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  • hace 6 meses
Londres, 7 de septiembre de 1978. Un hombre camina por el puente de Waterloo cuando siente un pinchazo en la pierna. Ese hombre era Georgi Markov, escritor y disidente búlgaro, crítico del régimen comunista. Lo que parecía un accidente era en realidad un asesinato cuidadosamente planeado.

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Transcripción
00:00Londres, 7 de septiembre de 1978. Un hombre camina por el puente de Waterloo cuando siente un pinchazo en la pierna. Ese hombre era George, y Markov, escritor y disidente búlgaro, crítico del régimen comunista. Lo que parecía un accidente era en realidad un asesinato cuidadosamente planeado. El arma, un paraguas modificado que disparó una microcápsula con ricina, un veneno mortal. Markov murió cuatro días después.
00:24El principal sospechoso. La KGD, en colaboración con los servicios secretos búlgaros. El caso se convirtió en símbolo del espionaje en la Guerra Fría, donde incluso un paraguas podía ser letal. Un crimen sin condena, pero con un mensaje claro. En la lucha ideológica del siglo XX, ningún lugar era seguro. Y ningún objeto era inocente.
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