00:01Buenas tardes, su santidad y querido pueblo colombiano.
00:07Hoy doy gracias a Dios en nombre propio y en el de las miles de víctimas que se han sobrepuesto
00:17a tener la capacidad de nombrar lo innombrable y perdonar lo imperdonable.
00:24Me llamo Pastora Mira García, soy católica y en varias ocasiones víctima de la violencia.
00:37Cuando tenía seis años, la guerrilla y los paramilitares aún no habían llegado a mi pueblo, San Carlos, Antioquia.
00:48Y aún así, mi padre fue asesinado.
00:53Años más tarde, pude cuidar al asesino, quien en ese momento se encontraba enfermo, anciano y abandonado.
01:09Cuando mi hija tenía dos meses, asesinaron a mi primer esposo.
01:18Enseguida entré a trabajar a las inspecciones de policía, pero a ellas tuve que renunciar por la amenaza frecuente de
01:29la guerrilla y los paramilitares que ya se habían asentado en la zona.
01:34Con grandes esfuerzos logré establecer una piñatería, una juguetería, pero allí continuaron las extorsiones de los mismos grupos guerrilla y
01:50paramilitares.
01:51Recurrí a regalar toda la mercancía.
01:55En el año 2001, los paramilitares desaparecieron a mi hija Sandra Paola.
02:05Emprendí su búsqueda.
02:08Pero encontré el cadáver solo después de haberla llorado por siete años.
02:17Todo este sufrimiento me hizo más sensible frente al dolor ajeno.
02:25Y a partir del año 2004, vengo acompañando y trabajando con familias víctimas de la desaparición forzada y en condición
02:36de desplazamiento.
02:37Pero no todo estaba aún cumplido.
02:42En el año 2005, el bloque héroe desde Granada de los paramilitares asesinó a Jorge Aníbal, mi hijo menor.
02:53Tres días después de haberlo sepultado, atendí herido a un jovencito.
02:59Y lo puse a descansar en la misma cama que había pertenecido a Jorge Aníbal.
03:07Al salir de la casa, este joven vio las fotos y reaccionó contándoles que él hacía parte de ese grupo
03:18y era uno de sus asesinos.
03:22Y además, nos narraba cómo lo habían torturado antes de darle muerte.
03:31Doy gracias a Dios, que con la ayuda de Mamita María, me dio la fuerza de servirle sin causarle ningún
03:41daño, a pesar de mi indecible dolor.
03:48Ahora, coloco este dolor y el sufrimiento de las miles de víctimas de Colombia a los pies de Jesús,
03:59del Jesús crucificado para que lo una al suyo y a través de la plegaria de su santidad,
04:07sea transformado en bendiciones y en capacidad de perdón para romper el ciclo de violencia que en las últimas cinco
04:19décadas ha sufrido Colombia.
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