00:20En la Comuna 4 de Riohacha, dentro de una zona periférica de la ciudad a orillas del mar y con
00:26un riesgo latente de erosión sedimentaria, se ha afianzado una comunidad que muestra el valor
00:31de no comparar dolores, sino de compartirlos, proponer soluciones y salir adelante.
00:36En diciembre de 2014, la comunidad del barrio Brisas del Norte comenzó como una invasión
00:42de 30 familias. Desde entonces, prefieren no catalogarse con apellidos porque juntos son
00:47una sola familia. Allí conviven refugiados venezolanos, que sueñan con llevar a cabo
00:51procesos de asilo para formalizarse en Colombia, y víctimas del conflicto armado, que llegaron
00:56hasta el extremo norte colombiano, huyendo de una guerra que los desplazó de sus hogares.
01:01La estigmatización y la xenofobia jamás fueron una excusa para no unirse en diversas actividades
01:06culturales, sociales y formativas. Ahora, entre connacionales y venezolanos suman
01:11un barrio de 318 familias que quieren visibilizar que todos son sujetos de derechos y que, independientemente
01:17de su procedencia, drenan cargas y ven potencialidades de la persona que tienen al lado y miran hacia adelante.
01:23Me hizo liberar muchas cargas que traía de Venezuela y de todo eso a través del trabajo
01:29comunitario. Y eso me ha hecho crecer. Y hoy el barrio, hay una, hay una, un avance en
01:37el barrio que ha sido gracias a la gestión comunitaria, gracias a que la comunidad ha entendido
01:43el mensaje de que nosotros hemos querido mandar y se ha empoderado de sus propias necesidades.
01:49Entonces, ahí está la respuesta visible, ¿no? Lo que hoy hay en la comunidad. Lo que
01:53antes no teníamos nada y lo que hoy tenemos, lo que hemos logrado, el reconocimiento, cómo
01:59las personas valoran lo que se ha construido sobre las bases fundamentales que es el respeto,
02:06los valores, apropiarse de las necesidades. Y cuando hay que hacer un aporte para sacar adelante
02:13el proyecto, pues la comunidad ha respondido. Algunos responden muy bien, otros con dificultades,
02:18pero responden.
02:21Otra salida para la convivencia entre refugiados y desplazados colombianos la ha mediado el
02:26deporte. Por falta de recursos, su trabajo ha sido con las uñas y sin contar con un lote
02:31propio, entre niños, jóvenes y adultos practican kicking ball, un deporte venezolano que combina
02:36las reglas del fútbol y el béisbol. Allí se distraen, forman comunidad y dejan sus penas
02:41afuera del terreno de juego. Mientras eso sucede y los días pasan en brisas del norte,
02:46personas como Julio, Jairo y Zulay se encargan de tramitar procesos de asilo que les llegan.
02:51No son expertos en normativa de política exterior colombiana, pero semanalmente atienden y emiten
02:56ante la Cancillería 20 solicitudes para formalizar ciudadanos venezolanos en Colombia. Brisas,
03:02como ellos llaman a su zona, se convirtió en un trampolín de ayuda humanitaria en la que nadie
03:06busca nada regalado. Sino como explica Irene Van Rieck, jefe de la región caribe de la CNUR,
03:11la gente busca alternativas por sus propios medios para alentarse como una comunidad de
03:16paz que quiere cumplir sus sueños en Colombia. Su cohesión social es más fuerte que las bajísimas
03:21condiciones de salud, educación y empleo con las que el Estado colombiano ha llegado a sus hogares.
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