Por primera vez en la historia, incluido en el reinado de Luis XIV, franceses y visitantes podrán admirar parte de las 92 monumentales alfombras que el Rey Sol encargó para decorar su palacio del Louvre en París, destinadas a ser un signo más de su inmenso poder, aunque luego las abandonó.
Una treintena de ellas se podrán ver excepcionalmente, durante tan solo una semana (del 1 al 8 de febrero), desplegadas de la forma más cercana a su intención original -la de crear un camino que impresionara a los invitados de la corte, especialmente a los embajadores extranjeros- en la nave del Grand Palais de la capital francesa.
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