Aquel "¿qué coño hace falta para que Rajoy pise el barro?" con el que Sánchez fustigaba al PP por las inundaciones en Aragón, La Rioja, Navarra y Castilla y León, quedó reducido a cenizas en Almería.
El fuego no solo devoró montes: también quemó la hipocresía política.
El incendio forestal de Los Gallardos (Almería), uno de los más mortíferos del siglo XXI en España, dejó al menos 12 fallecidos, miles de hectáreas calcinadas, cientos de desalojados y un paisaje de destrucción absoluta. Vehículos atrapados en ramblas convertidas en trampas mortales, familias buscando restos entre las cenizas y vecinos regresando a casas sin luz ni agua. Una catástrofe real, con nombres y apellidos, que exige liderazgo sobre el terreno.
Y sin embargo, Pedro Sánchez, el mismo que años atrás exigía con crudeza que Mariano Rajoy se mojara literalmente en el barro de las inundaciones que azotaron Aragón, La Rioja, Navarra y Castilla y León, reaparece ahora con el manual de siempre: llamada telefónica de cortesía al presidente de la Junta, Juanma Moreno, oferta de “toda la colaboración”, visita protocolaria al puesto de mando y el consabido llamamiento a un “gran acuerdo de país frente a la emergencia climática”.
Aquella exigencia de pisar el barro, de mostrar empatía visceral y presencia inmediata, parece haber sido convenientemente olvidada cuando las llamas golpean bajo un Gobierno socialista. Las víctimas de Los Gallardos no necesitan otro discurso sobre cambio climático. Necesitan que se apliquen las medidas preventivas que los expertos llevan años reclamando y que, año tras año, se postergan en favor de agendas verdes más fotogénicas que efectivas.
Recordemos cómo fue el famoso episodio.
Fue el 9 de marzo del año 2015. La Comisión Permanente del PSOE, con su secretario general a la cabeza, Pedro Sánchez, se reunía en el municipio de Boquiñeni (Zaragoza) para supervisar la situación de las zonas afectadas por una descontrolada crecida del Ebro y proponer medidas para evitar nuevas inundaciones.
En aquella crecida extraordinaria, Sánchez aprovechó para desplazarse a otras zonas de Navarra y La Rioja afectadas por las inundaciones.
Y allí hizo estas declaraciones que ahora se le vuelven en contra:
Ha vuelto a ocurrir lo que no debía de haber ocurrido, porque necesitamos un gobierno que gobierne, que coordine la respuesta, que esté cerca de la gente, de los agricultores y de los ganaderos, y que no se encierre en la Moncloa. Y me pregunta es qué coño tiene que pasar en este país para que Rajoy pise el barro y venga a Aragón, visite también Navarra, La Rioja y Castilla y León para que esté con la gente y con los ganaderos y los agricultores.
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