El término Shatan también entra en la vida jurídica israelita, y alcanza el sentido de 'acusador delante del tribunal' (Salmos 109:6), (Zacarías 3:1) y el término shitna, derivado de la misma raíz, es la "acusación". Satán, como un ser que incita al pecado, que a la vez es sinónimo de perdición, destrucción, malicia, y búsqueda del mal por parte de los hombres aparece en el Antiguo Testamento varias veces (1Cronicas 21:1), en el segundo caso de manera más clara. También se menciona en (Job 1:6-9), (Job 1:12) y en otros versículos. Tras la aparición del Cristianismo y los Evangelios se le otorga al término un carácter personal como enemigo de Cristo, también como un anticristo (Juan 1:18-29), especialmente en los relatos de las tentaciones (Marcos 1:12-13), (Mateo 4:1-11), (Lucas 4:1-13) y los exorcismos llevados a cabo por Jesús de Nazaret (Marcos 3:22-27), (Mateo 12:22-30), (Lucas 11:14-23). Queda así fijada la figura del Maligno para la doctrina cristiana. En lengua árabe se le llama Shaytan, que también significa serpiente.
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