa que no llegó a sus ojos.
29:16Ah, no. Teníamos una reserva para cenar esta noche. Continuó Luis, y entonces el pánico cruzó su rostro al darse cuenta.
29:27Dios mío, con todo esto, se me olvidó por completo hacerla. Lo siento muchísimo, Luz.
29:32Fue la gota que colmó el vaso. Para Luz, no fue un simple olvido. Fue la prueba irrefutable de que ella ya no era su prioridad.
29:43Que la angustia de Cristina era más importante que su cita, que su relación. El dolor de la sospecha se convirtió en una ira fría.
29:52No te preocupes, Luis, dijo, su voz tan gélida que podría haber congelado el aire del laboratorio.
29:59No tiene ninguna importancia. Si me disculpáis, tengo trabajo que hacer. Se dio la vuelta y se marchó, dejando tras de sí un silencio tenso y aún Luis confundido y apenado, que no comprendía la magnitud del daño que acababa de causar.
30:16La grieta entre ellos, invisible hasta ahora, se había convertido en un abismo. En la fábrica, la vida seguía su curso con sus pequeñas alegrías y sus nuevas preocupaciones.
30:26Raúl se despedía de su amigo Chema, que, con su habitual optimismo, emprendía un nuevo viaje como repartidor, esta vez a las lejanas tierras de Galicia.
30:39Ten cuidado en la carretera, Chema, y no te olvides de escribir. Descuida, Raúl. Volveré con historias que contar y el mejor marisco que hayas probado.
30:47Se dieron un abrazo de despedida, un momento de camaradería sincera. Justo cuando Chema se marchaba, apareció Teo, el joven sobrino de los Merino.
31:01Su rostro mostraba las marcas de una tristeza profunda, y cojeaba ligeramente. Raúl, cuyo instinto protector siempre estaba alerta, se acercó a él.
31:10—Hola, Teo, ¿qué tal todo? ¿Te has hecho daño en la pierna? El joven intentó disimular, pero la amabilidad en la voz de Raúl derribó sus defensas.
31:21Con la voz entrecortada, le confesó todo. El acoso constante en el colegio por parte del hijo de los Medina de Viana, los insultos, los empujones, el miedo que sentía cada mañana al ir a clase.
31:38Le contó también que la intervención de sus tíos no había servido de nada.
31:42—Creen que soy débil —susurró Teo, con lágrimas en los ojos.
31:46—Y tal vez lo soy. Raúl lo escuchó con una furia creciente.
31:52Odiaba a los abusones con toda su alma.
31:56Veía en Teo un reflejo de su propia juventud, de su propia lucha por encontrar su lugar.
32:02—No eres débil, Teo —dijo Raúl con firmeza, poniendo una mano en su hombro.
32:08—Eres fuerte por aguantar todo esto.
32:12Pero ha llegado el momento de que los demás también lo vean.
32:15La intervención de los adultos no ha funcionado.
32:17—Así que vamos a probar otra cosa.
32:21Una idea audaz y peligrosa se formó en la mente de Raúl.
32:26—Escúchame, no te voy a enseñar a pelear para que vayas a buscar bronca.
32:30Te voy a enseñar a defenderte.
32:34A tener la confianza para plantarte, para que vean que no eres una presa fácil.
32:38Te enseñaré a parar los golpes y, si es necesario, a devolver uno que les haga pensar dos veces antes de volver a molestarte.
32:47Ha llegado el momento de tomar medidas drásticas.
32:51Los ojos de Teo se abrieron con una mezcla de miedo y esperanza.
32:54Por primera vez, alguien no le ofrecía solo palabras de consuelo, sino una herramienta para luchar.
33:03El sol de la tarde comenzaba a declinar, ciñendo el cielo de tonos anaranjados y púrpuras.
33:11Fue en ese crepúsculo ominoso cuando Don Pedro puso en marcha la parte más oscura de su plan.
33:15Había engañado a José Gutiérrez, citándolo en un lugar aislado con el pretexto de querer hablar del pasado en privado.
33:25El lugar elegido era una vieja finca abandonada en las afueras de Toledo,
33:30un paraje desolado donde los gritos se perderían en el viento.
33:35José llegó con el corazón encogido por la aprensión,
33:38pero también con una pequeña esperanza de poder razonar con Pedro.
33:41Lo encontró de pie junto a un muro de piedra derruido, su silueta recortada contra el cielo moribundo.
33:52—Gracias por venir, José —dijo Pedro, su voz falsamente cordial.
33:57—No tienes que agradecérmelo, Pedro.
34:01—Sólo quiero que hablemos, que me escuches.
34:03—Oh, te he escuchado lo suficiente —lo interrumpió Pedro, su tono volviéndose gélido.
34:08—Y ahora tú me vas a escuchar a mí, te vas a marchar de Toledo, hoy mismo.
34:16José retrocedió un paso, sorprendido por la dureza de su orden.
34:20—No puedo hacer eso, Pedro.
34:23—Cristina, ella tiene derecho a saber, a decidir.
34:26Tú no tienes ningún derecho.
34:28—Siseo Pedro, acercándose a él, su rostro contorsionado por el odio.
34:32—Has arruinado la vida de mi hermana, has envenenado a mi familia.
34:38No permitiré que ahora destruyas a mi hija.
34:42—Es mi hija también, Pedro.
34:44Esa frase fue la chispa que incendió la pólvora.
34:47Pedro se abalanzó sobre él, empujándolo brutalmente contra el muro de piedra.
34:53—Nunca, ¿me oyes?
34:54Nunca, ella es mía.
34:56Yo la críe, yo la cuidé, yo la amé mientras tú estabas.
34:59—¿Dónde?
35:02La fuerza de Pedro era sorprendente.
35:05José, un hombre acostumbrado al trabajo duro, se sintió indefenso ante su furia.
35:11—Pero no me basta con que te vayas de Toledo.
35:14Continuó Pedro, su voz un susurro amenazante, sus ojos desorbitados.
35:21—Vas a abandonar esa finca en la que trabajas.
35:23Te quiero lejos, arrastrándote por el barro, donde nadie pueda encontrarte, y mucho menos ella.
35:30—No quiero que exista la más mínima posibilidad de que vuestras vidas se vuelvan a cruzar.
35:36—No puedes obligarme a hacer eso.
35:39Dijo José con la voz ahogada, tratando de mantener un atisbo de dignidad.
35:45Pedro sonrió, una sonrisa desprovista de cualquier alegría, una mueca de crueldad pura.
35:50—Eran métodos dignos de un mafioso.
35:54—Oh, claro que puedo.
35:56Conozco gente, José, gente que por un módico precio puede hacer que un hombre desaparezca.
36:03—O peor, pueden hacerle la vida tan insoportable a sus seres queridos.
36:07—A esa mujer que te dio trabajo, a su familia.
36:11—Que él mismo deseará desaparecer.
36:14—Una plaga en la cosecha, un incendio fortuito en un granero.
36:17—Son tantas las desgracias que pueden ocurrirle a la gente buena que ayuda a la gente equivocada.
36:27La amenaza era inequívoca y aterradora.
36:29Pedro no solo lo estaba amenazando a él, sino a las personas inocentes que le habían mostrado amabilidad.
36:35—El rostro de José se hundió en la derrota.
36:39Vio en los ojos de Pedro no solo odio, sino la locura de un hombre acorralado por su propia enfermedad y sus fantasmas.
36:48—Supo que era capaz de cumplir su amenaza.
36:50—Haz lo que te digo, José.
36:52Concluyó Pedro, soltándolo.
36:57—O te juro por lo más sagrado que convertiré tu vida y la de todos los que te rodean en un infierno del que no podrás escapar.
37:05—Desaparece.
37:06Se dio la vuelta y se marchó, dejando a José derrumbado contra el muro,
37:10un hombre roto cuyo sueño de reencontrarse con su hija se había convertido en una pesadilla de extorsión y miedo.
37:17La noche había caído finalmente sobre Toledo, una noche fresca y estrellada que contrastaba con la agitación que reinaba en el alma de Begoña.
37:28Las palabras de Gabriel, tan comprensivas y pacientes, resonaban en su mente,
37:32luchando contra el eco de las advertencias de Andrés.
37:38Sentía que se encontraba en una encrucijada, y la soledad de su habitación se le hacía insoportable.
37:45Fue entonces cuando decidió buscar a Marta.
37:47Su amiga, con su pragmatismo y su visión clara de la vida, era el faro que necesitaba en esa oscuridad.
37:53La encontró en su cuarto, leyendo un libro a la luz de una lámpara.
37:59Marta, ¿puedo hablar contigo?
38:03Marta cerró el libro de inmediato, viendo la angustia en el rostro de su amiga.
38:08¿Qué ocurre, Begoña?
38:09¿Es Gabriel, verdad?
38:10Begoña asintió, sentándose al borde de la cama.
38:15Le contó todo.
38:16La conversación en el dispensario, su confesión sobre Jesús, el miedo que la paralizaba y la sorprendente y paciente respuesta de Gabriel.
38:25Y no sé qué hacer, Marta.
38:28Una parte de mí quiere creerle.
38:30Quiere darse una oportunidad de ser feliz.
38:31Pero la otra está aterrorizada.
38:36¿Y si me equivoco otra vez?
38:38Marta la escuchó con atención.
38:39Y cuando Begoña terminó, tomó sus manos entre las suyas.
38:45Escúchame bien, Begoña.
38:47Jesús te hizo un daño terrible.
38:49Te convenció de que no podías confiar en tu propio juicio.
38:53Pero te equivocas.
38:54Tu juicio no falló.
38:55Él te engañó, que es muy diferente.
38:58Has sobrevivido.
38:59Has luchado.
39:00Te has reconstruido.
39:02Eres más fuerte y más sabia ahora.
39:05Hizo una pausa, mirando a su amiga a los ojos.
39:08No te digo que te lances a los brazos de Gabriel sin pensar.
39:13Pero tampoco puedes dejar que el fantasma de un monstruo dicte el resto de tu vida.
39:18¿Qué te dice tu instinto, Begoña?
39:21No tu miedo, no el recuerdo de Jesús.
39:24Tu instinto, aquí y ahora.
39:26¿Qué sientes cuando estás con Gabriel?
39:29Begoña lo pensó.
39:30Pensó en su calma.
39:31En su inteligencia.
39:33En cómo la hacía sentir vista y escuchada.
39:37Pensó en la chispa de vida que él encendía en ella.
39:40Una chispa que creía extinguida para siempre.
39:42Siento, siento que puedo volver a respirar, admitió en un susurro.
39:48Entonces, quizás deberías permitirte tomar una bocanada de aire, dijo Marta con una sonrisa
39:54suave.
39:54La vida es para vivirla, Begoña, no para pasarla escondida en una fortaleza.
40:00La conversación con Marta fue el catalizador, sus palabras, lógicas y llenas de afecto, despejaron la niebla de su mente.
40:21De repente, la decisión pareció simple, clara, no era una decisión sobre un futuro eterno con Gabriel, sino sobre el presente.
40:30Una decisión de elegir la esperanza sobre el miedo, aunque solo fuera por una noche.
40:40Impulsada por una nueva y temblorosa determinación, Begoña salió de la habitación de Marta.
40:45El pasillo de la casa grande estaba en silencio, sumido en la penumbra de la medianoche.
40:53Cada paso que daba hacia la habitación de Gabriel era un acto de rebelión contra su pasado.
40:59Su corazón latía con fuerza, una mezcla de pánico y una euforia casi vertiginosa.
41:07Llegó a su puerta y se detuvo, con la mano levantada, dudando por un último segundo.
41:12Luego, respiró hondo y llamó suavemente. La puerta se abrió casi al instante.
41:19Gabriel estaba allí, en mangas de camisa, con el cabello ligeramente revuelto.
41:25La sorpresa en su rostro se transformó rápidamente en una expresión de tierna curiosidad al verla.
41:33Begoña, ¿estás bien? Ella no respondió con palabras, simplemente dio un paso adelante, cerrando la distancia entre ellos.
41:42Él la observó, expectante, sin moverse. Entonces, ella se puso de puntillas y lo besó.
41:50Fue un beso tímido al principio, una pregunta.
41:53Gabriel respondió con una delicadeza infinita, sus labios acogiéndolos de ella con una calidez que la inundó por completo.
41:59El beso se profundizó, volviéndose más seguro, más apasionado.
42:06Era un beso que borraba las dudas, que acallaba los miedos.
42:11Era un beso de pura y abrumadora necesidad.
42:14Cuando finalmente se separaron, sin aliento, apoyaron sus frentes la una en la otra.
42:18Creí que necesitabas tiempo. Susurró él, su voz ronca por la emoción.
42:26He pasado demasiado tiempo de mi vida esperando y teniendo miedo.
42:29Respondió ella, su voz firme a pesar del temblor de su cuerpo.
42:34No quiero esperar más. Lo miró directamente a los ojos, y en su mirada había una decisión inquebrantable,
42:41una invitación y una súplica.
42:42Gabriel, ¿puedo quedarme contigo esta noche?
42:48Las palabras flotaron en el aire cargado de electricidad entre ellos.
42:52Era mucho más que una proposición, era un acto de fe.
42:56Era Begoña entregándole las llaves de su fortaleza, esperando, rezando,
43:01para que el hombre que tenía delante fuera digno de esa confianza.
43:07Gabriel la miró, y una sonrisa lenta y genuina se extendió por su rostro.
43:11Tomó su mano, entrelazando sus dedos con los de ella,
43:15y la atrajo suavemente hacia el interior de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.
43:22Aquella noche no sería sólo una noche de pasión.
43:25Sería un umbral, el inicio de una nueva etapa para Begoña,
43:28una en la que se atrevía a soñar de nuevo con la libertad.
43:32Y para Gabriel, era la culminación de su plan más anhelado,
43:36la pieza más valiosa de su tablero finalmente en sus manos.
43:41Pero mientras la puerta se cerraba,
43:44la pregunta quedaba suspendida en la oscuridad silenciosa de la casa.
43:48¿Era el comienzo de un sueño o el preludio de una pesadilla aún más profunda?
43:52La respuesta, como tantas otras en aquella casa de secretos,
43:56sólo el tiempo la revelaría.
43:58La respuesta, como tantas otras en aquella casa de secretos,
44:04como tantas otras en aquella casa de secretos,
44:09¿no?
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