La distribución de ayuda en Gaza por parte del mecanismo estadounidense fracasó por apoyarse en objetivos militares y políticos, así lo denunció la alta autoridad de asuntos tribales en las provincias del sur del enclave. El operativo fue criticado por excluir a las organizaciones humanitarias internacionales y emplear empresas de seguridad similares a Black Water, cuya actuación en Irak dejó un rastro de torturas e impunidad. Además señalan que este mecanismo se diseñó para provocar desplazamiento forzado, castigar a la población y presentar la entrega de alimentos como un acto de caridad, mientras se ejecutaban actos de humillación y violencia. También exigieron restablecer el papel de las organizaciones humanitarias con experiencia, en particular de UNRWA, sistemáticamente marginada por las fuerzas de ocupación.