00:05Resulta que una vez iba para Venezuela, me embarqué sin Selejo, iba con mis acordeones.
00:15Cuando llegaba a Maicao, yo siempre tenía un amigo y me bajaba las maletas.
00:22Ese día llegué y estaba sentado por allá y yo dije, ah viejo, domingo, ¿qué pasó?
00:30No, viejo Liza, estoy aquí achantado. ¿Qué te pasó?
00:35No, viejo Liza, es que la aleja que yo tenía se me fue y se me volvió el cucharambí y
00:44se me volvió el baracunata.
00:49¿Cómo así, hombre?
00:51Vea viejo Liza, usted está en nada. Cucharambí es que a ella le gustan las otras mujeres.
00:55Ella es que es una cucharambí y le gusta el baracunata porque a ella le gusta el monte, le gusta
01:04la vareta.
01:04Y no, se me fue con un man que tenía una moto y tenía un suete rojo porque a mí
01:09me lo contaron.
01:11Entonces, se fue, el man le ponía cera nata, le ponía cera nata y se bajó y le dio unos
01:18paquetitos de galletas y se la llevaba en la moto.
01:22Yo no sé por dónde se la llevaba, pero me la traía toda espelucada.
01:28Y tú, ¿qué le hacían?
01:29No, yo no le hacía nada, viejo Mesa.
01:31Yo dejándola estar.
01:34Y yo no, se fue.
01:37No, después le pregunté a unas amigas de ella, no.
01:43Y me contaron eso, que es Cucharambí, que ella...
01:47Y es baracunatana también.
01:52Y turucunokolo, dijo Mesa, es turucunokolo también.
01:56Eso sí no se puede decir por aquí.
02:00Entonces...
02:01No llevo para mi casa una mujer, baracunatana, porque voy de pensar de que estoy loco, lobo más loco, lobo.
02:17¡Gracias!
02:18¡Gracias!
02:18¡Gracias!
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