La investigación judicial por el presunto homicidio de Isak Andic, el fundador de Mango, ha alcanzado un nivel de tensión sin precedentes. El equipo de defensa de su hijo, Jonathan Andic, ha lanzado una ofensiva pública y jurídica contra la instrucción liderada por los Mossos d’Esquadra, acusando directamente a un mando policial de manipular el caso. Francisco Marco, investigador de Método 3 y perito de la defensa, ha sido tajante: "Hay un mosso, el primero que llegó a la montaña, que ha hecho una caza al hombre".
La defensa sostiene que el sargento encargado de la investigación ha "falseado" u omitido información crucial para incriminar al heredero de Mango. Según Marco, el agente "está convencido de que Jonathan debe ser culpable y ha hecho todo para cazar al hombre". Entre los puntos más controvertidos se encuentra el testimonio de dos excursionistas que fueron los primeros en llegar al lugar tras la caída.
De acuerdo con el perito, estos testigos encontraron a un Jonathan "destrozado, llorando de cuclillas en la montaña". Incluso, relata que uno de ellos impidió que el hijo del empresario se acercara al cuerpo de su padre porque "hubiera acabado arrastrado". La defensa critica que se ignorara a estos testigos fundamentales, remarcando que "si uno quiere saber lo que pasó allí arriba, al primero que hay que tomar declaración es al primer testigo".
Otro de los frentes de batalla es la huella hallada en la escena, que la jueza calificó de "no fortuita". La defensa alega que la prueba no es válida porque la escena estaba "contaminada" y la cadena de custodia ha sido "absurda". Asimismo, han aportado pruebas de tarificación y 'roaming' para demostrar que el teléfono móvil de Jonathan sí fue utilizado en Ecuador entre el 23 y el 25 de marzo de 2025, rebatiendo las dudas de la jueza sobre el robo del terminal en dicho país. "El sargento puede creer lo que quiera, pero la demostración es clara", ha sentenciado Marco.
El abogado penalista Cristóbal Martell, que lidera la defensa, ha recurrido ante la Audiencia de Barcelona la prisión provisional eludible con fianza de un millón de euros. En su recurso, Martell denuncia la "endeblez" de los "pretendidos" siete indicios policiales y critica la "denuncia social" que ha provocado el "cuidado goteo en la filtración de las líneas de investigación policial" de un proceso que todavía califica de "embrionario". Ante la gravedad de las acusaciones de manipulación, la defensa reclama que la dirección de los Mossos realice un "segundo examen a esta causa".
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