Terminé una vuelta un viernes/sábado, descansé ese mismo día por la tarde y el domingo empecé la vuelta de 5 días. La clave aquí no fue hacer mil test: hacía test de todo, sí, pero poco volumen. No pasaba de 30 preguntas. Lo justo para mantener el formato de examen sin quemarme ni robarle horas al repaso.
Para priorizar usé datos, no sensaciones: en la plataforma miraba la nota por tema, me la apuntaba y subrayaba los temas donde iba peor. Esos eran los “conflictivos” y ahí era donde tenía que profundizar un poco más. Así el repaso no era aleatorio: era quirúrgico, enfocado en lo que realmente me bajaba nota.
Y otra decisión clave: los temas más grandes y con más dato me los dejé para los últimos días para tenerlos frescos. En esa vuelta final no era “memorizar desde cero”, era leer para confirmar: “vale, me lo sé, siguiente”. Repaso rápido, con cabeza. ¿Tú en la última vuelta prefieres hacer más test o hacer confirmación de temario y test corto?
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