00:00el tiempo se agota. La muerte del pequeño Aiden, de apenas ocho meses, no debería ser una estadística
00:08más en los anaqueles de la burocracia sanitaria. Su vida se apagó mientras su familia esperaba,
00:15día tras día, la dosis que pudo haberle dado una oportunidad. Aiden no murió de atrofia muscular
00:23espinal. Murió de espera. Y esa es una condena que ningún niño debería enfrentar en un país que
00:30dice velar por la salud de su gente. Su caso, doloroso e injusto, es el espejo de una realidad
00:38que se repite en al menos una docena de hogares santiagueros y en muchos más que aún no han sido
00:45contabilizados. Allí está Josmeire, de 19 años, que camina y estudia psicología, pero llega rendida
00:53a su casa, porque su pierna derecha ya no responde como antes. Allí están también Laia y Leire,
01:01dos hermanas con el mismo diagnóstico, una en silla de ruedas, la otra aún correteando,
01:08pero ambas viendo cómo el tiempo juega en contra, mientras la medicina prometida no llega. Y está
01:15Fiderca, madre de tres hijas, Koname, que perdió a una de ellas y ahora lucha porque las dos que
01:22sobrevive, ya adultas, no sean excluidas del tratamiento por una cuestión de edad. Porque
01:29esta enfermedad no entiende de calendarios. El daño avanza sin importar si tiene 5, 19 o 40 años.
01:37El Ministerio de Salud ha hecho gestiones loables, ha invertido sumas millonarias y ha logrado traer al
01:44país un lote limitado del fármaco más efectivo. Pero de nada sirve un medicamento en un almacén,
01:50si no llega a tiempo a las venas de quienes lo necesitan. La lentitud del proceso puede convertirse
01:57en una sentencia de muerte para quienes viven contando los días, las horas y los movimientos
02:03que van perdiendo. La historia de Aiden no puede repetirse. No podemos permitir que otro niño muere
02:10esperando lo que ya existe, lo que ya se ha pagado, lo que ya se ha prometido. El tiempo no
02:17espera. Cada
02:19día que pasa es un músculo que se debilita, una sonrisa que se apaga, una esperanza que se desvanece.
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