La apertura del 81º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York ha sido el escenario de un inédito encuentro entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. Durante la sesión plenaria, la mandataria venezolana se ha levantado de su sitio y ha recorrido varios metros cruzando la sala para acercarse al lugar donde se encontraba sentado el líder español junto a la vicepresidenta Sara Aagesen y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. En el momento de la aproximación, Sánchez se encontraba hablando por teléfono, pero cortó la llamada a los pocos segundos para saludar a la dirigente sudamericana.En este breve intercambio a la luz de todos los asistentes, Rodríguez ha solicitado al jefe del Ejecutivo español "poder seguir hablando sobre la situación en Venezuela" y continuar el diálogo sobre el futuro del país. Por su parte, Pedro Sánchez ha accedido afirmando "por supuesto" y remarcando que España está "comprometida con el futuro de la región".Este acercamiento supone el primer encuentro cara a cara entre ambos mandatarios, quienes hasta la fecha únicamente habían mantenido dos conversaciones telefónicas tras la operación militar de Estados Unidos que concluyó con la detención de Nicolás Maduro en Caracas y la toma de posesión de Rodríguez con el beneplácito de Donald Trump. Tras la caída del anterior régimen, el Gobierno español definió inicialmente a Rodríguez como "presidenta temporal", un calificativo que ha terminado por esfumarse.De cara a los próximos meses, España ha cursado una invitación formal a la jefa de Estado venezolana para que asista a la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Madrid a principios de noviembre. No obstante, sobre Rodríguez pesan actualmente sanciones de la Unión Europea que le impiden ingresar en territorio comunitario, lo que requeriría un permiso especial. En este sentido, el ministro José Manuel Albares se ha mostrado partidario de retirar dichas sanciones europeas, argumentando que la Unión Europea no suele incluir entre los sancionados a los máximos responsables de los países. Aunque desde el Ejecutivo español admiten la dificultad de que la mandataria acabe viajando a la capital española, confían en que los contactos mantenidos en Nueva York sirvan para amarrar la presencia de líderes regionales.La relación entre ambos dirigentes está marcada por el antecedente de la madrugada del 20 de enero de 2020, cuando Delcy Rodríguez aterrizó en el aeropuerto de Madrid-Barajas en un vuelo privado acompañada por miembros del régimen venezolano a pesar de tener prohibida la entrada en suelo europeo. En aquella ocasión, el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, se desplazó a la terminal ejecutiva para gestionar la situación tras enviar un mensaje a Sánchez informándole de que la dirigente venía "en privado y quiere verme discretamente como continuación del encuentro que tuve con el ministro de Comunicación (que es su hermano). La gestión que acordamos en favor de las empresas españolas ha permitido que Duro Felguera haya cobrado una importante deuda", a lo que el presidente respondió con un "bien".Aunque Sánchez afirmó posteriormente que la visita se canceló en cuanto se tuvo constancia de las sanciones internacionales, las imágenes confirmaron que la líder venezolana llegó a tocar suelo español en un episodio que generó explicaciones confusas por parte del Ejecutivo. Ahora, tras asumir la Presidencia encargada del país tras el traslado de Maduro a una prisión de Nueva York, Rodríguez busca consolidar un canal de diálogo directo con el Gobierno de España en el marco de la diplomacia internacional.
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