Un grupo de niños del Caserío de Chire, en Hatocorozal, Casanare, nos invita a conocer su comunidad y su cotidianidad mientras exploran herramientas de comunicación audiovisual.
Con cámaras y micrófonos, estos niños encuentran en el cine una forma de expresión para contar su versión del territorio. Gracias a su creatividad, imaginación y capacidad de aprendizaje, logran alzar su voz ante el mundo y su comunidad, mostrando aquello que un pijotero tiene por contar.
Comentarios