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  • hace 2 días

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Aprendizaje
Transcripción
00:00somnoliento. Que la acabo de ver. ¿A quién has visto? A Brice. Pepe se calla unos segundos.
00:10¿A Brice? ¿La Brice que yo pienso? Pregunta. Sí, afirmo, casi sin aire. ¿Y qué te ha dicho?
00:21Nada. ¿Y qué le has dicho tú? No la he saludado. Ella no me ha visto, pero, ¿y qué haces
00:30que no le
00:30saludas? Joder, tío. ¿Cuántas veces me has dicho que si la vieras le saludarías? Tiene razón. Con
00:41Pepe es con la única persona con la que hablo de Brice. Él conoce mis sentimientos hacia ella. Él
00:48sabe que nunca la he olvidado ni he dejado de quererla. No me jodas, Álvaro, me sermonea. No hablo. No
00:58puedo. Estoy totalmente desconcertado. No, no sé qué decirle, admito. Pero, tío, eres uno de los
01:09mejores abogados de España. ¿Cómo no vas a saber qué decirle? Pepe se ríe y añade, pues puedes empezar
01:17por, hola, Brice. ¿Cuánto tiempo sin vernos? Y a partir de ahí las cosas irán fluyendo. ¿Y si no
01:26quiere hablar conmigo? Pues tienes dos opciones. Desistir o intentarlo. Cierro los ojos. Aunque he
01:36deseado que pasara esto millones de veces, no sé si estoy preparado para enfrentarme a ella.
01:42Joder, Pepe, dudo. Joder, Pepe, ¿qué? Vale. Esto es un diálogo de besugos. Te dejo. Cuando
01:55regrese a Madrid, te llamo, me despido. Dale recuerdos de mi parte, dice. Y sin más, corto la
02:04llamada. Imagino que Pepe se estará cagando en mi familia. Regreso a la mesa. Cuando traen el postre,
02:13estoy nervioso. Mucho. Sé que no tardaremos mucho en irnos de allí y no sé cómo superar mi miedo
02:21para acercarme a Brice. Comienza a sonar la canción, Can't take my ass a few, y entonces me quiero morir.
02:29Brice es la intérprete, y en esta ocasión no está muy lejos de mí. Casi no puedo respirar. Ella se
02:38va
02:38acercando a la mesa donde estoy, y entonces ocurre lo inevitable cuando sus ojos y los míos se encuentran.
02:45Durante unos segundos se queda en silencio. Me da la sensación de que le impresiona verme,
02:51pero reacciona con rapidez y sigue actuando y caminando con profesionalidad. Se aleja de donde
02:58estoy sin dejar de cantar, pero sé que me ha visto. Lo sé. Capítulo 31 Brice, Boa allá.
03:07No me lo puedo creer. Es Álvaro a quien acabo de ver. ¿En serio? Mientras canto e intento sonreír,
03:17me doy la vuelta para cerciorarme de que no veo visiones, y al encontrarme con aquellos ojos y
03:23aquel rostro que nunca he podido olvidar, me doy la vuelta a toda prisa y prosigo mi camino.
03:29Joder. Joder. ¿Qué hace aquí? Tierra trágame, eh. Por favor. Por favor. Que no se me acerque.
03:41Que no me hable. Cuando termino la canción, que por primera vez se me hace eterna,
03:48dejo el micrófono, y siento como me tiembla todo el cuerpo. Madre mía, tengo que tranquilizarme.
03:56Acalorada, entro en la cocina, miro a mi encargada ceril, y cuando le voy a pedir cinco
04:01minutos libres, me dice, Pris. Saca esto para las mesas siete y diez. Ya. Lo hago.
04:11Ya, es ya. Me olvido de mis temblores y sigo trabajando. Es lo que hay. Pero ya no estoy
04:20tranquila. No puedo. Inconscientemente mis ojos vuelan hacia donde sé que está Álvaro,
04:27y siempre que lo miro, él me está mirando. Joder, joder, joder. Ay, mi amor, parece que has visto
04:37un fantasma de lo pálida que estás, dice Verónica, una compañera cubana. Oír eso me hace ser consciente
04:45de la impresión que me ha ocasionado verlo. Han pasado siete años. Siete años en los que no he
04:53querido saber de él. Ni siquiera lo he buscado en redes sociales, aún muriéndome de ganas. Vuelvo a
05:01entrar en las cocinas y esta vez le digo a ceril antes de que me ordene nada, ¿te importa si
05:06me tomo
05:07cinco minutos libres? Ceril me mira y frunce el entrecejo. ¿Estás bien? Pregunta. Hago un gesto
05:17afirmativo. En el trabajo los problemas personales no tienen cabida. Sí. Es solo que necesito un poco
05:26de aire, respondo. Cinco minutos, pero no más. Estamos a tope. Entro en el cuarto del personal,
05:36voy a mi bolso, cojo el tabaco y un mechero y salgo a la calle. No fumo mucho, pero algún
05:42cigarrillo
05:43siempre cae. Apostada en un lateral, me enciendo el cigarro cuando de pronto veo que la puerta del local
05:50se abre y sale Álvaro acompañado de varias personas, entre ellas Cora, mi compañera. Me escondo
05:57como puedo, y por fortuna no me ven. Segundos después, Cora se despide de ellos y regresa
06:05al interior mientras desde mi posición veo cómo se alejan. Al verlo, soy consciente de que Álvaro
06:12ha madurado. Ya no es el crío de veintiséis años. Ahora es un hombre de treinta y tres,
06:19e inevitablemente me fijo en lo bien que le sienta la camisa negra que lleva. Está claro
06:25que continúa siendo deportista. ¿Qué brazacos tiene? Ellos desaparecen y minutos después yo
06:32termino el cigarro y regreso al interior. ¿Estás mejor, Brice? Pregunta Seville al verme.
06:40Ante mi gesto de asentimiento, ordena, esto es para la doce y la siete. Ya. Con diligencia,
06:49cojo lo que me indica y con la mejor de mis sonrisas pongo sobre las mesas los pedidos.
06:54Al regresar a la barra me encuentro con Cora. ¿Hoy tuviste visita? Le pregunto, curiosa.
07:04Sí. Ha venido mi hermana Lisa con unos compañeros del bufete donde trabaja. Intuyo que Álvaro ha debido
07:11de aparcar su sueño de pintar y viajar por el mundo para dedicarse a algo que nunca le terminó
07:17de llenar. Un compañero me hace una seña para indicarme que las siguientes en cantar somos
07:23nosotras. Nos toca. Digo. A las doce, cuando salgo por la puerta del local, miro a mi alrededor y
07:33suspiro, aliviada al no ver a Álvaro allí. No quiero verlo. Ni hoy ni nunca. Al día siguiente a
07:42las nueve de la noche me despido de mis compañeros y salgo corriendo al Hotel Four Seasons. Tengo que
07:48cantar allí durante dos horas. Me maquillo y me pongo uno de los vestidos que allí tienen para
07:55las actuaciones, me recojo el pelo en un moño alto y me miro al espejo. La verdad es que no
08:01estoy
08:02nada mal cuando me pongo de tiros largos. Sin tiempo que perder, me reúno con los músicos de la
08:09banda. Afortunadamente, nos conocemos. Somos amigos y hemos coincidido en otros trabajos y en buenas
08:17fiestas. Saben cómo canto y sé cómo tocan, por lo que tras decidir el repertorio de entre los
08:24cantantes que el hotel sugiere, nos decantamos unánimemente por Ara James. Luego nos dirigimos
08:31hacia la sala del bonito hotel para comenzar la actuación en la que ni hemos ensayado. Actuar allí
08:37nada tiene que ver con cantar en el musical donde trabajo o en el restaurante. En cada sitio la
08:44intensidad es diferente, y aquí ha de ser tranquila, relajada y en cierto modo sensual. Sabemos qué es lo
08:52que quieren los que nos han contratado del hotel. Paz. Elegancia. Relajación. Y buena música. Cuando la
09:03questa comienza a tocar los primeros acordes de A Sunday Kind of Love, de Ara James, cierro los ojos,
09:09canto y me acuerdo de papá y mamá. Es su cantante favorita. Los recuerdo bailando en la bonita casa
09:17donde me crié en Bel Air, y sonrío al pensar en ellos bailando en la cocina de la casa en
09:22Grecia.
09:23Ellos son el ejemplo del amor para mí. Ahora que soy madre, soy consciente de que hay muchos tipos
09:30de padres. Padres que te tienen, te crían y cuando creces se despreocupan de ti. Padres que ya les
09:38sobras desde que naces. Padres asfixiantes que se creen dueños de tu vida. Y padres, como los míos,
09:47que me han dado la libertad de elegir qué camino tomar, y que, a pesar de que tenga 30 años,
09:53siguen preocupándose por mí. Acabada la balada, y como es tradición en el hotel, el público puede
10:00pedir canciones dejando un papel en un copa de cristal que hay sobre el piano. La copa está vacía.
10:08De momento, no se animan a sugerir, y proseguimos con el espectáculo. Segundos después, uno de los
10:16camareros echa un papel en la copa de cristal, y Conrad, el pianista, una vez terminamos la canción,
10:23lo coge, y tras indicarnos que se trata de una de Steady Wonder y que todos no sabemos,
10:29la interpretamos después seguimos nuestro espectáculo con, Trust in Me, de ETA. Y luego,
10:35de la misma artista, Stormy Water. Va sonando una canción tras otra, mientras el tiempo pasa
10:43rápidamente y siento como los clientes del hotel disfrutan de lo que escuchan, cuando llega la
10:48última canción, que es la de, At Last, que me encanta. Mientras la interpreto, como diría mi padre,
10:56la gozo. Es un tema tranquilo, lento, de esos que se disfrutan según los vas vocalizando y
11:03arrastrando sus palabras. Y cuando remata y el público aplaude encantado, Conrad señala,
11:10hay una última petición en la copa. Los compañeros y yo nos miramos. Y Conrad dice en confianza,
11:18os la sabéis. Y con el piano comienza a dar los primeros acordes, y yo al escucharlo, sonrío. Es la
11:27canción, I Can't Help Myself. Hay varias versiones, pero no tengo duda de que interpretaremos la de
11:34The Supremes. Mis compañeros de la banda se unen a Conrad y comienzo a cantar y en cierto modo a
11:40bailotear con el micrófono en mano alrededor de los clientes que disfrutan del espectáculo. De pronto
11:47me quedo sin aliento al ver a Álvaro sentado allí. ¿Pero qué hace allí? ¿Desde cuándo? ¡Joder!
11:56Noto como el corazón se me acelera. Tengo que seguir cantando y actuando, por lo que intento
12:03relajarme, a pesar de que soy un volcán en erupción y no olvidar mi profesionalidad. Sin
12:10perder el ritmo, canto y me muevo, y cuando por fin la canción se acaba, miro a Álvaro y veo
12:16que,
12:16como el resto, aplaude. Con una sonrisa, agradezco los aplausos a los asistentes y cuando
12:23mis compañeros y yo abandonamos la sala, corro hacia el camerino como si me hubieran puesto un
12:29petardo en el culo. ¡Bris! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Es él! Reconocería su voz entre todas las del mundo.
12:42Me detengo. Durante unos segundos intento respirar. Tranquilizarme. Y entonces, volviéndome hacia él,
12:51lo miro, y antes de que pueda decir nada, siseo, gamizó. Me doy la vuelta y prosigo mi camino
12:59mientras intento que mis piernas, que ahora parecen de chicle, no me jueguen una mala pasada y me
13:05despansurre en el suelo cuán larga soy. Capítulo 32
13:10Álvaro desconcertado, me quedo mirando como Brice aleja y desaparece tras una puerta después de
13:16soltarme un, que te jodan, en griego. Joder, he superado mi miedo a saludarla como me ha pedido
13:23Pepe y ella me dice eso tras siete años. ¿Qué me jodan? Estaba sentado leyendo el periódico en el
13:31hotel a punto de subir a la habitación a dormir cuando empezó a sonar la música y al levantar
13:37la cabeza para mirar, me quedé sin palabras al ver a Brice frente a aquella banda. En un principio
13:44no me lo podía creer. ¿Cómo era posible que con lo grande que es Nueva York nos encontremos dos
13:50veces en dos días? Parapetado tras una columna para que no se percatara de mi presencia, y muerto de
13:56miedo, he escuchado durante dos horas a la mujer a la que todavía sigo adorando. Verla. Escucharla.
14:06Mirarla. Ha sido todo un lujo para mí que no deseaba que acabara. Si el día anterior en el local
14:14donde la vi no le dije nada fue porque iba acompañado, y, por supuesto, porque tuve miedo a
14:20su reacción. Pero quise superar el mío al rechazo, y hoy lo he hecho. Lo he intentado. Pero su exabrupto
14:29me
14:30dejado parado. Ofuscado, camino hacia el vestíbulo de recepción sin saber qué hacer. Paseo durante un
14:38buen rato por él, de arriba a abajo. Brice está cerca. Es la primera vez en siete años que ocurre
14:46algo así y entonces la veo salir por la puerta por donde minutos antes ha desaparecido, y dirigirse
14:52hacia la salida del hotel. Ya no va con el moño alto y el vestido largo y plateado que llevaba
14:58durante
14:59la actuación. Ahora va vestida de calle. Pelo suelto, pantalones vaqueros, camiseta gris y,
15:07joder, está preciosa. Observo cómo sale del hotel y sin poder frenarme voy tras ella. Durante unos
15:15primeros metros la sigo, le dejo su espacio. Pero cuando se para en un semáforo, me acerco a ella.
15:23Oye, Brice, susurro. Me da un empujón. Me mira con ese rostro que nunca he podido olvidar.
15:33Aléjate de mí. Me grita. Su reacción me hace saber lo enfadada que está. ¿No te has dado cuenta de
15:42que
15:42no quiero hablar contigo, pedazo de burro? Porque, si no te has enterado, te lo puedo decir en español,
15:49inglés o griego. Se da la vuelta para alejarse y yo, jugándomela, la cojo del brazo. No puede irse así.
16:00Verla, reencontrarme con ella, ha sido lo mejor que me ha pasado últimamente, pero me lanza un
16:06manotazo para que la suelte. Joder, ¿pero tú de qué vas? Se enfada. Creo que, que no me hables.
16:15Me corta. Prosigue su camino. Tengo dos opciones. Desistir o intentarlo. Opto por la segunda. Vuelvo a
16:28pararla. Ella levanta la barbilla. Malo, malo. Álvaro. ¿Qué narices quieres? Dice, esta vez en
16:38voz más baja. Solo quiero saludarte. Saber cómo estás. Invitarte a una Coca-Cola. Me mira. Uf,
16:50cómo me mira. Levanta las cejas. Contigo, pedazo de gilipollas, no me tomo yo ni la atención,
16:58suelta. Acto seguido, el semáforo se pone en verde para los peatones y comienza a cruzar. Mis pies van
17:07tras ella y, adelantándola, la freno. Veo que tu lengua sigue siendo la de siempre, digo. Sígueme
17:16provocando y te aseguro que te puedo sorprender, apostilla. Sonbío. No lo puedo evitar. Brice es
17:25así. Vale. Soy un gilipollas, admito. El gilipollas más grande del mundo. Pero, joder, Brice,
17:35nos hemos encontrado por casualidad tras siete años. Mañana regreso a Madrid en el avión de las
17:42dos de la tarde, y al menos un saludo, por pequeño que sea, creo que nos merecemos. Ella
17:50parpadea. La conozco, y sé que me va a soltar algo no muy bonito. Tú precisamente, de mí, no te
17:58mereces nada, nada. Exclama. Dicho esto, pasa por mi lado y esta vez sin moverme la veo alejarse.
18:08Quiero ir tras ella. Detenerla. Tratar de que me escuche. Pero ya lo he intentado. He insistido y me
18:18ha dejado muy claro que no quiere hablar conmigo. Desisto. No me gusta ser un pesado. Por lo que,
18:27metiéndome las manos en los bolsillos de mi pantalón, voy hacia el semáforo, espero a que
18:32de nuevo se ponga verde para los peatones, cruzo y regreso al hotel. Todo esto me ha alterado.
18:40Joder. Comprendo que lo ocurrido años atrás no fue agradable. Me comporté como un gilipollas,
18:48pero su comentario de que de ella no merezco nada me sorprende. Cabizbajo y mosqueado,
18:54me encamino hacia el bar. Necesito tomarme algo. Allí solo hay hombres como yo, que están de paso en
19:03la ciudad. Me siento en la barra. El camarero se acerca y le pido un gentonic. Sigo pensando en
19:11Brice y en mi mala suerte. Otro gentonic para mí, por favor, oigo a mi espalda. Al mirar,
19:19me encuentro con Brice. Ha regresado. Me mira. Le sondío. Se sienta en el taburete de al lado.
19:29Eres un gilipollas, dice, pero tienes razón. Nos merecemos un saludo. Oír eso me hace sonreír.
19:39A Pepe le gustará esto. Gracias, murmuro. Brice deja su teléfono móvil sobre la barra.
19:48De nada, susurra con cierta desgana. Durante unos segundos los dos permanecemos en silencio.
19:55Ella no sé, pero yo estoy nervioso. Sin eso,
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