00:00Pocas cosas hay más romantizables que una aladería.
00:02El gusto que da salir de cenar y comerse un helado paseando
00:06cuando por fin ha bajado un poquito el calor.
00:07Es algo bien infantil que va en aumento conforme te acercas a la vitrina
00:11y llega el momento de decidir qué sabor te apetece.
00:14Dudas, pides perdón, una risita nerviosa, dejas pasar al siguiente.
00:17Pides disculpas otra vez y terminas pidiendo el de chocolate, como siempre.
00:20Una bola de helado en tu café o esa aladería de la playa a la que ibas todos los veranos.
00:25Incluso terminas romantizando la forma en la que tu padre se comía medio cucurucho
00:28cuando le dabas a probar.
00:29Por lo menos con toda esta fantasía azucarada estival.
00:32Lo vivía yo hasta que mi hermana trabajó el verano pasado en una heladería.
00:35Ese heladito de después de cenar alargaba su hora de cierre hasta la una de la mañana.
00:39La indecisión de los clientes hacía interminable la cola
00:42y retrasaba cada vez más el posible pequeño descanso que iba a tener la pobre.
00:46¿Sorpresa?
00:47Nuestro momento mágico lamiendo un helado frente al mar lo sostienen trabajadoras precarias.
00:51Y es que nunca sobra recordarnos esta cantinela.
00:53No para dejar de ir a heladerías
00:55ni para demonizar todos los establecimientos estacionales en destinos de vacaciones.
00:58Solo para hacer visible quiénes son las personas que acceden a estos trabajos.
01:02Para no criticar si nos han atendido con un poco más de seriedad.
01:05Para ser un poco más agradecidas con el personal que está echando grasa de estajo en pleno agosto.
01:10Para que la próxima vez que vayas a pedir tu helado
01:13disfrutes de todo el ritual que hay alrededor.
01:16Pero también tengas paciencia.
01:17No tardes tres días en elegir un sabor porque cariño,
01:20tú sabes que ibas a pedir esta tachela desde el principio.
01:22Y le hagas el turno un poquito más amable a esa chavala con la gorra mal puesta
01:25que podría ser mi hermana.
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