Los paisajes, árboles, sin ramas ni hojas, troncos y ramas, constituyen la expresión de la búsqueda de la verdad, en la que empeñamos nuestros sueños, defendiendo lo no escrito, aquello que se percibe, que es común a todos, pero que es consecuencia del mantenimiento de una actitud que es propia de la lucha de uno mismo, dando como resultado la existencia de causas por las que creer. Stella Mezzadri, a través de sus árboles, exhibe su alma, la actividad anímica, los estadios vibracionales, los momentos por lo que atraviesa el espíritu, el alma, ascendiendo y descendiendo. De ahí sus fondos azules, negros, rojos, verdes y sus troncos, negros, amarillos, marrones y azules.