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  • 1 week ago
En lo más alto de las montañas de Sintra, Portugal, se alza un palacio que parece salido de un cuento de hadas: el Palacio da Pena.

Todo comenzó hace siglos, cuando en este lugar existía un pequeño monasterio. Sin embargo, el devastador terremoto de Lisboa de 1755 lo dejó prácticamente en ruinas. Años después, el rey Fernando II, conocido como el "Rey Artista", quedó fascinado con el paisaje y decidió transformar aquellas ruinas en un palacio único. Entre 1842 y 1854 nació esta joya del Romanticismo, considerada una de las primeras grandes obras de este estilo en Europa.

Su arquitectura mezcla influencias góticas, manuelinas, islámicas y renacentistas, mientras que sus intensos colores rojo y amarillo lo convierten en uno de los castillos más fotografiados del mundo. Rodeado por un inmenso parque con especies traídas de todos los continentes, parece un escenario de fantasía.

En 1995, el Palacio da Pena y el paisaje cultural de Sintra fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, consolidándose como uno de los monumentos más emblemáticos de Portugal. Hoy recibe a millones de visitantes que buscan descubrir el lugar donde la historia, el arte y la imaginación se unen en un solo castillo.
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