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  • hace 10 años
Estas semanas de invierno en las que recorro bastantes "fronteras" entre lo doméstico y lo natural, entre lo urbano y lo silvestre, por los pueblos del norte de España, encuentro, en todas las ocasiones, gatos sueltos que patrullan por estos territorios. Grandes y pequeños, blancos y negros, son gatos domésticos generalmente bien alimentados que recorren las lindes para echarse un aperitivo natural a las fauces. También los veo asilvestrados, pero éstos están mucho más delgados y son muy cautelosos, caminando entre las sombras para no dejarse ver. Unos y otros atacan a todo lo que se mueve y lo matan. Son muy buenos, apenas fallan en sus ataques emboscados.

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