Al utilizar la musicoterapia como una de las herramientas dentro de la intervención en comunicación encontramos una de las formas completa, ágil, dinámica, divertida, motivadora, que nos acerca a nuestro consultante, nos permite comunicarnos estableciendo lazos lingüísticos (en comprensión, análisis, interpretación y producción del lenguaje) que nos permiten una evolución satisfactoria y conservada. Son muchos los autores que nos guían en la formación musicoterapéutica: Benenzon, Tomatis, etc. En el presente artículo se analiza desde la práctica de la intervención en Comunicación, diferentes aspectos y diferentes autores, sin vincularse a alguno en especial.
La musicoterapia es una técnica de intervención que se utiliza en diferentes disciplinas. La música se emplea para ayudar, rehabilitar, habilitar aspectos que se encuentran comprometidos en nuestro consultante.
Para el campo de la Comunicación Humana, esta técnica implica conocer los parámetros del sonido y manejarlos no sólo en una evaluación auditiva, sino en una comprensión lingüística o una educación vocal.
Según la Organización Mundial de la Salud, la musicoterapia es "el uso de la música o de los elementos musicales, el sonido, el ritmo, la melodía, la armonía por un músico terapeuta calificado en un paciente o grupo de pacientes para facilitar y promover la comunicación, la interrelación y el aprendizaje, la movilización, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes con el objeto de atender necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas. La Musicoterapia apunta a desarrollar potenciales y/o a restablecer funciones del individuo para que éste pueda emprender una mejor integración intrapersonal o interpersonal y, en consecuencia, alcanzar una mejor calidad de vida a través de la prevención, la rehabilitación o el tratamiento”.