La musicoterapia, es una disciplina nueva en nuestro país pero con mucho fundamento y una larga historia. La musicoterapia no cura la enfermedad, pero si ayuda a superar dificultades, y por eso es un complemento en el tratamiento de muchas alteraciones, enfermedades o discapacidades.
La música tiene tres componentes fundamentales: melodía, ritmo y armonía. Cada uno de ellos conectan más con algunos de los componentes esenciales del ser humano: el componente afectivo, físico y psicológico, y hay que conocer tanto unos como los otros para hacer de la música un elemento terapéutico. La terapia debe siempre adaptarse a las características de cada paciente, ya que la misma música tiene efectos distintos en pacientes diferentes.
El trabajo de musicoterapia con enfermos de Alzheimer debe hacerse con periodicidad, una duración concreta y una estructura en cada sesión que les permita orientarse. Se pueden desarrollar distintas actividades: improvisaciones musicales (libera tensiones y emociones, manifiestan tal como son y como se encuentran), canto (favorece la autoexpresión, memoria, razonamiento, relaciones interpersonales, …), diálogos musicales - intercambios musicales improvisados, sin palabras- , Viajes musicales a través de fragmentos de música para invitarles a un viaje con la imaginación, Audiciones -normalmente temas de su pasado, etc. Los Beneficios son múltiples como por ejemplo: estimulación de la memoria y de la reminiscencia gracias a los recuerdos promovidos por la música, como actividad creativa fomenta la autoestima, y hace tomar conciencia de las capacidades y potencialidades vigentes, mejora las funciones motoras y sensoperceptivas, fomenta las relaciones interpersonales, etc.
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